domingo, 20 de septiembre de 2015

Un día en Varsovia

Nos despertábamos en la capital polaca con ganas de conocer la ciudad. El día anterior habíamos podido tener un esbozo de cómo era por la noche, pero hoy queríamos verla brillar con la luz del Sol.

Como de costumbre, no tomamos nuestro tiempo para disfrutar del desayuno del hotel. Es nuestro momento de tranquilidad y lo queremos aprovechar. Con las pilas al 100% salimos del hotel listos para seguir descubriendo la ciudad. Nuestra primera parada fue El Jardín Sajón (Ogród Saski), uno de los parques más antiguos de la ciudad. Formaba parte del Palacio Sajón (Pałac Saski), pero de éste solo quedan en pie unas pocas columnas tras su destrucción en la Segunda Guerra Mundial. El parque es bonito, pero hay parques que tienen mayor interés en la ciudad de los que ya os hablaremos en la siguiente entrada. Lo que sí se podría destacar es la Tumba del Soldado Desconocido (Grób Nieznanego Żołnierza). Esta tumba simbólica conmemora a todos los héroes polacos que combatieron por la libertad del país. De hecho, en ese lugar se encuentran urnas de todos los campos de batalla del siglo XX en los que ha muerto algún soldado polaco. En la tumba arde una llama eterna custodiada por un soldado polaco. Algo similar a lo que vimos en el Arco del Triunfo en nuestro viaje a París.

El Jardín Sajón (Ogród Saski) Tumba del Soldado Desconocido

Tras atravesar el parque seguimos nuestro camino a la bonita Krakowkie Przedmiescie que ya habíamos visto ayer por la noche. Hoy lucía con la luz de sol y con el bullicio de la gente paseando por sus aceras. Tenía un aspecto diferente, mucho más bonita si cabe que lo que nos había parecido ayer. En nuestro camino al centro de la ciudad hicimos una breve parada en la Universidad de Varsovia donde las facultadas están ubicadas en antiguos palacios. Dimos un breve paseo por el jardín del recinto universitario y seguimos nuestro camino.

Krakowkie Przedmiescie, una de las calles más bonitas de Varsovia

Al lado de la universidad se encuentra la Iglesia Visitacionista (Kościół Wizytek), una iglesia barroca sin demasiadas pretensiones pero que visitamos ya que esta construcción del siglo XVIII fue de lo poco que sobrevivió a los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Como curiosidad hay que decir que el órgano de esta iglesia lo tocó Chopin durante sus conciertos e improvisaciones.

Fachada de la Iglesia Visitacionista Interior de la Iglesia Visitacionista

Seguimos caminando por la calle y en apenas unos metros nos encontramos con un símbolo de la cultura polaca, el Hotel Bristol. Este hotel que ya tiene más de 100 años de historia fue el corazón de la escena bohemia de principios del siglo XX. Hoy en día luce con elegancia su legado cultural e histórico.

La siguiente parada en nuestro camino, aledaña al Hotel Bristol, fue el Palacio Presidencial o Palacio Namiestnikowski (Pałac Prezydencki o Pałac Namiestnikowski). Ya lo habíamos visto ayer, pero la verdad es que este edificio luce mucho más sin esas esperpénticas luces de neón azules que le ponen por la noche.

Hotel Bristol Palacio Presidencial o Palacio Namiestnikowski

Unos pasos más adelante nos encontramos con la Iglesia seminarista en la cual entramos. Tanto ésta como la Iglesia Visitacionista son lugares en los que podéis prescindir de entrar en su interior. Nosotros lo hicimos porque se encontraban en nuestra ruta y por pura curiosidad, pero tampoco tienen nada que te vaya a sorprender si has visto otras iglesias similares.

Fachada de la Iglesia seminarista Interior de la Iglesia seminarista

Unos metros más adelante se encuentra la Iglesia de Santa Ana (Kościół św. Anny). En este caso el interior es bastante más bonito que el de las anteriores iglesias que habíamos visto en la calle Krakowkie Przedmiescie. En el exterior lo que más destaca es su campanario que hoy en día hace las veces de mirador. Es una buena opción como mirador, aunque encontraremos otras mejores opciones en la ciudad que ya os contaremos. El horario del mirador de mayo a octubre es de 10:00 a 21:00 de lunes a viernes y de 11:00 a 22:00 sábados y domingos. Cuando fuimos la entrada costaba 5 PLN o 4 PLN en tarifa reducida, es decir, 1 € aproximadamente. ¿Recomendaríamos este mirador? Hombre, 1 € tampoco es mucho dinero, pero aunque nosotros no subimos sí que pudimos ver que la altura del mirador no es muy grande, aunque sí que tendréis buenas vistas a la plaza del castillo. Si vais a Google Maps podréis ver exactamente lo que se ve desde aquí. ¡Bendita tecnología! También, al lado del campanario, hay un pequeño balcón desde el que podréis tener unas vistas aceptables hacia el Vístula.

