miércoles, 17 de enero de 2018

Buceo en playas del Coco, el Pacífico de Costa Rica

Alberto preparado para bucear en el Pacífico

Llegó uno de los días más esperados del viaje. ¡Íbamos bucear en el mar por primera vez! ¡Íbamos a bucear en Costa Rica! Es cierto que ya habíamos hecho una pequeña prueba en piscina en nuestro viaje a Kenia de ese mismo verano, pero queríamos vivir una experiencia real en el mar rodeados de coral y peces, rodeados de vida.

La tarde anterior habíamos estado con Jackson, nuestro monitor, aprendiendo técnicas de buceo, de manejo del equipo, señales bajo el agua... en una piscina que la empresa Deep Blue Diving tiene para esos fines. Vamos, que habíamos ensayado todo lo que necesitábamos conocer para movernos con seguridad a esas profundidades. Sabiendo que además él iba a estar todo el rato con nosotros, nos sentíamos con total confianza para disfrutar de la experiencia.

Nos levantamos con tiempo, ya que habíamos quedado a las 8:00 en la playa para empezar la actividad. No sabíamos si el buceo cansa mucho o no, pero por si acaso nos tomamos un buen desayuno en el hotel Villa del Sueño. Que no fuese por falta de energías.

Desayuno de Alberto en el hotel Villa del sueño Desayuno de Lena en el hotel Villa del sueño

Buceo en playas del Coco

Tras prepararlo todo, cogimos el coche y nos fuimos a la escuela de buceo; la entrada a la playa estaba justo al lado. Al llegar vimos a Jackson y a otros monitores y alumnos que estaban sacándose diferentes cursos de buceo. Nosotros éramos los únicos que hacíamos el curso Discover Scuba Diving. Si no dispones de demasiado tiempo, ni de licencia de buceo, y quieres probar la experiencia, ésta es la mejor opción. El curso consta de una sesión en piscina donde aprendes los principios básicos de este deporte y de dos inmersiones hasta una profundidad máxima de 12 metros. Siempre acompañados de un instructor.

Para llegar al barco que nos llevaría a los puntos de inmersión, nos tuvimos que montar antes en una pequeña lancha. En el barco se encontraba todo el equipo, bombonas, neoprenos, aletas, etc. que íbamos a utilizar durante la actividad. Pusimos rumbo al primer punto de buceo, Punta Ballena, en la península de Papagayo. Durante el trayecto había muy buen rollo, hablábamos con otros alumnos, con monitores y nos echábamos unas risas. Eso ayudaba un montón a relajar los nervios previos a la primera inmersión.

Primera inmersión en Punta Ballena

Antes de llegar al punto de buceo nos fuimos poniendo los neoprenos. En nuestro caso, al estar realizando el curso Discover Scuba Diving, no teníamos que hacer las revisiones del equipo (no adquieres esos conocimientos). Pero no había de que preocuparse, el monitor que nos acompañaba se encargaba de esas cuestiones. De todas formas, fuimos repasando los conceptos que habíamos aprendido el día antes, las señales que nos haría si veía algo interesante y otras cuestiones a tener en cuenta. Con la lección bien aprendida no íbamos a tener ningún problema.

Llegó el momento de bajar y reconozco que estábamos algo nerviosos. No porque no supiésemos que hacer allí abajo o por miedo a las profundidades. Teníamos cierto temor a no saber manejarnos bien con la descompresión de los oídos, o como nos dijeron que se dice, ecualizar. Sobre todo por Lena, porque ha sufrido muchas veces otitis y dolores de oído. Pero al final no hubo problemas. Bajamos lentamente, ecualizando cada poco, tal y como nos había dicho Jackson, y al llegar abajo no sentimos ninguna molestia.

Alberto y Lena buceando en el Pacífico de Costa Rica

Al poco de estar allí abajo empezamos a encontrarnos estrellas de mar enormes y diferentes tipos de pececillos. Estábamos emocionadísimos de estar buceando en el mar, estábamos cumpliendo otro sueño más. La pregunta era ¿Por qué no lo habíamos hecho antes? La sensación de ingravidez, de libertad, de calma... era increíble. Esa actividad no había hecho más que empezar y ya estaba pensando en volver a repetirla en futuros viajes.

Un pez de gran tamaño que vimos buceando en Costa Rica
Dos estrellas de mar en el oceáno Pacífico Una estrella de mar con los brazos finos en Costa Rica

Había pasado solo unos minutos desde que habíamos bajado y Jackson no señaló un trozo de coral de color naranja. Al principio no veíamos nada salvo el propio coral, pero nos insistía tanto que pensamos que algo más tenía que haber. ¡Sí! ¡Un caballito de mar! Perfectamente camuflado se encontraba un diminuto caballito de mar naranja. A ver si lo encontráis en la foto.

