jueves, 23 de junio de 2016

2 días en moto por Bali: templos, masajes y playa

Un día más nos despertábamos en el paraíso. Nuestro rinconcito de la isla de los dioses. "¿Eso que huelo son pancakes de banana? Vamos Lena, levanta que nos están esperando nuestras tortitas". Desde luego que no me equivoco si te digo que me podría acostumbrar a despertarme en un lugar así todos los días para después ir a tomar un desayuno como aquel. Otra cosa es que tomar un desayuno así todos los días no sea demasiado saludable.

Entre bocado y bocado nos pusimos a planificar el día. Iba a ser distinto, ya no contábamos con un coche con conductor. Hoy empezaba nuestra aventura de dos días en moto por Bali. De los días anteriores nos quedamos con la espinita clavada de no poder ir a ver el Pura Besakih, el templo madre de Bali. Así que ese sería nuestro plan principal para hoy, después intentaríamos encontrar alguna playa interesante por el este de la isla.

En moto por Bali

Al bajar a la recepción del hotel nos estaba esperando nuestra moto, tal y como lo habíamos encargado el día anterior. Un chavalín, de la empresa de alquiler de motos, nos dio un par de cascos y las llaves, y sin pedirnos ningún tipo de documentación se marchó. Ya estaba hecho, lo teníamos todo listo para disfrutar de la isla por nuestra cuenta y para "disfrutar" de la locura del tráfico de Bali. Pero antes de seguir con el relato te voy a contar cierta información de interés sobre el alquiler de motos en Bali.

Consejos para alquilar una moto en Bali

No cabe duda de que ir en moto por Bali es toda una aventura. El modo de conducción es bastante caótico a la vista de un occidental, llegando a intimidar un poco. Pero no te preocupes, en ese caos hay un orden y unas normas no escritas que no tardas en entender cuando te pones en marcha. De todas formas, aquí van ciertos consejos que te vendrá bien saber.

Documentación necesaria

Para conducir en Bali es necesario tener el permiso internacional de conducción, no basta con el carnet de conducir normal. Para obtener el permiso tienes todas las instrucciones en la página de la DGT, pero resumiendo tendrías que realizar las siguientes acciones:

  • Pide una cita previa en tu jefatura de tráfico para hacer el trámite. Debes seleccionar "Trámites de oficina" en el campo "Tipo de trámite" y después seleccionar el "Área: Conductores"
  • Rellena el impreso de cuestiones varias que encontrarás aquí.
  • Paga una tasa de 10,10 €.
  • Lleva el DNI original (o pasaporte), una foto tamaño carnet y una fotocopia del carnet de conducir a la cita.
  • Si va alguien en tu nombre, esa persona deberá aportar tu documento de identificación oficial y una autorización tuya para realizar el trámite, donde exprese su carácter gratuito.

Lo que he explicado hace referencia al caso de españoles, para otro países consultad al organismo pertinente.

Precio del alquiler de una moto y de la gasolina

Las referencias que tenemos de otra gente que ha ido es que el precio suele rondar los 50.0000 o 70.000 IDR/día, es decir, entre 3,34 y 4,67 €/día. En nuestro caso lo hicimos desde el hotel, por no tener que desplazarnos al centro de Ubud y pagamos 70.000 IDR. Como ves es muy barato.

La gasolina también está a buen precio allí y además una moto de este tipo consume bien poco. Llenar un depósito suele costar unos 24.000 IDR (1,6 € aproximadamente). En nuestro caso, hicimos un montón de kilómetros durante dos días y gastamos solo 77.000 IDR (unos 5,14 €).

Resumiendo, el alquiler de moto durante dos días más la gasolina fueron 217.000 IDR (unos 14,50 €). ¡A unos 7 € el día a dividir entre dos!

Dónde alquilar una moto

En las poblaciones más turísticas como Ubud, Kuta, Denpasar... hay un montón de agencias donde puedes alquilar una moto. También, en la mayoría de hoteles harán la reserva por ti y tendrás la moto en la recepción del hotel cuando lo pidas.

Consejos y precauciones a la hora de conducir una moto

Estos consejos vienen de la experiencia que tuvimos durante los dos días que montamos en moto en Bali:

