martes, 30 de junio de 2015

Podgórze, el gueto judío de Cracovia y llegada a Wrocław

Comenzaba un nuevo día de nuestro viaje por Polonia y se cerraba una etapa. Dejaríamos Cracovia después de comer para dirigirnos a nuestra siguiente parada, Wroclaw.

Se notaba el chaparrón que había caído el día anterior y que las temperaturas habían bajado. ¡Por fin no hacía ese calor sofocante! Esa mañana era nuestro mañana comodín. Ya habíamos visto los principales puntos de Cracovia, así que decimos acercarnos a Podgórze, el que durante la época nazi fue el gueto judío de Cracovia.

Calle de Podgórze, el gueto judío de Cracovia Arte callejero en Podgórze, el gueto judío de Cracovia

El gueto se estableció el 3 de marzo de 1941, fecha en la cual todos los judíos de Cracovia y alrededores fueron llevados allí. Encerrados por un muro, donde antes vivían 3000 personas ahora tenían que hacerlo 15000. Como era de esperar, las hambrunas y las enfermedades llegaron e hicieron estragos entre los habitantes de Podgórze. Finalmente, a mediados de marzo del 1943, como parte de la solución final, 8000 judíos capaces para trabajar fueron llevados al campo de concentración de Cracovia-Płaszów, 2000 (los "incapaces") fueron asesinados en las calles del gueto y el resto los llevaron a morir a Auschwitz. Una parte más de la trágica historia que azotó Polonia durante esos años.

El gueto en sí, no nos pareció demasiado atractivo para visitar, ya que no te haces una idea de cómo era eso antes; al menos lo que vimos. Eso sí, hay un par de puntos a los que debéis acercaros si tenéis pensado ir.

Nuestra primera parada, y a la vez entrada a Podgórze, fue la plaza de los héroes del gueto (Bohaterów Guett). Al llegar a ella te llama la atención un monumento formado por varias sillas diseminadas por toda la plaza. Esta obra es un homenaje Roman Polanski a los judíos del gueto de Cracovia que tuvieron que dejar sus hogares e irse sin nada. De hecho, él fue uno de los miles que vivió en el gueto durante la ocupación nazi.

Plaza de los héroes del gueto (Bohaterów Guett) (Cracovia) Detalle de la Plaza de los héroes del gueto (Bohaterów Guett) (Cracovia)

Aunque sin duda alguna, el lugar más conocido del gueto de Cracovia es la Fábrica de Schindler. Gracias a la película "La lista de Schindler" que rodó Steven Spielberg a mediados de los 90, todos conocemos la historia de este empresario alemán y su fábrica. Si bien era una persona afiliada al Partido Nazi e incluso miembro de las SS, al enterarse de los "métodos" que utilizaban los nazis con los judíos ideó un plan con el que logró salvar a más de 1200 dándoles empleo y cobijo en su fábrica. Una historia que muchos conoceréis del cine pero que tuvo su escenario real en Cracovia.

Fábrica de Schindler (Cracovia)
Placa de la Fábrica de Schindler (Cracovia) Engranajes de la Fábrica de Schindler (Cracovia)

Actualmente la fábrica se ha convertido en un museo que cuenta con la exposición permanente titulada "Cracovia bajo la Ocupación Nazi 1939-1945", en la que se cuenta la historia de la ciudad desde 1939 hasta que es liberada por el ejército comunista. Antes de ir a Cracovia habíamos leído que la visita podía llegar a ser algo decepcionante por cómo está todo organizado y la información que dan, así que decimos no entrar y gastar nuestras últimas horas en la ciudad viendo otras cosas. Eso sí, ya que estábamos cerca queríamos al menos pasar delante suyo. Si queréis más información sobre la Fábrica de Schindler visitad su página web.

