miércoles, 1 de febrero de 2012

Día 5: Roma clásica y renacentista

El día empezó como los anteriores, un desayuno tranquilo en nuestra habitación. Poco a poco estábamos asimilando esa falsa rutina que se produce en los viajes; despertarte en tu habitación (la consideras tuya aunque sea la de un hotel), desayunar e irte a dar un paseo a conocer la ciudad. La verdad es que esas rutinas son las que gusta seguir, pero también las que menos duran.

Esa mañana nos hicimos los remolones y nos levantamos algo más tarde de lo que teníamos pensado. El día anterior lo habíamos alargado bastante y tampoco queríamos levantarnos como unos zombis. Desayunamos unas tostadas y fuimos directos a la Piazza di San Giovanni in Laterano a esperar el bus que nos llevaría a las Catacumbas de San Callisto. Estas catacumbas son las más grandes (20 km explorados) y las más famosas de las tres que hay en Via Appia Antica.

Hay dos formas de llegar a las catacumbas de San Callisto con el transporte público, nosotros cogimos la primera:

  • Ir en metro, línea A, hasta la parada San giovanni, se va hasta la Plaza de S. Juan de Letrán (Piazza di S. Giovanni in Laterano), allí se coge el autobús 218 con parada en las Fosas Ardeatinas (Fosse Ardeatine). La entrada a las Catacumbas está de frente.
  • Coger el autobús 118 que sale de la Pirámide de Caio Cestio (Metro Pirámide, Estación ferroviaria Ostiense) con la parada en Catacombe di S. Callisto.
En la página oficial de las Catacumbas de San Callisto ofrecen más información de cómo llegar, horarios y precios.

El bus 218 nos dejó en la entrada de las catacumbas, no tenía pérdida, la parada era donde todos los turistas se bajaban. Llegamos a la taquilla y compramos nuestro ticket (fueron unos 4€, hoy en día son 8€!!!), ahora solo nos quedaba esperar a que saliese una visita guiada en español. No lo recuerdo bien, pero creo que no tardamos más de 20 minutos en entrar.

Lo malo es que dentro de las catacumbas no se pueden hacer fotografías, así que os dejo esta foto de la wikipedia para que os hagáis una idea de cómo son.

Las catacumbas no son nada espectacular, pero ni lo necesitan ni lo pretenden. Al hacer la visita con un guía que te vaya explicando qué vas viendo, las historias de las persecuciones de los cristianos, la época de la que datan (siglos I al V)... todo toma otra dimensión.

Al salir de allí cogimos el bus directos a San Giovanni in Laterano. Una vez allí, nos dirigimos a nuestro siguiente objetivo, las Termas de Caracalla. En vez de coger el metro hasta Circo Massimo decidimos ir andando... ¡Errrrooorrrrr! Andamos más de media hora por unas calles que no tenían demasiado interés hasta llegar a las termas. Dimos un rodeo y las vimos por fuera, suficiente para esta vez. Aunque nos han recomendado amigos que tenemos allí y gente que ha ido que merece la pena entrar.

Desde allí nos fuimos al Circo Massimo o Circo Máximo. Ya lo habíamos visto hacía dos días desde el Palatino. La verdad es que no tiene mucho a simple vista, es una explanada de unos 600 metros de largo en la que queda poco de su época gloriosa, allá por el 50 a.C. cuando Julio César estaba en el poder. Pero si uno se para a imaginar (con la ayuda de imágenes de cine como las de la película Espartaco) se puede hacer una idea la monumentalidad de ese recinto, 600 metros de largo, 225 de ancho, hasta 12 carros en la pista, 150.000 espectadores sentados y otros tantos de pie en las colinas adyacentes... es algo realmente espectacular que a día de hoy no se ve en ningún lugar.

Desde allí, a unos metros se encuentra una iglesia, Santa Maria in Cosmedin que por su nombre no os sonará a casi ninguno, aunque tiene un bonito campanario de siete pisos. Pero si digo que en uno de sus muros está la Bocca della Verità o Boca de la verdad, os sonará a unos cuantos más. Al resto basta con que veáis la siguiente imagen y seguro que os vienen recuerdos de las ferias de vuestra ciudad donde por x pesetas una máquina leía el futuro al meter la mano en su boca.