  • Recuerda que conducen por la izquierda, al contrario que en España y en la mayoría de países latinoamericanos. Ten en cuenta que en las rotondas se gira al revés.
  • Lleva el casco puesto, no te la juegues.
  • Lleva el carnet de conducir internacional contigo si no quieres que te multen.
  • Es recomendable llevar un mapa para no perderte por las carreteras.
  • La mayoría de las carreteras son equivalentes a las regionales de España, y tu velocidad media será de entre 50 y 70 km/h. Solo en algunos tramos, sobre todo al sur, verás autovías en las que podrías alcanzar los 90 km/h (la moto no suele dar para mucho más).
  • Ve siempre muy atento y fíjate en como conducen los locales, aprenderás de ellos.
  • Si vas en moto puede que te adelante otra moto por la derecha o por la izquierda, todo dependerá de por dónde le venga mejor. Te pueden adelantar por cualquier lado.
  • Puede que te encuentres vehículos, normalmente motos, que van en tu carril en dirección contraria. No te preocupes, van lentos y pegados al arcén.
  • Allí se usa mucho el claxon mientras conducen. Normalmente te avisan pitando cuando te van a adelantar. No te pongas nervioso, sigue recto y no cambies bruscamente tu trayectoria, puede que te adelanten por un lado que no esperas.
  • Si no quieres ir muy rápido y quieres evitar sorpresas, vete pegado al arcén, así obligarás al resto de vehículos a adelantarte solo por la derecha.
  • Muchas veces verás que te están adelantando cuando viene un coche o una moto de frente. Incluso a veces hemos visto adelantamientos en ambos sentidos que se cruzaban. Tranquilo, es algo común y al final todo sale bien, reducen la velocidad, se acercan al arcén y todos acaban pasando sin golpes.
  • No vayas con miedo, conducir en Bali no es tan difícil.
  • Sobre todo disfruta de la experiencia de conducir en Bali.

Como nos dieron la moto con el depósito prácticamente vacío, lo primero que tuvimos que hacer fue ir directamente a una gasolinera y llenarlo por 24.000 IDR (1,6 € aproximadamente). Después de esto pusimos rumbo a Pura Besakih, el templo madre de la isla de Bali. Es uno de los templos que teníamos pensado haber visitado antes, cuando contábamos con coche de alquiler con conductor, pero al estar bastante separado de las rutas que teníamos planificadas lo dejamos para otro momento.

Vista general de Pura Besakih (Bali)
Lena delante de unos merus en Pura Besakih (Bali) Unos templos dentro de Pura Besakih (Bali)

El camino desde el hotel (Ubud) a Pura Besakih se hace largo. Pese a haber solo unos 50 km, se tarda más de hora y media en llegar. Hay que tener en cuenta que cierta parte del recorrido se realiza por carretera de montaña, lo que te hace ir bastante lento. La parte buena de ir por montaña es que vas bastante tranquilo, apenas hay tráfico. Lo malo es que a esas altitudes se nota más el fresquito, sobre todo si vas en moto. Lena se tuvo que poner una sudadera porque se estaba quedando helada.

Finalmente, conseguimos llegar al templo. Aunque es cierto que al principio fui algo tenso conduciendo por el hecho de hacerlo por la izquierda y por la forma de circular que tienen, terminé disfrutando un montón la experiencia.

Si vas a Purah Besakih por tu cuenta, justo antes de llegar te pararán en un control donde tienes que pagar la entrada, 15.000 IDR cada uno (unos 2 € al cambio los dos). Esa es la entrada al templo, no tienes que pagar nada más para ir a Pura Besakih. Te digo esto porque hay un timo bastante desagradable por el que te hacen pagar más por "validar tu entrada". Nosotros ya íbamos sabiendo la gentuza que había por allí, así que con nosotros no consiguieron nada.

Voy a explicar lo del timo porque cuando lo vi en directo no me lo creía. En la calle principal, por la que tienes que pasar para llegar al templo, hay un puesto situado a la izquierda, dentro de una casa, donde los propietarios "te invitan" a pasar para que "valides" tu entrada. No es necesario que valides nada, tú ya has comprado tu entrada en el puesto oficial anterior. Sin embargo, ellos te insistirán para que les enseñes las entradas, cuando lo hagas y, sin que te des cuenta, las cogerán y a partir de ese momento estarás en desventaja. En ese momento te exigirán que les pagues una donación para validar la entrada. Lo que traducido sería, págame si quieres volver a ver la entrada que te he cogido. Digas lo que digas les parecerá poco porque según ellos "Éste es un templo muy importante y tienes que pagar más que eso". Así, por la tontería, vi como sacaban a más de una pareja unos cuantos euros. Lo peor de todo esto es que si no sabes nada crees que ese proceso de validación es real porque en unos pocos metros hay un policía sentado sin hacer nada. Aquí abajo tienes una foto de los timadores y del puesto que te comentaba.