Interior de la Iglesia de Santa Ana Detalle del órgano de la Iglesia de Santa Ana

Tras la iglesia de Santa Ana llegamos a la plaza del castillo (plac Zamkowy), una de las postales más conocidas de la ciudad, desde donde se puede ver la Columna del rey Segismundo III Vasa (Kolumna króla Zygmunta III Wazy) y Castillo Real (Zamek Królewski). El rey Segismundo III Vasa fue el responsable de trasladar la capital de Cracovia a Varsovia. Esta columna de 22 metros de altura data del 1644 y al igual que muchos otros edificios de la ciudad sufrió graves daños durante la Segunda Guerra Mundial. En cuanto al Castillo Real se puede visitar, por supuesto, pero nosotros preferíamos gastar el tiempo que teníamos en Varsovia en seguir descubriendo lo que nos ofrecía la ciudad a entrar en este edificio. Así tenemos otra visita pendiente por si volvemos a la ciudad. La pena de este castillo es que fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente reconstruido. De todas formas, en su interior hay objetos de gran valor como cuadros de Rembrandt y Canaletto. De hecho, las obras de este último fueron de gran ayuda a la hora de reconstruir el castillo tras la Guerra. También se pueden visitar los aposentos del palacio, las arcadas y varias estancias. Si estáis interesados en visitarlo en la web del castillo podréis encontrar toda la información.

Columna del rey Segismundo III Vasa  y Castillo Real

Cruzamos la plaza y fuimos rumbo a la plaza del mercado por la calle Świętojańska. En mitad de la calle, rodeada de edificios que destacan más que su fachada, se encuentra la Basílica Archicatedral del Martirio de San Juan Bautista Mártir (Bazylika Archikatedralna pw. Męczeństwa św. Jana Chrzciciela). Esta iglesia que data del siglo XIV tuvo una gran importancia en su tiempo, ya que en ella se celebraron ceremonias nupciales, coronaciones y sepelios reales. De hecho, aquí se encuentra, entre otras, la tumba del último rey polaco, Estanislao Augusto Poniatowski.

Seguimos caminando por la calle hasta llegar a la bonita Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja (Rynek Starego Miasta) y a su famoso Monumento a la Sirena de Varsovia. En la anterior entrada ya os hablamos de la historia de esta plaza y os dimos los detalles de la leyenda que acompaña a este ilustre ser mitológico, así que ahora nos aburriré con más palabrería. Simplemente os digo que si visitáis Varsovia tenéis que ir a esta agradable plaza y disfrutar de ella tranquilamente sentados en uno de sus bancos o restaurantes. Hasta este punto habíamos recorrido la ruta nocturna del día anterior, salvo con algunas excepciones. Era hora de seguir conociendo el centro antiguo de la ciudad.

Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja Monumento a la Sirena de Varsovia

Nuestra siguiente parada fue la Barbacana y la muralla de la ciudad (Barbakan i mury obronne). En nuestro caso, junto con la barbacana que vimos en Cracovia, era la primera vez que veíamos este tipo de construcción defensiva y nos parecieron muy curiosas. De hecho, este monumento forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO. Data del año 1548 y tras haber aguantado guerras y más guerras y una gran parte de él sigue en pie en nuestros días.

Barbacana de Varsovia Murallas de Varsovia

Dejando atrás las murallas también dejábamos atrás la ciudad vieja para dirigirnos a una zona de Varsovia por la que también da gusto pasear, la ciudad nueva. Tras un breve paseo llegamos a la Plaza del Mercado de la Ciudad Nueva (Rynek Nowego Miasta). Este lugar poco tiene que ver en aspecto con la anterior plaza que habíamos visto, pero aun así está llena de encanto. Lo que si tienen ambas en común es que, así como Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja tiene a la Sirena de Varsovia que está en el escudo de la ciudad, la Plaza del Mercado de la Ciudad Nueva tiene una fuente con una doncella y un unicornio que fue el escudo de la Ciudad Nueva.

