sábado, 30 de enero de 2016

5º aniversario del blog y sorteo

¡Estamos de celebración! Hoy cumplimos ni más ni menos que 5 años desde que publicamos la primera entrada del blog aquel domingo 30 de enero de 2011. Con un título que decía "Este es el comienzo de un largo camino…" no nos imaginábamos que pasarían 5 años y aún seguiríamos escribiendo aquí, pero así es. ¡Muchas gracias por aguantarnos durante estos 5 años!

5º Aniversario

Las cosas han cambiado mucho desde los inicios. De empezar escribiendo artículos como el primero, de poco más de 200 palabras, hemos llegado a redactar artículos mucho más elaborados como la "Guía de viaje: Indonesia en 20 días" que tiene más de 10.000. Al fin y al cabo, el espíritu de este blog siempre ha sido ayudar a la gente que quiere hacer un viaje dándoles toda la información y consejos que tengamos y así devolver la ayuda que recibimos nosotros de otros blogs.

Pero no solo han cambiado nuestra forma de escribir los artículos. Hemos pasado de usar la vetusta Kodak EasyShare DX4530 que nos acompañó en nuestro primer viaje a Roma, a llevar una Canon EOS 700D y una GoPro HERO4 Silver Edition en nuestros últimos viajes, como hicimos en Indonesia o Marruecos. Ese nuevo equipo, junto el montón de horas dedicadas a leer sobre fotografía, hacer algún curso y sobre todo practicar, nos ha servido para conseguir mejores recuerdos de nuestros viajes y hacer que las entradas tengan fotografías más decentes.

En cuanto a visitas en el blog, seguidores y demás, ha habido un gran aumento de ese primer año a este último. A día de hoy el blog tiene alrededor de 10.000 páginas vistas al mes, más de 300 seguidores en facebook, casi 1.000 en twitter y casi 100 en Instagram, con la que llevamos menos de un año. Son unas cifras que jamás nos pudimos imaginar y, sin ser muy grandes, son unos números con los que estamos muy contentos y que te motivan a seguir echándole horas al blog. Además, vuestros comentarios y mails nos ayudan a ver que lo que hacemos os sirve a muchos para organizar vuestros viajes. No os imagináis la ilusión que nos hace cuando nos escribís.

Bueno, vamos a dejarnos de tanto egocentrismo y vamos a lo que realmente os interesa, el sorteo.

¿Cuál es el premio?

Un pedazo de seguro de viajes IATI Básico para cualquier lugar del mundo para una persona y con una duración de una semana. No está nada mal, ¿no?. Hay que conocer mundo, pero hay que viajar seguro y evitar que un contratiempo te chafe las vacaciones y los ahorros. Además, con las vacaciones de Semana Santa en un par de meses, seguro que muchos de vosotros le dais buen uso.

Seguro IATI Básico Mundo 1 semana

Además, y esto es para todo los lectores del blog, si contratáis vuestro seguro IATI a través del siguiente banner obtendréis un 5% de descuento.

Descuento IATI 5%

¿Qué tengo que hacer para ganar el premio?

Para participar solo os vamos a pedir dos cosas:

  • Tenéis que seguirnos en Facebook, es decir, tenéis que darle al "Me gusta" si no lo habéis hecho ya.
  • También tenéis que dejar un comentario en este post, con el mismo nombre de vuestra cuenta de Facebook, en el que nos digáis que os parece el blog, qué os gusta, qué cambiarías, qué os parece una mierda... vamos lo que queráis. Queremos saber lo que pensáis del blog, así que ¿qué mejor que preguntároslo directamente?

Tendréis hasta el domingo 21 a las 23:59 para hacerlo, si lo hacéis después no entraréis en el sorteo; avisados estáis. El domingo siguiente, el 28 de febrero publicaremos el ganador del premio.

Bases del concurso

  • El ganador del seguro de viaje y los dos reservas se anunciarán a través de la página de Facebook de Notas de un viajero y en una actualización de este mismo post el domingo 28 de febrero.
  • El sorteo se realizará a través de la plataforma random.org, asignando un número a cada comentario de este post y previa comprobación de las condiciones citadas en el apartado "¿Qué tengo que hacer para ganar el premio?".
  • Solo será posible una participación por persona.
  • Si el ganador del premio no se pone en contacto con nosotros a través del correo notasdeunviajero@gmail.com en un plazo máximo de 10 días, el adjudicatario del mismo pasará a ser el primer reserva, que tendrá un nuevo plazo de 5 días para ponerse en contacto con nosotros. Pasados 15 días después de la publicación del ganador del premio (y de los reservas), si el premio no es reclamado por el ganador o el primer reserva, el segundo reserva tendrá un plazo máximo de 5 días para ponerse en contacto con nosotros y así poderse beneficiar del premio. En caso contrario el concurso se declarará nulo.
  • Fechas del sorteo:
    • 30/01/2016: Anuncio del sorteo.
    • 30/01/2016 - 21/02/2016: periodo en el que se puede participar en el sorteo.
    • 28/02/2016: Publicación del ganador y los dos suplentes.
  • Nos reservamos el derecho a cambiar, alterar o incluso cancelar el concurso, si así lo creemos necesario. Si alguna de estas acciones se realizan se darán las explicaciones pertinentes.