Tras nuestra breve visita por Podgórze decidimos volver a Kazimierz a ver lo que la lluvia no nos había dejado disfrutar el día anterior. Nuestra primera parada no fue una de las sinagogas del barrio, sino la Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała). Pese a que la dejásemos para el final, esta iglesia que es una de las más grandes de la ciudad, merece la pena visitarla. Aunque por fuera no destaca por su belleza (está recubierta de ladrillo sin apenas adornos), por dentro la cosa cambia. Un púlpito con forma de barco captó nuestra atención en el primer instante. ¿No habíamos visto ayer algo parecido? También vimos esa cruz en el arco central de la nave que habíamos visto en nuestro primer día en Cracovia en la Basílica de Santa María. Sin duda ya empezábamos a distinguir el estilo de las iglesias por esta zona, con ciertos aspectos diferentes a lo que estamos acostumbrados en las iglesias de España. La entrada es gratuita así que no dudéis en visitarla si dais un paseo por el barrio judío de Cracovia.

Basílica del Corpus Cristi (Kościół Bożego Ciała) (Cracovia)

Todavía teníamos tres horas antes de que saliese nuestro bus a Wroclaw, aunque tampoco no podíamos hacer los remolones y luego ir con prisas como nos pasa siempre. Con calma, pero sin dormirnos en los laureles, dimos un paseo Kazimierz pasando por delante de las Sinagoga Wysoka, la Sinagoga Vieja (Stara) y la Sinagoga Tempel. Hoy era sábado, así que con el sabbat judío, todas estaban cerradas a excepción de la Sinagoga Vieja. De todas formas, tampoco teníamos intención de entrar. La única que nos llamaba algo la atención por dentro era la Sinagoga Remuth por el cementerio que tiene, pero ese día estaba cerrada, así que nos quedamos con las ganas.

Sinagoga Vieja (Cracovia) Sinagoga Wysoka (Cracovia)

Desde allí nos fuimos al Castillo de Wawel para hacer por última vez el Camino Real que tantas veces habíamos recorrido estos últimos días. Llegamos al hotel, recogimos nuestras maletas y nos fuimos directos a la estación de buses que teníamos a unos 5 minutos andando de allí. La verdad es que la elección del hotel fue todo un acierto en cuanto a la ubicación.

El castillo de Wawel (Cracovia)

En la estación comimos unos sándwiches antes de coger el bus. Por una vez en nuestra vida teníamos tiempo de sobra y no nos iba a tocar correr para no perder el bus, tren o avión. Parece que con el tiempo vamos aprendiendo.

El viaje desde Cracovia a Wroclaw lo hicimos con la empresa Link-BUS y la verdad es que quedamos muy satisfechos. Unos autobuses muy cómodos, con pantallas individuales para seleccionar lo que querías ver o a lo que querías jugar y a un buen precio, 58 PLN los dos (13.77 € aprox.). Un trayecto de poco más de tres horas que no se nos hizo para nada largo.

Llegamos a Wrocław, también conocida como Breslavia, una ciudad situada en el suroeste de Polonia que tiene más de 600000 habitantes. Pese a su tamaño, la zona de interés turística está concentrada, así que se puede recorrer fácilmente a pie. Por eso, la mejor opción es intentar encontrar un hotel no muy alejado del centro. De todas formas, si no os alojáis muy cerca del centro os podréis mover perfectamente con los tranvías de la ciudad como hicimos nosotros. Son baratos y funcionan muy bien.

Tras poco más de 5 minutos andando desde la estación de buses llegamos a nuestro hotel, el Hotel Europejski, que ya os describimos en nuestra entrada sobre los alojamientos de este viaje. Sin duda, uno de los mejores en los que estuvimos esos días.

Estábamos algo cansados así que nos tumbamos un rato en la cama de la habitación antes de salir de nuevo a la calle. Hoy solo teníamos una cosa en mente, visitar la Wrocławska Fontanna o Fuente de Breslavia. De hecho habíamos adelantado medio día nuestra llegada a la ciudad para ver el espectáculo especial de esa noche.