Los timadores de Pura Besakih (Bali)

Aparte de este timo del que no habíamos oído hablar antes, hay otro que ya es muy conocido, los falsos guías. Cuando llegues al recinto varias personas se acercarán a ti y te dirán que son guías. Por lo que he leído, no te van a decir nada más que obviedades y su mayor baza es que te dirán que con ellos podrás entrar a lugares donde los turistas no pueden entrar si no van acompañados de balineses. Esto es completamente falso, hay zonas a las que no se puede acceder, vayas con falso guía o no, y hay zonas a las que sí puedes acceder vayas con quien vayas. Lo único que tienes que tener en cuenta es que debes ir vestido con un sarong. Es decir, si contratas a un falso guía lo único que conseguirás es perder unos 20 o 30 € a cambio de nada. Cuando vengan a ofrecer sus servicios, se rotundo y diles que no. Es una lástima que un lugar así esté plagado de esta gente sin escrúpulos, pero así es.

Vista de unos merus de Pura Besakih (Bali)
Una estatua y la escalera principal de Pura Besakih (Bali) Una bonita puerta en Pura Besakih (Bali)

Timos aparte, el templo es un lugar realmente bonito y bastante amplio; por algo es el templo madre de la isla. Al acceder a él te reciben unas inmensas escaleras que van a dar a los templos ubicados en la parte superior. Un espectáculo de merus ubicados en la ladera de la colina.

Alberto delante de unos merus en Pura Besakih (Bali) Unos gongs en Pura Besakih (Bali)
Escaleras de Pura Besakih (Bali) Lena haciéndose fotos con indonesias en Pura Besakih (Bali)

Cuando subáis a lo alto del templo, aparte de disfrutar del lugar, tendréis unas hermosas vistas tanto de todo el complejo como de la isla (si la visibilidad es buena). Es un lugar para disfrutar y para pasear, que no te eche para atrás los timadores del lugar, una vez los esquives podrás disfrutar sin problemas del templo.

Vista desde los pisos superiores de Pura Besakih (Bali)
Un meru de Pura Besakih (Bali) Una vista de unos merus de Pura Besakih (Bali)
Lena en la parte superior de Pura Besakih (Bali)

Tras una hora y media paseando por el templo, nos montamos en nuestra motillo y nos fuimos de allí en busca de alguna playa perdida. Al bajar la ladera del volcán Agung, sobre el que está construido Pura Besakih, nos paramos en una gasolinera para llenar el depósito de nuevo por unos 19.000 IDR (unos 1,27 € aproximadamente). También aprovechamos para comprar algo de comer: dos bolsas de patatas con sabores de lo más raros y una coca cola grande por 31.300 IDR (unos 2,10 €) y un par de magnums y una bolsa de m&m por 35.000 IDR (unos 2,34 €) que nos comimos allí mismo.

No teníamos muy claro a qué playa ir, así que tiramos de los apuntes que traíamos de casa. Como se nos había hecho algo tarde, la mejor opción que teníamos era ir a las playas que tuviésemos cerca. Por la zona había un par de playas que habíamos leído que estaban bien y que además estaban cerca la una de la otra. Se llamaban Perasi beach en Pasir Putih y Blue Lagoon beach en Padang Bai. Así que no lo dudamos, nos fuimos para allá.

Las teníamos marcadas en un mapa y en teoría estaban cerca de donde nosotros estábamos. Además, por las fotos que habíamos visto, tenían bastante buena pinta. Eso era en teoría, en la práctica fue completamente distinto. Dimos mil vueltas por la zona, preguntamos mil y una veces a los locales, hicimos y deshicimos caminos, nos cruzamos con motos kamikazes conducidas por niños que parecía que quisieran chocar con nosotros... y después de mucho tiempo llegamos a una de las playas para llevarnos uno de los grandes chascos del viaje. Una playa pequeña, a la que ya le daba completamente la sombra y que no era nada del otro mundo. Menuda decepción, tanto lío para llegar a un sitio así.

En principio dudamos en qué hacer, pero viendo que aquel lugar no era nada parecido al paraíso que esperábamos encontrar, nos fuimos en busca de la otra playa. ¡Error! Si la anterior playa fue difícil de encontrar, ésta fue imposible. No dábamos con ella, así que finalmente optamos por parar en la costa, en una zona normalita para ver atardecer antes de volver al hotel. Menudo despropósito, pero bueno, teníamos el día siguiente para poder disfrutar de un día de playa en Bali.

Volvimos al hotel ya de noche y cenamos como de costumbre allí mismo. Lena tiró del clásico sate de pollo y yo me decanté por algo más occidental, un filete de cerdo con patatas. Por supuesto, para beber unos zumos de naranja y papaya. Con esta cena despedimos el día con un sabor agridulce puesto que habíamos conseguido visitar Pura Besakih, pero no habíamos conseguido darnos un bañito en una playa balinesa.

Sanur Beach, un día de playa en Bali

Amanecía un nuevo día en Ubud. Era nuestro último día completo en Bali y queríamos que fuese un día de relax. Después de tanto templo, de tantas horas andando y de tanto tiempo en coche o en moto, queríamos bajar el ritmo y disfrutar de los placeres de la vida balinesa. Para comenzar el día no había mejor manera que hacerlo con el estupendo desayuno que nos daban en el Hotel Bunga Permai. A este paso nos iba a salir cara de pancake de plátano.