Ganador

Anabel Ou Yea

miércoles, 27 de enero de 2016

El placer de volar en business con Emirates y llegada a Yogyakarta

Allí estábamos en el aeropuerto de Dubái, listos para coger el vuelo que nos llevaría a Yakarta. Pasamos los controles de seguridad sin problemas y llegamos a la zona de embarque. Entregamos nuestras tarjetas de embarque al personal de Emirates, cuando de repente las rompe. "¿Qué haces? ¿Estás loco?" Nuestra cara era un poema, pero todo cambió cuando oímos las tres palabras mágicas ¡Upgrade to Business! "¡¡¡Síííííííí!!!" Íbamos a ir en business class, como los ricos. Desde aquel momento y en las siguientes 9 horas tendríamos una sonrisa perenne iluminando nuestros rostros.

Se te queda esta cara cuando te hacen un upgrade to business

Entramos en el avión y nos quedamos en esas primeras plazas por las que pasas de largo en dirección a tu triste asiento clase turista. Unas plazas espaciosas y llenas de comodidades que siempre has mirado con recelo y envidia sabiendo que en tu vida vas a estar en una de ellas. Colocamos nuestro equipaje de mano en el compartimento correspondiente y nos sentamos a ver pasar al "pueblo llano" hacia la parte trasera del avión, donde les esperaban 8 horas y media de viaje enlatado, sentados en unos asientos no demasiado confortables (aunque mil veces mejor que los de una low cost, por supuesto).

Asientos clase business

Lo primero que destaca de un asiento de clase business es su tamaño y el espacio disponible. Tened en cuenta que en el avión en el que íbamos, las filas de asientos de business tienen una configuración de 2-3-2, mientras que en clase turista la configuración es 3-4-3. No hay que ser demasiado bueno en mates para saber que en business tu sitio es mucho más amplio. Además tienes tanto espacio frente a ti que por mucho que quieras no podrás tocar el asiento de enfrente a no ser que seas más alto que Gasol. A los laterales tienes compartimentos para guardar tus cosas, así como enchufes varios para cargar tu móvil o gadgets, e incluso una pequeña lámpara por si te da por leer. La pantalla es de mayor tamaño y los auriculares son de muchísima mayor calidad que los que te dan en clase turista. Aparte, tienes una tablet que hace las veces de centro de control de todos elementos de los que dispones (multimedia, asiento, llamada al personal...). Vamos, que notas que vas en business mires por dónde lo mires.

Al sentarnos en nuestros superasientos estábamos como un niño cuando abre los regalos el día de Reyes, no parábamos de tocar todos los botones y cachivaches que teníamos en nuestra zona. El asiento no solo es bastante más ancho de lo normal, sino que te permite ajustar de forma independiente la parte superior e inferior del asiento, así como la zona lumbar para que tus riñones estén dulcemente abrazados durante todo el trayecto. Pero eso no es lo más importante, puedes configurarlo parar que esté completamente horizontal convirtiéndose en un cómoda cama. Así da igual las horas que pases en un avión. Esto es lujo y lo demás son tonterías. Pero el asiento no solo se pone en horizontal, sino que además, para aumentar aún más el grado de confort te dan un futón, una buena manta y una almohada en condiciones para que tu sueño sea, si cabe, más cómodo y placentero.

Lena en clase business

El ir en clase business no solo se nota en el asiento (aunque sí que es una parte importante) sino en todos y cada uno de los detalles. El personal te saluda y se dirige a ti llamándote por tu nombre, no eres uno más de la clase turista, eres todo un Mr. Fulanito o Mrs. Menganita. Te dan una bolsa de aseo completísima, que varía si eres hombre o mujer, llena de botecitos y cremas de primeras marcas. Otro detalle más de cortesía es que al poco de despegar te ofrecen tomar un aperitivo, en nuestro caso elegimos un mojito con un plato de frutos secos variados. Si no eres de mojitos, no hay problema, puedes pedirte cualquier otro coctel, vino, refresco o champán.