Wrocławska Fontanna durante el espectáculo estándar (Wroclaw

La Wrocławska Fontanna está ubicada en el parque Szczytnicki, un pulmón verde de la ciudad algo alejado del centro. Con una superficie de una hectárea (más de 100 metros por cada lado), esta fuente es la más grande del país y una de las más grandes de Europa. Cuenta con 300 boquillas de agua y unos 800 focos que recrean espectáculos realmente impresionantes, sobre todo los fines de semana. Tanto el viernes como el sábado por la noche, hay un espectáculo especial a las 21.30 que dura un cuarto de hora aproximadamente. El resto del día hay espectáculos normales cada hora desde las 10.00 hasta las 22.00, con una duración de entre 10 y 15 minutos. Pero si tenéis oportunidad id a alguno de los espectáculos especiales que hay cada semana. Además, la entrada es totalmente gratuita, por lo que no tenéis ninguna escusa. Para más información de espectáculos y horarios visitad la página de la fuente.

Con el cuerpo algo más descansado salimos del hotel y cogimos el tranvía hacía el parque Szczytnicki. Fuimos con tiempo porque ya nos habían avisado que para los espectáculos especiales el parque se llena y si quieres coger un buen sitio (y poner el trípode para grabar como nosotros) es mejor ir con algo de tiempo. Para llegar a la fuente la mejor opción es ir en tranvía (línea 1, 2, 4 o 10) y bajaros en la parada Hala Stulecia que es donde se bajará todo el mundo. Una vez allí, entrad en el parque y veréis un edificio enorme llamado Centro del Centenario de Wrocław, la fuente se encuentra justo detrás. Pero vamos, que si seguís a todo el mundo llegaréis a la fuente; no tiene pérdida.

Centro del Centenario de Wrocław

Llegamos con una media hora de antelación y ya había bastante gente; el espectáculo prometía. Además hoy estaban de estreno por lo que mucha gente de Wroclaw había ida a ver la novedad. Cogimos sitio y preparamos todo para el espectáculo. De repente se apagaron todas las luces, esto empezaba...

Nunca habíamos visto nada parecido y la verdad es que mereció la pena adelantar la llega a la ciudad para ver el espectáculo. Nos encantó, fue una verdadera pasada. Luces de mil colores, chorros de agua por doquier, una música muy bien elegida, proyecciones 3D e incluso fuego dieron forma a una función muy bien diseñada y con unas transiciones muy bien hechas entre cada una de sus partes. Si alguna vez pasáis por Wroclaw y tenéis la oportunidad de verlo, no os lo perdáis.

Tras el espectáculo nos quedamos un poco más de tiempo por allí hasta la siguiente función estándar, muy bonita también, pero no tenía nada que ver con lo que habíamos visto antes.

Detalla de la Wrocławska Fontanna (Wroclaw) Chorros de agua de la Wrocławska Fontanna (Wroclaw)
Luces rojas cerca de Wrocławska Fontanna (Wroclaw) Jugando con las luces cerca de la Wrocławska Fontanna (Wroclaw)

Volvimos al hotel en el mismo tranvía que nos había traído y nos fuimos directos a la cama. Al día siguiente íbamos a descubriríamos Wroclaw, una nueva ciudad polaca que nos tenía guardada más de una sorpresa.

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos en ambas ciudades durante el día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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jueves, 18 de junio de 2015

Próximo destino... ¡Indonesia!

Teníamos ganas de conocer una cultura completamente diferente, de ver naturaleza a raudales y de estar en playas paradisíacas. ¿Qué lugar reúne todo eso? Indonesia.

El año pasado por cuestiones laborales, Lena y yo no pudimos viajar juntos y al final me fui yo solo durante una semana a recorrer el sur de Francia y a visitar a un gran amigo que tengo en Toulouse. Así que este año queríamos darnos el gustazo de hacer un gran viaje como el que hicimos a Islandia y que tanto nos ha marcado. Pasaron por nuestra mente un montón de opciones como Camboya, Rusia, Japón, Perú... pero al final nos quedamos con Indonesia porque era la que reunía todo lo que queríamos.

A día de hoy solo tenemos las fechas del viaje y los vuelos de ida y vuelta, el resto lo estamos terminando de cerrar. Saldremos el miércoles 5 de agosto a última hora y volveremos el lunes 24 de agosto. Casi 20 días que pensamos exprimir al máximo en un país que tiene mucho que ofrecernos.

