jueves, 7 de febrero de 2013

Echando la vista atrás, resumen del 2012

(Esta entrada debió ser publicada a principios de año, pero más vale tarde que nunca)

Ha terminado otro año más y es hora de hacer resumen. No ha sido un año tan viajero como los anteriores, pero tampoco ha estado mal.

París (abril 2012)

Al igual que en otros años, nos fuimos de viaje en abril. Esta vez era el turno de una de las grandes capitales europeas y mundiales, París. Era una ciudad que Lena ya había visitado antes, hacía ya 10 años... Yo todavía no había tenido esa suerte, así que decidimos irnos 7 días para allá.

No hay duda de que París tiene monumentos icónicos que son reconocidos por cualquiera.

Pero no solo por fuera destaca su belleza, el interior de los edificios también es de gran valor tanto en las nuevas construcciones como en las antiguas.

Sus edificios no son cofres vacios, sus museos guardan tesoros de un valor incalculable.

Tiene iglesias que todos conocemos y otras que fueron diseñadas para ser edificios religiosos pero tomaron un papel pagano.

Pero no solo hay edificios imponentes, los parques, calles y puentes de la ciudad rezuman ese romanticismo y clasicismo tan bien otorgado a la ciudad.

Aunque no todo es clásico y romántico, también tiene su rincón el lado más moderno de la arquitectura.

Y como no podía ser de otro modo, a toda ciudad con tanto atractivo le acompañan sus interminables colas.

Europa Central (julio 2012)

Nuestro siguiente viaje, fue el gran viaje del año. 13 días por Europa Central visitando cuatro países, República Checa, Austria, Eslovaquia y Hungría.

Nuestros primeros días los pasamos en Praga descubriendo una ciudad con mucho encanto, romántica y con un dulce típico que nos creó adicción, el Trdelnik.

Desde allí hicimos una excursión de un día a un pueblo del sur de la República Checa, Český Krumlov. Sin duda es un lugar que bien merece una visita.

Nuestra siguiente parada fue Viena, en la que disfrutamos de sus palacios, sus parques y sus bicis.

Antes de llegar a nuestro punto final del viaje, paramos una noche en Bratislava, la capital de Eslovaquia. Pese a no ser tan monumental como las otras capitales merece la pena pasar un día allí y sentir ese aire soviético que todavía la acompaña.

La última parada del viaje fue Budapest, la perla del Danubio. Una ciudad con mucho que enseñar y de la que me lleve una gran sorpresa.

Roma y Florencia (noviembre 2012)

El último viaje del año fue algo diferente a lo normal ya que me fui con mis padres y no con Lena, mi inseparable compañera de viaje. Esta vez no pudo ser, pero todavía nos quedan muchos sitios por conocer.

El destino era Roma, aunque también nos acercaríamos un día a Florencia. Ya había estado en ambas ciudades, así que haría las veces de guía. De todas formas, en Roma tuvimos la constante ayuda de mi amigo Maurizio, romano de pura cepa y pucelano de adopción. Nos recomendó lugares, nos fue a buscar al aeropuerto, nos llevo a cenar... Mau, sabes que no me cansaré de darte las gracias.

Visitamos los monumentos archiconocidos y los que no lo son tanto y disfrutamos de sus calles, su ambiente y sus milenios de historia.

También disfrutamos de la comida típica italiana, comiendo la mejor pizza de toda Roma, y de la no tan famosa, pero deliciosa, comida típica romana. Después de aquella maravillosa cena del domingo se crearon buenas amistades y se fortalecieron otras que ya existían.

Como estábamos en Roma, no perdimos la oportunidad de visitar el pequeño estado que existe dentro de la ciudad, el Estado de la Ciudad del Vaticano.

Aunque no está demasiado cerca, algo menos si utilizas el freccia rossa (tren de alta velocidad), fuimos a pasar uno de los días a Florencia. Tenía los recuerdos muy recientes y casi conservaba el sabor de los deliciosos helados toscanos.

Esto ha sido nuestro año pasado en viajes, menos movido que los anteriores, pero lleno de emociones. Hemos redescubierto ciudades, nos hemos reencontrado con buenos amigos, hemos saboreado nuevos platos y hemos vuelto a probar aquellos que nos enamoraron... Todo gracias a ese sano vicio que es viajar.



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