Después, para relajarnos, queríamos probar los famosos masajes balineses. Como en el propio hotel ofrecían ese servicio y el precio era bastante razonable, no tuvimos ninguna duda en quedarnos allí. Por 120.000 IDR cada uno (unos 8 € al cambio) nos dieron un masaje balinés de cuerpo entero durante una hora. Te puedo asegurar que tanto a Lena como a mí nos transportaron al paraíso. Fue una inyección de energía que nos vino de perlas después de todo el cansancio que llevábamos arrastrando después tantos días de viaje. Menuda gozada, la pena fue no haberlo hecho antes.

En la sala de masajes del hotel Bunga Permai (Ubud) Parte de la sala de masajes del hotel Bunga Permai (Ubud)

Para no equivocarnos esta vez, preguntamos en el hotel una playa que estuviese bien fuera del bullicio de Kuta y nos recomendaron Sanur Beach. Por lo que vimos por internet estaba bastante bien y se parecía mucho más a la idea de playa de Bali que teníamos en mente. Esperábamos que no fuese un fail como el del día anterior, pero eso solo lo podríamos saber cuándo llegásemos allí. Cruzaríamos los dedos.

Antes de salir de Ubud mandamos unas postales desde la oficina de turismo de Ubud por 10.000 IDR (unos 0,67 €). A día de hoy sabemos que sí que llegaron a su destino en no demasiados días, aunque en ese momento no las teníamos todas con nosotros, la verdad.

De camino a Sanur paramos en una gasolinera para llenar el depósito por última vez. Con los cálculos que habíamos hecho tendríamos de sobra para ir y volver de Sanur. En esta ocasión pagamos 34.000 IDR (unos 2,27 €).

El camino a Sanur desde Ubud es bastante sencillo. Al principio son carreteras parecidas a las comarcales de España, pero cuando llegas más al sur se transformaron en una especie de autovía de dos carriles en las que puedes ir más rápido. En estas zonas hay más tráfico, pero aun así, con el máster que había hecho en conducción balinesa durante el día anterior, no tuve ningún problema en desenvolverme sin dificultad.

Lena con una barca al fondo en Sanur Beach (Bali)

La playa de Sanur está bastante bien indicada, por lo que no tuvimos problemas en llegar a ella. Una vez allí, dejamos la moto en uno de los parkings a pie de playa pagando 2.000 IDR (0,13 € aproximadamente) por todo el día. Si vas en moto hay sitio de sobra, pero si vas en coche dudo que puedas aparcar con facilidad.

La primera impresión al ver la playa fue buena. ¡Bien! Parecía que esta vez sí que habíamos acertado. Una playa enorme, tranquila y limpia (algo que por desgracia no siempre es tan común por Indonesia). Caminamos un poco por el paseo marítimo hasta que encontramos una zona que nos gustó y que tenía algo de sombra para no achicharrarnos. La verdad es que no somos muy de tostarnos al sol. Además, Lena con lo blanquita que es, rápidamente pasa del blanco a rojo, así que mejor buscar algún sitio con algo de cobijo.

Unos árboles en Sanur Beach (Bali)

Entrar al auga y ver que tiene esa temperatura es una auténtica gozada. Acostumbrados al frío del mar cantábrico aquel lugar era un verdadero placer. Un agua cálida y cristalina que invitaba al baño. Lo único malo, es que había zonas donde tenías que tener cuidado al pisar porque estaba lleno de corales rotos, por lo demás genial.

Nuestras sombras en Sanur Beach (Bali)

Además, de ser una playa tranquila y relajada fuera de la masificación de zonas como Kuta, tenía el encanto de tener en la orilla pequeños barcos coloridos de pescadores, como los que habíamos visto días antes en Pasir Putih, en la isla de Java. Sin duda alguna había sido todo un acierto ir hasta allí.

Delante de una barca de pescadores en Sanur Beach (Bali)
Alberto en Sanur Beach (Bali) Lena feliz en Sanur Beach (Bali)
Lena delante de un Sanur Beach (Bali)

Tras pasar el día entre chapuzón y chapuzón, nos fuimos a dar una vuelta por el paseo marítimo y por sus tiendecitas. En una de ellas nos compramos 3 camisetas por 140.000 IDR (unos 9,35 € al cambio) después de estar regateando un rato. Recuerda que si tienes pensado comprar varias cosas es mejor que empieces por decir que solo quieres una, regatees un poco y después le digas que si te llevas varias qué rebaja te hace. Así conseguirás un mejor precio.