Aún no tenemos los hoteles contratados, pero ya estamos empezando a mirar opciones para alojarnos en las diferentes localidades por las que pasaremos en nuestra ruta. En cuanto a los desplazamientos dentro de Indonesia sabemos que vamos a tomar unos cuantos vuelos internos, que contrataremos coches con conductor, alquilaremos motos, iremos en ferry, en klotok y no descarto que algún día vayamos en becak. Vamos, que usaremos transportes para todos los gustos.

Trazar una ruta cuando vas de viaje es algo difícil de decidir, siempre tienes que descartar algo que te gustaría ver o hacer. En el caso de Indonesia y con la inmensidad de este país y las posibilidades que ofrece hemos tenido que pensar mucho en que queremos gastar nuestros días. Finalmente la ruta queda así.

Nuestra primera parada será Dubai. Hacemos una escala allí de unas 11 horas antes de volar hacia Indonesia, así que aprovecharemos para visitar esta gran urbe. Lo primero que te viene a la mente cuando te hablan de este emirato es el Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo con sus nada más y nada menos que 828 metros de altura. Por supuesto que intentaremos subir, pero también queremos descubrir que más no ofrece la ciudad.

Burj Dubai

Desde Dubai volaremos a Jakarta, la capital de Indonesia. No saldremos del aeropuerto, ni veremos la ciudad, ya que al poco de aterrizar cogeremos un vuelo a Yogyakarta donde nuestro objetivo principal será visitar los templos de Prambanan y Borobudur, unas verdaderas joyas del hinduismo y del budismo que se encuentran en los alrededores de la ciudad.

Prambanan Temple Borobudur

Tras nuestra etapa en Yogyakarta cogeremos un nuevo vuelo al sur de la isla de Borneo, para pasar tres días en la jungla de la región de Kalimantan. En esta ocasión nuestro objetivo no es ver ninguna edificación, templo o nada parecido, buscamos naturaleza en estado puro. A bordo de un klotok (un barco típico de Indonesia) remontaremos el río Sekoyer y nos adentraremos en la jungla con la intención de ver orangutanes, monos narigudos, macacos, cocodrilos... Estoy seguro de que será uno de los momentos álgidos del viaje.

Tom

Tras volar de vuelta a la isla de Java nos dirigiremos al Monte Bromo a ver uno de los amaneceres más impresionantes que te puede dar Indonesia. Nos tocará madrugar, pero seguro que merece la pena para ver con nuestros propios ojos ese espectáculo. Desde allí seguiremos nuestra ruta hacia el este de la isla hasta llegar al volcán Kawah Ijen, famoso por ser una mina de azufre. Allí haremos un trekking hasta ascender a la cima del mismo y ver las aguas sulfurosas del cráter y como trabajan los mineros de la zona.

Mount Bromo, Java, Indonesia Kawah Ijen

Iremos hasta la coste este de Java para volver a cambiar de isla y, tras un breve trayecto en barco, llegar a nuestra siguiente etapa del viaje, Bali. Durante nuestra estancia allí estaremos en Ubud, desde donde descubriremos los templos y rincones que nos ofrece esta impresionante isla. Aunque pertenezca al mismo país cuenta con un cultura y religión muy diferente a lo que habremos visto hasta el momento. Los arrozales, templos, volcanes y costas de Bali están esperandonos.

Bali temple Rice field terrace

Para finalizar nuestro viaje iremos a las Islas Gili. Un conjunto de tres pequeñas islas de menos de 2 kilómetros de diámetro a las que vamos con la intención de disfrutar de su tranquilidad, de sus playas paradisíacas y de descubrir la vida que hay en sus arrecifes. Será la primera vez que hagamos snorkel y hemos oído que esta zona es un lugar perfecto para ello. ¿Tendremos la oportunidad de ver tortugas marinas? ¡Espero que sí! Esos días en el paraíso serán la guinda a un viaje que tenemos unas ganas inmensas de hacer.

snorkeling in gili meno

A la vuelta os contaremos nuestra experiencia con todo lujo de detalles, pero durante el viaje y, si las wifis de los hoteles nos lo permiten, os tendremos informados por nuestras redes sociales (Facebook, Twitter e Instagram).


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domingo, 14 de junio de 2015

Descubriendo el Castillo de Wawel y Kazimierz, el barrio judío de Cracovia

Comenzaba otro día en Cracovia y tras nuestro típico desayuno de campeones salimos a la calle a seguir descubriendo la ciudad. Esta vez los platos principales eran el Castillo de Wawel y Kazimierz, el barrio judío. ¿Platos? ¿Por qué hablo de comida? ¿Serán reminiscencias de la cena de la noche anterior?

Al igual que habíamos hecho en nuestro primer día en la ciudad íbamos a recorrer el Camino Real, pero en este ocasión entraríamos en el Castillo. Tras un breve paseo por el parque Planty llegamos a la Barbacana (Barbakan Krakowski) que nos daba la bienvenida a la parte antigua de la ciudad. Cruzamos la Puerta Floriana y vimos en las calles ese ambiente que veníamos viendo estos días, el casco antiguo de la ciudad estaba lleno de vida. A un lado, pegado a las murallas, había un par de puestos ambulantes de cuadros como si se tratase de una exposición de arte y más adelante tiendas y más tiendas.

Barbacana (Cracovia) Muralla de Cracovia

Seguimos caminando hasta que nos topamos con la Plaza del mercado (Rynek Głowny). Esta inmensa plaza es una verdadera joya. Nunca te cansas de ella, de ver sus monumentos, de ver como respira y de disfrutar del trasiego que hay siempre. Como no era la primera ni la última vez que estábamos en ella tampoco nos paramos demasiado. Hoy teníamos otros objetivos en mente.

Seguimos caminando por la calle Grodzka hasta llegar frente a la Iglesia de San Pedro y San Pablo (Kościół Św. Apostołów Piotra i Pawła). Aunque ya habíamos pasado por delante de esta bonita iglesia barroca tanto por el día como por la noche, no habíamos entrado en su interior. Por fuera la iglesia es realmente bonita con las esculturas de los doce apóstoles adornando su fachada y verja. Sin embargo, los jesuitas (congregación que construyó esta iglesia) gasto todo el dinero en el exterior, por lo que cuando entras dentro te puede decepcionar un poco. Las paredes son blancas, sin muchos adornos, en las que en todo caso podríamos destacar alguna decoración de estuco y mármol. De todas formas, si pasáis por delante de ella entrad; la entrada es gratuita y gastaréis muy poco tiempo en verla.

Fachada de la Iglesia de San Pedro y San Pablo (Kościół Św. Apostołów Piotra i Pawła) Interior de la Iglesia de San Pedro y San Pablo (Kościół Św. Apostołów Piotra i Pawła)

Justo al lado de la Iglesia de San Pedro y San Pablo se encuentra la Iglesia de San Andrés (Kościół św. Andrzeja). Ésta es todo lo contrario a la anterior. La fachada de la iglesia es simple, pequeña, austera y con un marcado aspecto de fortaleza (de hecho se le dio ese uso en las invasiones tártaras). Su construcción se realizó entre los años 1079 y 1098, pero no fue hasta el siglo XVIII cuando se remodeló su interior a un estilo barroco. Debido a ello, la austeridad de su fachada poco tiene que ver con el tesoro que guarda dentro. Una vez más las apariencias engañan y en el interior de esta pequeña iglesia hay un recargado interior lleno de detalles donde destaca un característico púlpito en forma de barco.

Interior de la Iglesia de San Andrés (Kościół św. Andrzeja)

Dejamos atrás las iglesias y seguimos caminando por la calle Grodzka hasta llegar a la colina de Wawel. En este lugar se han hallado restos arqueológicos que indican que esta colina estuvo habitada en el siglo IV, aunque lo que actualmente vemos sobre ella son edificaciones de la Edad Media. Fue el símbolo del poder político y religioso de la ciudad en la época en la que fue capital del país. De hecho, los dos edificios que representaban ese poder eran el Castillo de Wawel y Catedral de Wawel.