Nuestro monitor señalándonos un caballito de mar Un caballito de mar
Alberto buceando en el Pacífico de Costa Rica

Seguimos buceando cuando de repente pasó una mantarraya enorme no muy lejos de nosotros. Medía unos dos metros de envergadura y la verdad es que impresiona ver una animal así con tus propios ojos. Una lástima que no nos diese tiempo a sacarle un foto. Aunque más tarde volvimos a ver alguna grande y también otras de menor tamaño a las que sí que pudimos sacarles alguna foto. Durante el resto de la primera inmersión también no encontramos con alguna langosta, montones de peces globo, morenas, erizos de mar, corales y un montón de peces que desconocemos su nombre.

Uno de tantos peces que vimos buceando en playas del Coco
Lena buceando en el Pacífico de Costa Rica Un banco de peces mariposa amarillos en Costa Rica

Sin darnos cuenta ya habían pasado 50 minutos y nuestras bombonas se estaban agotando, así que comenzamos a subir, previa parada de unos minutos a unos 5 metros de la superficie. Esta parada se llamada parada de descompresión o de seguridad y se hace para evitar problemas con el nitrógeno que hemos respirado de las bombonas.

Subimos al barco emocionados por todo lo que habíamos visto y sentido. Bucear había superado nuestras expectativas con creces. Nos había ido genial y habíamos disfrutado un montón de la experiencia. Además, habíamos estado tranquilos y eso es muy importante. Cuanto más calmado estés, mejor controlas tu respiración y más te dura la bombona. Como decía nuestro monitor: "bucear es como hacer yoga". Tienes que hacer movimientos pausados y tranquilos, así gastas menos aire, mantienes tu flotabilidad estable y no remueves el fondo marino.

Al llegar a la cubierta empezamos a comentar la experiencia con un chico chileno con el que habíamos hecho buenas migas durante el día. Estábamos radiantes de felicidad, tanto por lo bien que nos había ido como por haber controlado el tema de la ecualización (como se conoce también a la descompresión). No habíamos tenido ni un solo problema con los oídos.

Segunda inmersión en Punta Tortuga

Entre risas y charlas con los compañeros, el barco se fue desplazando al siguiente punto de buceo, Punta Tortuga. Durante el trayecto, el personal de Deep Blue Diving sacó piña cortada, oreos de varios sabores, té helado y agua para reponer fuerzas. Nos supo a gloria.

Nos volvemos a poner todo el equipo y comenzamos el descenso mientras vamos compensando la presión de los oídos. Al llegar abajo me fijo en que el monitor está diciéndole algo a Lena. ¿Qué pasará? Tras unos segundos sin entender que ocurría, me doy cuenta de que Lena estaba utilizando la segunda etapa alternativa (conocida como octopus) para tomar aire. Así que le tocó tirar de las clases que dimos el día anterior para hacer un cambio de etapa bajo el agua. Lo logró sin mayor problema.

Lena haciendo un cambio de etapa para tomar aire

Comenzamos a recorrer el fondo marino y volvimos a encontrarnos con peces globo, erizos de mar, estrellas enormes y otros tantos pececitos de diferentes especies. En esta ocasión, asomándose por los recovecos de las rocas vimos unas cuantas morenas. Algunas de ellas de un tamaño considerable, menuda boca tienen estos animales.

Una morena asomando la cabeza entre las rocas
Una estrella de mar en el oceáno Pacífico Pez globo en el Pacífico de Costa Rica

Por esta zona había más partículas en suspensión y la visibilidad era algo peor. Unos días antes el mar había estado agitado y eso afecta a la distancia que puedes llegar a ver. La arena que remueve un temporal no solo afecta a ese día, sino que también se nota algo los días posteriores. De todas formas, seguíamos teniendo una visibilidad de bastantes metros.

Lena y Alberto buceando a la par en Costa Rica
Una morena asomando la cabeza Lena haciendo la señal de ok mientras bucea

Hubo un momento, en el que mientras seguíamos a Jackson nos topamos con un pequeño banco de peces mariposa amarillos. Había un montón, pero lo bueno fue que nos acompañaron durante un buen rato. Parecía que querían ver a dónde íbamos. Fue todo un momentazo.

Un banco de peces mariposa amarillos se vienen con nosotros de buceo

Ya habíamos gastado más de la mitad del aire de la bombona cuando nuestro monitor nos avisa y nos hace una señal que no esperábamos ver. ¡Un tiburón! Sí, escondido en una cueva, pero a pocos metros de nosotros, había un tiburón punta blanca de unos 2 metros de longitud. Con ayuda de Jackson nos asamos de uno en uno a la entrada de la cueva. Era impresionante. Ahí estaba, como queriendo posar para nosotros, como si fuese nuestro regalo de despedida del curso de buceo. Fue una de las grandes experiencias del viaje. Poco después y tras dar alguna vuelta más, nos tocó subir. El aire se acababa y tocaba hacer la parada de seguridad antes de subir al barco.

