martes, 30 de junio de 2015

Podgórze, el gueto judío de Cracovia y llegada a Wrocław

Comenzaba un nuevo día de nuestro viaje por Polonia y se cerraba una etapa. Dejaríamos Cracovia después de comer para dirigirnos a nuestra siguiente parada, Wroclaw.

Se notaba el chaparrón que había caído el día anterior y que las temperaturas habían bajado. ¡Por fin no hacía ese calor sofocante! Esa mañana era nuestro mañana comodín. Ya habíamos visto los principales puntos de Cracovia, así que decimos acercarnos a Podgórze, el que durante la época nazi fue el gueto judío de Cracovia.

Calle de Podgórze, el gueto judío de Cracovia Arte callejero en Podgórze, el gueto judío de Cracovia

El gueto se estableció el 3 de marzo de 1941, fecha en la cual todos los judíos de Cracovia y alrededores fueron llevados allí. Encerrados por un muro, donde antes vivían 3000 personas ahora tenían que hacerlo 15000. Como era de esperar, las hambrunas y las enfermedades llegaron e hicieron estragos entre los habitantes de Podgórze. Finalmente, a mediados de marzo del 1943, como parte de la solución final, 8000 judíos capaces para trabajar fueron llevados al campo de concentración de Cracovia-Płaszów, 2000 (los "incapaces") fueron asesinados en las calles del gueto y el resto los llevaron a morir a Auschwitz. Una parte más de la trágica historia que azotó Polonia durante esos años.

El gueto en sí, no nos pareció demasiado atractivo para visitar, ya que no te haces una idea de cómo era eso antes; al menos lo que vimos. Eso sí, hay un par de puntos a los que debéis acercaros si tenéis pensado ir.

Nuestra primera parada, y a la vez entrada a Podgórze, fue la plaza de los héroes del gueto (Bohaterów Guett). Al llegar a ella te llama la atención un monumento formado por varias sillas diseminadas por toda la plaza. Esta obra es un homenaje Roman Polanski a los judíos del gueto de Cracovia que tuvieron que dejar sus hogares e irse sin nada. De hecho, él fue uno de los miles que vivió en el gueto durante la ocupación nazi.

Plaza de los héroes del gueto (Bohaterów Guett) (Cracovia) Detalle de la Plaza de los héroes del gueto (Bohaterów Guett) (Cracovia)

Aunque sin duda alguna, el lugar más conocido del gueto de Cracovia es la Fábrica de Schindler. Gracias a la película "La lista de Schindler" que rodó Steven Spielberg a mediados de los 90, todos conocemos la historia de este empresario alemán y su fábrica. Si bien era una persona afiliada al Partido Nazi e incluso miembro de las SS, al enterarse de los "métodos" que utilizaban los nazis con los judíos ideó un plan con el que logró salvar a más de 1200 dándoles empleo y cobijo en su fábrica. Una historia que muchos conoceréis del cine pero que tuvo su escenario real en Cracovia.

Fábrica de Schindler (Cracovia)
Placa de la Fábrica de Schindler (Cracovia) Engranajes de la Fábrica de Schindler (Cracovia)

Actualmente la fábrica se ha convertido en un museo que cuenta con la exposición permanente titulada "Cracovia bajo la Ocupación Nazi 1939-1945", en la que se cuenta la historia de la ciudad desde 1939 hasta que es liberada por el ejército comunista. Antes de ir a Cracovia habíamos leído que la visita podía llegar a ser algo decepcionante por cómo está todo organizado y la información que dan, así que decimos no entrar y gastar nuestras últimas horas en la ciudad viendo otras cosas. Eso sí, ya que estábamos cerca queríamos al menos pasar delante suyo. Si queréis más información sobre la Fábrica de Schindler visitad su página web.

Tras nuestra breve visita por Podgórze decidimos volver a Kazimierz a ver lo que la lluvia no nos había dejado disfrutar el día anterior. Nuestra primera parada no fue una de las sinagogas del barrio, sino la Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała). Pese a que la dejásemos para el final, esta iglesia que es una de las más grandes de la ciudad, merece la pena visitarla. Aunque por fuera no destaca por su belleza (está recubierta de ladrillo sin apenas adornos), por dentro la cosa cambia. Un púlpito con forma de barco captó nuestra atención en el primer instante. ¿No habíamos visto ayer algo parecido? También vimos esa cruz en el arco central de la nave que habíamos visto en nuestro primer día en Cracovia en la Basílica de Santa María. Sin duda ya empezábamos a distinguir el estilo de las iglesias por esta zona, con ciertos aspectos diferentes a lo que estamos acostumbrados en las iglesias de España. La entrada es gratuita así que no dudéis en visitarla si dais un paseo por el barrio judío de Cracovia.

Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała) (Cracovia)

Todavía teníamos tres horas antes de que saliese nuestro bus a Wroclaw, aunque tampoco no podíamos hacer los remolones y luego ir con prisas como nos pasa siempre. Con calma, pero sin dormirnos en los laureles, dimos un paseo Kazimierz pasando por delante de las Sinagoga Wysoka, la Sinagoga Vieja (Stara) y la Sinagoga Tempel. Hoy era sábado, así que con el sabbat judío, todas estaban cerradas a excepción de la Sinagoga Vieja. De todas formas, tampoco teníamos intención de entrar. La única que nos llamaba algo la atención por dentro era la Sinagoga Remuth por el cementerio que tiene, pero ese día estaba cerrada, así que nos quedamos con las ganas.