El aperitivo de la clase business

Después de un rato regocijándonos por nuestro golpe de suerte, llegó el momento de la cena y con él otra grata sorpresa. Tras elegir los platos que queríamos del menú, nos pusieron un mantel, servilletas de tela y cubiertos de verdad; nada de cubiertos de plasticucho. Todo detalle es poco para agasajar a un Mr. y Mrs. Business. Al poco llegaron con las bebidas y un cesto de panes de diversos tipos (con semillas, rústicos...) de los que elegimos los que nos apetecían. Para beber nosotros pedimos agua, pero una pareja que estaba al otro lado, y que por su cara de felicidad eran otros "upgrade to business", estuvieron toda la noche bebiendo botellas de champan (para el aperitivo, para la comida, para el postre...). Como en un restaurante, iban sirviéndote plato a plato el menú que habías elegido, nada de servirlo todo a la vez. Los platos que los dos elegimos fueron:

  • Entrante: pato ahumado con espárragos, remolacha y sala de mango y chile.
  • Acompañamiento: Ensalada de temporada
  • Plato principal: costillas asadas acompañadas de arroz blanco y setas shimeji.
  • Postre: té y una tabla de quesos con uvas, orejones y crackers.
Primer plato de la cena de clase business
Plato principal de la cena de clase business Postre de la cena en clase business

Todos los platos estaban muy ricos, en buena cantidad y servidos con muchísima amabilidad. Nos sentíamos como unos auténticos millonetis rodeados de esos lujos. Lástima que para repetir una experiencia similar tengas que desembolsar una suma más que considerable de dinero o volver a tener un golpe de suerte.

Tras vernos una peli cada uno, convertimos nuestros asientos en cómodas camas y nos fuimos a dormir. Volábamos de noche, así que pese a que queríamos seguir disfrutando de nuestra clase business, ya era hora de descansar. Pasadas una cuantas horas y tras un plácido sueño, nos despertamos cuando el avión estaba aterrizando. Había sido una gran experiencia, lujos y comodidades que puede que no volvamos a vivir abordo de un avión. Hemos probado el dulce néctar de la clase business y hemos sucumbido a sus encantos ¡No quiero volver a ir en clase turista!

Eran las 6 de la mañana cuando pisamos suelo indonesio. El primer trámite que hay que hacer a la llegada es pasar los controles de seguridad. Desde el 12 de junio de 2015 no necesitas visado para poder entrar al país, tal y como os contamos en nuestra Guía de viaje: Indonesia en 20 días, pero sí que tienes que pasar los controles de seguridad con tu pasaporte en regla. Como cuando fuimos nosotros la nueva normativa sobre los visados era relativamente nueva, algunos del personal de seguridad andaban un poco verdes en el tema y vimos como a una pareja de españoles les hicieron ir a la ventanilla de "Visado on arrival" a sacarse el visado. No les volvimos a ver, pero seguro que allí les dijeron que no era necesario y les tocaría volver a esperar la cola una vez más. Repito, si eres español (o de la mayoría de países sudamericanos) no es necesario visado para entrar en Indonesia si vas a estar menos de 30 días, solo necesitáis tener el pasaporte con una vigencia de al menos 6 meses.

Desayuno en el Starbucks del aeropuerto de Yakarta

Por fin habíamos llegado a Indonesia, pero aún nos quedaba un vuelo por delante. Yakarta no tiene muchos atractivos, así que habíamos decidido no gastar tiempo allí y volar lo antes posible a Yogyakarta. Tras pasar los controles, recoger el equipaje y sacar algo de dinero en un cajero, nos fuimos a desayunar algo a un Starbucks y así gastar las 3 horas que teníamos por delante antes de que nuestro siguiente vuelo saliese. En mi caso, fue la primera vez en mi vida que entraba en uno (sé que ahora mucho estáis con cara de incrédulo, pero así es). Nos pedimos 2 capuccinos grandes (2 x 43.000 IDR, unos 5,7€ los dos), un muffin de arándanos (29.000 IDR, unos 1,9€) y un Croissant de chocolate (20.000 IDR, unos 1,3€). En total nos gastamos 135.000 rupias indonesias, es decir, casi 9 €. Un precio bastante caro para lo que vale la comida en Indonesia, pero hay que tener en cuenta que estamos en el aeropuerto y en un Starbucks.

Después de desayunar y exprimir la wifi que teníamos en la cafetería nos fuimos a coger nuestro siguiente vuelo (107€ los dos). En esta ocasión volaríamos con Garuda Indonesia, la 8º mejor aerolínea del mundo y la que tiene el mejor personal de cabina según los World Airline Awards de 2015. Una carta de presentación que habla muy bien de la compañía.

Aperitivo en un vuelo con Garuda Indonesia

El vuelo salió puntual y llegamos sin retraso a nuestro destino, pero a esto hay que sumar que durante la 1h 15min que duró el vuelo nos ofrecieron un aperitivo. Esas costumbres que hace tiempo que desecharon las low-cost europeas, pero que si vas a Asia podrás seguir disfrutando. Un vaso de agua, un bollo con un relleno que no supe descifrar (pero que picaba) y unas galletas terminaron por matar el gusanillo que nos podía quedar después de haber desayunado.