Un tiburón punta blanca en Costa Rica

Nada más subir arriba Lena y yo empezamos a hablar de lo del tiburón. Ni en mis mejores sueños esperaba haber visto uno y menos de ese tamaño. En mi caso no sentí ningún miedo, ni nada parecido, quizás la emoción me hacía algo más inconsciente. Pero Lena me confesó que cuando Jackson y yo estábamos asomados a la entrada de la cueva viéndole, a ella sí que le dio algo de cosilla. Me decía: "Claro, yo estaba allí parada, viéndoos asomados a la cueva y pensaba: joder, como al tiburón le dé por salir, estos se agachan y yo le recibo a puerta gayola. Así que me fui de allí echando leches". Ver un tiburón impresiona, pero tampoco hay que alarmarse. La raza que vimos debe tener un comportamiento bastante manso con los humanos y además se le veía bastante tranquilo en la cueva.

Tras picotear en el barco otro poco de piña, unas oreos y refrescarnos con té bien fresquito, llegamos de nuevo a tierra firme. Desde allí nos fuimos andando a las oficinas de Deep Blue Diving para realizar el pago del curso que teníamos pendiente. El curso que nosotros realizamos, el Discover Scuba Diving, se hace durante la tarde de un día y durante la mañana del siguiente, y el precio que tiene es de 145 USD por persona (unos 118 €). Fue nuestra primera vez buceando y no podemos tener mejores palabras con todo el personal de la empresa. Nos trataron genial, aprendimos un montón y disfrutamos de una experiencia inolvidable. Si vais a hacer buceo en Costa Rica os recomendamos Deep Blue Diving sin lugar a dudas.

Interior del local Deep Blue Diving en playas del Coco Con el personal de Deep Blue Diving en playas del Coco

Después del subidón del buceo, nos fuimos al hotel a darnos una ducha y a descansar un poco antes de salir a disfrutar de la playita.

Relax en playas del Coco

Ya más relajados, nos fuimos a playas del Coco a dar un paseo por la playa y a tomar algo por allí y así de paso veíamos el ambientillo que había por esa zona. Nos sorprendió, que pese a que sí que había turistas, la mayoría de la gente eran ticos. Había familias enteras disfrutando de una tarde de playa, chavales haciendo skate en el paseo marítimo, niños jugando con la arena... se respiraba un ambiente tranquilo y muy agradable. Por lo que nos comentaron, bastante distinto a lo que puedes ver por la cercana zona de Tamarindo, mucho más llena de gente y de "gringos con ganas de fiesta".

Ambiente local y tranquilo en playas del Coco
Paseando por playas del Coco Cántame algo al oido

Entre tanto caminar, se nos había ido la hora y nos rugían las tripas que daba gusto. Así que decidimos irnos a una terraza a tomar algo. Entre toda la oferta que hay a pie de playa, nos decantamos por el Bambú Beach Front bar. Tenía buena pinta, no estaba mal de precio y se podía estar relajado mirando al mar. Justo lo que queríamos.

Unos zumos de mango en el Bambú Beach Front bar

Tampoco queríamos comer demasiado porque no tardando mucho nos iríamos a cenar a algún lado. Así que nos pedimos un par de zumos de mango por 2.032 CRC (2,93 €) cada uno y unas patatas perros locos (patatas con chicharrones, bacon y chorizo) por 3.000 CRC (4,33 €). En total, impuestos y servicio incluidos, fueron 8.690 CRC (unos 12,50 €). El zumo estaba delicioso y las patatas, con esos trocitos de carne, estaban de muerte. No todo va a ser aventura, a veces también hay que relajarse y disfrutar de los pequeños placeras de la vida.

Terraza del Bambú Beach Front bar en playas del Coco Picoteo en el Bambú Beach Front de playas del Coco

Volvimos a la playa y mientras caminábamos por el "paseo marítimo" nos encontramos con un puesto de cocos. No nos lo pensamos dos veces, desde que probamos los cocos frescos en el viaje de Indonesia, cada vez que nos encontramos un puesto durante en algún viaje caemos en la tentación. Nos pedimos uno por 500 CRC (unos 0,70 €). Estaba riquísimo y aún sabía mejor viendo el atardecer en ese paraíso. Después de bebérnoslo, le pedimos que si nos lo podía abrir para comernos el interior y a golpe de machete nos lo preparó en un segundo. ¡Menuda habilidad que tenía con el cuchillo!

Los dos juntos disfrutando del atardecer en playas del Coco

Esperamos a que anocheciese para irnos de la playa; el lugar era demasiado bonito como para no aprovechar hasta el último minuto de luz.

Lena paseando por la playa mientras el sol se pone

Curiosidades en los supermercados de Costa Rica

Antes de irnos a cenar queríamos comprar algunas cosas en un supermercado para los siguientes días de viaje. Ir a un supermercado en otros países y ver los productos del día a día suele ser bastante curioso. Siempre ves productos que te llaman la atención o que nunca verías en el supermercado de tu casa. Ir a un mercado o a un super, es otra forma de ver el día a día y las costumbres de un país.

