domingo, 31 de mayo de 2015

Una tarde en Cadaqués

Puede que sea que se me haya pegado algo de Dalí (o posiblemente no, para que engañarnos) y quiera romper el molde y cambiar la forma en la que publico las entradas de mis viajes. Sea como fuere, en esta serie de entradas sobre nuestra escapada a Girona me apetece empezar por el principio y seguir por el final, por lo que hoy voy a hablar de la visita que hicimos a Cadaqués en nuestra última tarde del viaje.

Ese día lo íbamos a dedicar a Dalí. Por la mañana visitaríamos su museo en Figueras y por la tarde iríamos al que él consideraba el pueblo más bonito del mundo, Cadaqués. Aunque la cosa se torció un poco...

Panorámica de Cadaqués

Como llegar a Cadaqués

Para llegar a Cadaqués lo puedes hacer de dos formas, por carretera o por mar. Como me imagino que no dispones de un barco privado me centraré en la carretera. Si eres de esas personas afortunadas y tienes embarcación propia dirígete a la oficina de Servicios Marítimos de Cadaqués.

Si vas en coche, por norma general y como fue nuestro caso, pasarás por Figueras antes de llegar. Desde allí debes coger la C-260 hasta Rosas, antes de entrar a este pueblo deberás desviarte por la GI-614 que termina en el propio Cadaqués. La C-260 es una nacional por la que se circula bastante bien. Sin embargo, la GI-614 es una carretera de montaña con bastantes curvas y, por desgracia, la única vía de entrada al pueblo. ¿Qué significa que Cadaqués tenga solo una vía de entrada? Pues que es difícil adelantar al que tienes delante y sobretodo que si hay un accidente en esa carretera todo se paraliza. Cuando digo todo me refiero a todo, incluido el propio pueblo. Y eso fue lo que nos pasó a nosotros. Íbamos tan contentos camino de Cadaqués hasta que, de un plumazo, se nos quitó la sonrisa de la cara cuando de repente nos vimos en un atasco con muy mala pinta. Había habido un accidente unos metros más adelante de nosotros y claro, por esa carretera, los servicios de emergencia tardan en llegar. Así que tras una larga, larguísima, espera conseguimos avanzar. Pero al llegar al pueblo ocurría lo mismo, el atasco no se había desecho en sentido contrario y la gente no conseguía salir de allí. Vamos, que se nos fue media tarde encerrados en el coche. Si no os pasa lo que a nosotros y no tenéis ningún percance, desde el centro de Figueras se tarda unos 45 minutos en llegar a Cadaqués.

Si llegas en coche tendrás que aparcar y eso no es algo trivial si quieres hacerlo sin pagar un extra. En el pueblo hay alguna plaza de aparcamiento gratuita, pero siempre estarán ocupadas, por lo que lo más sencillo es que aparques en alguno de los parkings de pago con los que cuenta el pueblo. En la entrada hay dos parkings y están muy bien indicados, así que llegar a ellos no tiene perdida. El precio del parking donde dejamos nosotros el coche fue de 0,044749 € el minuto, por lo que la hora nos salía por unos 2.7 €. Si quieres ver dónde están los otros parkings dirígete a esta web.

Si no dispones de coche puedes ir en autobús con la compañía Sarfa. Por ejemplo, si sales desde Figueras hay 4 autobuses diarios repartidos a lo largo del día. El trayecto dura aproximadamente una hora y el precio es de 5.5 € por persona y trayecto. Obviamente esta opción es algo más cara, pero si no dispones de coche (ni barco) es la única que hay.

Qué ver en Cadaqués

Tras la pequeña gran odisea de viaje conseguimos llegar a Cadaqués; era el momento de disfrutar del pueblo. Las calles son un laberinto que exhalan ese aire tan mediterráneo de esta zona gracias a sus casas blancas, puertas azuladas, plantas, flores y ese peculiar suelo empedrado que tienen, el rastell. Las subidas y bajadas de sus calles pueden hacer algo cansado el pasear por el caso antiguo, pero tened en cuenta que las distancias no son largas, así que disfrutad y no os quejéis.

Una de las callejuelas de Cadaqués Calles de Cadaqués

Entre todo ese conjunto de casas blancas y calles estrechas del casco antiguo destaca un elemento sobre los demás, la iglesia de Sta. María de Cadaqués. Situada en el punto más alto del pueblo, esta iglesia se comenzó a construir en el siglo XVI, pero en el año 1543 el famoso pirata Barbarroja la destruyó. Posteriormente fue reconstruida con el dinero de los pescadores hasta tomar el aspecto con el que la conocemos hoy en día. En su interior hay un retablo barroco bastante interesante, pero lo que realmente merece la pena de esta iglesia son las vistas que se tiene desde allí del pueblo y de su bahía. Por falta de tiempo nosotros obviamos esta visita aunque si volvemos a Cadaqués seguro que subimos.

Paseo marítimo de Cadaqués

Puede que desde la iglesia se vea todo el pueblo y la bahía, pero lo que nos pareció realmente bonito y recomendamos sin lugar a duda es caminar por su paseo marítimo. Este es el icono del pueblo, la foto que te viene a la mente si piensas en Cadaqués (y también la foto que te muestra Google). Bajad a la Plaça del Passeig y después de saludar a Dalí (hay una estatua suya en la playa) dad un paseo en por el paseo marítimo en dirección a la calle Riba des Poal rodeando la bahía del pueblo. Andar por esta zona merece la pena tanto de noche, como de día, como al atardecer. Alejaos un poco y mirad al pueblo y la bahía desde la distancia, es una estampa preciosa.

Lena junto a Dalí

Perteneciente al municipio de Cadaqués, aunque ubicado en el pequeño pueblo cercano de Portlligat, se encuentra la casa de Salvador Dalí. En ese lugar Dalí y su mujer Gala construyeron su casa a partir de barracas que iban comprando a los pescadores. El genio del surrealismo estuvo viviendo allí hasta la muerte de su esposa, momento en el cual se trasladó al castillo de Pubol. Desde 1997 la casa está abierta al público y, además de ver la curiosa arquitectura que el genio quiso plasmar, se pueden ver recuerdos del pintor, su taller, la biblioteca, sus habitaciones y el jardín. Una vez, más por falta de tiempo, no pudimos hacer esta visita (el incidente de la carretera nos trastocó todos los planes). Si estáis interesados podéis consultar los horarios y precios en la página del museo. La entrada normal cuesta 11 € por persona.

Cerca de Cadaqués, a unos 8 km (30 minutos en coche), está el famoso Cabo de Creus. Ese lugar que todos hemos estudiado cuando éramos pequeños como el punto más oriental de la península ibérica. Esta zona es un parque natural desde 1998 por su riqueza geológica por lo que, si contáis con tiempo, podéis plantearos hacer alguna ruta de senderismo.

Dónde comer en Cadaqués

No solo de paseos vive el viajero, sino que también de algún que otro homenaje culinario. Esa fue la idea con la que llegamos. Vale, se nos habían torcido todos los planes y no teníamos demasiado tiempo, así que qué mejor manera de terminar el día que con una buena cena. Eso fue lo que pensamos hasta que empezamos a preguntar por una mesa un restaurante, en otro, en otro más... y vimos que no había nada libre, ni una sola mesa. Recomendación: si vais en temporada alta reservad y así no os llevaréis ninguna sorpresa como nosotros.

Habíamos echado el ojo a dos restaurantes, regentados por unos hermanos, Can Rafa y Can Tito. Habíamos leído buenas críticas en internet y, en cuanto al precio, no se iban de presupuesto (unos 24 € el menú). Además, por lo que teníamos entendido, la calidad de sus pescados y paellas debía de ser notoria. La verdad es que fue una lástima no poder cenar allí.

Tras la imposibilidad de cenar donde teníamos en mente en un primer momento buscamos en algún otro lugar y obtuvimos el mismo resultado, todo completo. Desesperados decidimos irnos y cenar en Figueras, de vuelta al hotel en Girona. Tenía apuntado un restaurante que estaba bastante bien y que además era bastante barato, así que para allá que fuimos. Imaginaos la cara que se nos puso cuando llegamos al restaurante y vemos que está cerrado por vacaciones. ¿En serio? ¿Hay una cámara oculta por algún sitio? Nuestra solución, tirar por el camino fácil e ir a cenar a un McDonald's. Al final, nuestra cena fue algo muy diferente a lo que teníamos planteado para ese día. Pero bueno, unas veces se gana y otras se pierde.

Dónde dormir en Cadaqués

En nuestro caso teníamos el hotel hotel Sidorne Girona en Girona, pero en el mismo Cadaqués hay muchos hoteles entre los que elegir. Cerrad los ojos y pensad en el gustazo que tiene que ser pasear bajo la luz de la luna por el paseo marítimo después de una opípara cena o esperar sentado en la playa a que el Sol aparezca entre las aguas del Mediterráneo. Ahora abridlos y pensad que antes o después de eso tenéis que coger el coche. Pierde un poco la magia, ¿verdad?

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Preparativos e información útil
Diario del viaje
  • Una tarde en Cadaqués

domingo, 24 de mayo de 2015

Visita a las minas de sal de Wieliczka

Apenas habíamos comido y descansado un poco y ya volvíamos a salir a la calle. Nuestro destino, las minas de sal de Wieliczka. No son un lugar tan conocido como lo pueda ser el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau. Sin embargo, estas minas se incluyeron en la primera lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO de 1978, por lo que algo importante sería ¡Y vaya si lo es! Tan pronto te pones a mirar las posibilidades que te ofrece Cracovia, ves que las minas son un gran atractivo y un lugar único que no tienes que perder la oportunidad de visitar.

Al igual que como habíamos hecho con Auschwitz, contratamos un tour para ir a las minas. Nosotros lo hicimos así para poder hacer las dos excursiones en un día sin quebraderos de cabeza. Sin embargo, y como es natural, puedes ir por tu cuenta. Éstas son las posibilidades que hay:

Cómo llegar a las minas de sal de Wieliczka

Tour organizado

Así lo hicimos nosotros. No te preocupas de nada, te llevan, te traen y se encargan de todas las gestiones allí. Por supuesto, ésta es la opción más cara. Hay muchas agencias que ofrecen este tour con precios similares.

  • Precio: entorno a los 120 PLN i/v (30 € aprox.), incluyendo la entrada a las minas.
  • Tiempo: 30 min. aprox. por trayecto.
Tren

Tendréis que coger el tren que sale de la estación Dworzec Główny PKP Kraków, es decir, la estación central de Cracovia. La parada en la que deberéis bajaros será Wieliczka Rynek Kopalnia.

Los trenes que cubren este trayecto tienen una frecuencia de media hora y tardas unos 21 minutos en hacer el trayecto. Después tendrás que andar hasta las minas unos 5 minutos. Si queréis consultar horarios y precios en un día concreto visitad la siguiente web.

  • Precio: Deberéis consultar en ventanilla ya que no se puede comprar online.
  • Tiempo: en total 25 min. aprox. por trayecto.
Autobús

Otra opción es ir en autobuses de la red local de Cracovia MPK. Tenéis que coger la línea 304. La primera parada la tenéis en el centro comercial Galeria Krakowska en la calle Kurniki. Al llegar a Wieliczka tenéis que bajaros en la parada Wieliczka Kosciól. También podéis coger el bus 204 o el 244. Al igual que con el tren tendréis que andar unos 5 minutos hasta la entrada a las minas.

  • Precio: 4 PLN por trayecto (1 € aprox.) porque está en la zona II (billete Strefa I y II, Aglomeracja).
  • Tiempo: 30 min. aprox. por trayecto.

* Os recomiendo echar un vistazo a la sección "Cómo llegar" de la web de las minas de sal, donde encontraréis toda la información que necesitáis.

Tras un breve trayecto en autobús llegamos a las minas de sal de Wieliczka. Fuera hacía un calor terrible, pero en el interior la cosa cambiaría. Tenéis que tener en cuenta que las minas se encuentran a una temperatura constante de entre unos 14 y 16 grados. En nuestro caso no llevamos nada de abrigo, pero eso depende de lo friolero que sea cada uno.

Para entrar al complejo de las minas había una cola inmensa, se notaba que estábamos en temporada alta. El guía nos indicó donde nos debíamos poner y allí estuvimos esperando un buen rato. Las colas y los horarios de las visitas varían dependiendo del idioma que hables, así que estad atentos y no os equivoquéis.

Horarios de las minas de sal de Wieliczka

Los horarios de apertura de las minas dependen de la época del año.

  • 1 de abril - 31 de octubre: de 7:30 a 19:30 que es cuando cierran las taquillas.
  • 2 de noviembre - 31 de marzo: 8:00 a 17:00 que es cuando cierran las taquillas.

Sin embargo, para realizar el itinerario turístico en castellano hay unas horas concretas en las que se puede hacer:

  • 1 de abril - 31 de octubre: 16:20.
  • 2 de noviembre - 31 de marzo: 11:20 y 16:20.

La duración de la visita del itinerario turístico es de unas 3 horas, incluyendo la visita al Museo de las Salinas Reales de Cracovia.

* La información actualizada la tenéis en la web de las minas.

Las entradas nos las dio directamente el guía, no tuvimos que comprarlas nosotros, ya que todo iba incluido en el pack. Si lo hacéis por vuestra cuenta os vendrá bien la siguiente info:

Cuánto cuesta entrar en las minas de sal de Wieliczka

Si vas por tu cuenta a las minas puedes realizar la visita al itinerario turístico de manera individual, dentro de un grupo de un máximo de 35 personas o puedes hacer una visita con reserva en grupo. Ten en cuenta que elijas la opción que elijas tu visita siempre será acompañada de un guía.

Visita individual

Es la forma más común de visitar las minas. Sacas la entrada de tu visita y dependiendo de la gente que haya que hable tu idioma se forman grupos con un máximo de 35 personas. Las entradas las puedes comprar directamente en la taquilla de la mina o en la oficina de Cracovia.

Los precios de la entrada para visitantes de lengua española (es más barato para los polacos) son los siguientes:

  • Normal: 79 PLN / persona (algo menos de 20€).
  • Reducida: 64 PLN / personas (casi 16 €).
  • Familiar: 222 PLN (algo más de 54 €). Entrada para 2 adultos y dos niños entre 4 y 16 años.
Visita en grupo

Sin sois unas cuantas personas (entre 5 y 35) las que queréis hacer la visita a la mina podéis optar para la tarifa de visita en grupo. También podéis optar por hacer un grupo de hasta 4 personas pero por un precio mayor.

  • Normal: 49 PLN / persona (unos 12€).
  • Reducida: 32 PLN / personas (casi 8 €).
  • Guía: 245 PLN (algo más de 60 €). Seáis el número de personas que seáis tenéis que contar con esta recargo.

Esta tarifa es rentable si sois más de 9 personas (49 PLN por persona + 245 PLN por el guía), sino es mejor usar la tarifa individual. Haced cuentas y lo comprobaréis.

Tarifas adicionales, permiso de fotografía:

Además de esto, si quieres hacer fotos o vídeo dentro de las minas de sal tienes que pagar un suplemento de 10 PLN (unos 2,5 €).

* Como siempre os recomiendo visitar la sección de tarifas de la propia web de las minas de sal donde la información estará actualizada.

Bueno, dejemos todos esos datos a un lado y sigamos con la visita. Como os decía antes había mucha gente, tanta que para evitar las aglomeraciones que estaba habiendo optaron por bajar a nuestro grupo a las minas directamente en el ascensor minero. Normalmente este primer tramo lo haces bajando un número importante de escalones, 380, y el ascensor solo lo usas para subir, pero por lo especial de la situación esto cambio ligeramente. El ascensor minero es del tipo que habréis visto en las noticias o en alguna película, muy cerrado, pequeño y oscuro. Un ascensor algo complicado para los que tengan claustrofobia pero que tiene toda la esencia minera.

Ascensor minero (minas de sal de Wieliczka)

Finalmente, tras bajar unos 64 metros, llegamos al Pozo Danilowicza, el inicio de la ruta turística donde el guía comienza a contarte la historia y el origen de las minas de sal. Desde el siglo XIII se han estado explotando estas minas, convirtiéndolas en unas de las más antiguas del mundo. Al pensar en una mina de sal nos puede parecer que no es un lugar del que se vayan a sacar grandes riquezas, pero eso nos lo puede parecer ahora. Antaño, las minas de sal eran el equivalente a los pozos de petróleo ahora. La sal ha marcado el desarrollo de muchas economías, teniendo tanta importancia como la moneda, siendo objeto de impuestos, incluso la causante de guerras... es decir, como el petróleo ahora.

Encabezados por nuestra simpática guía vamos caminando por las galerías y los pasillos de la mina, algunos de ellos recubiertos por maderos y otros con la roca al descubierto. Esos maderos que cubren los pasillos y apuntalan las cámaras parece que se hayan convertido en roca. Debido a la cantidad de sal del ambiente, las maderas se secan y endurecen como si fuesen piedra.

Los espacios por los que iréis caminando son amplios, así que no os encontraréis ningún lugar agobiante en todo el recorrido salvo el ascensor. Una de nuestras primeras paradas del tour es la Cámara Úrsula, en la que vemos una de las diferentes representaciones que a lo largo de la mina te muestran las condiciones en las que trabajaban los mineros y los artilugios que usaban para extraer la sal de la roca. En este caso se ve lo que se conoce como "perro húngaro", que no es más que un carro guiado por unos carriles que servía para transportar la sal.

Seguimos avanzando y empezamos a ver las primeras esculturas ¡Esculturas talladas en la roca de sal! Sí, imaginaos la de tiempo que pasarían aquí los mineros, que decidieron tallar estas esculturas para hacer de este "mundo" un lugar algo mejor. Algunas de las esculturas de sal más destacadas son:

  • Nicolás Copérnico: el famoso astrónomo polaco visitó las minas en su época. En su 500 cumpleaños colocaron su estatua en la cámara que lleva su nombre.
  • La princesa Kinga (Santa Kinga): se casó, a la joven edad de 15 años, con Boleslao V el Casto. Dice la leyenda que un día Kinga tiró su anillo de compromiso en la mina Maramuresz. De forma "mágica", tanto los yacimientos de sal como el propio anillo se trasladaron a Wieliczka, y éste fue hallado en el primer bloque de sal que se extrajo de la mina. Esta escultura se encuentra en la cámara Janowice.
  • El rey Casimiro el Grande: como os contaba antes, las minas de sal eran el equivalente a los yacimientos de petróleo actuales y fue este rey el que mando redactar un reglamento por el cual se rigiese la gestión de las minas de sal. En honor a él, los mineros esculpieron un busto del rey que se encuentra en la cámara de Casimiro el Grande. También, en esta sala, se encuentra una noria de caballo de tipo sajón que se utilizaba para transportar bloques de sal que llegaban a pesar 2 toneladas.
Busto del rey Casimiro el Grande en las minas de sal de Wieliczka
Escultura de Santa Kinga en las minas de sal de Wieliczka Escultura de Copérnico en las minas de sal de Wieliczka

Además de esculturas, hay recreaciones de los ingenios mecánicos y de las labores que realizaban los mineros. Pero no solo trabajaban personas en aquel lugar, para ciertas tareas era necesaria la ayuda de los caballos. Sí, has leído bien, caballos. Una vez que un caballo bajaba, por norma general, no volvía a subir a la superficie y pasaba el resto de su vida en la mina. Debido a las propiedades del aire que tiene la mina los caballos del subsuelo vivían más que los caballos de la superficie. Eso sí no volvían a ver la luz del sol. Como dato curioso, y algo que me sorprendió bastante, es que el último caballo que estuvo trabajando en la mina lo hizo hasta el 2003; hace bien poco.

Pero no son las recreaciones de los mineros y sus artilugios o las tallas solitarias que encuentras en ciertas cámaras lo más impresionante de las minas, sino las propias minas de sal, sus pasadizos, las estructuras que soportan las paredes y techos, sus salas, sus capillas... A lo largo del camino te encuentras con pequeñas capillas que los mineros utilizaban para sus oraciones, como la Capilla de San Antonio en la que se celebró la primera misa en 1649. De hecho, esta capilla se considera el templo subterráneo más antiguo conservado hasta la fecha.

Aunque si hay un lugar que destaca en la mina sobre todos lo demás ése es la Capilla de Santa Kinga. Se encuentra a 101 metros bajo tierra, cuenta con una superficie de 35 x 15 metros y una altura de 11 metros, y pese a que los número ya de por sí son llamativos, lo que hace de esta cámara algo especial es la cantidad y calidad de adornos, esculturas y tallas que tiene. Por supuesto y como era de esperar teniendo en cuenta donde estamos todo está hecho con roca de sal.

Por fortuna la guía nos dejó 10 minutos para poder disfrutar por nuestra cuenta de la riqueza de detalles que adornan la sala. Imaginaos cómo será que las decoraciones se fueron creando a los largo de 100 años. En esa sala había metidas muchas horas de trabajo de grandes artesanos. Hay muchos elementos destacables, pero los que más nos llamaron la atención fueron los siguientes:

  • Las lámparas de araña: del techo cuelgan 5 grandes lámparas cuyos cristales están tallados en sal. Son realmente bonitas y más teniendo en cuenta que están hechas con sal.
  • Relieve de la última cena de Da Vinci: entre los cuadros tallados en las paredes el que más llama la atención y también el que reconocemos más fácilmente es éste. Hay otros como el cuadro de "Tomás el Incrédulo" o el de "Las bodas de Caná".
  • Escultura de Juan Pablo II: el Papa polaco fue una persona muy querida en toda Polonia y también en las minas de sal de Wieliczka. Esta escultura fue realizada como agradecimiento a la canonización de Santa Kinga que hizo durante su papado.
  • El altar: la estatua de Santa Kinga, flanqueada por las estatuas de San José y San Clemente, ocupa la posición principal de este altar. Con ello, los trabajadores de la mina tenían presente a la protectora de los mineros, junto al patrón de los carpinteros y al que vela por su seguridad.
  • El púlpito: cuenta con motivos tanto religiosos como seculares. De hecho, parte está adornado con motivos del Castillo de Wawel de Cracovia como el dragón o sus muros.
Altar de la Capilla de Santa Kinga (minas de sal de Wieliczka) Escultura en las minas de sal de Wieliczka
Escultura de un minero en las minas de sal de Wieliczka Cuadro de la última cena en la Capilla de Santa Kinga (minas de sal de Wieliczka
Cuadros de la Capilla de Santa Kinga (minas de sal de Wieliczka) Detalle de una lámpara de sal en la Capilla de Santa Kinga (minas de sal de Wieliczka)
Estatua del Papa Juan Pablo II en las minas de sal de Wieliczka Vista general de la Capilla de Santa Kinga (minas de sal de Wieliczka)

Después de salir de esa sala pensamos que no habría nada que nos impresionase tanto. Pero no, la mina aún nos guardaba alguna sorpresa. Llegamos a una sala inmensa, la cámara Michalowice. Parecía sacada de los relatos de Tolkien (como bien cuenta Machbel en su blog). Una sala de 35 metros de altura, inmensa, con una estructura de vigas de madera impresionante y en la que además colgaba una lámpara de araña aún más grande que las que habíamos visto en la Capilla de Santa Kinga.

Vigas de las minas de sal de Wieliczka en la cámara Michalowice Lámpara de sal en la cámara Michalowice (minas de sal de Wieliczka)

Seguimos caminando y nos encontramos con un laguito en medio de tanta roca, era la cámara de Weimar. El hecho de que haya toda esa agua ahí es debido a que la sala fue inundada con salmuera, no es un lago natural. Además de agua, la cámara también se inunda con la música de Chopin (otro ilustre polaco) que en su época visitó las minas. Finalmente, y bajo la atenta mirada de la escultura del Tesorero (espíritu guardián de la mina), abandonamos la sala para continuar con nuestro camino.

La siguiente estancia a la que entramos es la gruta de Józef Piłsudski (presidente de Polonia) que también tiene un pequeño lago. De hecho, esta sala y la anterior están conectadas por un túnel por el que hace tiempo se podía navegar con una pequeña barca de remos. Esta práctica terminó cuando unos turistas ebrios se cayeron de la misma y se ahogaron.

Cámara de Weimar (minas de sal de Wieliczka) Lago en la gruta de Józef Piłsudski (minas de sal de Wieliczka)

La ruta se acababa y ya eran pocas las salas que nos quedaban por visitar. Sin embargo, las minas nos guardaban una sorpresa más, la cámara Stanisław Staszic. Esta gigantesca sala de 36 metros de alto impresiona por sus dimensiones, aunque realmente no tiene nada más destacable salvo que es la tienda de recuerdos de la mina. Por cierto, nosotros compramos nuestro imán de las minas en las tiendas de fuera, era más barato.

Tras esta enorme sala pasamos por alguna pequeña cámara, alguna capilla y la cámara Warszawa en la que se celebran bailes y otros eventos. Después de todo esto solo nos quedaba apretujarnos en el ascensor minero para volver a ver la luz del sol.

Cámara Warszawa (minas de sal de Wieliczka)

Solo os podemos decir que la visita a las minas es muy recomendable si vais a pasar unos días en Cracovia. Es una visita diferente y bastante impresionante. A nosotros nos encantó.

Estábamos de vuelta en Cracovia y el hambre empezaba a hacer mella. En esta ciudad eso tiene fácil, rica y barata solución. ¡Ir a cenar al Pod Wawelem! Tanto amigos nuestros que han emigrado a trabajar a Polonia, como otros amigos que ya habían estado en la ciudad nos lo habían recomendado, así que teníamos que ir sí o sí.

Al Pod Wawelem tienes que ir con hambre y nosotros la teníamos, además de traer de serie un buen saque, jeje. Es muy fácil encontrarlo, está muy cerca del Castillo de Wawel, en pleno centro de Cracovia. Se distingue bien porque en la entrada veréis aparcado un camión rojo antiguo con barriles de cerveza bastante llamativo.

Nada más entrar en el restaurante te topas con una báscula enorme en la que te puedes pesar. Lo que tienes que hacer es sencillo, pésate antes de entrar y a la salida, y si la diferencia es de más de 1 kilo es que has captado el espíritu Pod Wawelem, una filosofía al más puro estilo del programa "Crónicas carnívoras" (o "Man vs Food" en su versión original).

Tras apuntarnos el peso de cada uno nos dirigimos a la sala principal y una de las camareras nos preguntó si queríamos comer dentro o en la terraza. Con lo bueno que hacía a estas horas lo teníamos claro, en la terraza. Nos dio la carta (en polaco e inglés) y empezamos a mirar que pedir. Viendo las cantidades tan grandes que traían al resto de comensales nos fuimos directos a los platos principales. De hecho, en la carta aparece el peso que tiene todo lo que te vas a comer.

Lena pidió una Pechuga de pollo a la parrilla con queso, arroz, patatas y Chucrut (en polaco Pierś z kurczaka z grilla z serem, ziemniakami farmerskimi i kapustą bawarską) hacían un total de 0.550 kg, y para beber una botella de agua. En mi caso me pedí una "Parrilla del oficial" que tenía diferentes tipos de carne y salchichas a la parrilla servidas con arroz, patatas gajo y repollo blanco y rojo (en polaco "Deska "Oficer Grilluje" - wiejskie mięsa i kiełbasy z grilla z ryżem, ziemniakami farmerskimi oraz białą i czerwoną kapustą"), todo sumaba 0.950 kg y lo acompañe con un rica cerveza local. Además como entrante nos pusieron unos encurtidos: pepinillos y col ¡Con esas cantidades se puede decir que tenemos un buen espíritu Pod Wawelem! Somos bastante golosos y siempre solemos pedir postre, pero en este caso era imposible, así que lo sustituimos por un par de chupitos de vodka con limón. Un licor nos vendría bien para digerir esa comilona.

Salimos muy satisfechos del restaurante, buena comida, un servicio amable, un lugar peculiar y en el mismo centro de Cracovia, y como colofón todo nos salió a buen precio. Por 98 PLN los dos (unos 24 € al cambio) nos dimos un gran festín. Lo que subió algo la cuenta fueron los chupitos (unos 5 €), sino hubiese sido más barato. Por cierto, nos llamó muchísimo la atención que la cerveza fuese más barata que el agua.

Como teníamos que bajar ese festín nos dimos un paseo tranquilo hasta nuestro hotel, el Hotel Atrium, mañana sería un nuevo día y nuestro cuerpo tendría un kilo más de felicidad.

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos en esa tarde.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje

domingo, 17 de mayo de 2015

Así fue nuestro primer Travel Blogger Meeting en Plasencia (#TBMPlasencia)

Por fin había llegado el día, nos íbamos al #TBMPlasencia. Iba a ser nuestro primer TBM y los nervios estaban a flor de piel. Más de uno, cuando lea estas líneas estará diciendo "¿Pero qué narices es un TBM?". Las siglas TBM son la abreviatura de Travel Blogger Meeting. Es una reunión periódica en la que los blogueros de viaje nos reunimos, intercambiamos experiencias viajeras, compartimos conocimientos del sector, hablamos sobre destinos y tendencias, nos ponemos caras y además realizamos actividades para conocer la zona. Todo este montón de cosas se concentran en un fin de semana y este año el lugar elegido era Plasencia.

En nuestro caso y por cuestiones de trabajo no pudimos asistir a las actividades programadas para el viernes. Entre unas cosas y otras acabamos llegando sobre las doce y media de la noche al hotel, con la única intención de meternos en la cama para descansar, y más teniendo en cuenta de que Lena estaba algo mala y necesitaba dormir.

Al día siguiente comenzábamos la mañana como no podía ser de otra forma, con un desayuno de auténticos campeones. Bacon, tortilla de patata, pan con tomate y unos bollitos era lo que necesitábamos a esas horas. Con las pilas bien cargadas y con ganas de ver que nos ofrecía nuestro primer TBM nos fuimos al Centro Cultural Las Claras de Plasencia. Entramos allí y no conocíamos a nadie; bueno alguna cara de los pesos pesados nos sonaba pero ninguno de ellos sabía quiénes éramos nosotros. Así que recogimos nuestras acreditaciones y tras unos minutos en el hall nos sentamos en una de las sillas de la sala donde se desarrollarían las charlas.

Como no podía ser de otra forma la jornada del sábado comenzó con una sorpresa, nos dieron a todos un sobre naranja que no podíamos abrir. ¡Uy madre! Esto de los sobres me huele a Bárcenas... pero no, Sixt hizo que empezásemos el día con un pedazo de descuento de 75 € para alquilar uno de sus coches. Genial, casi no habíamos empezado el día y ya teníamos un regalazo.

A continuación llegó la primera charla titulada "Turismo sostenible: la experiencia Noruega" a cargo de Ingunn Sørnes. Una charla en inglés que nos haría reflexionar sobre el trabajo que queda por hacer sobre esta cuestión en España. Noruega es uno de los referentes del turismo sostenible que con trabajo y una meta fijada hace tiempo han sabido obtener grandes resultados con esta visión.

Con la siguiente charla cambiamos de tercio y vimos los viajes desde otro punto de vista. Con el título "El viaje desde una perspectiva de la ayuda humanitaria", la colombina Claudia Moreno nos habló sobre cómo muchas organizaciones humanitarias surgieron de una vocación viajera y cómo a día de hoy podemos plantear un viaje o parte de él con una perspectiva humanitaria. Algo que intentamos hacer siempre es ayudar a la economía local de aquellos lugares que visitamos, aunque no sea con acciones humanitarias en sí.

Rondaban las 11:30 y la gente empezaba a tener algo de hambre, así que se hizo un break para picotear algo y hablar con los asistentes al TBM. Vamos, lo que viene a ser hacer algo de networking. He de reconocer que soy una persona bastante tímida y dar ese primer paso para hablar con alguien que no conozco me cuesta, pero hoy tenía que hacerlo. Subimos al catering y empezamos a picar algo. Dimos alguna vuelta por las mesas, pero al final, entre unas cosas y otras, pasó la media hora que teníamos y ya era hora de bajar a la sala de conferencias. Por el momento no habíamos hablado con nadie, pero para la comida no íbamos a dejar que pasase eso otra vez. Haría un esfuerzo y dejaría a un lado esa timidez.

Bueno, cuando os he dicho que no habíamos hablado con nadie no era del todo cierto. Realmente sí que habíamos roto el hielo, pero no había sido en el break, sino en la sala donde se realizaban las conferencias. Nuestra compañera de asiento en la sala, Mauxi de Turiscurioseando, hacía muy fácil comentar las conferencias que estábamos escuchando. Es una mujer encantadora y toda una profesional orgullosa de su tierra, La Palma ¡Fue un gustazo conocerte Mauxi!

El siguiente punto del día del programa del TBM era la Declaración de principios de los blogueros de viaje. Hacía unas semanas se había abierto un grupo en facebook en el que los blogueros de viaje habían debatido sobre los principios que debíamos cumplir todos para que se tomase nuestro trabajo como algo profesional y serio. La creación un código deontológico para los bloggers de viajes de habla hispana es algo necesario para dar un paso más hacia la profesionalización de lo que hacemos. Por desgracia, finalmente no se llegó a ningún consenso. Pero tampoco hay que preocuparse, nos comentaron que el grupo seguiría abierto con el fin de que esa semilla que se había plantado acabase dando sus frutos.

El siguiente protagonista del TBM sería la isla de La Palma. Se habló sobre el resultado del blogtrip Escucha La Palma, un viaje vivido por unos blogueros afortunados en el que sintieron y disfrutaron esta hermosa isla de la mano de Visita La Palma. Durante la ponencia nos pusieron este fantástico vídeo promocional del viaje:

Tras el vídeo varios de los bloggers asistentes al viaje nos hablaron de su experiencia allí y de lo que La Palma les transmitió. Con el vídeo que vimos y lo que nos contaron te daban ganas de coger un vuelo para allí de inmediato. Nos apuntamos La Palma para un futuro viaje.

Continuó el TBM con un Taller de videoblogging impartido por Rubén Alonso de Rubén y el mundo. Éste era un tema que nos interesaba bastante, ya que no tenemos ni idea de cómo un hacer un vídeo de viajes con un mínimo de calidad y profesionalidad, así que abrimos bien las orejas y tomamos unos cuantos apuntes. La charla estuvo muy bien, amena y con información muy útil. Rubén dio unas cuantas pinceladas sobre el proceso que hay que seguir para grabar un vídeo en condiciones y también nos contó todo aquello que debemos hacer y lo que debemos evitar. Uno de los momentos álgidos fue cuando nos habló del SVV (Síndrome del Vídeo Vertical); un puntazo de humor que nos hizo soltar unas cuantas carcajadas.

Llegaron las 2 de la tarde e hicimos un parón para la comida-networking ¡Teníamos otra oportunidad para perder esa timidez! Lo primero que hice fue aprovechar la ocasión para hablar con Rubén y preguntarle unas dudas que tenía sobre el videoblogging. Es un tío muy majo y además es de Pucela como nosotros. Con lo que aprendimos ese día esperamos que dentro de poco empecemos a crear algún que otro vídeo bien hecho siguiendo sus consejos.

Picoteamos algo y nos pusimos a hablar con los chicos de De pronto a bordo. Fue tan sencillo como decir un simple "Hola" para empezar la conversación. Al final no era tan difícil, a todos nos une algo en común, los viajes, y sacar un tema de conversación es pan comido.

Después de darle al palique un rato y dar buena cuenta de los canapés nos fuimos todos los bloggers del TBMPlasencia, más de 150, a hacernos la foto de familia con la Catedral de Plasencia como telón de fondo.

Después de esto era el turno de Sergi García Calaf, y su charla "Un recorrido por las mejores APP móviles para viajar". Nosotros, como informática y teleco, queríamos ver si nos descubrían algo nuevo que nos fuese de utilidad. Al principio Sergi fue el que habló, pero después dio el turno a los asistentes para que cada uno aportase ese app que le viene tan bien cuando se va de viaje. Normalmente con las apps que usamos vamos bien servidos, pero nunca está de más ver que más hay por ahí. Hubo algunas apps que no conocíamos y otras que sí pero que todavía no habíamos probado. Estamos testándolas ;). Surgió un debate en torno a la moda que había con las apps para móviles. Hoy en día todas las empresas "tienen" que tener una, aunque luego no valga para nada. En varias ocasiones se les echaba la culpa a los programadores. Sinceramente creo que si las empresas no saben por qué tienen que tener una o no saben que novedad debería aportar su app, es culpa de las propias empresas. Si pides que te hagan un servicio (llámese app móvil) y no sabes lo que quieres, solo que lo quieres porque los demás lo tienen, mal vamos.

En anteriores ediciones se ha hablado de cómo rentabilizar un blog, de cómo monetizarlo. En este caso le daban una vuelta de tuerca más, el título era "Cómo rentabilizar tu blog ¡No! Hablemos de blogueros emprendedores". Es decir, de cómo empezando con un blog se podía dar un paso más y acabar siendo emprendedor. En esta charla hablaron Flavio Bastos que pasó de Lisboando a Guiajando, Abigail Roule y Pedro Ramírez que pasaron de El boquerón viajero a EBV Consulting y Charles Elías que pasó de Ríete de Willy Fog a Offerum y Save the guiris. Tres historias diferentes en las que unos bloggers de viajes pasaron de escribir en un blog a, gracias a él, conseguir crear una empresa propia. Hay que tener en cuenta que un blogger de viaje, para poder editar su blog, acaba teniendo que aprender sobre un montón de cosas como SEO, fotografía, edición audiovisual... y esas habilidades pueden ser explotadas para emprender un propio negocio.

La siguiente ponencia era de uno de los grandes, Miquel Silvestre. Y lo de grande no es que lo diga yo, si tienes una entrada propia en la Wikipedia estás a otro nivel. Este aventurero nos contó de cómo pasó de ser un registrador de la propiedad a un aventurero sobre dos ruedas. Una charla de lo más interesante que pese al ritmo frenético de sus palabras nos tuvo a todos bien pegados a la silla. Una gran charla y un gran comunicador solo podían dar como resultado un gran broche final a las charlas del día.

A lo largo de la jornada se habían repartido un montón de regalos, de hecho a nosotros nos había tocado una báscula de maletas. Pero "el gordo" se lo reservaron para este momento. Un pedazo de viaje de una semana al norte de Alemania que incluía los billetes de avión para dos personas, el alquiler del coche y los hoteles. Menudo regalazo.