Además del propio encanto que tiene la Plaza del Mercado de la Ciudad Nueva en ella se encuentra la Iglesia de San Casimiro (Kościół św. Kazimierza). Esta iglesia tiene unos orígenes bastante poco comunes, ya que en el siglo XVII fue la residencia de una persona, Adam Kotowski. Después fue adquirida por la reina María Kazimiera Sobiesca para convertirla en parte de un monasterio.

Plaza del Mercado de la Ciudad Nueva e Iglesia de San Casimiro

Desde la plaza fuimos en dirección al río Vístula hasta llegar al Parque Multimedia de Fuentes (Multimedialny Park Fontann). Teníamos un gran recuerdo de la Wrocławska Fontanna de nuestro paso por Wrocław, pero la de Varsovia poco tiene que ver con la otra. La vimos de día y no durante su espectáculo de fin de semana, y la verdad, fue una pequeña decepción. Quizás fuese porque la fuente de Wroclaw había puesto el listón muy alto o porque no vimos la fuente en todo su esplendor. El caso es que no nos gustó demasiado, aunque luego he visto algún vídeo en el que tiene bastante buena pinta. Para los interesados en ver el espectáculo multimedia de la noche de los viernes y sábados podéis encontrar los horarios en esta página.

Banco del Parque Multimedia de Fuentes Fuente del Parque Multimedia de Fuentes

Tras la pequeña decepción de la fuente volvimos por otro camino hacia la Plaza del Mercado de la Ciudad Nueva. Fijándonos en las casas de las calles por las que pasábamos vimos que en varias de las paredes exteriores había pinturas que hacían referencia a la leyenda de la sirena de Varsovia, todo un símbolo de la ciudad. Desde allí nos alejamos un poco del centro hasta llegar al Monumento al Alzamiento de Varsovia de 1944 (Pomnik Powstania Warszawskiego) que se construyó en conmemoración de los polacos que se sublevaron y dieron su vida por intentar liberar la ciudad de la ocupación nazi.

Monumento al Alzamiento de Varsovia de 1944

Desde allí seguimos caminando por la calle Miodowa, en la que vimos las fachadas de varios palacios del siglo XVII y XVIII, y tras torcer por la calle Senatorska llegamos al Gran Teatro Wielki u Ópera Nacional (Gmach Teatru Wielkiego - Opery Narodowej). Este edificio construido en el segundo cuarto del siglo XIX corrió la misma suerte que muchos edificios de la ciudad y fue pasto de las llamas durante la Segunda Guerra Mundial salvándose solo la fachada. También fue testigo de fusilamientos de la población civil polaca por parte del ejército nazi. Una triste etapa de la humanidad que tiene historias repartidas por cada rincón de la ciudad.

Mano gigante en un palacio de la calle Miodowa Gran Teatro Wielki u Ópera Nacional

Se estaba haciendo tarde y teníamos un hambre de lobos. Miramos algún restaurante por la zona de la Ópera, pero no nos convenció nada, así que nos fuimos a la calle Krakowkie Przedmiescie a ver que encontrábamos. Estábamos indecisos hasta que dimos con un restaurante de sushi, el White Sushi. En muchos de nuestros viajes solemos ir a algún restaurante de este tipo para quitarnos el mono de sushi, como ya hemos hecho en París, Milán... ¡Nos encanta! El precio era más barato de lo que sueles ver en este tipo restaurantes en España y estaba bastante bien de sabor. Nos pedimos un uramaki de cangrejo y pepino, otro de pez mantequilla y pepino y uno más de salmón y pepino, además de un hosomaki de anguila. Durante la comida tomamos agua y un té para terminar. Si os gusta este tipo de comida y os pasáis por Varsovia, os recomendamos este restaurante.

Comiendo sushi en Varsovia

Con nuestro capricho culinario satisfecho y habiendo descansado un buen rato volvíamos a tener las pilas cargadas para seguir pateando la ciudad. En esta ocasión nos dirigiríamos al otro lado del Vístula. De camino nos paramos en las escaleras de la Iglesia de Santa Ana para ver el Estadio Nacional. Sí, uno de los estadios de las Eurocopa 2012 que ganó España. Aunque en este estadio no jugó ningún partido la roja.

