domingo, 29 de marzo de 2015

Visitando el casco antiguo de Cracovia

Comenzamos nuestro cuarto día de viaje con un buen desayuno polaco. Realmente era un buffet como el que podríamos ver en un hotel de España, lo único es que había algún embutido y ensalada diferente y estábamos en Polonia, por eso era polaco. Fuera como fuese, nos dimos un buen homenaje. El día iba a ser largo e intenso, ya que teníamos pensado recorrer todo el casco antiguo de la ciudad, así que necesitábamos tener energías suficientes para descubrir esta preciosa ciudad medieval.

Salimos a la calle y en un par de minutos estábamos frente al Planty. Éste es el nombre del parque que rodea el casco antiguo de la ciudad. Un parque en forma de anillo, de nada más y nada menos que 4 kilómetros de largo y una superficie de 21 hectáreas, que está compuesto por jardines de diferentes estilos, fuentes y estanques. La peculiar forma del parque es debido a que ocupa el lugar que tuvieron las murallas medievales de la ciudad. Su construcción se realizó entre 1822 y 1830 como parte del desarrollo urbanístico de la ciudad, ya que la muralla estaba bastante deteriorada por falta de mantenimiento. Por suerte, se promovió la conservación de parte de las fortificaciones, como la puerta Floriana y la Barbacana.

Caminando apenas dos minutos por el Planty llegamos a una parte de las antiguas fortificaciones de la ciudad que se mantienen en pie hasta hoy en día, la Barbacana, (Barbakan Krakowski). Esta tipo de estructura defensiva que se situaba frente a una puerta importante o un puente, se utilizó mucho en la Edad Media. Pese a ello, no muchas se conservan hoy en día en Europa, siendo ésta la que en mejor estado se encuentra en la actualidad. Fue construida en 1498 e inicialmente estaba unida a la Puerta de San Florián por un pasadizo cubierto, siendo un punto clave en la defensa de la ciudad. Se puede visitar e incluso combinar la entrada con una visita a lo que queda de las murallas de la ciudad, pero nosotros decidimos verla únicamente por fuera.

Dejando atrás la Barbacana, te das de bruces con la entrada más importante que tiene el casco antiguo de la ciudad, la Puerta Floriana o Puerta de San Florián (Brama Floriańska). Esta puerta y torre gótica, que llegó a estar unidad a la Barbacana, fue construida en el siglo XIV y actualmente es el inicio de una de las calles más famosas de la ciudad, la calle Florianska. Esta calle es el inicio del que se llama Camino Real (que termina en el Castillo de Wawel) y que en su día recorrían los reyes polacos con motivo de una coronación o funeral real. Actualmente está llena de tiendas de suvenires, restaurantes y hoteles.

Nada más pasar la Puerta de San Florián, si giras la cabeza a los lados, puedes ver parte de la muralla de la ciudad que aún se conserva. Nos recordó al estilo de muralla que vimos en nuestro viaje a Tallin en 2010, solo que de ésta queda una pequeña parte. Seguimos caminando por la calle Florianska y llegamos al icono de la ciudad, la Plaza del mercado (Rynek Głowny). Esta gigantesca plaza de mediados del siglo XIII, de 40.000 m², es la plaza más importante de la ciudad y de todo el país; además es la plaza medieval más grande de toda Europa. Siempre está animada, a cualquier hora del día que vayas verás a gente. Puestos de comida, de flores, carruajes de caballos, terrazas abarrotadas de turistas y cientos de palomas y personas inundan la plaza a cualquier hora del día. En uno de esos puestos de comida probamos un queso típico polaco con mermelada de arándanos (creo que se llamaba oscypek) y que, la verdad, ni fu ni fa. Aunque tengo que decir que fue lo único que comimos en Polonia que no nos gustó. Luego, en otro puesto callejero de la plaza, compramos unas obwarzanek (rosquillas de pan con semillas de amapolas) y esas no nos decepcionaron.

Esta plaza, rodeada de coloridas casas burguesas y palacios medievales, tuvo como función principal en sus inicios el comercio (aunque también han tenido lugar ejecuciones y ceremonias). Montones de puestos de mercaderes inundaban la plaza hasta que se construyó en el centro de la misma el Mercado de los Paños (Sukiennice) para centralizar el comercio en un solo edificio y convertirlo así en un gran centro comercial internacional del siglo XIV. Ahora esos puestos en los que antes se comerciaba con sedas, especias, sales y demás, son tiendas de suvenires. Si quieres llevarte un recuerdo de Cracovia probablemente encuentres aquí lo que buscas, pero ten en cuenta que en una tienda algo más alejada de la plaza lo encontrarás bastante más barato. El Mercado de los Paños abre hasta las 20:00, por lo que tienes prácticamente todo el día para entrar en él.

Además del Mercado de los Paños, la Plaza del mercado alberga la Basílica de Santa María, la torre del antiguo ayuntamiento y la Iglesia de San Adalberto. De estos tres edificios, el más importante es la Basílica de Santa María (Kościoł Mariacki). Te toparás con ella, según entres a la plaza por la calle Florianska. Esta iglesia del siglo XIV tiene la peculiaridad de contar en su fachada con dos torres de diferentes alturas. La más baja (69 metros) hace las funciones de campanario de la iglesia. La más alta (80 metros) está adornada con una corona dorada y antiguamente se utilizaba como punto de vigilancia de la ciudad, para avisar de invasiones enemigas. En ella, cada hora, un trompetista toca el Hejnał mariacki, una melodía tradicional polaca que además, se transmite a mediodía a través de la radio en todo el país. Esta conmemoración se debe a que en el siglo XIII un trompetista, mientras hacía sonar la alarma por la invasión mongola que sufría la ciudad, fue asesinado por un disparo en la garganta. Por esto se la conoce como la torre Hejnał.

En el interior de la iglesia se encuentra el retablo de madera (s. XV) más grande de Europa, además de un crucifijo de arenisca digno de ver. Su decoración poco tiene que ver con lo que estamos acostumbrados a ver en las iglesias occidentales de Europa, se nota esa diferencia y estilo con las que cuentan las iglesias del este del continente. Pese a que tenga un interior admirable, lo que merece realmente la pena es subir a la torre Hejnał y contemplar la Plaza del mercado desde lo alto. Por desgracia estaban con unas reformas y no pudimos subir a la torre. Menudo chasco.

Justo detrás de la Basílica de Santa María se encuentra la Plaza Maly (Mały Rynek), una pequeña plaza, sobre todo si la comparamos con la aledaña Plaza del mercado. Esta plaza ocupa lo que anteriormente era el cementerio parroquial. En las fechas en las que fuimos nos encontramos con que había un festival del Pierogi, una especie de empanadillas típicas de Polonia rellenas de un sin fin de ingredientes. La plaza estaba llena de puestos de comida, incluso tenían un escenario. Pero ya os hablaremos en otra entrada de los pierogis y de lo bien que se lo pasaron algunos polacos comiendo, bebiendo y bailando.

En la esquina de la Plaza Maly con la calle Szpitalna se encuentra un grafiti de un personaje que los más frikis como yo conoceréis, el famoso "Trololo". Seguro que más de uno habréis visto imitaciones suyas en Buenafuente. Este personaje fue un cantante Ruso de los 70 que alcanzó fama mundial gracias a Youtube al final de su vida. Por supuesto, tenía que inmortalizar tan entrañable encuentro.

Tras ese momento friki, volvimos a la animada Plaza del mercado y nos dirigimos hacia una pequeña iglesia situada en medio de la plaza, la Iglesia San Adalberto (Kościół św. Wojciecha). Esta iglesia fue construida en el siglo XI, por lo que es una de las más antiguas de Polonia. El hecho de que sea tan antigua explica el porqué está ubicada dentro de la plaza, entre el Mercado de Paños y la calle Grodzka (en medio del Camino Real); la iglesia estaba antes de que se diseñase y construyese la Plaza del Mercado. En este caso no entramos, la vimos solo por fuera.