En nuestro caso preferimos entrar primero en algunas de las estancias del castillo. Las entradas para cada uno de estas estancias o edificaciones es independiente, lo que hace que exista un mar de posibilidades a la hora de planificar tu visita. Las entradas que compramos (utilizando nuestro carnets de universitarios que ya tienen más años que la tarara) fueron para las Salas de Estado (11 PLN, 18 PLN normal), el Tesoro de la Corona y la Armería (11 PLN, 18 PLN normal), la cueva del dragón (3 PLN) y la torre Sandomierska (4 PLN). En el caso de las Salas de Estado y del Tesoro de la Corona y la armería te dan una hora en la puedes realizar la visita. En estos dos lugares no puedes entrar cuando quieras, sólo a la hora marcada en la entrada que te dan. En el resto de estancia no hay este problema.

Empezamos la visita al castillo subiendo a la torre Sondomierska. Ésta una de las dos torres defensivas del castillo. Construida sobre el año 1460 tuvo funciones defensivas, aunque en tiempos de paz también fue utilizada como prisión. En lo alto se pueden disfrutar de unas visitas preciosas de la catedral, del castillo y del río Vístula. La típica imagen que se tiene del interior de Wawel se toma desde lo alto de esta torre, así que no dudéis en subir, merece la pena.

Castillo de Wawel desde la torre Sondomierska(Cracovia)

Tras bajar de la torre estuvimos dando un paseo por el patio central del castillo haciendo tiempo hasta que llegase la hora de nuestra siguiente visita. Hacía tanto calor que habían puesto aspersores en el suelo para que la gente que quisiese se refrescase a su paso. Tanto ese día como lo anteriores habíamos estado rondando los 40 grados, algo difícil de aguantar.

Patio interior del Castillo de Wawel

Llegada la hora, accediendo por el patio central del castillo, entramos en las Salas de Estado. Por desgracia no nos permitieron hacer fotos, así que no podré poner ninguna foto del interior. Todavía sigo sin entender este tipo de medidas. Las fotos son una forma de guardar recuerdos y una forma de enseñar a los demás lo que has visto, incluso de incitarles a que vayan allá donde has ido tú. En fin, que no lo entiendo. Divagaciones aparte, se puede considerar que las Salas de Estado son las dependencias principales del castillo. En estas estancias se pretende recrear como era la residencia en el siglo XVI y XVII, por lo que a su paso disfrutas de techos profusamente decorados, pinturas, tapices y bellos muebles italianos. Además, muchos de estos elementos son originales de la época.

Tras la visita a las Salas de Estado era el turno de ver el Tesoro de la Corona y la Armería. En esta ocasión en el recorrido vas viendo una colección de armas y armaduras de distintas épocas en las que destaca Szcerbiec, la espada de coronación de los reyes polacos. También se muestra una colección de joyas y piedras preciosas. A mi me gustan especialmente este tipo de exposiciones y, aunque no es de las más extensas que he visto (como pueda ser la de la Real Armería del Palacio Real de Madrid), sí que me pareció una visita bastante interesante.

Antes de salir del castillo de Wawel no nos podíamos ir sin entrar en su catedral, que una vez más tienen la norma de no permitir hacer fotografías. De verdad que no lo entiendo. La catedral es conocida también como la Catedral de San Wenceslao y San Estanislao o la Catedral de Cracovia. El exterior de la catedral resulta curioso, porque parece un conjunto de elementos inconexos unidos para crear un gran edificio. Capillas de diferentes estilos se fueron añadiendo a la catedral conformando el edificio tan heterogéneo que podemos ver hoy en día.

Catedral de Wawel

Esta catedral es también el santuario nacional de Polonia donde están enterrados reyes y grandes duques de Polonia. Aunque la primera catedral data del año 1000, de ella quedan ya pocos vestigios, y es de las reconstrucciones posteriores de donde toma su imagen actual. De hecho, el rey Ladislao I el Breve que la reconstruyó con estilo gótico fue el primero de los reyes polacos que fue coronado y enterrado allí. Una vez en el interior hay varios lugares interesantes que merecen nuestra atención como la capilla de Segismundo, el mausoleo de San Estanislao, la cripta o la campana de Segismundo.

Al salir de la catedral decidimos ir a nuestra última visita de la colina de Wawel, la cueva del dragón. Si vais a Cracovia veréis un montón de alusiones a este animal mitológico en forma de imán, taza, camisetas... Todo este merchandising viene de la leyenda del dragón de Wawel que os recomiendo que os leáis y del que dicen que habitaba esta gruta.