Bueno, por fin habíamos llegado a nuestro primer destino de Indonesia, Yogyakarta. Aquí pasaríamos dos noches antes de salir rumbo a Borneo, la siguiente etapa del viaje. Lo primero que hicimos al salir del aeropuerto fue buscar un taxi que nos llevase al hotel. Hay otras opciones de transporte para llegar a la ciudad como el bus o el tren, pero nosotros optamos por la más cómoda y rápida, y que no es nada cara. Habíamos leído en otros blogs que habían hecho este viaje años atrás que se suele pagar entre 55.000 IDR (unos 3,7€) o 60.000 IDR (unos 4€) por el trayecto que queríamos hacer. Pero tras preguntar a varios taxistas, en el mostrador de información y hacernos "los duros", no conseguimos regatear ni una rupia del precio que nos decían y acabamos pagando 80.000 IDR (unos 5,3€) por ir a nuestro hotel, el Hotel NEO Malioboro.

Cogiendo un taxi del aeropuerto de Yogyakarta al hotel

Después de tanto vuelo y de no haber dormido demasiadas horas en las dos últimas noches, estábamos bastante cansados, así que nada más llegar a nuestra habitación nos echamos una siesta. De todas formas, ese día no teníamos planeado muchas cosas salvo tener una toma de contacto con la ciudad y contratar el transporte para los dos días siguientes.

Tras desperezarnos, salimos a la calle en dirección a Malioboro street que es dónde puedes encontrar un gran número de agencias locales y taxistas para contratar las excursiones que quieras. Íbamos con las cosas bien claras de lo que queríamos, a sabiendas de que los precios que teníamos como referencia eran más bajos de lo que nos íbamos a encontrar, así que trataríamos de regatear hasta obtener un precio justo.

Fachada del hotel Neo Malioboro

Nada más salir del hotel nos abordó una persona a la voz de "¿taxi?". Ni siquiera nos había dado tiempo a llegar a Malioboro street. Le dijimos el plan que teníamos, que era visitar el primer día Prambanan y los templos cercanos y al día siguiente ir a Borobudur, algún templo cercano, la Meseta de Dieng y terminar en Semarang. Nos dijo que ok y nos llevó a su "oficina", que no era más que una mesa en un puesto callejero de comida en frente del hotel. Nos dio una primera cifra que se salía bastante del presupuesto que teníamos pensado, así que le dijimos que de ninguna forma pagaríamos eso. Nos volvió a dar otra oferta, pero esta vez dándonos una cifra separada por cada día. Les dijimos que seguía siendo caro, así que nos dijo que lo que lo encarecía todo era ir a la Meseta de Dieng. Nos sugirió que lo que podíamos hacer era cambiar un poco nuestra ruta del segundo día para, en vez de pasar por allí, ir a Gedong Songo que también era un lugar muy interesante y eso reduciría el precio final. Enseguida, y sin posibilidad de discutirlo, llamó a un amigo suyo y nos pasó el teléfono. Era otro taxista que hablaba español y que nos quería explicar / convencer de que fuésemos con su amigo. Tras hablar con uno y con otro y seguir regateando algo más conseguimos acordar un precio final de 700.000 IDR (unos 47 €) por el primer día y 750.000 IDR (unos 50 €) por el segundo. Para cerrar el trato le dejamos una señal de 100.000 IDR y él nos dio su carnet de conducir como señal. Tampoco es que eso nos diese muchas garantías, la verdad, pero nos fiábamos de él.

Puede que no sacásemos un súper precio, pero sí que nos parecía justo. Tampoco es plan de sangrar a la gente local cuando visitas un país y hay que pensar si te merece la pena seguir negociando con esa persona o en cualquier otro sitio por ahorrarte 10 €, o es mejor gastar el tiempo en dar un paseo por la ciudad. Con tener una referencia de lo que otras personas se han gastado haciendo un viaje similar te valdrá para que no te timen. Otra cosa a tener en cuenta es que cuando negociéis el servicio de coche con conductor, tenéis que decirles que os incluyan también gasolina y aparcamientos; así evitaréis sorpresas desagradables.

Ya habíamos hecho los deberes para los dos días siguientes pero, por la hora que era, ya no podríamos entrar el Kraton ni en el Palacio del agua. Tampoco es que sean unos lugares preciosos, de hecho mucha gente sale desencantada de su visita, pero los teníamos apuntados por si nos daba tiempo. Así que optamos por dar un paseo por Malioboro street, ver el ambientillo y las tiendas. A todo esto, nuestro conductor nos ve que estamos hablando de qué hacer en ese momento y nos dice que si queremos, que nos lleva a un taller donde hacen batik. Nos pareció una buena idea, ya que teníamos bastante tiempo por delante.

