jueves, 26 de diciembre de 2013

Sexto día en París, Notre Dame, la Madeleine y la Defensa

Otro día más empezaba en la capital francesa. Había que aprovecharlo, así que después del tradicional desayuno de campeones y con las ideas muy claras de lo que queríamos ver salimos a la calle.

Hacía unos días, nos habíamos quedado con ganas de ver el interior de Notre Dame. Tal y como os contamos en nuestro segundo día en la ciudad, "Segundo día en París, Notre Dame y el Barrio Latino", solo subimos a las torres. Así que no lo dudamos, no podíamos irnos de París sin verla por dentro.

La entrada al interior de la iglesia es gratuita y no suele haber demasiada cola para entrar, aunque depende de la hora. Como en casi todos los sitios, lo mejor es no ir demasiado tarde.

La iglesia, de estilo gótico, es de carácter sobrio, pero en su interior destacan unas impresionantes vidrieras por las que es bien conocida.

En el exterior, se agolpan montones de gorriones y palomas que, sabedores de la cantidad de turistas que pasan por allí todos los días, van a buscar su ración de migas de pan. Si extiendes los brazos con algo de pan en cada mano al segundo tendrás a tres o cuatro palomas, o gorriones, posándote encima para comer algo.

Tras salir de la catedral nos acercamos al Palacio Real y a sus jardines. Pese a su nombre, no se construyó como residencia para los reyes, sino para el Cardenal Richelieu.

Seguimos nuestro camino hasta la famosa Plaza Vendôme. Esta plaza es un icono de la opulencia parisina, ya que en ella se encuentran tiendas de marcas como Dior, Cartier o Chanel y hoteles de lujo como el Ritz o el Vendôme. En el centro de la plaza se sitúa la Columna Vendôme que tiene un bajo relieve inspirado en la Columna de Trajano de Roma, que ya habíamos visto hace unos años en nuestro viaje a Roma.
La plaza fue construida a finales del siglo XVII con la peculiaridad de que primero se construyeron las fachadas de los edificios antes de construirse los propios edificios.
Si os fijáis, ésta es la plaza que sale estos días en el anuncio de un conocido perfume protagonizado por Keira Knightley.

Dejando la plaza Vendôme atrás, llegamos a otro edificio imponente, la Iglesia de la Madeleine. Su aspecto exterior es el mismo que el de un templo griego o romano. A mí me recordó mucho al Panteón de Agripa de Roma. El edificio está formado por 52 columnas corintias de 20 metros de altura y la fachada tiene un frontón de estilo neoclásico que representa El Juicio Final.

En el interior, aunque menos llamativo que el exterior, destaca el Altar Mayor con una escultura de la Asunción de la Magdalena y el gran órgano de tubos que se encuentra sobre la entrada.

Al salir de la iglesia fuimos por el Boulevard de la Madeleine hasta el Palacio Garnier, también conocido como la Ópera Garnier. Este edificio se terminó de construir en 1875, pero como parte del proyecto no solo se construyó este edificio, sino que Napoleón III decidió que era necesario crear una avenida que uniese la ópera con el Palacio de las Tullerías. Para construir esta avenida, la que hoy en día se conoce como la Avenida de la Ópera, se expropiaron las casas de muchas familias para posteriormente derruirlas. Si echáis un vistazo a google maps, veréis perfectamente el trazado de las calles que existiría antes de la demolición de los edificios.

Pese a que nosotros no entramos en el interior del edificio, si que se puede visitar sin necesidad de acudir a una función de ópera. Las entradas cuestan 10 € en tarifa normal y 6 € en reducida. Se puede visitar de lunes a viernes de 9:00 a 18:00 y el sábado de 9:00 a 13:00. Aunque podéis echar un vistazo a la web por si queréis ver la información más detallada.

Muy cerca de allí se encuentran las conocidas Galerías Lafayette Haussmann. El gran atractivo de este centro comercial no son sus precios, ni mucho menos, sino lo que puedes hacer allí "de gratis". El edificio en si bien merece una visita solo por ver la preciosa cúpula que corona el centro de las galerías.

También, otro de los grandes atractivos de estos grandes almacenes, y que se puede hacer "de gratis", es subir a la terraza de su último piso. En el séptimo piso se accede, sin pagar nada, a una terraza desde la que se tienen unas buenas vistas de París.

Habíamos visto desde la terraza de las galerías la que estaba cayendo en nuestro próximo destino. Llovía como si no hubiese un mañana, pero bueno, era lo que nos quedaba por ver y teníamos la esperanza de que acabase parando. Así que cogimos el metro y nos dirigimos a lo que sería nuestro último destino del día el barrio de La Défense.

Este barrio de París es uno de los distritos de negocios más importante de Europa junto con la City de Londres. Está ubicado en el extremo opuesto del eje histórico que comienza en el Louvre y que atraviesa los Campos Elíseos y el Arco del Triunfo. De hecho, ya lo habíamos visto de noche y completamente iluminado cuando subimos al Arco del Triunfo nuestro segundo día en la ciudad.

El barrio está compuesto principalmente por rascacielos de oficinas, que se encuentran a los lados de una gigantesca explanada de 31 hectáreas llamada Le Parvis. A lo largo de esta explanada se encuentran jardines y más de sesenta obras de arte, lo que hace de todo el entorno un lugar por el que merece la pena pasear. Al final de la explanada se encuentra el Arco de la Defensa, un edificio del que se podría decir que es la versión moderna del Arco del Triunfo. El arco realmente no es un arco sino un cubo hueco que mide 108 metros de ancho, 110 metros de alto y 112 metros de profundidad. Se puede subir y ver todo París desde sus 110 metros de altura, aunque como casi todo en París no es gratis. La entrada cuesta 10 € y abre todos los días de 10:00 a 20:00, de abril a agosto, y de 10:00 a 19:00 de septiembre a marzo. Como siempre, os paso un link para ver está información más detallada y por si ha variado cuando leéis estas líneas.

Íbamos a coger el metro para volver al hotel cuando vimos un puesto de sushi para llevar en la misma estación. Con lo que nos gusta ese plato no tuvimos ninguna duda, esa iba a ser nuestra cena de hoy. Unos nigiris, unos hosomakis y unos uramakis iban a ser el mejor colofón a nuestra última noche en París.

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos durante ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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