La cueva del dragón Dragón de Wawel

El interior es una gruta sin más, curiosa de ver, pero en la que tampoco esperéis ver nada del otro mundo. A la salida os encontraréis con el dragón, o mejor dicho con una estatua de él que lleva allí desde 1970. Lo más curioso de la estatua es que escupe fuego cada 5 minutos. Así que sed pacientes y tened la cámara de fotos lista para inmortalizar el momento.

Al salir, y tras hacernos la foto de rigor con el dragón escupiendo fuego, empezó a chispear. Una ligera lluvia que se agradecía con el calor que hacía. Fuimos caminando con la mente puesta en comer, pero antes picamos algo por el camino: un par de obwarzanek (rosquillas de pan con semillas de amapolas) y una mega bolsa de gusanitos. ¡Fijaros en el tamaño de la bolsa en comparación con Lena! ¡Era enorme! Por supuesto, no nos la terminamos ese día, sino que nos acompañó durante varios días del viaje.

Menudas bolsas de gusanitos que venden en Cracovia Comiendo un obwarzanek en Cracovia

Picoteos aparte eran horas de comer de verdad. De hecho, menudas horas eran ya, nos iba a costar encontrar algo abierto. Así que nos fuimos directos a Kazimierz, el barrio judío de Cracovia. Este barrio era centro de la comunidad judía de la ciudad antes de la invasión nazi de la Segunda Guerra Mundial. Cuando los nazis se hicieron con el poder, deportaron a la mayoría de los judíos que allí vivían al gueto de Podgórze situado al otro lado del río. Sin embargo, hoy en día, el barrio es un hervidero de cultura y un lugar ideal para comer, salir a cenar o de fiesta. Eso sí, también conserva la identidad que tuvo antaño con varias sinagogas, restaurantes kosher y conciertos klezmer.

Una tienda diferente en Kazimierz
Una furgoneta en llamas en Kazimierz Un trabant con mucho estilo en las calles de Cracovia

Finalmente, tras mirar en varios lugares y comparar precios, no decidimos por entrar en el "Fabryka Pizzy". Un italiano a buen precio y donde la comida estaba muy rica. Nos pedimos una pizza para cada uno, para beber agua y cerveza y de postre una tarta para compartir que estaba riquísima. Mientras nos tomábamos el café estuvimos mirando que era lo que íbamos a hacer el resto de la tarde.

Tomando el postre en Kazimierz Comiendo unas pizzas en el barrio judio de Cracovia

Una vez que tuvimos el plan trazado salimos a la calle. Fuimos dando un paseo por el barrio viendo sus calles y las sinagogas que hay en él; aunque no teníamos intención de entrar en ninguna por el momento. Las sinagogas que se pueden visitar son:

  • Sinagoga Tempel: Al ser construida por judíos progresistas el interior tiene "más libertades" estilísticas, por lo que hay muchos colores y bonitos diseños que poco tienen que ver con las sinagogas de judíos ortodoxos.
  • Sinagoga Kupa: esta sinagoga del siglo XVII sufrió los destrozos de la ocupación nazi y el interior quedó destruido en su práctica totalidad. Actualmente se utiliza como sala de conferencias, conciertos y exposiciones.
  • Sinagoga Remuh: es la única activa en Kazimierz, además de ser la más pequeña. Pese a su tamaño es una de las más atractivas ya que cuenta con un antiguo cementerio que a pesar de la ocupación nazi conserva muchas lápidas antiguas. En cierta medida, aunque en un tamaño menor, me recuerda al cementerio judío que vimos en Praga el año anterior.
  • Sinagoga de Isaac: su nombre se debe a que su construcción la financió un banquero llamada Isaac "el rico". Ésta es la sinagoga más grande de Cracovia y también una de las más bonitas.
  • Sinagoga Wysoka: posiblemente esta sea la menos interesante de las que cito, así que si no estáis interesados en visitar todas las sinagogas descartad ésta.
  • Sinagoga Vieja (Stara Boznica): su nombre se lo ha ganado a pulso, ya que gracias a que fue construida en el siglo XV es la sinagoga más antigua de toda Polonia.