Cruzando el puente pudimos contemplar el skyline de Varsovia en todo su esplendor. Esta no es la imagen que uno se espera cuando viaja a Polonia, así que fue una agradable sorpresa.

El Vístula con el Estadio Nacional de fondo Skyline de Varsovia

Al otro lado del río se encuentra el distrito de Praga, un barrio que está pasando de ser una zona deprimida a ser una zona bohemia y llena de arte. Nuestra primera parada fue la Catedral de San Miguel el Arcángel y San Florián el Mártir (Katedra św. Michała Archanioła i św. Floriana Męczennika). La iglesia, con sus torres puntiagudas de 75 metros de altura, destaca sobre todos los edificios de la zona. Por desgracia, este edificio fue volado por los nazis dos días antes de abandonar el distrito y se salvó una muy pequeña parte. Su reconstrucción finalizó en el año 1970 y en ella solo se utilizaron ladrillos fabricados en el siglo XIX consiguiendo así un aspecto fiel a lo que anteriormente había sido.

Catedral de San Miguel el Arcángel y San Florián el Mártir

Unos metros más adelante llegamos a la Iglesia Ortodoxa de Santa María Magdalena que actualmente es la Catedral de la Iglesia Ortodoxa de Varsovia. Este edificio, con su arquitectura bizantina, dista bastante del resto de templos que se pueden ver en la ciudad. Además tuvo la suerte de salvarse de los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Por desgracia, llegamos unos minutos antes de que cerrasen el templo, por lo que nos quedamos con las ganas de entrar. Fue una verdadera pena.

Desde allí nos dirigimos a una pequeña plaza del barrio en la que se encuentra el Monumento a la Banda de Músicos Ambulantes de Praga (Pomnik Kapeli Praskiej). Este monumento es de hace relativamente poco (2006) y representa a los músicos ambulantes que recorrían las calles de la ciudad y principalmente este barrio. Pero no solo es un monumento si no que si sigues las instrucciones del bombo de una de las esculturas sonará una de las 100 canciones varsovianas entre las que se puede elegir. Lo malo es que cuando nosotros fuimos había un grupo de borrachos que hizo que la visita fuese del todo menos agradable. Estuvimos un rato, hicimos la foto de rigor y nos fuimos para evitar problemas. Una lástima.

Iglesia Ortodoxa de Santa María Magdalena Monumento a la Banda de Músicos Ambulantes de Praga

Cruzando de nuevo el puente nos fijamos que bajo él, en una islita, había una tienda de campaña con un par de personas durmiendo allí y tocando la guitarra. Un lugar de lo más peculiar para hacer acampada, ¿no creéis?. Tras cruzar el río, y ya que al día siguiente no íbamos a volver al centro, fuimos a la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja para despedirnos por última vez de la guardiana de la ciudad. Nos sentamos un buen rato en uno de sus bancos y vimos pasar a la gente mientras recordábamos los grandes momentos que estaba teniendo este viaje. Desde allí volvimos a dar un paseo por la agradable calle Krakowkie Przedmiescie para después irnos al hotel a descansar. Al día siguiente exprimiríamos nuestras últimas horas en la ciudad hasta que cogiésemos nuestro vuelo a Barcelona.

Os dejo un mapa con los lugares que visitamos en Varsovia ese día.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje

domingo, 6 de septiembre de 2015

Los rascacielos de Varsovia y una ruta nocturna por la ciudad

Un nuevo día en nuestro viaje por Polonia y un nuevo cambio de ciudad. En esta ocasión nos desplazaríamos a Varsovia, la capital del país y también la ciudad polaca más grande.

Recogíamos las maletas, desayunábamos y a las diez menos algo nos plantábamos en la estación de buses de Wroclaw. Teníamos por delante un largo camino hasta la capital polaca. Si bien la distancia que separa estas dos ciudades es de unos 350 kilómetros, nuestro viaje iba a durar casi 6 horas. Casi nada. Hicimos el trayecto con Polski Bus, una compañía de buses de bajo coste con la que quedamos muy contentos. El ticket nos valió 30 PLN (unos 7,20 €) a cada uno, un buen precio teniendo en cuenta la distancia recorrida, la comodidad del bus y que teníamos una wifi decente a bordo. Menos mal que teníamos conexión a Internet, porque 6 horas en un bus, son muchas horas y al menos de esta forma te entretienes con el móvil.