Sinagoga Vieja (Cracovia) Sinagoga Wysoka (Cracovia)

Desde allí nos fuimos al Castillo de Wawel para hacer por última vez el Camino Real que tantas veces habíamos recorrido estos últimos días. Llegamos al hotel, recogimos nuestras maletas y nos fuimos directos a la estación de buses que teníamos a unos 5 minutos andando de allí. La verdad es que la elección del hotel fue todo un acierto en cuanto a la ubicación.

El castillo de Wawel (Cracovia)

En la estación comimos unos sándwiches antes de coger el bus. Por una vez en nuestra vida teníamos tiempo de sobra y no nos iba a tocar correr para no perder el bus, tren o avión. Parece que con el tiempo vamos aprendiendo.

El viaje desde Cracovia a Wroclaw lo hicimos con la empresa Link-BUS y la verdad es que quedamos muy satisfechos. Unos autobuses muy cómodos, con pantallas individuales para seleccionar lo que querías ver o a lo que querías jugar y a un buen precio, 58 PLN los dos (13.77 € aprox.). Un trayecto de poco más de tres horas que no se nos hizo para nada largo.

Llegamos a Wrocław, también conocida como Breslavia, una ciudad situada en el suroeste de Polonia que tiene más de 600000 habitantes. Pese a su tamaño, la zona de interés turística está concentrada, así que se puede recorrer fácilmente a pie. Por eso, la mejor opción es intentar encontrar un hotel no muy alejado del centro. De todas formas, si no os alojáis muy cerca del centro os podréis mover perfectamente con los tranvías de la ciudad como hicimos nosotros. Son baratos y funcionan muy bien.

Tras poco más de 5 minutos andando desde la estación de buses llegamos a nuestro hotel, el Hotel Europejski, que ya os describimos en nuestra entrada sobre los alojamientos de este viaje. Sin duda, uno de los mejores en los que estuvimos esos días.

Estábamos algo cansados así que nos tumbamos un rato en la cama de la habitación antes de salir de nuevo a la calle. Hoy solo teníamos una cosa en mente, visitar la Wrocławska Fontanna o Fuente de Breslavia. De hecho habíamos adelantado medio día nuestra llegada a la ciudad para ver el espectáculo especial de esa noche.

Wrocławska Fontanna durante el espectáculo estándar (Wroclaw

La Wrocławska Fontanna está ubicada en el parque Szczytnicki, un pulmón verde de la ciudad algo alejado del centro. Con una superficie de una hectárea (más de 100 metros por cada lado), esta fuente es la más grande del país y una de las más grandes de Europa. Cuenta con 300 boquillas de agua y unos 800 focos que recrean espectáculos realmente impresionantes, sobre todo los fines de semana. Tanto el viernes como el sábado por la noche, hay un espectáculo especial a las 21.30 que dura un cuarto de hora aproximadamente. El resto del día hay espectáculos normales cada hora desde las 10.00 hasta las 22.00, con una duración de entre 10 y 15 minutos. Pero si tenéis oportunidad id a alguno de los espectáculos especiales que hay cada semana. Además, la entrada es totalmente gratuita, por lo que no tenéis ninguna escusa. Para más información de espectáculos y horarios visitad la página de la fuente.

Con el cuerpo algo más descansado salimos del hotel y cogimos el tranvía hacía el parque Szczytnicki. Fuimos con tiempo porque ya nos habían avisado que para los espectáculos especiales el parque se llena y si quieres coger un buen sitio (y poner el trípode para grabar como nosotros) es mejor ir con algo de tiempo. Para llegar a la fuente la mejor opción es ir en tranvía (línea 1, 2, 4 o 10) y bajaros en la parada Hala Stulecia que es donde se bajará todo el mundo. Una vez allí, entrad en el parque y veréis un edificio enorme llamado Centro del Centenario de Wrocław, la fuente se encuentra justo detrás. Pero vamos, que si seguís a todo el mundo llegaréis a la fuente; no tiene pérdida.

Centro del Centenario de Wrocław

Llegamos con una media hora de antelación y ya había bastante gente; el espectáculo prometía. Además hoy estaban de estreno por lo que mucha gente de Wroclaw había ida a ver la novedad. Cogimos sitio y preparamos todo para el espectáculo. De repente se apagaron todas las luces, esto empezaba...

Nunca habíamos visto nada parecido y la verdad es que mereció la pena adelantar la llega a la ciudad para ver el espectáculo. Nos encantó, fue una verdadera pasada. Luces de mil colores, chorros de agua por doquier, una música muy bien elegida, proyecciones 3D e incluso fuego dieron forma a una función muy bien diseñada y con unas transiciones muy bien hechas entre cada una de sus partes. Si alguna vez pasáis por Wroclaw y tenéis la oportunidad de verlo, no os lo perdáis.

Tras el espectáculo nos quedamos un poco más de tiempo por allí hasta la siguiente función estándar, muy bonita también, pero no tenía nada que ver con lo que habíamos visto antes.

Detalla de la Wrocławska Fontanna (Wroclaw) Chorros de agua de la Wrocławska Fontanna (Wroclaw)
Luces rojas cerca de Wrocławska Fontanna (Wroclaw) Jugando con las luces cerca de la Wrocławska Fontanna (Wroclaw)

Volvimos al hotel en el mismo tranvía que nos había traído y nos fuimos directos a la cama. Al día siguiente íbamos a descubriríamos Wroclaw, una nueva ciudad polaca que nos tenía guardada más de una sorpresa.

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos en ambas ciudades durante el día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje

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