Hubo varias cosas que nos llamaron la atención como que las chocolatinas tenían que estar en una cámara frigorífica. Con el calor que hace allí seguro que se derrite el chocolate antes de que lo pongan en las estantería. Todo lo contrario que los pasillos refrigerados de los supermercados que vimos durante nuestro viaje a Islandia. Por supuesto, también hay productos que no encontramos con facilidad en España, o marcas tan graciosas como "Aceite de soja Capullo" (lo siento, soy de humor fácil). Pero algo que no esperábamos es que los precios fuesen similares a los de España o incluso en algunos casos superiores. Los ticos, por norma general y por lo que hablamos con la gente de allí, tienen un sueldo menor al que tenemos en España, así que para ellos, muchos de los productos les resultan caros.

Productos de un supermercado de Costa Rica Aceite de soja Capullo

Para tener buenas "provisiones" para los siguientes días nos compramos un pack de galletas chips ahoy por 963 CRC (1,39 €), un zumo naranja de 1,8 litros por 1.722 CRC (2,49 €), un pack de pan bimbo de 430 g. por 1.374 CRC (1,98 €), un bolsa de 720 g. enorme de marshmallows por 1.853 CRC (2,68 €), una bolsa de cheetos de 255 g. por 2.429 CRC (3,51 €), un pack de lonchas de pechuga de pavo de 250 g. por 2.400 CRC (3,47 €), unas bolsa de 167 g. de gominolas por 540 CRC (0,78 €), 6 plátanos (1 kg) por 650 CRC (0,94 €). A lo que hay que sumar algo más del 10% de impuestos. Os pongo toda esta lista de productos y precios para que os hagáis una idea de lo que cuestan las cosas en un supermercado local en Costa Rica, o al menos en esta zona del país. Ya que estábamos, aprovechamos para recargar con 2.000 CRC (2,89 €) en el mismo supermercado la tarjeta sim de prepago de la empresa Kolbi que habíamos comprado.

Una cena con vistas en Playas del Coco

Aunque el lugar al que habíamos ido a cenar el día anterior (La Casita del Marisco) nos había gustado mucho, teníamos ganas de ir a otro diferente y que esta vez estuviese en playas del Coco y no en playa Hermosa. Buscando por Tripadvisor nos encontramos con The Lookout, un restaurante que tenía buenos comentarios y que parecía estar bien. Así que pusimos el GPS y nos fuimos para allá con el coche.

Dimos más vueltas que un tonto antes de llegar, ya que nuestro GPS estaba empeñado en que fuésemos por caminos imposibles o por medio de campos sembrados en vez de ir por la carretera como todo el mundo. Pero bueno, al final llegamos. Lo bueno que tiene la ubicación del sitio es que tiene unas vistas preciosas de la bahía de playas del Coco. Lo malo es que si vas de noche tampoco las puedes apreciar mucho, la verdad. Otra de las características de este restaurante es que, según dicen, es el único lugar del pueblo donde te sirven ostras y cervezas artesanales.

No tienen una carta muy amplia, ya que parece más un lugar para tomarse unas copas o algún cóctel. Aun así hay opciones interesantes en el menú como las que nos pedimos. En mi caso pedí un chupito de ostra que estaba delicioso (2.000 CRC, unos 2,89 €) y una hamburguesa de pulpo de la que había leído buenas críticas y que no me decepcionó para nada, estaba riquísima (6.000 CRC, al cambio unos 8,66 €). Lena se decantó por un bol de atún, con verduritas y arroz tipo sushi que estaba muy bueno (6.500 CRC, que son unos 9,39 €). Para beber Lena se pidió un zumo de sandía y yo una limonada (1.500 CRC cada uno, al cambio 2,17 €). En total, sumando los impuestos y servicio (4.025 CRC, unos 5,81), la cena nos salió por 21.525 CRC (31,08 €). El lugar estaba bien, buena comida y un precio normal, pero si lo comparo con el restaurante del día anterior, me quedo con el otro. Quizás a la hora de comer y con las vistas a la bahía cambiase de opinión.

Hamburguesa de pulpo en The Lookout
Alberto tomándose un chupito de ostras en The Lookout Bol de atún en en The Lookout

Después de la cena y aún con imágenes del buceo rondando nuestra cabeza, nos fuimos a dormir. Al día siguiente volvíamos a la carretera rumbo a un nuevo destino, el Parque Nacional Volcán Tenorio y el famoso río Celeste.

A continuación os dejamos un mapa con los puntos de buceo y lugares visitados en playas del Coco, además de otros que también puedes visitar (marcados en amarillo).

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

Todo lo que he comentado en este artículo es fruto de nuestra experiencia personal y no ha sido distorsionado en ningún momento por nadie ajeno al blog, ni por intereses de terceros. Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).



Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
  • Día 7. Buceo en playas del Coco, el Pacífico de Costa Rica
Alojamiento

domingo, 7 de enero de 2018

Descuento del 5% en seguro de viajes IATI

En un klotok en la selva de Borneo

Cuando estamos planificando un viaje lo primero que buscamos es qué ver en el lugar de destino, dónde comer, dónde alojarnos... pero hay un detalle que no podemos olvidarnos, el seguro de viaje. Es algo en lo que no se piensa en un principio, pero que hay que contratar si no quieres llevarte un disgusto. Nosotros siempre viajamos con IATI seguros y nos ha ido genial. Además, si contratáis el seguro a través del link anterior tenéis un 5% de descuento. De todas formas, ahora os voy a dar unas cuantas razones para viajar con seguro y que sea de IATI.

Por qué viajar con seguro de viaje

Reconozco que en nuestro primer viaje fuera de Europa viajamos sin seguro, y el destino era ni más ni menos que la lejana China. Ahora lo pienso y fue una completa locura. Si nos llega a pasar algo allí estábamos completamente vendidos. En un país en el que apenas conseguíamos comunicarnos de forma básica, a ver cómo les dices que estás enfermo, que te duele aquí o allá... En fin, al final tuvimos bastante suerte de que "todo fuese bien". Bueno, todo, lo que se dice todo, no. Debido a los gélidos aires acondiciones de los casinos de Macao, tanto Lena como yo, nos pusimos malos. Incluso con algo de fiebre. El problema es que cuando fuimos a China estaba en pleno apogeo la gripe aviar. Este hecho hizo que las autoridades chinas realizasen controles de temperatura a todas las personas que tuviesen la intención de ingresar al país. Al ir de Macao a China pasabas por un puesto fronterizo, así que si a uno de los dos le daba alguna décima, íbamos a tener problemas bastante serios. Por suerte, los dos pasamos el control sin problemas. ¿Te imaginas la situación si uno de los dos no puede pasar por fiebre? No hubiésemos tenido ninguno de estos quebraderos de cabeza si hubiésemos contratado un seguro y nos hubiésemos ido al médico a que nos diesen un antigripal, paracetamol o similar.

En moto por Bali

Pero no hay que irse a casos tan extremos como el que coincida una pandemia de gripe aviar con controles de temperatura en las fronteras del país que vas a visitar para tener que contratar un seguro. Para nosotros, las razones más comunes que tenemos para contratar un seguro de viaje son:

  • Por no arruinarte si tienes un problema médico. Sí, tal cual, arruinarte. En España estamos acostumbrados a tener atención médica gratuita, pero en la mayoría de los países tienes que pagar por este servicio si no cuentas con un seguro médico. Algunos ejemplos son: ambulancia en EEUU (1.500 €), apendicitis en EEUU (48.000 €), caída con lesión en México (14.800 €), paludismo en Camerún (44.700 €), obstrucción intestinal en Chile (12.000 €)... Son cifras que asustan un poco.
  • No solo importan las cuestiones médicas, sino también tener cobertura ante robos. Es algo que puede pasar y que desgraciadamente a nosotros nos ha pasado. El mal trago no te lo quita nadie, pero al menos recuperas el valor de lo que te robaron.
  • Otro tema a tener en cuenta es pérdida o demora de entrega del equipaje. Por ahora siempre hemos visto nuestras maletas aparecer por la cinta transportadora. Puede pasar y con el seguro de viaje, tienes cubierta la compra de artículos de primera necesidad, una indemnización... Lo mismo ocurre si tu transporte se demora más de lo debido, recibes una compensación económica.

Por qué elegir IATI

Nosotros llevamos usando IATI durante muchos años y nuestra experiencia con ellos ha sido siempre de 10. Hay que tener en cuenta que es una correduría de seguros que tiene muchísimos años de experiencia, se fundó en 1885, y que se ha especializado en viajes. Esto hace que los productos que ofrecen sean variados y ajustados a diferentes perfiles de viajero, presupuestos y destinos; cosa que otras aseguradoras no ofrecen.

Dando de comer a un ciervo en Nara, Japón

Para nosotros, los principales puntos en los que destaca IATI son:

  • Los seguros tienen un muy buen precio y las coberturas son realmente amplias. Otras aseguradoras que hemos mirado ofrecen seguros que, o bien tienen menores coberturas por un precio mayor, o tienen coberturas mayores que no necesitamos por un precio bastante elevado.
  • La atención es en español y las 24 horas. Las llamadas las puedes hacer a cobro revertido o hacerla de manera normal y ellos te devuelven el dinero de la llamada (como fue nuestro caso). No tardan nada en atenderte y la misma persona se encarga de tramitar todo lo necesario.
  • Si el motivo es que tienes que recibir atención médica, no tendrás que adelantar dinero. Ellos se encargan de los trámites y el pago. Con ciertos seguros tú tienes que adelantar el dinero y tras enviar la documentación pertinente, te hacen la devolución del mismo. Puede parecer una tontería, pero más de un viajero no tendría dinero suficiente para pagar una operación en un país como EEUU o Japón, y eso puede ser un problema serio.

Qué seguro IATI elegir

La pregunta del millón, ¿qué seguro de viaje elegir? Pues la respuesta, como ocurre muchas veces, es "depende". Depende del destino, de lo que vayas a hacer y de tus necesidades. Os comento las opciones que tenéis:

En el desierto del Sahara de Marruecos
  • IATI Básico: es el seguro más barato y también el que tiene menor cobertura. En nuestra opinión, por la diferencia de precio tan pequeña, nos quedamos con IATI Estándar.
  • IATI Estándar: es el seguro que normalmente contratamos. Tiene una buena cobertura médica y también incluye otras cosas que el IATI Básico no tiene. Éste lo contratamos para el viaje a Marruecos o a Indonesia, por ejemplo.
  • IATI Estrella: este seguro tiene una gran cobertura médica y es el aconsejable para países donde los costes son muy elevados como EEUU. Nosotros lo hemos contratamos para nuestro viaje a Kenia.
  • IATI Mochilero: este seguro tiene una mejor cobertura médica que el IATI Estándar y además incluye coberturas especiales para actividades de aventura como rafting, buceo... que normalmente no están incluidas. Nosotros lo contratamos para nuestro viaje a Costa Rica.
  • IATI Familia: si viajes con niños este es el mejor seguro. Un buen precio y además incluye ciertas coberturas enfocadas a niños como pediatría telefónica, asistencia inmediata de urgencia para los niños...
  • IATI Bloggers y Grandes Viajeros: si pasas un gran parte del año viajando, este seguro tiene buenas coberturas por un gran precio.
Haciendo canopy en Costa Rica

Nuestra experiencia con IATI

Hemos contratado seguro de viaje con IATI en un montón de ocasiones. Por fortuna, nunca lo habíamos tenido que utilizar hasta el viaje de Vietnam. Fue durante el tercer día en el país, mientras estábamos dando un paseo por Ho Chi Minh haciendo unas fotos, cuando ocurrió todo. De repente, apareció por la acera un hombre montado en una moto y, mientras empujaba a Lena, le pegó un tirón robándole el móvil. Ya os contaremos más detalles de cómo se desarrollo todo, de cómo es la policía vietnamita, etc. cuando hablemos de ello en el diario de viaje de Vietnam.

En las calles de Ho Chi Minh

El trato que nos dio IATI por teléfono fue genial. En esos momentos estás bastante nervioso y unas palabras tranquilizadores que te digan lo que debes hacer ayudan mucho. Al final, siguiendo los pasos que nos comentaron, pudimos recuperar el dinero que nos había costado el móvil, que no era precisamente de los baratos. Por eso, desde nuestra experiencia, solo podemos tener buenas palabras de IATI.

Si vosotros también os decidís por utilizar IATI recordad que si lo contratáis desde el siguiente enlace tenéis un 5% de descuento y nosotros nos llevamos una pequeña ayudita.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Opinión del hotel Cloud Forest Lodge en Monteverde

Habitación del Cloud Forest Lodge en Monteverde

Monteverde es uno de los bosques nubosos más conocidos de Costa Rica, tanto por su belleza natural, como por las actividades de aventura que puedes realizar allí. De hecho, por esta zona es donde la gente suele realizar tours de canopy (tirolinas entre los árboles) o paseos por puentes colgantes por el dosel arbóreo, cuando visita el país. Es una zona de montaña, de tiempo cambiante, de un verde intenso que enamora a todo aquel que la visita y la guste la naturaleza.

Teníamos claro que a la hora de elegir un hotel en Monteverde queríamos dos cosas, que estuviese integrado en la naturaleza y que no estuviese dentro de una ciudad, aunque sí cerca. La primera condición es obvia, con un entorno así queremos aprovecharlo desde el desayuno hasta que nos vayamos a dormir. Para nosotros es muy importante poder disfrutar de la tranquilidad y la belleza de un entorno así a todas horas. No todos los días uno se despierta en un lugar tan bonito. En cuanto a la segunda, preferíamos optar por un lugar que estuviese fuera de un núcleo urbano, para conseguir esa paz y contacto con la naturaleza que queríamos. Pero tampoco deseábamos que estuviese lejos, y así poder beneficiarnos de las ofertas de ocio y servicios que ofrece un pueblo o ciudad cuando quisiésemos.

Entre todos los alojamientos que buscamos había un hotel que cumplía estas condiciones, el Cloud Forest Lodge. Un hotel compuesto de cabañas de montaña, un lugar cálido, integrado en la naturaleza y con una gran conciencia ecológica.

El ecolodge, su entorno y sus servicios

Cloud Forest Lodge se encuentra cerca de Santa Elena, la localidad más grande de Monteverde y donde se encuentra una gran cantidad de oferta de turismo activo y naturalista. Cerca de aquí se encuentra las zonas más importantes para hacer canopy, paseos por el dosel arbóreo, un ranario, jardín de orquídeas... y a tan solo 10 minutos de la Reserva de Monteverde. Además, tiene la ventaja de estar a menos de 5 minutos en coche de Santa Elena. Lo suficientemente cerca para ir allí a comer o para realizar cualquier actividad, pero también lo suficientemente separado como para disfrutar de la naturaleza tranquilamente.