El batik es una técnica de teñido de tela muy popular en Indonesia y en especial en la isla de Java. De hecho, esta técnica está incluida en la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. En el taller, que también era una tienda, uno de los estudiantes nos estuvo explicando las herramientas que se utilizan y el proceso que se sigue para teñir una tela con la técnica de batik. Resumiendo el proceso, lo que se hace para conseguir esos estampados es aplicar capas de cera (normalmente mezclada con parafina) sobre las regiones que no se desean teñir. De esta forma y realizando varias veces el proceso de cubrir ciertas partes de cera antes de teñir la tela se consiguen esos estampados tan bonitos. Después de explicarnos todo y de respondernos a algunas preguntas nos enseñó la tabla de precios de los diferentes batiks que había allí por si estábamos interesados en comprar alguno. El precio de estas obras depende de quien lo ha realizado (alumno primerizo, alumno avanzado o maestro), de la tela que se ha utilizado (es más caro si la tela es de seda), del tamaño y de la complejidad del mismo.

Preguntando sobre la técnica del batik Guía para hacer un batik
El chico que nos explicó la técnica del batik Instrumentos que se utilizan para hacer batik

Les había realmente espectaculares y el precio estaba bastante bien, por lo que no nos pudimos resistir a comprar alguno. Tras mirar un montón de ellos nos decantamos por 5 batiks de diferentes tamaños. Algunos serían para nosotros y otros para regalar. En total pagamos 775.000 IDR (unos 52 €) por los 5 batiks. Teniendo en cuenta el tamaño y la calidad de las obras creo que era un buen precio.

Taller de batik en Yogyakarta
Unos cuantos batiks de un taller de Yogyakarta Batiks en un taller de Yogyakarta

Ya iba siendo hora de cenar, así que le dijimos a nuestro conductor que si nos podía recomendar algún restaurante que estuviese bien y que nos pillase de camino al hotel. Nos dijo que sí, pero que si no nos importaba que antes se pasase a recoger un recado por una calle cercana. Le dijimos que sin problemas y le seguimos por los callejones de la zona hasta una casa donde recogió una bolsa en lo que parecía ser una lavandería. Por la zona todo el mundo le conocía y le saludaba; daba la sensación de que era una persona respetada. Posiblemente fueran cosas nuestras, pero después de estar caminando un rato con él por ese barrio y ver la reacción de la gente de allí, salimos con la idea de que era un capo del barrio.

Nos llevó a un restaurante que se llamaba "Superman" y nos enseñó la carta que estaba en la entrada por si queríamos ir a otro en vez de quedarnos en ese. Le dijimos que estaba bien, ya que el restaurante tenía buena pinta, buenos precios y estaba lleno de gente. Tras explicarnos por donde volver, se despidió de nosotros hasta el día siguiente a las 9:00 en la puerta del hotel. Parece ser que de este sitio no se llevaría comisión (al contrario de lo que suponemos que pasó en el taller de batik), lo que posiblemente significase que el restaurante estaría realmente bien.

Vista general de restaurante Superman de Yogyakarta

Nos sentamos en una mesa y tras examinar todo lo que había en la carta nos decidimos por un zumo de aguacate para Lena (20.000 IDR, unos 1,3€), zumo de papaya con naranja para mí (20000 IDR, unos 1,3€), un cóctel de gambas con aguacate para compartir (17.000 IDR, 1,1€ aprox.), un nasi goreng con sate para mí (30.000 IDR, unos 2€) y un nasi ayam para Lena (30.000 IDR, unos 2€). En total la cena nos salió a los dos por 115.000 IDR (unos 7,7€). Buena comida, bastante cantidad y unos zumos deliciosos. Desde ese día empezaría nuestro idilio con los zumos en Indonesia, estaban riquísimos.

Los zumos de frutas del restaurante Supermanda de Yogyakarta

Si habéis leído el párrafo anterior y no sabéis que son esos platos con nombres tan raros, no hay problema, os lo explico. El nasi goreng es un plato muy típico de Indonesia que básicamente es arroz frito cocinado con salsa de soja dulce y que normalmente se acompaña de un huevo frito, vegetales y pollo. En este caso, además, venía con un sate que es un pincho de pollo. El nasi ayam es un plato de arroz blanco con pollo deshuesado acompañado de una salsa que puede ser dulce o picante. De todas formas, si viajáis a Indonesia no tendréis problemas en saber que vais a comer porque o bien está traducido al inglés o viene una foto en la que ves que es cada plato.

Nuestra cena en el restaurante Superman de Yogyakarta

Después de cenar salimos del restaurante y nos fuimos directos al hotel, ya iríamos otro día a Malioboro street. Hoy queríamos relajarnos un poco en la piscina del hotel. Daba igual que fuese de noche, hacía buenísimo para darse un chapuzón. Además, ¿qué mejor forma de terminar el día que ésta?

La piscina del hotel Neo Malioboro (Yogyakarta) Relajándonos en la piscina del hotel Neo Malioboro (Yogyakarta)

Os dejo un mapa de Yogyakarta con los lugares que visitamos (en rojo) y otros sitios interesantes (amarillo).

