lunes, 14 de octubre de 2013

Tercer día en París, Torre Eiffel, Los Inválidos y el Centro Pompidou

Comenzaba un nuevo día en París, y hoy era el día en el que ibamos a subir al símbolo de la ciudad y de todo el país, la Torre Eiffel. No nos levantamos demasiado temprano, pero tampoco muy tarde para intentar evitar en la medida de lo posible las grandes colas que nos esperaban. Así que después de tomar un desayuno de campeones y preparar todo, dejamos el hotel rumbo al gigante de hierro.

Cogimos el metro hasta Trocadero y fuimos directos a la cola de la Torre Eiffel. Existen varios tipos de tickets para visitar la torre y como el cartel en el que lo explican me parece que está muy bien, os lo dejo aquí.

La Torre Eiffel mide ni más ni menos que 324 metros de altura. Todo un coloso que aunque es el monumento más visitado del mundo con más de 7 millones de visitas anuales su creación fue bastante controvertida. Fue construida para la Exposición Universal de París de 1889 por Gustave Eiffel y mucha gente la tachaba de monstruosa, incluso se planteó su demolición en varias ocasiones. También hay que añadir que aunque existe una leyenda urbana que dice que Barcelona rechazó previamente su construcción para la Exposició Universal de Barcelona, ésta es falsa (echad un ojo a esto y a esto).

Dejando datos e historia a un lado sigo, con el relato. Nosotros optamos por la opción de subir al último piso (algo que debes hacer sí o sí), pero subiendo por las escaleras hasta el segundo nivel (10,50 € por persona). Es decir, subes al primer piso por las escaleras, del primero al segundo continúas por las escaleras y del segundo al tercero en ascensor (no se puede subir de otra forma al último piso).

La subida, aunque puede resultar algo cansada, merece la pena hacerla a pie. Al menos para nosotros. Te ahorras un dinero y ves el entramado de hierros que tiene la estructura de la torre según vas subiendo. Desde cada uno de los pisos se pueden tener buenas vistas de la ciudad a diferentes alturas. Además, en los dos primeros pisos puedes encontrar cafeterías y tiendas de recuerdos, eso sí, a precios tan altos como la altura de la torre. En el último piso, a 280 metros, hay una pequeña recreación que muestra a Gestuve Eiffel recibiendo a Thomas Edison. Este pequeño habitáculo fue utilizado en sus inicios como laboratorio meteorológico. También hay un pequeña tienda donde, por un precio que ya os podéis imaginar, te ponen una copa de champagne con las que disfrutar de las increibles vistas de toda la ciudad.

Tras bajar de la torre nos fuimos, cruzando los Campos de Marte, hasta Los Inválidos (Hôtel des Invalides). Este gran complejo arquitectónico se construyó en el siglo XVII como residencia para los soldados franceses retirados del servicio.

Una vez más, la entrada era gratuita con la Paris Museum Pass. Pero si no tenéis pensado comprarla, echad un vista a esta web para ver los precios y horarios.

Dentro del conjunto arquitectónico destacan varios elementos como el mausoleo de Napoleón donde se encuentra la tumba de Napoleón. La tumba, de un tamaño descomunal, hace intuir que muchos de los complejos que se atribuyen al emperador son ciertos. También cabe destacar el museo del ejercito, del que solo vimos parte, el patio interior, donde dimos buena cuenta de unos bocatas que llevabamos en la mochila y la iglesia de los Inválidos.

Tras salir de Los Inválidos nos fuimos rapidamente al Museo Rodin, ya que no quedaba mucho para que cerrasen y no queríamos quedarnos sin entrar en él. Pese a ser un museo pequeño y no con tanto nombre como el Louvre o el Pompidou, creemos que merece la pena entrar, y más teniendo en cuenta que la entrada es gratuita con la París Museum Pass. Para más información práctica del museo visitad su web.

El museo se compone de dos partes diferenciadas, un bonito jardín de 3 hectáreas donde están las obras más celebres del artista como La Puerta del Infierno o El Pensador, y el Hotel Biron donde se exponen otras esculturas, dibujos y fotografías. Personalmente lo que más me gustó fue la zona del jardín. Es un placer pasear tranquilamente e ir viendo las esculturas que están diseminadas por él. Además también os podéis plantear dar solo un paseo por el mismo, sin entrar al museo, por un precio mucho menor (1 €).

Al salir cogimos un metro en dirección a otro museo que teníamos ganar de hincarle el diente, Centro Georges Pompidou. Paramos en la parada del Hôtel de Ville para ver la fachada del Ayuntamiento de París (en francés Hôtel de Ville). Aunque el ayuntamiento estaba en ese lugar desde 1257, la fachada es una reconstrucción del siglo XIX ya que el original sufrió un incendio en 1871, durante la Comuna de París.

Desde allí nos fuimos andando al Centro Georges Pompidou, cuyo Museo Nacional de Arte Moderno alberga una de las mejores colecciones de arte moderno y arte contemporáneo del mundo. Una vez más sacamos partido de la Paris Museum Pass, con la que entramos gratis al museo. Si no comprais esta tarjeta podéis consultar en su web el precio de la entrada (13€ cuando nosotros fuimos). Aprovechamos a ir a última hora del día a este museo ya que cierran bastante más tarde que muchos otros sitios en París. Su horario es de 11:00 a 21:00.

El Centro Georges Pompidou es un edificio que no solo destaca por las obras de su museo, sino que también por el exterior. Tuberías de colores, conductos de aire, escaleras, ascensores y demás elementos estructurales se muestran sin ningún complejo en la fachada. El diseño industrialista (arquitectura high-tech) y atrevido de esta construcción de Renzo Piano y Richard Rogers fue motivo de un gran polémica tras su construcción en 1977. Aunque a día de hoy el edificio cuenta con una gran popularidad.

El museo cuenta con una gran colección (unas 76.000) de obras de arte moderno y contemporáneo. Entre sus artistas destacan Picasso, Miró, Matisse, Francis Bacon o Kandinsky. De este último, teníamos muchas ganas de ver una obra suya que sabiamos que estaba en el museo, "Amarillo, rojo y azul", del cual tenemos un puzzle-cuadro en casa.

Nos gustó mucho lo que vimos, por la originalidad de las obras y posiblemente también por ser un tipo de arte que no estamos acostumbrados a ver. Desde allí volvimos al ayuntamiento de París y cogimos el metro que nos llevó a casa. Había que descansar que al día siguiente teníamos uno de los platos fuertes, el museo del Louvre.

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos durante ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).



Relatos de otros viajeros #postamigo:



Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje