miércoles, 4 de mayo de 2011

Día 2: llegamos a Roma con ganas de andar

¡Había llegado el día! Estábamos nerviosos, era nuestro primer viaje juntos al extranjero, pero no teníamos de que preocuparnos ya que había estado bastante tiempo leyendo webs, foros, blogs, guías... Además, Lena había estado allí hacía unos años y aún recordaba, mas o menos, dónde estaban las cosas y como moverse por allí. Teníamos todo atado y bien atado... quizás más de lo que se tenga que tener. También hay que dejar algo a la improvisación para llevarte sorpresas, pero bueno, de todo se aprende.

Nos levantamos a una hora ... sin prisas, desayunamos tranquilamente y recogimos las maletas para coger el bus al aeropuerto en la estación de buses de Santander. En apenas 15 minutos habíamos llegado. Fuimos a facturar las maletas (en aquella época se podía facturar gratis 15kg de equipaje por pasajero ... qué tiempos) y a esperar a que el avión saliese. Del equipaje de mano que nos llevamos ni hablamos ... no nos íbamos a la guerra, no, simplemente nos llevábamos las provisiones para tener que comprar lo justo allí. El concepto low cost lo teníamos bien metido en la cabeza :D.

El tiempo pasó sin darnos cuenta, y a eso de las cuatro de la tarde pasadas dejamos de ver por la ventana el mar Mediterráneo para empezar a distinguir esa preciosa ciudad. Bajo un cielo algo nublado intentábamos situar desde el aire los monumentos que visitaríamos los siguientes días, algo encontramos... Haz clic en las fotos y busca a Wally ... digo, al Coliseo.

Llegamos al aeropuerto de Ciampino, recogimos las maletas y nos montamos en uno de los autobuses de la empresa Cotral para ir al hotel, un euro por cabeza y otro euro por maleta. De todas formas si queréis saber más posibilidades para llegar desde Ciampino a Roma o viceversa id a este blog. El bus nos llevó hasta la parada de metro Anagnina donde cogimos la línea A hasta la parada Vittorio Emanuele y en apenas 5 minutos andando ya habíamos llegado al Bed & Breakfast Simpatia. Para ir en metro cogimos un par de billetes CIS válidos durante 7 días que podíamos usar tanto para metro como para bus, 16 € por persona.

La llegada al B&B fue rara ... la entrada no estaba en la calle, sino en una especie de patio interior al que se accedía por una puerta tipo garaje. Si no recuerdo mal, al final de este patio (o calle) interior estaba la "oficina" de Paolo, el dueño del alojamiento. Al llegar, le vimos sentado con otra persona hablando en una mesa pequeña y se callaron de repente... la escena parecía la de dos capos de la mafia negociando que habían sido interrumpidos por dos jovenzuelos. Una imagen algo turbadora que desapareció por completo con el gran trato que nos dio desde el primer momento. Paolo, muy simpático y muy amable, hacia honor al nombre de su alojamiento. Al terminar de explicar todo nos dijo que tenía un regalo para nosotros... ¡un par de pases de metro para toda nuestra estancia en Roma! Miramos los tickets con sorpresa, acabábamos de tirar 32 € a la basura habiendo comprado antes nuestros pases. Le dijimos que muchísimas gracias pero que acabábamos de comprarlos unos minutos antes. Fue una pena, teníamos el presupuesto muy justo y esto nos hubiese dado algo de holgura.

Dejamos las cosas y nos fuimos a recorrer Roma. Eran ya más de las siete y pico, y a esas horas ya era de noche. La mejor opción para que no se nos hiciese muy tarde, y poder rascar algo de tiempo, era coger el metro. Nos fuimos hasta la parada de Barberini, que era la que nos quedaba más cerca de la Fontana di Trevi, y ahí apareció la Fontana di Tritone. Una fuente "sencilla" si la comparamos que lo que íbamos a ver a continuación, pero bien bonita. Hay que tener en cuenta que es obra de un gran artista del Barroco, Bernini, un nombre que se repetiría muchas veces en nuestras ojeadas a la guía y con el que nos acabamos quedando.

Dejamos la plaza, y caminado apenas 5 minutos empezamos a oír un murmullo creciente, estábamos cerca, y de repente al cruzar una esquina... ahí estaba la preciosa Fontana di Trevi. Obra de Nicola Salvi, aunque se dice que con bocetos de... efectivamente, Bernini. Es realmente espectacular, la más grande de la fuentes barrocas de Roma (25,9 m de alto y 19,8 de ancho). Además al estar encajonada en la plaza deslumbra mucho más, hay que estar allí y admirar su belleza. Aunque lo malo es que está siempre llena de turistas y vendedores un tanto pesados que te asedian con rosas una y otra vez si te ven en pareja...
- No, gracias.
- ¡No, gracias!
- ¡¡NO, GRACIAS!!
- !!!!QUÉ NOOOOO!!!!

Fontana di Trevi

Nuestro siguiente destino era el Panteón, pero Roma a cada paso te descubre alguna joya de la antigüedad, del barroco... De camino nos encontramos con la Colonna de Marco Aurelio, por la que pasaríamos unas cuantas veces durante los siguientes días. Una columna de casi 2000 años con unos relieves preciosos. Seguimos y nos encontramos con el Templo de Adriano. De él solo se conservan 11 columnas, lástima.