Cerca de esta iglesia y casi pegado al Mercado de los Paños se encuentra la única parte que se mantiene en pie del antiguo ayuntamiento de la ciudad, la Torre del Antiguo Ayuntamiento (Wieza Ratuszowa) del siglo XIV. Con una altura nada desdeñable de 75 metros, esta torre es la única parte que se conserva del ayuntamiento que fue demolido allá por el 1820. Pese a que tenga una buena altura, similar a la torre Hejnał, las vistas son bastante peores ya que no hay mucho espacio por el que mirar a través de sus ventanas. Si queréis buenas vistas os recomendamos que subáis a la torre Hejnał de la Basílica de Santa María.

Dejamos la ajetreada Plaza del mercado a un lado y caminamos por la calle Świętej Anny hasta el Collegium Maius (Colegio Mayor). Este edificio que data del siglo XIV es el edificio universitario más antiguo de Polonia. Entre sus estudiantes destaca el famoso astrónomo Nicolás Copérnico, del que más tarde veríamos una estatua en Varsovia. El edificio alberga el Museo de la Universidad Jagellónica, en el que se encuentran instrumentos antiguos utilizados en el estudio de la física, química, astronomía... pero sinceramente no creemos que sea algo muy interesante a no ser que te apasione ese tema. Lo más destacable, sin duda, es su patio interior donde se encuentra un antiguo reloj en el que cada dos horas, mientras suena una melodía, tiene lugar un desfile de tallas de madera. Por desgracia no llegamos a la hora, de todas formas el patio en si es bastante bonito y el acceso es gratuito (para entrar al museo sí que hay que pagar).

Tras estar un rato sentados en el tranquilo patio del Collegium Maius volvimos sobre nuestros pasos hasta la Plaza del mercado para ir esta vez por la calle Grodzka. En el primer cruce torcimos a la izquierda para, en pocos pasos, estar frente a nuestro siguiente punto del itinerario, la Basílica de la Santa Trinidad (Kościół Św. Trójcy). Es una iglesia en la que su fachada no llama demasiado la atención, lo realmente interesante son las capillas laterales de su interior. Recomendamos la visita, aunque también tenemos que decir que no es la iglesia más interesante de la ciudad.

Tras salir del templo, retrocedimos para dirigirnos a la iglesia que estaba al otro lado del cruce con la calle Grodzka, la Basílica de San Francisco de Asís (Bazylika Franciszkanów w Krakowie). Esta basílica del siglo XIII es una de las iglesias más antiguas de la ciudad y una vez más, lo interesante está en el interior. Por fuera, sus paredes de ladrillo rojo no muestran ningún tipo de decoración destacable. Sin embargo, en el interior, las policromías que inundan las paredes hablan por sí solas. Una lástima que pese a que la basílica tenga unas vidrieras llenas de detalles, su pequeño número y tamaño no muy grande, impide que entre la suficiente luz en la estancia para poder admirar como se merecen las pinturas del interior. Como curiosidad, Karol Wojtyła, antes de convertirse en el Papa Juan Pablo II, solía acudir a esta iglesia y en su memoria han colocado una placa con su nombre en el banco en el que solía sentarse.

El sol empezaba a despedirse y nosotros necesitábamos tomarnos un descanso, así que ¿qué mejor idea que irse a sentarse un rato a la Plaza del mercado? Nos fuimos a un banco y nos comimos tranquilamente un Pączki, una especie de donuts polaco relleno de mermelada. Disfrutando del momento, de la gente, del bullicio y de esa preciosa plaza iluminada por la noche. De repente, empezamos a oír música en una de las terrazas, parecía música en directo ¡Era salsa! Era un cuarteto que estaban tocando canciones cubanas. Los músicos parecían polacos, pero la cantante era un pedazo de mujer cubana. Yo bailo algo de salsa (por aquel entonces llevaba un par de años yendo a clase y algo sabía hacer), pero Lena está a otro nivel, ella si sabe bailar de verdad (ha sido profesora de bailes latinos y fue campeona de España de salsa por agrupaciones en 2013, ahí es nada). Estuvimos a puntito de salir a bailar frente al cuarteto cubano, pero me pudo la presión... "¿y si me quedo en blanco y no me acuerdo de ningún paso?""¿y si me equivoco?", "¿y si la piso y nos caemos?". Al final nos quedamos mirando la actuación hasta que terminó y no salimos a bailar. Todavía me arrepiento de no haber dejado la mochila a un lado y haber demostrado de lo que éramos capaces. Si se nos vuelve a dar la oportunidad en cualquier otro viaje juro que no la desaprovecharé.