Naturaleza cercana al Cloud Forest Lodge en Monteverde

El lodge cuenta con un total de 29 hectáreas de bosque nuboso con las que disfrutar de noche y de día. Ya que en su interior se han habilitado varios senderos de distinta longitud que puedes recorrer por tu cuenta y de manera gratuita. Nosotros caminamos por todos ellos y si los recorres todos de una sola vez puedes tardar hasta varias horas. Una verdadera gozada. Durante el recorrido se ven enormes árboles centenarios y dependiendo de tu vista y suerte, puedes ver monos carablanca, monos aulladores, colibríes, pizotes y un montón de especies más. Además, cuentan con unas instalaciones de canopy y puentes colgantes entre los árboles. De hecho, fue aquí donde se instaló por primera vez en todo el mundo la infraestructura para turistas para realizar canopy y paseo por puentes colgantes entre árboles. Después, se extendió al resto de Monteverde y otras zonas del país.

Hilera de cabañas del Cloud Forest Lodge en Monteverde Terraza del restaurante del Cloud Forest Lodge

En cuanto a las instalaciones, todas las habitaciones se distribuyen en cabañas de madera ubicadas cerca del aparcamiento. El complejo también cuenta con un edificio principal donde se encuentra la recepción y el restaurante donde sirven los desayunos, comidas y cenas. En la terraza del restaurante tienen una terraza con unas vistas preciosas, pero de esto ya hablaré después.

Habitación

Todas las habitaciones se encuentran ubicadas en cabañas, dos habitaciones por cabaña. La entrada es un tranquilo porche con un banco en el que sentarse a contemplar la naturaleza del bosque. Pese a estar pared con pared con otra habitación no oyes a tu vecinos en ningún momento, el aislamiento es muy bueno. Otro indicador del buen aislamiento de la estancia es que no cuenta con calefacción ni aire acondicionado, ni tampoco lo echamos en falta. Un punto más por el cuidado del medioambiente.

Porche a la entrada de la habitación

Lo primero de lo que te das cuenta cuando entras en la habitación es la altura y amplitud de la misma, es enorme. Pero si el tamaño de la habitación ya es considerable, el de la cama es descomunal. Y además es muy cómoda. La habitación tiene un estilo rústico que se ve tanto en los detalles, como en el recubrimiento de madera de paredes y techo. Otro detalle que le da un toque con mucho encanto a la estancia es que hay algunos candeleros de pared distribuidos por la habitación, por si se va la luz o se quiere tener una iluminación más especial. Todo ello hace que la estancia desprenda esa calidez que esperas en un alojamiento de montaña.

Cafetera en la habitación del Cloud Forest Lodge Velas en el interior de la habitación del Cloud Forest Lodge en Monteverde

En cuanto al mobiliario, la estancia cuenta con una cama, dos mesitas de noche, un armario compuesto de un perchero y unos estantes en el que también hay una caja fuerte, un sofá y un escritorio en el que se encuentra una cafetera con café, té y azúcar a nuestra disposición y totalmente gratis.

Cama del Cloud Forest Lodge Sofá y escritorio del Cloud Forest Lodge

El cuarto de baño es de tres piezas: lavabo, inodoro y ducha. Además también disponemos de secador y amenities a nuestra disposición. Al igual que el resto de la habitación, todo estaba perfectamente limpio.

Baño de la habitación del Cloud Forest Lodge

Restaurante

El Cloud Forest Lodge cuenta con restaurante propio en el que sirven los desayunos (incluidos en el precio de la habitación), aunque también puedes comer y cenar allí mismo. Lo bueno del restaurante es que tiene una preciosa terraza cubierta desde la que puedes ver a un montón de aves cerca de ti; sobre todo a primera hora que es cuando ponen fruta en lo comederos. Allí fue donde vimos a nuestro primer tucán del viaje, un tucán esmeralda. También hay otra zona en la que tienen comederos de colibrís, en las que vimos un montón de ellos durante nuestra estancia. Vamos, que el restaurante, y sobre todo la terraza, no solo es un lugar para comer, también es una gran opción para relajarse y disfrutar del lugar.

Terraza cubierta del Cloud Forest Lodge Pájaros en los comederos del Cloud Forest Lodge
Restaurante del Cloud Forest Lodge
Tucán esmeralda en los comederos del Cloud Forest Lodge Terraza exterior en el Cloud Forest Lodge

Para desayunar puedes elegir entre tres opciones: el desayuno continental que consta de un plato mixto de frutas tropicales y tostadas con mantequilla y mermelada; el desayuno costarricense en el que te sirven gallo pinto, tortillas, plátanos maduros, queso y huevos al gusto; o el desayuno americano que consta de un plato de frutas tropicales, granola casera, tostadas con mantequilla y mermelada y huevos al gusto. Todos los desayunos van acompañados de café o té. Además también puedes pedir extras como huevos, bacon, yogurt u otros por un precio adicional. Nosotros siempre nos pedimos el desayuno americano, riquísimo y de buena cantidad.