Después de todo un día de charlas el cansancio y el hambre empezaba a hacer mella. Por suerte ya había llegado la hora de la cena. Pero una vez más la organización del TBM tenía una sorpresa para nosotros. Lo único que sabíamos es que teníamos que ir a un antiguo mercado situado al lado de donde estábamos. Al entrar lo empezamos a ver claro, si queríamos cenar nos lo teníamos que ganar. Se veía una mesa llena de alimentos y un montón de mesas con utensilios de cocina ¡Íbamos a hacer un Master Chef! Nos organizamos por grupos de unas 5 personas y con las indicaciones de tres grandes chefs locales tuvimos que reproducir los platos que ellos habían hecho. Una manera muy divertida de seguir conociendo gente, conocer algo más de Plasencia y de pasárselo genial. Fue de los momentos más divertidos del día. Lena y yo (Alberto) estábamos en grupos diferentes. Lena estaba en el grupo 11 junto a Ana Isabel de Planeta Dunia, David de De Pronto a Bordo, Loli de Viajando en furgo, Kate de Viajamos juntos y Claudia de Acción Contra El Hambre. A mí me había tocado en el grupo 7 junto a Álvaro Onieva de Diario del viajero, la pareja de Tu Hobbie Tu Viaje y Lourdes de El viaje de Lu.

Al final no conseguimos quedar entre los tres primeros (curiosamente ganó el equipo de los organizadores del TBM... ¡Tongo!), pero nos lo pasamos genial, cenamos platos riquísimos hechos por nosotros mismos y nos pusimos finos a queso y jamón de la zona. ¡Qué rico!

Lena, estando pachucha, ya había aguantado mucho tute durante todo el día, así que cuando terminó la cena nos despedimos de todos nuestros compañeros de fogones y nos fuimos a descansar. El TBM no había terminado, mañana era el turno de hacer actividades por la zona.

A la mañana siguiente algo descansados y tras un buen desayuno nos fuimos al punto de encuentro donde un autocar nos llevaría a hacer la excursión que habíamos elegido para hoy, "La aventura de vivir el Valle del Ambroz y Tierras de Granadilla". La actividad la hicimos de la mano de Monfragüe Natural y la verdad es que quedamos encantados. Son gente muy maja y entre explicación y explicación nos hicieron pasar una gran mañana.

La primera parte de la actividad era la visita de Granadilla, un pueblo que pese a estar abandonado estaba perfectamente restaurado. Sus orígenes datan del siglo IX y desde entonces pasó por manos musulmanas y cristianas. El pueblo tuvo "vida" hasta el año 1960 cuando, debido a la construcción del embalse Gabriel y Galán, el Estado reclamó las fincas y el pueblo en propiedad. Aunque el nivel del agua nunca llegó a las casas, no ocurrió lo mismo con las fértiles tierras que cultivaban sus pobladores, por lo que el éxodo de la gente fue totalmente forzado al no tener un sustento. Fue en 1980 cuando, ya con Adolfo Suarez en el gobierno, la villa fue declarada Conjunto histórico-artístico. A partir de ese mismo año comenzaron las labores de rehabilitación y recuperación que han continuado hasta hoy en día. Aunque a la gente que poblaba Granadilla la expropiaron sus tierras y su hogar, se siguen reuniendo dos veces al año: en la romería de la Virgen de Agosto (15 de agosto) y el día de los Difuntos (2 de noviembre).

El pueblo es pequeño pero realmente bonito y muy cuidado, muchísimo, y más teniendo en cuenta que en él no vive nadie. Sin duda alguna, si hay algún elemento que destaca es el castillo de origen almohade y sus murallas. Las vistas del embalse desde lo alto de la torre son una gozada, así que no dudéis en subir. Si queréis visitar la villa podéis hacerlo teniendo en cuenta el siguiente horario: de 9:00 a 13:00 y de 17:00 a 19:00 todos los días, excepto los sábados por la mañana y domingos por la tarde que permanece cerrado.

Terminada la visita llegaba el turno de hacer kayak en el pantano Gabriel y Galán. No iba a ser una experiencia tan adrenalínica como cuando hicimos rafting en Islandia, sino que iba a ser algo bastante más relajado. Igualmente nos lo íbamos a pasar genial. Y así fue, a lo largo de una hora y pico estuvimos remando por el pantano en un kayak para dos personas. Tendremos que practicar más esto del kayak por parejas porque Lena y yo siempre nos íbamos hacia la izquierda. ¿Estaría torcido el kayak o seríamos nosotros? Creo que mal que me pese éramos nosotros.

En medio del pantano había una pequeña isla que depende del nivel del agua es isla o península, en este caso era isla. Así que fuimos todos para allá. Con un sol golpeando sin piedad nuestras cabezas y el agua fresquita tan cerca no nos lo pensamos, nos dimos un buen bañito. Tras el chapuzón volvimos remando a la orilla del embalse y cogimos el autocar rumbo a Plasencia.

Ya era la hora de comer así que decidimos irnos la mayoría de los que habíamos hecho la actividad a tomarnos unas tapitas. El lugar elegido fue el restaurante Tentempié del chef Rodrigo Hernández, uno de los maestros que nos enseñó el día anterior a preparar uno de los platos de la cena. Pasamos un gran rato con Álvaro de Diario del viajero, Vanina y Alfonso de 2 maletas y 1 destino, Charles de Save the guiris, Miryam de A donde quiera que vaya, Sergi de Grupo LEWIS PR, Ana de La nevera indie y los chicos de Guías Nómadas. Entre cañas, tapas y risas cerramos nuestro primer TBM.

Nos íbamos a ir a casa, pero nos dimos cuenta de que pese a haber estado dos días en Plasencia no habíamos visto nada de la ciudad. Así que nos dimos un vuelta pasando por los principales puntos de interés: la catedral, las murallas, la plaza mayor, el Palacio Municipal y su Abuelo Mayorga, la Casa del Deán, la Casa-Palacio de los Monroy, Convento de San Vicente Ferrer (actual Parador de Plasencia)...

Ha sido una experiencia genial que ha superado nuestras expectativas y estoy seguro de que al año que viene repetimos. Así que ya sabéis, si tenéis un blog de viajes no dudéis en asistir a un TBM, os lo vais a pasar genial.

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