Tras la actuación, trípode en mano, nos fuimos a hacer unas fotos nocturnas. De la Plaza del mercado ya las habíamos sacado hacía un rato, así que seguimos caminando por el camino real parándonos frente a la Iglesia de San Pedro y San Pablo, la Iglesia de San Andrés, la Basílica de la Santa Trinidad, hasta que llegamos al Castillo de Wawel. Para la mayoría de estos lugares no habíamos tenido tiempo de verlos por dentro, pero aún nos quedaban días en la ciudad.

Cuando nos quisimos dar cuenta ya era tarde y no había muchos sitios abiertos, así que tiramos por la opción más fácil, fast food. De camino al hotel entramos en un local de la calle Grodzka y pedimos dos riquísimas y baratísimas pizzas que nos comimos tranquilamente en nuestra habitación. Ya os hablaremos de lo bien y barato que se come en Polonia. Es un paraíso para una persona de buen comer como yo ;)

Os dejo un mapa con los lugares que visitamos en Cracovia ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.



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domingo, 15 de marzo de 2015

Cómo llegar al aeropuerto de Bérgamo-Orio al Serio desde Milán

Si vas a Milán tienes tres posibles aeropuertos en los que aterrizar: Aeropuerto Internacional de Malpensa, Aeropuerto de Linate y Aeropuerto Internacional de Bergamo Orio al Serio. En nuestro caso, cuando fuimos a Milán, volamos al de Bergamo que está situado a unos 45 kilómetros y es donde la compañía de bajo coste Ryanair ofrece multitud de rutas.

Aeroporto Orio al Serio.jpg
"Aeroporto Orio al Serio" by Luigi Chiesa - Own work. Licensed under CC BY 3.0 via Wikimedia Commons.

Existen varias opciones para desplazarse entre Milán y el aeropuerto de Bérgamo, todo depende de tu presupuesto. Te las resumimos a continuación:

Autobús

Esta es la opción más barata y la que nosotros utilizamos. Hay varias compañías que ofrecen este servicio y los precios y horarios varían poco. A continuación te muestro los datos de una de las compañías más conocidas:

Terravision
  • Precio billete único: 5€ (hasta los cuatro años es gratis).
  • Precio billete de ida/vuelta: 9€ (hasta los cuatro años es gratis).
  • Duración del trayecto: 60 minutos.
  • Frecuencia:
    • Aeropuerto de Bérgamo y Milán estación central
      • Frecuencia del servicio: cada 20 min. (por la mañana temprano) y luego cada 30 min. a lo largo del día.
      • Primera salida: 4:05 h
      • Ultima salida: 1:00 h
    • Milán Estación Central y Aeropuerto de Milán Bérgamo
      • Frecuencia del servicio: cada 20 min. (por la mañana temprano) y luego cada 30 min a lo largo del día, mayor frecuencia por las noches
      • Primera salida: 2:50 h
      • Ultima salida: 22:10 h
    • Cologno Monzese y Aeropuerto de Milán Bérgamo
      • Frecuencia del servicio: cada 20 min. (por la mañana temprano) y luego cada 30 min. a lo largo del día, mayor frecuencia por las noches.
      • Primera salida: 3:10 h
      • Ultima salida: 22:30 h
    • Horario completo aquí
  • Web: Terravision.
  • Paradas: Aeropuerto de Bérgamo - Cologno Monzese - Milán Estación Central.
  • Más información: ningún cargo por la reserva, equipaje gratis, modificación de las fechas sin recargo.
Otras empresas

Todas las opciones las podéis encontrar en esta sección de la web del aeropuerto de Bergamo-Orio al Serio.

Tren

El tren no llega al aeropuerto de Bérgamo. Lo que puedes hacer es ir en tren desde Milán a Bérgamo con Trenitalia y allí coger un autobús con ATB desde la estación de autobuses que se encuentra frente a la de trenes. No te aconsejamos esta opción de transporte a no ser que vayas a visitar Bérgamo, ya que tardarías más y sería más caro que con el autobús.