Parece ser que en el pasado fue una tapa de una antigua alcantarilla. Por otro lado, la leyenda dice que si se mete la mano derecha dentro de la boca y se dice una mentira, la boca se cerrará. Aunque parece ser que realmente los sacerdotes ponían escorpiones en el interior para perpetuar el mito. Por supuesto a toda la gente le gusta tentar a la suerte.

Justo al lado, están los templos del Forum Boarium, Templo de Portunus y de Hércules, pequeños pero bonitos.

Caminando un par de minutos nos cruzamos con lo que llamamos el mini-Coliseo, por el aspecto exterior que tenía. Os hablo del Teatro di Marcello, un palacio del siglo XVI construido sobre los restos de un enorme teatro del siglo I a.C.

Seguimos caminando por la misma calle hasta llegar a uno de los platos fuertes del día, la Piazza del Campidoglio y los Museos Capitolinos. Para llegar a la plaza, aunque hay otros accesos secundarios, se sube por La Cordonata, una rampa escalonada, que al igual que la plaza fue diseñada por Miguel Ángel. La rampa la flanquean dos enormes estatuas romanas de Cástor y Pólux.

La plaza está rodeada de palacios en cada uno de sus laterales, el Palazzo Senatorio (Ayuntamiento de Roma) frente a las escaleras, el Palazzo Nuovo a la izquierda y el Palazzo dei Conservatori a la derecha. En el centro destaca la estatua ecuestre de Marco Aurelio (cuando fuimos la original estaba restaurándose en los Museos Capitolinos). La plaza es muy bonita y muy elegante, aunque es una pena que no se pueda apreciar del todo el dibujo que hacen las líneas blancas en el suelo.

La plaza no solo tiene belleza en si misma sino que también cuenta unas vistas muy buenas del foro. Para ello hay que ir bordeando el Palazzo Senatorio por la derecha hasta la parte de atrás.

Después de fisgonear un poco la plaza y ver que se veía desde ella entramos en los Museos Capitolinos. Primero fuimos al Palazzo dei Conservatori, pagando nuestra entrada reducida por ser menores de 25 (ay! qué tiempos aquellos...), 4.20 € por persona (ahora son 6.50 € la reducida, 8.50 € la general). Más info de las entradas aquí. Con este ticket puedes entrar en los dos edificios que forman los Museos Capitolinos, Palazzo Nuovo y el Palazzo dei Conservatori.

En este primer edificio de los museos destacan varias cosas. Para empezar, en el patio interior se pueden ver fragmentos de una estatua gigantesca de Constantino. Comparad proporciones!!

Pero lo que realmente es famoso y destaca sobre el resto de las obras es la Loba capitolina, que data del siglo VI a.C. Por cierto, Rómulo y Remo fueron añadidos alrededor del 1509, no formaban parte de la escultura original.

El museo nos encantó, no es muy grande, pero el interior es de gran valor, tanto por las obras (bustos, esculturas y cuadros) como por el edificio y las pinturas de sus paredes. Y para muestra...

En vez de seguir con la visita del museo en el otro palacio, optamos por ir a ver el interior de un par de iglesias. Total, con la entrada podíamos volver al museo algo más tarde, teníamos hasta las 20.00 que es cuando cierran. Más info de los horarios aquí. Así que nos fuimos a ver la basílica de Santa Maria sopra Minerva que ya habíamos visto dos días antes, pero esta vez la visita sería con algo más de luz.

Después de esto fuimos a ver otra iglesia que estaba cerca, Il Gesù. Tras una fachada un tanto simple, al igual que la basílica de Santa Maria sopra Minerva, se esconde en su interior un fresco en el techo realmente impresionante. La perspectiva que tiene junto con las esculturas da una sensación de profundidad realmente buena.

Estando dentro de esta última iglesia nos anocheció... es lo malo de ver la ciudad en noviembre. Pero ahora nos daba igual, ya que íbamos a visitar la otra parte de los Museos Capitolinos que nos quedaban por ver. Fuimos directos al Palazzo Nuovo para terminar la visita. En este nuevo edificio había obras similares a las del Palazzo dei Conservatori, esculturas en mármol. Pero también había unos mosaicos de una elaboración impresionante, ¡en algunos, las piedras eran poco más grandes que la cabeza de un alfiler! Las obras más destacadas son la estatua ecuestre de Marco Aurelio (ésta es la original, en la plaza hay una copia), el Galata morente (o Galata moribundo), La Venere capitolina (Venus capitolina) y, para mi gusto, los increíbles mosaicos.