En nuestro recorrido pasamos por Łódź, la tercera ciudad más grande del país y en la que tenemos a un buen amigo. Diego, la próxima vez que vayamos a Polonia nos pasamos a verte y si no es en Łódź nos vemos en otra ciudad. Así que ya tenemos una excusa más para volver a este país.

Tras unas cuantas horas de carretera llegamos a la estación de buses Młociny de Varsovia. Lo bueno de este lugar es que allí comienza la línea M1 del metro y, pese a estar en las afueras, puedes moverte rápidamente al centro de la ciudad. Compramos un billete y fuimos hasta la parada Świętokrzyska. Por aquel entonces todavía estaban construyendo la línea M2 del metro que cruza perpendicularmente la M1. Una pena porque nos hubiese venido de perlas poder usar esa línea para llegar al hotel. De todas formas, si viajáis ahora a Varsovia ya está abierta y operativa. Aquí podéis ver un plano del metro de Varsovia.

Desde allí fuimos andando durante un cuarto de hora hasta que llegamos al hotel que teníamos reservado, el JM Apart Hotel. Un mastodonte de cristal en el que desde nuestra habitación, en el piso 27, teníamos unas buenas vistas de la ciudad. Eso sí, tuvimos la mala suerte de tenerlas en dirección contraria a los principales monumentos de la ciudad.

Habitación doble JM Apart Hotel Vistas JM Apart Hotel

Dejamos las maletas en el hotel y tras descansar un poco salimos a la calle a ver que nos ofrecía la capital polaca. Tampoco teníamos expectativas muy altas por lo que habíamos leído y nos había comentado la gente que ya la conocía. Habíamos oído que Cracovia es la verdadera joya polaca, pero aun así Varsovia tiene sus encantos y queríamos descubrirlos.

Salimos a la calle y corroboramos lo que ya habíamos empezado a distinguir desde el metro y el corto camino que habíamos andando hasta el hotel. Varsovia es la capital de Polonia y se nota. Es una ciudad mucho más cosmopolita, más moderna, más... capital. A penas llevábamos diez minutos caminando hacia el centro cuando nos topamos con sus grandes avenidas y rascacielos. Coincidió que era la hora azul y eso hizo que los gigantes luciesen como nunca. Desde luego que estos rascacielos poco tienen que ver con los que vimos en Hong Kong hacía cuatro años. Pero aun así tenían su encanto.

Rascacielos de Varsovia

Sobre todos los rascacielos hay uno que destaca sin lugar a duda, el Palacio de la Cultura y la Ciencia (Pałac Kultury i Nauki). Este impresionante edificio de mediados del siglo XX es el más alto de toda Polonia con sus 230 metros de altura. Fue "un regalo del pueblo soviético al pueblo polaco" mandado edificar por el mismísimo Stalin. Ese día no teníamos pensado entrar en él, solamente verlo por fuera, así que os hablaré de este icónico edificio en otra entrada del blog.

Palacio de la Cultura y la Ciencia

Seguimos caminando en dirección al centro de Varsovia dejando atrás al mastodonte de hormigón. Por el camino, te das cuenta que esta ciudad poco tiene que ver con Cracovia. De hecho, poco tiene que ver con la ciudad que fue antes de la Segunda Guerra Mundial, ya que al finalizar ésta solo quedó en pie cerca de un 20% de los edificios. La ciudad fue arrasada y muchos de sus edificios más representativos destruidos. Hay que tener en cuenta que la llamaban "la París del Norte", aunque tras los estragos que hizo la guerra ese apodo tiene poco sentido tiene.

Palacio de Staszic y estatua de Nicolás Copérnico

Finalmente llegamos a lo que iba a ser el inicio de nuestra ruta nocturna por el centro de la ciudad, la estatua de Nicolás Copérnico, el gran astrónomo polaco, que se encuentra justo en frente del Palacio de Staszic (Pałac Staszica), sede de la Academia Polaca de Ciencias. ¿Por qué iniciar aquí nuestra ruta? Pues porque aquí es donde comienza la calle Krakowskie Przedmieście, una de las calles más bonitas de la ciudad flanqueada por edificios históricos, residencias de corte aristocrático e iglesias. Además, formas parte de la llamada ruta Real de Varsovia. ¿Os acordáis cuando os hablé del Camino Real de Cracovia en otra entrada del blog? Pues en este caso la calle la usaban los reyes para trasladarse desde su residencia habitual, en el Castillo Real, hasta sus residencias veraniegas en las afueras.