La información de los dos transportes sería la siguiente:

Tren Milán - Bérgamo
  • Precio billete: 4.80€ o 5.50€, depende de la hora.
  • Duración del trayecto: 50 minutos aproximadamente.
  • Frecuencia:
    • Milán Estación Central y estación de Bérgamo
      • Frecuencia del servicio: unos tres trenes cada hora.
      • Primera salida: 5:11 h. (L-S) y 5:40 h. (D).
      • Ultima salida: 23:40 h.
    • Estación de Bérgamo y Milán estación central
      • Frecuencia del servicio: unos tres trenes cada hora.
      • Primera salida: 5:02 h.
      • Ultima salida: 23:02 h.
    • Además de salir de Milano Centrale, también hay trenes desde Milano Porta Garibaldi y Milano Lambrate. Las frecuencias con estas estaciones son diferentes.
  • Web: Trenitalia.
  • Paradas: varían dependiendo del tren que elijas.
Autobús estación de Bérgamo - Aeropuerto Bérgamo
  • Precio billete: 2.30€ o 5€ si eliges el bono de transportes de 24 horas para la ciudad de Bérgamo.
  • Duración del trayecto: 15 minutos.
  • Frecuencia:
    • Estación de Bérgamo y Aeropuerto Bérgamo
      • Frecuencia del servicio: unos tres trenes cada hora.
      • Primera salida: 5:19 h. (L-S) y 6:15 h. (D).
      • Ultima salida: 00:01 h. (L-S) y 0:12 h. (D)
    • Aeropuerto Bérgamo y Estación de Bérgamo
      • Frecuencia del servicio: unos tres trenes cada hora.
      • Primera salida: 5:56 h. (L-V), 6:02 h. (V) y 6:34 h. (D).
      • Ultima salida: 0:29 h. (L-V), 0:28 h. (V) y 0:27 h. (D).
    • Los horarios completos los tenéis en este documento de ATB.
  • Web: ATB.
  • Paradas: Aeroporto - Stazione Autolinee - Porta Nuova - Stazione Inferiore Funicolare - Citta' Alta / Colle Aperto.

Taxi

Si tu problema no es el dinero, ésta es tu opción. A la salida de la terminal de llegadas encontrarás los taxis, aunque también puedes llamar a Radiotaxi +39 035 4519090. En unos 50 minutos estarás en el centro de Milán. Eso sí, prepárate a desembolsar más de 100€ por este trayecto.

Traslado privado

Esta es otra opción bastante cara, pero también la más comoda. Tendrás a una persona esperándote en el aeropuerto y no te tendrás que preocupar por cuanto será la tarifa final del taxi. Puedes contratar un transporte privado aquí.



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domingo, 8 de marzo de 2015

Un día en Bergamo

Comenzaba nuestro tercer día del viaje y nuestro tiempo en Milán y en Italia estaba terminando, ese mismo día tomaríamos un vuelo a Cracovia para continuar con lo que era el plato principal del viaje, Polonia. Milán había sido el aperitivo, pero no queríamos desaprovechar la ocasión de visitar Bérgamo, y más teniendo en cuenta que nuestro vuelo salía del aeropuerto de esa ciudad; no teníamos escusas. Si en vuestra visita a Milán usáis el aeropuerto de Bérgamo-Orio al Serio os aconsejamos que dediquéis al menos medio día a ver la ciudad de Bérgamo, merece la pena.

En esta ocasión, para ir de Milán a Bérgamo preferimos ir en tren ya que no íbamos a ir directamente al aeropuerto. Sino, la mejor opción es ir con un shuttle-bus, tal y como os contamos en los preparativos de este viaje. Lo bueno de ir en tren es que pasas por Milano Centrale, la estación de trenes principal de Milán y una de las principales de Europa, con unos 330.000 pasajeros diarios.