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

domingo, 17 de enero de 2016

Un día en Dubái durante una escala larga

Llegó el día que llevábamos tanto tiempo esperando. Llegó el día en el que volveríamos a hacer un gran viaje juntos, un viaje transoceánico, y el destino no podía tener mejor pinta. ¡Nos íbamos a Dubai e Indonesia! Pero había una cosa que nos preocupaba y que nos podía arruinar el viaje. Una semana y poco antes, Lena había tenido vértigos llegando incluso a estar ingresada un día. Mal asunto para hacer un viaje tan largo y tan lejos.

Nada más salir de trabajar fuimos directos a casa, comimos a toda prisa y salimos hasta la estación de autobuses de Valladolid, dónde cogimos un autobús Alsa que nos llevó hasta la estación Méndez Álvaro de Madrid. Una vez allí, cogimos el cercanías hasta el aeropuerto. Aunque también puedes ir en metro, el cercanías tarda menos y es más barato.

Ya en el aeropuerto, llegamos con tiempo al mostrador de facturación (algo poco común en nosotros) y tras dejar las maletas nos comimos unos bocatas que nos hizo madre para la cena. ¡Nos supieron a gloria! Tranquilamente fuimos a pasar el control de seguridad cuando de repente a Lena le volvió a dar un mareo. ¡Oh, Oh! Llevaba varios días bien, sin problemas, y de repente volvían los mareos. La cosa no pintaba bien, teníamos por delante un vuelo de 7 horas y en ese estado lo iba a pasar realmente mal. Eso sin tener en cuenta que como los vértigos se repitiesen durante los 20 días siguientes, el viaje a Indonesia se iba a convertir en una pesadilla. Pasados todos los trámites de seguridad y con los nervios a flor de piel por cómo podría estar el resto del viaje, Lena se sentó en su asiento y, tras cenar el menú que sirven a bordo, intentó dormirse lo antes posible con la esperanza de que al día siguiente todo fuese mejor.

Tras 7 horas de vuelo, en mi caso alternando películas y alguna que otra cabezadita, llegamos a nuestra primera parada del viaje, Dubái. Habíamos elegido adrede una combinación de vuelos que nos permitiese hacer una escala larga allí. Ni más ni menos que 11 horas. De esta forma, tal y como os comentábamos en la "Guía de viaje: Indonesia en 20 días" íbamos a tener tiempo para conocer la ciudad y también ahorrarnos un par de días de alojamiento, ya que pasaríamos dos noches volando.

Lena se despertó y parecía que todo había vuelto a la normalidad. Se encontraba bien y los mareos habían desaparecido. ¡Uffff! De todas formas, cruzábamos los dedos por si acaso. No queríamos cantar victoria tan pronto.

Como os podréis imaginar, en Dubái, en verano, hace mucho calor y eso lo notamos nada más salir del avión. Eran las 7 de la mañana y ya pasábamos de los 35°C. De todas formas, tampoco nos preocupaba mucho porque la mayoría del tiempo estaríamos dentro de algún edificio y el aire acondicionado nos haría olvidar el infierno del exterior.

Lo primero que hicimos fuese sacar algo de dinero en un cajero del aeropuerto y comprarnos 2 pases diarios de transporte por 22 AED cada uno (unos 5,5€). Habíamos echado cuentas y para lo que queríamos hacer nos salía mejor comprar el bono diario en vez de billetes individuales. Si sois varios o prefieres ir más cómodo puedes barajar la opción de contratar un traslado privado.

Con el tema del dinero y el transporte solucionado, pusimos rumbo al Burj Khalifa, el icono de la ciudad. Para ello cogimos el metro en la parada que tiene el propio aeropuerto hasta la parada Burj Dubai / Dubai Mall. Un consejo, cuando vayáis en el metro de Dubái subiros, siempre que podáis, en el último o en el primer vagón. El metro no tiene conductor y en estas dos cabinas hay una gran cristalera que te permitirá ver la ciudad y el skyline desde una buena perspectiva.

Vistas del skyline de Dubái desde el metro En el metro de Dubái entre rascacielos

Al llegar a nuestra parada vimos que aún quedaba algo de tiempo para las 11, que era la hora a la que teníamos la reserva para subir al Burj Khalifa, así que nos dimos una vuelta por el gigantesco Dubai Mall. Este centro comercial no es solo grande, es el más grande del mundo. Allí siempre hacen todo a lo bestia y este lugar no iba a ser una excepción.

Dubai Mall
Un cartel con un buen reclamo de una pastelería (Dubái) Detalle de una pastelería del Dubai Mall

Estuvimos dando un paseo por las tiendas viendo lo ostentoso que es este lugar. Se nota que allí la gente maneja mucho dinero. Gucci, Dior, Tiffany & Co., Cartier, Bulgari y otras tantas tiendas de lujo, y algunas con precios más terrenales como Zara, son las que os podéis encontrar en este mega centro comercial. Después de caminar un poco por los pasillos y ver lo que se cuece por allí, salimos a la calle para ver el gigantesco Burj Khalifa.

Burj Khalifa (Dubái)

El Burj Khalifa es el edificio más alto del mundo con sus 828 metros de altura, casi el doble que el Empire State de Nueva York. Ya os había dicho que en Dubái lo hacen todo a lo bestia y esto no iba a ser menos.

La vista del rascacielos desde el suelo es espectacular. Este edificio es terriblemente grande. No te haces una de idea de sus dimensiones hasta que lo tienes delante de tus narices. Tras hacer algunas fotos, y teniendo en cuenta que el sol ya empezaba a abrasar, no tardamos en meternos otra vez en el interior del centro comercial. Además ya era casi la hora de nuestra reserva, así que nos fuimos hasta la entrada del Burj Khalifa. Para subir al rascacielos tenéis que acceder por dentro del propio centro comercial, no os vayáis fuera y deis vueltas como tontos buscando la entrada o podréis morir de calor en el intento.

Información práctica para visitar el Burj Khalifa

Lo primero que debéis tener en cuenta es que si no queréis que el precio de la entrada se multiplique tenéis que comprar la entrada por Internet y no allí mismo ¡El precio se dobla! La única pega es que solo se puede comprar con un mes de antelación. También podéis contratarlo a través de un tour organizado en el que se incluyen los traslados.

Hay dos opciones:

At the top - Nivel 124

Es la opción más barata si quieres visitar este rascacielos y por la que optamos nosotros.

  • Precio:
    • 8:00 - 13:30 y 19:30 hasta el cierre: 125 AED (unos 31 €).
    • 14:00 - 19:00: entrada normal por 200 AED (unos 50 €) o con entrada inmediata por 300 AED (unos 75 €).
  • Altura: subes hasta el piso 124, ubicado a 456 metros.
  • Horario: 8:00 - 23:30.
At the top sky - Nivel 125 + 148

Si el dinero no es un problema u os queréis dar un capricho ésta es la mejor opción, subiréis a lo más alto.

  • Precio:
    • 18:00 hasta el cierre: 350 AED (unos 88 €).
    • Desde la apertura hasta las 17:00: 500 AED (unos 125 €).
  • Altura: en esta ocasión subes al 125 y al 148 que se encuentra a 555 metros.
  • Horario: 8:00 - 23:30.

Hay que tener en cuenta que para la entrada "At the top" los niños de 4 a 12 años tienen una tarifa reducida y los menores de cuatro años en ambas modalidades entran gratuitamente. De todas formas os recomendamos que visitéis su web para que tengáis la información actualizada.

Contad con que tardaréis una hora y media aproximadamente en hacer la visita, aunque eso también depende de cada uno.

Presentamos nuestra reserva en la taquilla y nos dieron nuestros tickets. Sin apenas esperar, pasamos el control de seguridad y accedimos al edificio. Lo primero que ves es una preciosa maqueta del rascacielos, tras ella está el pasillo que te lleva a los ascensores. Por los pasillos podrás ver alguna pequeña exposición de la historia de la construcción e hitos que ha alcanzado el Burj Khalifa. Pasamos por delante, pero tampoco nos detuvimos demasiado, estábamos ansiosos por llegar al mirador.

Maqueta del Burj Khalifa

Cuando llegamos al final del pasillo allí estaba el ascensor, ¡qué ganas de subir! ¿Recordáis que os había contado que aquí hacen todo a lo grande? Pues el ascensor del edificio más alto del mundo no se podía que atrás, ya que va a una velocidad nada desdeñable de 10 m/s. Ves pasar los pisos en el contador a toda velocidad, de hecho, a nosotros se nos taponaron un poco los oídos.

Se abrieron las puertas y allí estábamos, en el piso 124 a 456 metros del suelo; se dice pronto. Este piso tiene vistas 360° y en una zona son a través de una terraza exterior abierta. El que sea abierto está muy bien, pero tened en cuenta que estamos hablando de Dubái y que nosotros fuimos en pleno agosto. El golpe de calor al acceder fue tremendo, era medio día y el termómetro estaba a punto de explotar. Así que estuvimos un rato, hicimos unas cuantas fotos y enseguida nos metimos al interior, al refugio del aire acondicionado.

En la terraza del Burj Khalifa
La Dubai Fountain vista desde el Burj Khalifa Mirando al desierto desde el Burj Khalifa

Las vistas desde estas alturas son increíbles y, pese a que el precio es alto, merece la pena el gasto por disfrutar de una perspectiva así de la ciudad. Estando allí arriba parece que estás mirando la maqueta de una ciudad, incluso el rascacielos más alto que hayas podido ver de camino al Burj Khalifa parecerá un bloque de apartamentos desde esa altura. También nos sorprendió mucho ver que tras todos esos edificios lo único que hay es un enorme desierto con alguna carretera que se pierde en el horizonte. Pero lo cierto es que al fin y al cabo estamos en el desierto, ¿no?. Otra cosa a tener en cuenta es que hay wifi gratuita, así que si queréis posturear como unos profesionales no olvidéis haceros un selfie y publicarlo en las redes sociales ;)

Lena en la terraza del Burj Khalifa

Después de dar una vuelta por el piso 124, subimos al 125 por lo que parecía una escalera de incendios. Viendo ahora la web del Burj Khalifa veo que ese nivel no estaba incluido en nuestra visita, solo se puede acceder a él si tienes la entrada "At the top sky", así que tiene toda la pinta de que nos colamos. Prometo que no fue queriendo, vimos la puerta, entramos y subimos las escalares. Aunque ahora me pregunto si podríamos haber subido al piso 148.