Estábamos tranquilamente paseando y de repente empezó a diluviar. Tuvimos que resguardarnos durante un buen rato a esperar que la tormenta amainase. El cielo estaba totalmente gris y la cosa no pintaba bien para el resto del día, así que aprovechando un momento en el que la lluvia bajó el ritmo fuimos rápidos al hotel a por unos paraguas. Al final, por el camino acabamos calándonos. Pero bueno, que se le va a hacer, nos cambiamos y estuvimos descansando hasta que la tormenta paró.

Cuando salimos el Sol se estaba poniendo, pero eso no significaba que la jornada iba a terminar; no era tarde aún. Un par de días antes habíamos visto unas casetas cerradas en la Plaza Maly (Mały Rynek) y nos habíamos enterado que estaban allí por un festival del pierogi que se celebraba esa semana. Así que para allá que fuimos. Al llegar vimos el ambientazo que había con la plaza llena de gente. Los mostradores de las casetas estaban a rebosar de pierogis de todos los colores y sabores, y con una pinta tremenda (para que os hagáis una idea, el pierogi es como una empanadilla pero con la masa en crudo y algo blandita, y el relleno puede variar desde sabores salados a dulces). Por supuesto no nos pudimos contener y nos pedimos varios de distintos sabores. Estaban muy ricos y como venía siendo costumbre estaban a buen precio. La comida en Polonia es realmente barata, ¿os lo había comentado ya?

Puesto callejero del Festival del pierogi en Cracovia
Casetas del festival de pierogis El Leonardo Dantés polaco

El ambientazo que había en la plaza no estaba solo alrededor de las casetas. Habían montado un escenario en el que actuaba un cantante solista que me recordó bastante a Leonardo Dantés, pero en su versión Polaca. Sin duda, este fue el momento bizarro del viaje. En el escenario estaba este divo que, con dudosa musicalidad, deleitaba a un pequeño grupo de mujeres de unos 50 que parecían adolescentes un plena edad del pavo, Madre mía que gritos daban cuando terminaban una canción. Por si esto no era suficiente, justo delante del escenario había unas cuatro personas bailando que se habían bebido lo suyo y lo de todos los que estábamos en la plaza. Con una coordinación de sus extremidades asombrosa a la par que algo endiablada contoneaban su cuerpo con bailes en los que en ciertos momentos llegan a un nivel de erotismo no apto para todos los públicos y sensibilidades. Sin duda fue uno de los momentos cumbres del día.

Tras la estupenda sesión de baile que nos habían ofrecido los lugareños y con el estómago lleno volvimos a Kazimierz, esta vez ya de noche. Dimos un paseo por el barrio viendo, está vez de forma más tranquila, las sinagogas por fuera y el ambientillo que había por la noche. En ciertos restaurantes se podía oír música klezmer saliendo de su interior. Así que ya sabéis, un buen plan para cenar en Cracovia es ir al barrio judío en el que además de disfrutar de la comida kosher podrás escuchar un concierto klezmer; una inmersión diferente en la cultura judía.

De vuelta a casa y trípode en mano nos despedimos de nuestra última noche en Cracovia haciendo unas cuantas fotografías nocturnas de la ciudad. Por supuesto volvimos a la Plaza del mercado (Rynek Głowny) a hacer unas cuantas fotos, aunque también tuvimos tiempo para pasar por el Teatro nacional Juliusza Slowaskiego, la calle Florian y la puerta Floriana, por la Barbacana y por la plaza Jana Matejki. Con esto concluía nuestra última noche en la ciudad, pero no nuestro último día, ya que tendríamos toda la mañana del día siguiente para descubrir alguna zona por la que no habíamos pisado

La Lonja de Paños en la plaza del Mercado de Cracovia
Teatro nacional Juliusza Slowaskiego Plaza del Mercado de Cracovia con la Basílica de Santa María al fondo
Barbacana de noche plaza Jana Matejki

A continuación os dejo un mapa con los lugares que visitamos durante el día.

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