Ya estábamos llegando al Panteón cuando, en una de las calles que va a dar a él, nos cruzamos con una tienda muy bonita. Estaba llena de juguetes y relojes de madera. Así que ya teníamos el regalo para nuestra sobrinilla Julia, un reloj muy simpático. Elegimos el de un perro muy majete.

Salimos de la tienda y en unos metros estaba la plaza della Rotonda. Allí se mostraba indiferente al paso del tiempo el Panteón de Agripa. Estaba cerrado, pero ya lo veríamos por dentro otro día. Por fuera imponen las grandes columnas de una sola pieza de unos 14 metros. Imaginaos el esfuerzo que supone llevar esos mastodontes hasta allí. De hecho, se cambió el proyecto al no poder suministrar las columnas con las dimensiones que se diseñaron en un principio.

Después nos pasamos por Santa Maria sopra Minerva. Una iglesia que es bastante sobria por fuera, pero con un interior precioso (a esas horas ya estaba cerrada). Lo que si destaca del exterior es el obelisco situado en su plaza, el Pulcino della Minerva, un curioso obelisco sostenido por un elefante, obra de Bernini.

Volvimos a pasar delante de Panteón rumbo a una de las plazas más conocidas de Roma, Piazza Navona. Una plaza con forma alargada que tiene tres fuentes, dos situadas en los extremos y la más destacada en el centro, la Fontana dei Quattro Fiumi, todas obras de Bernini. Justo en frente de ésta se situa la iglesia Sant'Agnese in Agone, obra de Borromini; rivales en aquella época. Nos sentamos frente a la fuente, tranquilos, admirando lo que nos rodeaba, sin mucha gente en la plaza, saboreando el momento... y unos bocatas que nos habíamos traido :D.

Habíamos visto todo lo que teníamos pensado para hoy, pero no estábamos cansados, ¡para nada!, lo que queríamos era seguir descubriendo (o redescubriendo en el caso de Lena) esta gran ciudad. No era muy tarde, sobre las 10 de la noche, así que decidimos volver andando pasando por otros monumentos que veríamos otro día, pero que así podríamos admirar de noche. Nuestra primera parada fue el monumento a Vittorio Emanuelle II. Este enorme monumento fue construido hace unos 100 años en honor al primer rey que unificó Italia ¡Hay que ver la diferencia de edad de los monumentos de esta ciudad, desde abueletes como el Panteón de más de 2000 años hasta este jovenzuelo de apenas 100! Es un monumento imponente, grande y blanco como el solo y que se puede admirar perfectamente gracias a la plaza en la que está ubicado. El monumento tiene la tumba al soldado desconocido, en la que una llama arde de forma continua en honor a un soldado no identificado de la Primera Guerra Mundial.

- ¡Anda mira, si se ve el Coliseo a lo lejos! ¿Vamos?
- ¡Vale!
No tuvimos ninguna duda. Fuimos dando un paseo por la Via dei Fori Imperiali, viendo a un lado el Foro de Trajano y al otro el gran Foro Imperial. Ahí estábamos, frente el gran Coliseo, icono de una ciudad con un herencia arquitectónica impresionante y una de las nuevas siete maravillas del mundo. Es realmente impresionante, y más que lo tuvo que ser en su creación, ya que se encuentra bastante dañado por los terremotos y la "reutilización" de sus piedras y mármol en tiempos posteriores.

- Bueno, ¿y ahora? ¿cogemos el metro?
- No, mejor vamos andando, total, no creo que tardemos mucho ...

Craso error, eran ya las 11 y algo de la noche y aunque en ese momento no estábamos muy cansados, pronto nos vendría el bajón a medio camino. Fueron 20 minutos que se nos hicieron muyyyy largos.

Nuestra primera noche en Roma y la primera lluvia nocturna, menos mal que no nos pilló en la calle. Nos fuimos a la cama sin tardar mucho, había que descansar, ¡¡mañana iba a ser un gran día!!

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos durante ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).



Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje

8 comentarios:

  1. ¡Hola! Acabo de descubrir tu blog y me ha hecho mucha gracia esta entrada. Yo acabo de volver de Roma y por lo que veo, el primer día que estuve allí prácticamente hicimos el mismo camino nocturno, jejeje.
    Por cierto, tu blog está genial.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  2. Helena, muchas gracias, me alegro que te guste. La verdad es que ver las ciudades de noche es como ver una ciudad distinta ...

    Voy a ver si tengo la siguiente entrada en breve y volvemos a coincidir en el recorrido ;)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  3. En nuestra mini visita a Roma vimos varias de las cosas que visteis vosotros. Qué preciosidad de ciudad!

    ResponderEliminar
  4. Qué razón tienes Artabria, es una gozada de ciudad. Espero volver este año para seguir descubriendo sus encantos.

    ResponderEliminar
  5. Yo llegaré un poco más temprano, para la hora de comer. Me imagino que haremos algo parecido. Andar y andar y esperar a la noche para ver iluminadas algunas cosas, ya que por la tarde casi no podremos entrar a ningún sitio porque cerrarán... y encima que ahora anochece muy temprano...

    Sigo leyendo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Víctor!!! La verdad es que ver los monumentos iluminados por la noche es como ver monumentos completamente distintos. La Fontana di Trevi es realmente bonita con la iluminación que tiene.

      Un saludo

      Eliminar
  6. excelente aporte

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mariano, se hace lo que se puede ;)

      Un saludo.

      Eliminar