Nosotros en las aguas de Sanur Beach (Bali)

A última hora de la tarde se reunían en la playa grupos de chavales haciendo volar cometas. Pero cuando te hablo de cometas no son con las que hayas podido jugar de pequeño, eran cometas de una dimensiones descomunales. Tendrían unos 6 metros de largo por 2 metros y pico de ancho. De hecho, necesitaban varias personas para conseguir hacerlas volar. Eso sí, una vez arriba era un verdadero espectáculo verlas.

Unos niños montando una cometa en Sanur Beach (Bali)
Unos niños haciendo volar una cometa en Sanur Beach (Bali) Niños jugando con cometas en Sanur Beach (Bali)
Una cometa en Sanur Beach (Bali)

Antes de que se nos hiciese muy tarde salimos de Sanur de vuelta a Ubud. Queríamos llegar de día y comprar una máscara balinesa de madera. Nuestra idea era comprarla por alguna de las tiendas de carretera que habíamos visto de camino a Sanur, porque seguramente fuese más barato que en el propio Ubud. Pero al final no encontramos nada por el camino y tuvimos que ir directamente al mercado de Ubud. Era tarde y muchos puestos estaban cerrando, pero ese momento era nuestra última oportunidad de comprar un máscara balinesa, ya que al día siguiente nos íbamos temprano a Gili Trawangan.

En uno de los puestos compramos un imán por 10.000 IDR (unos 0,67 €) para la colección que tenemos en nuestro frigo, pero no tenían ninguna máscara de madera decente. Seguimos mirando en otras tiendas, pero no encontrábamos nada interesante. Cuando ya estábamos saliendo del mercado, y sin apenas esperanzas, encontramos un puesto que estaba recogiendo y que tenía unas máscaras bastante chulas. Le preguntamos por el precio y nos dijo una auténtica barbaridad. Si no recuerdo mal nos pidió unos 1.000.000 IDR (unos 66 €), pero tras regatear un rato y como el hombre tenía ganas de irse a su casa y no estar allí media hora discutiendo, nos la acabó dejando por 450.000 IDR (unos 30 €). Un verdadero chollo por la pieza que habíamos comprado.

Contentos de haber conseguido nuestra preciada máscara nos fuimos al hotel a cenar y a preparar las maletas para el día siguiente. Mañana comenzaría la última etapa del viaje, unos días en la pequeña isla Gili Trawangan. Pero eso ya es otra historia que te contaré en otro post.


Te dejo un mapa con los puntos de interés que visitamos en moto durante los dos días.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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jueves, 16 de junio de 2016

Próximo destino... ¡Cantabria!

Sí, un mes y pico después de nuestra escapada al norte de Extremadura nos volvemos a ir de viaje. Pasaremos este fin de semana en Cantabria gracias a la web de alojamientos rurales Tus casas rurales.

Cantabria es un destino que no me cansa. Pasé los veranos de mi niñez allí y desde entonces estoy enamorado de esa tierra. En esta ocasión, y como viendo siendo habitual en nuestras últimas escapadas por España, nos vamos con nuestra pequeña Amy. ¡Últimamente no se pierde una!

Nuestro alojamiento será la Posada Rural la Peña Casares, ubicado en La Revilla, una localidad del municipio de San Vicente de la Barquera que nos servirá de base para visitar los alrededores y otras zonas de la comunidad. Ya te contaremos nuestra experiencia en este alojamiento a la vuelta, pero por lo que hemos visto tiene una pinta estupenda.

Nuestro plan de fin de semana será una mezcla de todo lo que podemos hacer en esta tierra, disfrutar del mar y sus playas, hacer alguna ruta de senderismo por la montaña y visitar alguna localidad. Tenemos poco tiempo, pero lo exprimiremos al máximo, como siempre.

Pese a no tener un itinerario fijo, ya que nos tendremos que amoldar al cambiante tiempo del norte de la península, habíamos pensado en lo siguiente:

Playa de la Maza

También conocida como la playa de los Vagos, es el principal motivo para alojarnos en esta zona. Esta playa está habilitada para ir con perros todos los días de año sin restricción. Siendo una gran opción para toda esa gente a la que nos gusta disfrutar en la playa con nuestras mascotas. Aún no la conocemos, pero este tipo de zonas no abundan en litoral de la península, así que para nosotros San Vicente de la barquera es un lugar a tener muy en cuenta para una escapada de fin de semana en verano.

Amy corriendo en la playa del Castillo de Fuengirola

San Vicente de la barquera

Aún no conocemos esta preciosa villa marinera, pero seguramente la visitemos ya que nos alojaremos a solo cinco minutos en coche de allí. Rodeado del Parque Natural de Oyambre y con los Picos de Europa como telón de fondo y con su Puente de la Maza como uno de sus iconos, este pueblo tiene una estampa realmente bella, así que no perderemos la ocasión de visitarlo.