Desayuno del Cloud Forest Lodge Lena desayunando en el Cloud Forest Lodge

También cenamos allí la primera noche. Lena se pidió el especial de ese día, pollo a la naranja (24,60 USD que son unos 20,70 €), y yo una corvina con salsa de palmito (17,22 USD que al cambio son unos 14,50 €). Ambos platos estaban deliciosos.

Pollo a la naranja en el restaurante del Cloud Forest Lodge Corvina con salsa de palmito en el restaurante del Cloud Forest Lodge

El personal

El personal del hotel fue muy amable con nosotros y siempre dispuestos a ayudarnos. Además, tuvimos varias conversaciones con algunos de ellos de las que aprendimos un montón sobre la historia de Costa Rica y de Monteverde en particular. Nos explicaron como los cuáqueros, unas buenas políticas ecológicas, acompañadas de la concienciación de los habitantes del país ha conseguido que Costa Rica haya recuperada grandes extensiones de bosques perdidos décadas atrás.

Actividades

En Monteverde se pueden hacer un montón de actividades de aventura. De hecho mucha gente incluye este lugar en su itinerario por el país solo por este motivo. Lo bueno de este hotel es que puedes realizar varias de ellas allí mismo, en la enorme extensión de terreno con la que cuentan.

Senderos del hotel

Hay varios senderos que discurren por el bosque nuboso que tiene el hotel en sus dominios. En total, si recorres todos ellos, tardas algo más de dos horas. Nosotros caminos por todos ellos y nos encantaron, no solo por la belleza del propio bosque sino porque también puedes ver unos cuantos animales. En nuestro caso nos tiramos un buen rato disfrutando de una familia de monos carablanca mientras cenaban subidos en las ramas de los árboles. No había nadie alrededor, solo estábamos nosotros, ellos y un apacible silencio.

Enorme árbol en los senderos del Cloud Forest Lodge en Monteverde
Alberto en los senderos del Cloud Forest Lodge Lena en los senderos del Cloud Forest Lodge
Paseo nocturno

En el mismo hotel puedes contratar un tour nocturno que discurre por parte de los caminos de los que os hablaba antes. Durante estos tours puedes ver, según la suerte que tengas, perezosos, pizotes, ranas, arañas, pájaros o insectos de varios tipos. A diferencia del paseo por el sendero, esta actividad, en la que vas junto a un guía, tiene un coste de 15 USD (unos 12,60 €).

Rana en un tour nocturno del hotel Cloud Forest Lodge Oruga vista en un tour nocturno del hotel Cloud Forest Lodge
Canopy

Hacer canopy en Monteverde es algo que tienes que hacer sí o sí si te gusta mínimamente la aventura, y sino también porque es muy divertido. Esta actividad se ha extendido de Monteverde al resto de Costa Rica y de allí, a muchas otras partes del mundo. Pues bien, la primera compañía dedicada al turismo del canopy en todo el mundo se creó allí mismo en 1994, en el recinto del hotel y se llama The Original Canopy Tour Monteverde™. Si estás interesado puedes hacer un tour por 45 USD por persona (unos 37,80 €). Además también se organizan hay actividades de paseo entre el dosel árboreo.

Interior de un árbol en el Cloud Forest Lodge

Conclusión

Tanto el hotel como la zona nos encantaron. De hecho, cambiamos nuestra ruta inicial por pasar una noche más allí. Es un hotel que recomendaríamos sin dudarlo para todos aquellos que quieran pasar una o varias noches en Monteverde rodeados de naturaleza.

Lo bueno: el entorno, los senderos que tienen habilitados, poder disfrutar de todos esos pájaros durante el desayuno, la cabaña y en especial la cama, el desayuno...

Lo malo: si bien la cena estaba riquísima, nos pareció un pelín cara. Pero si quieres algo de calidad, este restaurante es una muy buena opción. La wifi en la habitación era algo inestable, cosas del bosque nuboso.

Datos prácticos

Nombre: Cloud Forest Lodge.

Dirección: 1km este y 1.8km norte del centro de Santa Elena, del BCR 1.8 KM, 60109 Monteverde, Costa Rica.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

Precio: unos 90 € por habitación doble, impuestos incluidos.

Wifi: Sí, tanto en la habitación como en el restaurante.

Desayuno: Sí, incluido.

Servicios: WiFi gratuita, restaurante, caminos para hacer senderismo, actividades de aventura dentro del hotel, servicio de lavandería...

Reservas: se puede realizar la reserva a través de portales conocidos como booking o a través de la propia página del Cloud Forest Lodge.

Todo lo que he comentado en este artículo es fruto de nuestra experiencia personal y no ha sido distorsionado en ningún momento por nadie ajeno al blog, ni por intereses de terceros. Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).



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