Estación Central de Milán

La estación empezó a construirse en 1906 bajo el reinado de Víctor Manuel III de Italia, pero al principio su edificación fue lenta debido a la crisis de la Primera Guerra Mundial. Todo cambió cuando Mussolini se convirtió en primer ministro y quiso hacer de esta estación un icono que representase el poder del régimen fascista. Con 200 metros de fachada y una bóveda de una altura de 72 metros, este edificio batió todos los records en su tiempo. En cuanto a su estilo arquitectónico, no está muy definido, pero si se puede destacar el Art Nouveau y Art Deco.

Tras algo menos de 50 minutos en el tren (5.25 € por persona) y pasar un calor de mil demonios llegamos a nuestro destino. La estación de Bérgamo se encuentra en la Città Bassa, la parta baja de la ciudad, que se corresponde con la ciudad moderna. Como no queríamos cargar con las maletas todo el día las dejamos en una consigna en un edificio cercano a la estación.

Consigna de la estación de Bérgamo:

  • ¿Dónde está? La consigna está fuera de la estación, exactamente aquí.
  • ¿Cuánto cuesta? el precio de un día (24 horas) varía dependiendo de las dimensiones de la consigna que elijas:
    • 80cm X 40cm X 50cm: 3 €
    • 93cm X 60cm X 65cm: 4 €
  • Horario:
    • De lunes a sábado: 7:00 - 19:00
    • Domingo: 9:00 - 19:00
    Estos horarios son para meter el equipaje en la consigna, para sacarlo puedes hacerlo las 24 horas del día.
  • Web: www.depositobagagli.it

Tras quitarnos un gran peso de encima cogimos el bus nº1 que nos dejó en el funicular que te lleva a la Città Alta, la ciudad antigua de Bérgamo. Este transporte, que data de 1887, atraviesa las Murallas Vénetas que fueron construidas en el siglo XVI por temor a sufrir ataques de las tropas españolas o francesas.

Al llegar a la Città Alta el aspecto cambia por completo, calles empedradas, estrechas, edificaciones de piedra y un halo medieval que lo inunda todo, hacen diferenciarse por completo de la parte baja a esta parte de la ciudad. Subiendo por Via Gaetano Donizetti llegamos a uno de las edificaciones más bonitas de la ciudad, la Basílica Santa Maria Maggiore. Una basílica monumental que llega a competir, y yo diría que superar en belleza, a la cercana catedral de la ciudad. A primera vista su fachada simple, de estilo lombardo-románico, puede sugerirnos un interior poco singular. Pero al entrar te das cuenta del error de juzgar a primera vista. Los frescos de las bóvedas de esta basílica harían empequeñecer a más de una presumida iglesia italiana. La entrada a la basílica es gratuita y los horarios dependen de la época del año.

Basílica Santa Maria Maggiore (Bergamo) Pinturas del interior de la Basílica Santa Maria Maggiore (Bergamo)

Interior Basílica Santa Maria Maggiore (Bergamo) Confesionario Basílica Santa Maria Maggiore (Bergamo)

Anexa a esta iglesia está la Cappella Colleoni. A finales del siglo XV, uno de los personajes más poderosos de aquel entonces, Bartolomeo Colleoni, mandó construir su mausoleo en lo que era la sacristía de la basílica. La fachada de esta capilla, situada a la derecha de la entrada de la basílica, es mayor y con más detalle que la del templo principal, y el interior repleto de mármoles, como no podría ser de otra forma, está a la altura. Lástima que no permitan hacer fotos.

En la misma plaza que se haya la basílica, la Piazza del Duomo, se encuentra el Duomo di Bergamo (catedral de Sant'Alessandro). La iglesia está dedicada al patrón de la ciudad y pese a que tiene una fachada neo-clásica no muy llamativa, merece la pena ver su interior. Pese a que cuenta con unas dimensiones mayores que la Basílica Santa Maria Maggiore, en mi opinión, el interior de ésta eclipsa a la catedral de la ciudad. Aún así, os aconsejamos que entréis en ella, no defrauda. El acceso al templo es gratuito y su horario es de lunes a viernes de 7:30 a 12:00 y 15:00 a 18:30 y sábados y festivos de 7:00 a 18:30. De todas formas, podéis ver los detalles de los horarios y más información en su web.