A la salida de los museos capitolinos nos sentamos en la plaza y descansamos un poco, que ya iba siendo hora. Sacamos unos bocatas que nos habíamos hecho por la mañana y ale, a comer. Nuestros horarios de comida en los viajes, la verdad, poco tienen que ver con los establecidos en cualquier país. Comer a las 18.00 no es algo que sea muy habitual, pero el ansia de ver cosas nos puede. En este caso se trataba de ver todo lo posible con luz natural.

Así que después de un merecido descanso, nos fuimos andando a nuestra última parada del día, y por desgracia del viaje, La Piazza Spagna o Plaza España. La gran característica de esta plaza es su gran escalita, Scalinata della Trinità dei Monti que va desde la plaza hasta la Chiesa della Trinità dei Monti (Iglesia de la Trinidad de los Montes) situada en la alto de la colina. Hay que decir, que aunque no entramos, si que hemos leído que el interior de la iglesia no tiene nada destacable.

En la plaza destaca, además de la escalinata, la Fontana della Barcaccia (Fuente de la Barca) obra de Bernini y su hijo Gianlorenzo. Como su nombre indica la fuente es una barca, de la que brota agua. Pero esta fuente es bastante diferente al resto de la ciudad, no tiene grandes chorros de agua, ni cascadas. ¿Por qué? Existía un problema para poner una fuente ahí, el agua que llegaba del acueducto "Acqua Vergine" llegaba con poca presión. Entonces con ese problema en la mente Bernini ideó lo que sería la fuente, una barca sumergida parcialmente en agua bajo el nivel de la calle, de forma que no fuese necesaria demasiada presión para lograr que saliese algún chorro de agua. Es que, el que es un genio, es un genio.

Con esto y un bizcocho, o quise decir un cansancio considerable, nos fuimos a nuestra casa en Roma. Esa noche tocaba hacer las maletas, pero no para hacer un nuevo viaje, sino para volver a casa. Es un momento algo triste, al fin y al cabo, se acaba lo bueno. Pero también es el momento de recordar todo lo vivido en el viaje y esbozar una gran sonrisa.

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos durante ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje

8 comentarios:

  1. tenéis que volver... os quedan muchas cosas por ver. Y además ahora tenéis disponible una de las mejores guías de Roma!

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    1. Mau!!! Cómo tú por aquí?

      Ten por seguro que volveremos y espero que me lleves a la mejor pizzería de Roma, esa que me comentaste alguna vez.

      Un abrazo muy fuerte compadre.

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  2. Alberto, con estos relatos tan detallados ya no hace falta que visite Roma. Y si algún día voy qué mejor guía que ésta ;-)
    Ánimo y sigue publicando. A ver cuándo toca Barcelona :-)

    Saludotes

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    1. Hola Ugo, me alegra que te gusten los relatos. Si vas algún día a Roma y tienes alguna duda ya sabes donde estoy.
      Algún día escribiré sobre Barcelona. He estado un par de veces y es una ciudad que me ha encantado.
      Por cierto, gracias por los ánimos.

      Un saludo

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  3. Sí, sí, pero no las has conocido conmigo haciéndote de guía. :-)
    Seguro que has estado en los sitos más típcos y turísticos, que no me parece mal, eh? Pero una vez visto "guirilandia" ahora te toca conocer sitios distintos, más auténticos... sitios con historia, rincones con anécdotas, lugares con curiosidades. En fin, si os animais algún día a conocer una Barcelona "distinta", ya sabes ;-)

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    1. Dalo por hecho Ugo!!
      Aunque las dos veces que estuvimos allí fuimos a casa de un amigo pucelano que se fue a vivir allí unos años. Seguro que lo que vimos es muy diferente de lo que nos pueda mostrar alguien que le gusta tanto esa ciudad.

      Un abrazo

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  4. Roma te atrapa con su encanto. Por supuesto hay que echar la moneda a la Fontana di Trevi para volver a la "ciudad eterna".

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    1. Todas las veces que se pueda volver a Roma serán pocas ;)

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