Atardecer en San vicente de la Barquera

Salto del río Asón

Llevo tiempo con ganas de ver este rincón de Cantabria así que, ¿por qué no hacerlo esta vez? El Salto del río Asón, con sus 70 metros de caída, es uno de los saltos de agua más bonitos del país. Se puede visitar la zona haciendo una pequeña parada para ver el salto o alargando algo más la visita haciendo un ruta por la zona, así que una vez más dependiendo del tiempo, decidiremos allí mismo qué hacer.

NACIMIENTO DE UN RÍO

A parte de estos tres lugares, por nuestra cabeza rondan muchas otras ideas como visitar Comillas y ver el legado de Gaudí, acercarse al Parque Nacional de los Picos de Europa y hacer una de las muchas rutas senderismo que ofrece... En fin, según el tiempo y sobre la marcha iremos improvisando, seguro que no nos aburrimos.

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domingo, 12 de junio de 2016

Tour por el oeste de Bali en coche y el atardecer más bonito de la isla

Tanah lot al atardecer (Bali)

Nos levantábamos un día más en el paraíso. No necesitábamos despertador, el dulce trinar de los pájaros y el sol que entraba por la ventana de la habitación de nuestro querido Bunga Permai, nos invitaba a saltar de la cama y disfrutar un día más de Bali.

Para comenzar el día, lo hacíamos de la mejor forma posible, con un desayuno a la altura del lugar. ¿No te acostumbrarías a tomar todos los días un desayuno así? Yo, desde luego que sí.

Desayunos del Bunga Permai (Ubud)

Bajamos a la recepción del hotel, donde este esperándonos nuestro conductor. Hoy sería el último día que contaríamos con sus servicios y queríamos aprovecharlo a tope. Teníamos pensado hacer una ruta por el oeste de Bali, yendo de norte a sur. Bueno, más bien sería una ruta por el oeste de Ubud, porque del oeste de la isla solo pisamos Gilimanuk cuando llegamos en ferry desde la isla de Java. Teniendo en cuenta la experiencia de ayer, mientras desayunábamos, hicimos algunos descartes sobre nuestra ruta inicial. Estaba claro que lo que había pensado antes del viaje era poco realizable en la práctica. Si pretendíamos disfrutar de la ruta y no ir a la carrera, había que eliminar ciertas paradas. Después de comentar el plan que teníamos con nuestro conductor, definimos la ruta que haríamos durante el día y nos pusimos en marcha.

Nuestra primera parada, Pura Taman Ayun, se sitúa al oeste de Ubud. El nombre es ya toda una declaración de intenciones, ya que se podría traducir por el "Templo del jardín hermoso". Este templo, que tiene a sus espaldas casi 400 años de antigüedad, tiene la peculiaridad de estar cercado por un foso. No se permite entrar al interior a los turistas, pero aun así, se puede ver mientras caminas detrás del muro que lo rodea. Pese a no poder acceder dentro, os aseguramos que este templo merece bastante la pena.

Fila de merus de Taman Ayun (Bali)
Entrada de Taman Ayun (Bali) Vista de Taman Ayun desde fuera (Bali)

Pagamos la entrada, 15.000 IDR (1 € al cambio) y entramos el recinto. Tras pasar por una entra lateral, ya que la principal estaba cerrada, la visita se desarrolla por un camino que discurre por el exterior del muro que rodea el recinto del templo. En el interior se colocan en merus (pagodas) de diferentes alturas. Si te fijas en las fotos, el número de pisos de estos merus es siempre impar: 11, 9, 7, 5, 3 y 1. Esta característica se repite en todos los merus balineses.

Lena con los merus de Taman Ayun (Bali)
Edificio de la entrada de Taman Ayun (Bali) Merus de Taman Ayun (Bali)

Después de la visita y tras haber hecho unas cuantas fotos, dimos un paseo por los alrededores antes de montarnos otra vez en el coche. Hoy queríamos que fuese un día tranquilo, habíamos reducido el número de visitas para poder disfrutar cada momento. No queríamos ir a la carrera de un lado a otro, hacer la foto de rigor y salir pitando hacia el próximo destino. Muchas veces menos es más.

Alrededores de Taman Ayun (Bali)

La siguiente visita del día estaba en el norte de la isla, a una hora en coche de allí, el Pura Ulun Danu Bratan. Este lugar es uno de los iconos de Bali, una de esas postales paradisíacas con las que te cruzas cuando buscas Bali en Google. Se podría decir que este lugar es uno de los "imprescindibles" cuando visitas Bali.