Duomo de Bergamo Interior del Duomo de Bergamo

Como ocurre con muchas catedrales italianas, el Duomo de Bergamo cuenta con una pequeña construcción frente a ella llamada baptisterio, dedicada a dar el bautismo. Los distintos edificios de la Piazza del Duomo, la Basílica Santa Maria Maggiore, la Cappella Colleoni, el Duomo di Bergamo y el baptisterio, hacen de esta lugar un punto clave de la Città Alta.

Piazza del Duomo de Bergamo con la Cappella Colleoni y el Baptisterio Fachada de la Basílica Santa Maria Maggiore y la Cappella Colleoni (Bergamo)

Sin embargo, es justo la plaza contigua, la Piazza Vecchia, la que es para mí, sin ninguna duda, el tesoro de esta ciudad. Este rincón medieval es el corazón de Bergamo y una de las plazas más bonitas de Italia. Además, y por suerte, no es un lugar masificado por el turismo por lo que se puede disfrutar en calma, al menos por ahora. Para llegar a ella pasamos bajo los soportales del Palazzo della Ragione. Este antiguo edificio, de finales del siglo XII, fue la sede del poder civil de la época. En su fachada se distingue el león de San Marcos, lo que demuestra el largo período de dominación veneciana de la ciudad.

Torre Cívica (El Campanón) en Bergamo Piazza Vecchia de Bergamo con el Palazzo della Ragione y el Campanone al fondo

Comunicado con el Palazzo della Ragione a través de una pasarela elevada se encuentra el Palazzo del Podestà (el podestà era el gobernador de entonces). Este edificio alberga un museo de la época veneciana, aunque lo que realmente destaca de él es la Torre Civica, también conocida como Campanone. Esta torre, construida entre el siglo XI y XII, fue erigida como una casa-torre por la familia Suardi, una de las más ricas de la ciudad. En aquella época, la construcción de estas torres simbolizaba el poder y riqueza de una familia, cuanto más alta era la torre, más rica y poderosa era la familia. Esto me recordó mucho a nuestro viaje a la Toscana y más en concreto a San Gimignano. La Torre Civica se la llame popularmente Campanone gracias a que en su interior se encuentran un conjunto de tres campanas, recibiendo la más grande el nombre de "Campanone" (Gran Campana). Con un diámetro de 2,07 metros y un peso de unos 5580 kg fue la campana más grande de Lombardía, por lo que el apodo es más que merecido.

Si quieres tener unas buenas vistas de Bergamo te recomendamos que subas al Campanone. La entrada cuesta 3 € y te da la posibilidad de usar un ascensor o subir por las escaleras. Los horarios de la torre varían dependiendo de la época del año, aunque los puedes consultar en esta página. ¡Ah! Cuando subas no te asustes si de repente empiezan a repicar las campanas, ten en cuenta que esto ocurre cada media hora.

Torre Gombito y Duomo de Bergamo

Vistas desde la Torre Cívica (El Campanón) en Bergamo Basílica Santa Maria Maggiore y la Cappella Colleoni (Bergamo)

En lateral opuesto de la Piazza Vecchia en el que se encuentra el Palazzo della Ragione podemos ver el Palacio Nuevo. Este edificio es la actual sede de la Biblioteca Cívica Angelo Mai y como se puede ver por su fachada y estilo es de una época muy posterior al resto de edificaciones de la plaza, su construcción se inició en el siglo XVII. Estos edificios, junto con la Fontana Contarini que preside el centro de la plaza, hacen de esta plaza un lugar perfecto para sentarse, relajarse y disfrutar de lo que estás viendo. Y eso fue lo que hicimos nosotros, solo que mejoramos aquel momento entrando en la Pasticceria del Tasso y comprando un par de polentas (2 € cada una), un dulce típico del norte de Italia. Así que polenta en mano y sentados en un banco nos relajamos en aquella plaza durante un buen tiempo.