Calle Krakowskie Przedmieście

Siguiendo la ruta Real nos paramos delante del Palacio Presidencial o Palacio Namiestnikowski (Pałac Prezydencki o Pałac Namiestnikowski), que es el edificio más destacable de la calle Krakowskie Przedmieście. Actualmente es la sede del Presidente de la República de Polonia y de su cancillería, aunque este detalle actual es de menor importancia porque este edificio tiene mucha historia a sus espaldas. Aquí fue donde se firmó el famoso Pacto de Varsovia que tuvo gran importancia en el transcurso de la Guerra Fría.

Palacio Presidencial

A escasos minutos caminando de allí llegamos a la plaza Zamkowy donde se encuentra la Columna de Segismundo y el Castillo Real (Zamek Królewski), lugar que marca el inicio del casco antiguo de la ciudad. Para nosotros es una de las plazas más bonitas de la ciudad ya que, además del castillo y la columna, las casas con fachadas de colores que rodean la plaza son realmente bonitas.

Castillo Real y Columna de Segismundo

Desde allí seguimos con nuestra ruta nocturna hasta el punto final, la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja (Rynek Starego Miasta). Esta plaza era bastante diferente a las plazas del mercado que habíamos visto los días anteriores en Cracovia o Wroclaw. Era mucho más pequeña y no tenía ningún edificio, o conjunto de casas, en el centro de la misma; aunque antes del 1817 el ayuntamiento se ubicaba allí. Eso sí, la belleza de las fachadas de los edificios que la conformaban no tenía discusión alguna. Las paredes de colores llenas de filigranas y el tamaño reducido de la plaza hacen de este rincón un lugar acogedor perfecto para pasar una velada romántica en uno de sus restaurantes.

Aunque si hay algo que se debe destacar de esta plaza es el Monumento a la Sirena de Varsovia (Pomnik Warszawskiej Syrenki). La Sirena es el símbolo de Varsovia y de hecho, desde principios del siglo XX, figura en el escudo de la ciudad. ¿Cuál es el origen de la sirena en Varsovia? Pues una vez más la razón es una leyenda. Hay que ver lo que les gusta a los polacos las leyendas... Se dice que una sirena llegó nadando por el río y se paró en la ribera del río Vístula, en una zona cercana al casco antiguo de la actual ciudad de Varsovia (antaño un poblado de pescadores). Al parecer, a la sirena le gustó la zona y decidió quedarse por allí. A partir de ese momento los pescadores locales notaron que algo creaba oleaje en el río, enredaba las redes y liberaba a los peces que intentaban pescar. Algo o alguien estaba echando por tierra su trabajo, así que pusieron medidas para solucionarlo. Intentaron atrapar a la sirena, pero cuando se acercaban su canto embelesador les hacía enamorarse de ella y desistir en su intento. Un día, un rico mercader oyó la historia y vio un filón de oro para su negocio. Fue hasta el poblado y, tras taparse los oídos para evitar oír su cautivador canto, logró atraparla y la encerró en una jaula para después exhibirla junto a su puesto. Aquel ser era un gran reclamo para su negocio y le iba a permitir ganar mucho dinero. Pero la sirena quería volver a su río y no dejaba de llorar. Un día, un joven pescador oyó su llanto y, apenado por el destino que había corrido la sirena, decidió liberarla y devolverla al río donde la habían capturado. En agradecimiento, le prometió que siempre que lo necesitasen defendería a su pueblo con su espada.

La Sirenita de Varsovia

Al final, sin darnos cuenta, se nos había hecho bastante tarde y los restaurantes habían cerrado sus cocinas. Solo teníamos una opción si no queríamos quedarnos con el estómago vacío hasta el día siguiente, cenar en algún local de comida rápida de camino al hotel. Así que paramos en un McDonald's en la avenida Juan Pablo II para zamparnos unas hamburguesas. No era la mejor opción culinaria para cenar, pero si de las pocas disponibles a esas horas. Con esta "suculenta" cena terminábamos nuestra primera toma de contacto con la ciudad polaca. Al día siguiente descubriríamos en profundidad la ciudad.

Os dejo un mapa con los lugares que visitamos en Varsovia durante ese paseo nocturno.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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