Los merus de Ulun Danu Bratan (Bali)

A la entrada nos piden 60.000 IDR (unos 4 € al cambio) por los dos, pero al no poder dárselo justo nos lo dejan en 50.000 IDR (unos 3,3, € al cambio). Mira tú que bien, 10.000 rupias que nos ahorramos.

Nada más entrar paseamos por unos jardines bien cuidados, en los que había alguna escultura. Un lugar agradable que sirve como aperitivo a la famosa estampa que nos encontraríamos al llegar al lago.

Jardines de Ulun Danu Bratan (Bali)
Flores en Ulun Danu Bratan (Bali) Puerta de Ulun Danu Bratan (Bali)

Si por algo merece la pena ir hasta Pura Ulun Danu Bratan es por ver los merus que se encuentran rodeados por el lago Bratan. Sin duda alguna, ver estas pagados reflejadas en el agua es algo que impresiona. Aunque fue una lástima que el nivel del agua del lago fuese algo más bajo de lo normal y no luciese tanto como en las fotos. Aun así es un lugar que merece mucho la pena.

Alberto frente a los merus de Ulun Danu Bratan (Bali)
Vista general de Ulun Danu Bratan (Bali)

El hecho de que estos merus estén en el agua no es casualidad, ya que el templo está dedicado a Dewi Danu, el dios de las aguas. Por eso, este lugar es un punto importante de peregrinaciones y ceremonias en el que se pide agua para los granjeros de Bali. La isla está llena de campos de arroz, así que tener contento a este dios es algo realmente importante.

Esculturas de Ulun Danu Bratan (Bali) Nosotros en Ulun Danu Bratan (Bali)

Casualidades de la vida (aunque creo que era un reclamo turístico programado) vimos una procesión de un conjunto de personas tocando instrumentos y portando símbolos hinduistas mientras desfilaban.

Músicos en Ulun Danu Bratan (Bali)

Después de pasear un buen rato por el templo y de estar sentados tranquilamente disfrutando del lugar, nos damos cuenta de que había pasado ya una hora y media. Así que decidimos que ya era el momento de ir al coche y dirigirnos al siguiente punto de la ruta, los arrozales de Pacung. Esta zona de terrazas de arroz es la segunda más visitada de Bali, por detrás de los arrozales de Tegalalang que visitamos el día anterior.

Pese a que en un principio habíamos incluido en la ruta los arrozales de Jatiluwih y Pura Luhur Batukau, hablando con el conductor decidimos descartar esas visitas. Íbamos a estar justos de tiempo y de esa forma podríamos disfrutar tranquilamente de cada sitio que visitásemos y llegaríamos a tiempo para ver uno de los atardeceres más bonitos que hayamos visto nunca.

Era ya la hora de comer, así que aprovechamos para hacerlo con las vistas inmejorables de un arrozal balinés. Se lo comentamos al conductor y nos dijo que nos podía llevar a un restaurante donde se comía bien y que tenía unas vistas geniales a los arrozales de Pacung. En teoría sonaba a planazo, a ver qué tal en la práctica.

Arrozales de Pacung (Bali)

Justo al entrar en el restaurante nos llevamos la primera sorpresa desagradable, es un buffet libre y vale 150.000 IDR por persona (unos 10 € cada uno). Es decir, lo más seguro es que sea una comida no muy buena y el precio es más o menos el doble de lo que veníamos pagando estos días. Pero bueno, teniendo en cuenta que no es un dineral (es lo bueno de viajar al sudeste asiático) y que las vistas serán buenas, aceptamos y entramos.

Lena frente a los arrozales de Pacung (Bali)

Nos sentamos en una mesa pegada al balcón desde la que tenemos unas vistas geniales de los arrozales, al menos eso estaba bien. Pero cuando empezamos a servirnos la comida corroboramos lo que veníamos pensando. La comida no es nada buena, posiblemente la peor que probásemos en todo el viaje. Encima no tenían nuestro querido zumo de naranja y papaya (creo que no estábamos volviendo unos adictos de este zumo), por lo que tuvimos que elegir otro, uno de sandía. Pese a que no estuviese muy bueno, comimos algo de lo poco decente que había e intentamos disfrutar del momento y de las vistas.

Comida en un restaurante con vista en los arrozales de Pacung (Bali)

Los arrozales Pacung son bastante más grandes que los de Tegalalang, pero en nuestra opinión los de Tegalalang son mucho más bonitos que estos. Si volviésemos a ir, nos acercaríamos a hacer algunas fotos de los arrozales de Pacung, pero no entraríamos a comer en ese restaurante, buscaríamos un sitio mejor y menos turístico.

Al salir de allí, viendo la hora que era y que no queríamos andar con prisas para ver atardecer, descartamos visitar el bosque de monos de Alas Kedaton. Como ya habíamos vivido la experiencia del Monkey Forest de Ubud, preferimos dedicar más tiempo a nuestro siguiente destino.