Comiendo una polenta (Bergamo)

¿Os acordáis de los ataques de mosquitos que habíamos sufrido en Milán hacía dos días? Pues el picor empezaba a ser bastante insoportable y como no hiciésemos algo nos íbamos a acabar desollando la piel de tanto rascarnos. Así que nos fuimos a buscar una farmacia. Por suerte, había una en una bocacalle de la plaza. Ufff, menos mal. Entramos decididos a pedir una pomada, aunque eso sí, teníamos que salvar la barrera del idioma. Es, cuanto menos, curioso intentar contarle a una italiana que necesitas una pomada para aliviar el picor de una picadura de mosquito cuando tú no hablas italiano y ella no habla español. Pero bueno, entre mímica, palabras inventadas y unas cuantas risas conseguimos lo que queríamos.

Tras aliviar el picor de nuestra maltrecha piel seguimos caminando por la Via Gombito hasta dar con la torre del mismo nombre, la Torre Gombito. Esta torre se construyó en el siglo XII con funciones de defensa y desde el año 1500 pasó a ser utilizada con fines civiles. Con sus 52 metros de alto es la torre de piedra más alta de Bergamo, más que el Campanone. En la planta baja de la torre se encuentra la oficina de turismo de la ciudad, pero también, en ciertos meses del año (de abril a noviembre) se puede subir a la parte superior. Para ello hay que reservar en persona en la misma oficina o por teléfono (+39 035 242 226). Los horarios los podéis ver en la página (en italiano) de la comuna de Bergamo. En nuestro caso no subimos, ya que en esos momentos ya estaba cerrada.

Torre Gombito (Bergamo) La Torre Gombito vista desde el Campanone (Bergamo)

Seguimos callejeando, dando vueltas por esta preciosa ciudad medieval, pero la hora de nuestro vuelo se iba acercando, así que nos dirigimos al último punto de nuestro itinerario de hoy, la Rocca. Esta fortaleza data de 1331, y pese a que pasó de mano en mano (venecianos, dominación napoleónica, Imperio Austro-Húngaro...), siempre mantuvo su carácter defensivo. En su interior se puede visitar la iglesia de Santa Eufemia y el museo histórico (de 3€ a 5€), aunque lo que más merece la pena es el parque delle Rimembranze, de acceso gratuito. Además de tener unas geniales vistas de la ciudad, este parque está "adornado" con armamento militar de la II Guerra Mundial. Incluso se puede ver un tanque. Para ver los horarios y precios de este lugar visitad su web (en italiano).

Tanque de la II Guerra Mundial en la Rocca (Bergamo)

Parque delle Rimembranze en la Rocca (Bergamo) La Rocca (Bergamo)

Vistas desde la Rocca (Bergamo)

Después de esto, fuimos dando un paseo hasta el funicular para volver a bajar a la Città Bassa. Por el camino nos metimos entre pecho y espalda un buen trozo de pizza. Al día todavía le quedaban muchas horas hasta que terminase y no sabíamos si íbamos a poder comer algo decente antes de llegar al hotel de Cracovia.

Picando algo en Bergamo

Al bajar del funicular cogimos, allí mismo, el autobús "nº1 aeroporto" que nos llevó directos al aeropuerto de Bérgamo-Orio al Serio. Desde este punto tardas unos 25 minutos en llegar.

Sobre las ocho menos veinte llegamos al aeropuerto, con tiempo de sobra para facturar el equipaje y aburrirnos un rato esperando la salida del vuelo. Cogimos el avión a las 21:40 y llegamos sobre las 23:30 a la terminal T1 del aeropuerto de Cracovia. Era ya algo tarde y por desgracia a esas horas ciertos transportes ya no tienen servicio, solo funcionan las líneas nocturnas. Así que tuvimos que coger el autobús nocturno 902 (la parada está según se sale de la terminal a la derecha). En otro artículo os hablaremos sobre cómo ir desde el aeropuerto de Cracovia al centro y viceversa. Para sacar un billete tienes que comprarlo en la máquina expendedora que está la parada del autobús (4 PLN billete sencillo, 2 PLN tarifa reducida). La frecuencia por la noche es de una hora, así que cogimos el de las 00:21 y tras un trayecto de una media hora llegamos a la estación central de trenes (Dworzec Główny). Desde allí, andando unos diez minutos, llegamos al Hotel Atrium. Por fin podíamos descansar un poco. Mañana nos esperaba un gran día descubriendo esta increíble ciudad medieval.

Os dejo un mapa con los lugares que visitamos en Bergamo ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.



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