Uno de los platos fuertes del día vendría ahora, ver atardecer en Tanah Lot. Un lugar mágico en el sur de la isla de Bali. Pero también uno de los lugares más visitados y más masificados de la isla, aun así estábamos convencidos de que merecería la pena.

Al llegar al parking tuvimos que pagar la entrada que era 30.000 IDR por persona (unos 2 € al cambio) y 5.000 IDR más por ir en coche (unos 0,33 €). Creo que si vas en moto y aparcas fuera de ese recinto no tienes que pagar nada, pero no te lo puedo asegurar.

Antes de ir a Tanah Lot nos acercamos a un templo que se encuentra no muy lejos de allí, Pura Batu Bolong. Está ubicado junto al acantilado, en un arco rocoso sobre el mar, esta peculiaridad hace de él un lugar increíble, sobre todo al atardecer. El interior es bastante modesto, por lo que lo mejor es alejarse un poco y ver su perfil con el mar de fondo. Un auténtico regalo para los ojos.

Vista general de Batu Bolong (Bali)
Lena frente a Batu Bolong (Bali) En una playa cerca de Batu Bolong (Bali)
Una playa cerca de Batu Bolong (Bali)

Desde allí nos fuimos a Tanah Lot, otro de los grandes iconos de Bali. Este templo hinduista de siglo XVI está construido sobre un pequeño islote cercano a la costa, al que se puede acceder cuando la marea está baja, pero que queda aislado cuando la marea alta. Está dedicado a los espíritus guardianes del mar, de hecho, se cree que unas serpientes marinas acechan bajo la superficie del agua.

Vista general de Tanah lot (Bali)

El templo no lo pueden visitar los turistas, pero si vas al atardecer puedes recibir la bendición de los sacerdotes. En nuestro caso nos quedamos sin bendición, no queríamos esperar la cola que había. Nos merecía más la pena "no estar bendecidos" y disfrutar tranquilamente del lugar.

Lena en Tanah lot (Bali)
Siluete de Tanah lot (Bali)

Paseamos un rato por la playa y buscamos un lugar algo alejado desde el que poder disfrutar en soledad de uno de los atardeceres más bonitos que hayamos visto nunca. Simplemente increíble. Sin duda, uno de los mejores momentos del viaje. No se me ocurre mejor manera para despedir la ruta de ese día que disfrutar de un momento así con la persona que quieres. Así que ya sabéis parejitas, tenéis que ir a este lugar al atardecer.

Lena viendo el atardecer de Tanah lot (Bali)

Cuando el sol desapareció por completo nos fuimos al parking y nos montamos en el coche rumbo al hotel. Estábamos cansados y con algo de sueño, pero queríamos aprender más sobre esta isla, sus gentes, sus tradiciones... así que nos pusimos a hablar con nuestro conductor de unos temas de lo más variopintos. Contratar los servicios de un coche con conductor tiene estas ventajas, no solo vas cómodamente y a tiro hecho a los sitios, sino que por el camino vas aprendiendo aspectos de la cultura de la gente, de lo que hacen en el día a día. Y eso es algo que lo aprendes hablando con alguien de allí y no con una guía, aunque sea la Lonely Planet.

A la llegada al hotel le pagamos lo acordado (40 € el día) y le dimos una propina por su amabilidad durante estos tres días. Sí que es cierto que nos hubiese gustado haber podido hablar con él español, tal y como nos había dicho por mail, y que nos hubiese avisado de ciertas cosas (como el incidente que tuvimos en Pura Ulun Danu Batur), pero aunque fuese en inglés, en nuestras conversaciones aprendimos mucho de Bali y de sus gentes.

Al igual que en las noches anteriores no quisimos complicarnos la vida y cenamos en el hotel. Total, aquí comíamos de lujo, tranquilamente y nada más terminar nos podíamos ir a nuestra habitación a descansar. En esta ocasión Lena se pidió un curry de carne y yo carne estofada, ambas platos riquísimos. Para beber, como no podía ser de otra forma, un zumo de naranja y papaya. Con esto poníamos el broche final a un gran día visitas, en el que habíamos visto uno de los atardeceres más bonitos de nuestra vida.

Cena en el Bunga Permai en nuestro cuarto día en Ubud (Bali)

Antes de irnos a dormir, confirmamos en la recepción del hotel que la reserva de un moto con dos cascos que habíamos hecho para el día siguiente seguía en pie y que tendríamos la tendríamos a nuestra disposición durante dos días. ¡Mañana iba a comenzar nuestra aventura en moto por Bali!


Te dejo un mapa con los puntos de interés del oeste de Bali que vimos (en rojo), así como otros puntos de interés de la zona (en amarillo) que por falta de tiempo no vimos.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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