A 456 metros en el Burj Khalifa

El piso 125 es cerrado y las vistas son iguales a las que tienes desde el piso inferior. Lo curioso es que puedes ver a la gente de la terraza inferior, pero aparte de eso y que el suelo y techo de este piso es bastante más bonito, no hay apenas diferencias con el otro. Una cosa que nos llamó terriblemente la atención es que había varias personas pasando la mopa continuamente y limpiando cualquier huella de los cristales con sumo esmero. Aquello estaba impoluto, el suelo reflejaba más que en los anuncios de Don Limpio.

Vista desde arribe dela terraza del Burj Khalifa
Reflejo del techo del piso 125 del Burj Khalifa Piso 125 del Burj Khalifa

Tras dar una última vuelta por el piso bajamos en ascensor y volvimos al Dubai Mall, aún nos quedaban por ver un par de cosas de este macro centro comercial . Al primer lugar que fuimos fue al acuario que tienen en su interior. Como no podía ser de otra forma, el acuario era enorme. Tiene un gran cristalera desde la que puedes ver su interior perfectamente. Contiene miles de peces, pero los que más destacan son unos 400 tiburones y mantarrayas que pululan a sus anchas por el interior. Aparte de verlo por fuera, también se puede acceder a un pequeño zoo acuático, previo pago, que se encuentra detrás del gran tanque de agua. Aunque nosotros no entramos, os dejamos un enlace a su web por si os interesa.

El acuario del Dubai Mall
Un tiburón del acuario del Dubai Mall Una mantarraya del acuario del Dubai Mall

Después de esto volvimos a salir para ver el Burj Khalifa, pero esta vez con el aliciente de ver la Dubai Fountain en acción. Esta fuente se parece a la famosa fuente del Bellagio en Las Vegas, con la diferencia de que ésta, una vez más, es la más grande del mundo. Chorros en movimiento de todos los tamaños y tipos siguen una coreografía al son de la música que suene en cada show. Tened en cuenta que la fuente no está en funcionamiento de continuo, solo a unas horas concretas, así que estad atentos al reloj si queréis ver el espectáculo.

Horarios de la Dubai Fountain

  • Por la mañana:
    • A diario, menos viernes: 13:00 y 13:30.
    • Viernes: 13:30 y 14:00.
  • Por la tarde:
    • A diario: de 18:00 a 23:00 cada media hora.

Aquí podéis consultar los horarios en su web.

La Dubai Fountain en acción

La verdad es que pese a que es bonito ver como se sincronizan y danzan los chorros de agua con la música, verlo por el día pierde toda su magia. Supongo que por la noche, con las luces, el show sea espectacular. A nosotros nos gustó más el espectáculo de la Wrocławska Fontanna que vimos en nuestro primer día en Wroclaw (Polonia 2013) que éste.

Después de ver el showy con el sofocón de haber estado fuera unos minutos sin la protección del aire acondicionado nos fuimos a comer. Las opciones del Dubai Mall están bien, pero son de precios algo superiores a lo que estábamos dispuestos a pagar. Así que nos fuimos en metro a otro de los grandes centros comerciales de la ciudad, el Mall of Emirates, donde están las típicas cadenas de comida rápida que han conquistado medio mundo.

El Mall of Emirates

El Mall of Emirates, algo más antiguo que el Dubai Mall, es el segundo centro comercial más grande de Dubái y uno de los más grandes del mundo. Así como el Dubai Mall tiene una pista de patinaje sobre hielo enorme, el Mall of Emirates tiene pistas de ski. Sí, en medio del desierto y dentro de un centro comercial está el Ski Dubai dónde podrás esquiar o hacer snowboard.

De todas formas nuestra intención no era esquiar, sino comernos una hamburguesa. Lena se pidió un Chicken Royale grande con queso (30 AED, unos 7.5€) y 6 palitos de mozzarella para compartir (20 AED, unos 5 €) en el Burguer King. Yo me pedí un Big Mac grande en el McDonald’s (23 AED, unos 5.7 €). En total nos gastamos 73 AED (unos 18.2 €).

Comiendo unas hamburguesas en el Mall of Emirates

Después de comer nos planteamos acercarnos a ver el Burj Al Arab, el hotel más lujoso del mundo o al menos con más estrellas (nada más y nada menos que 7). Pero preferimos no andar con prisas y dar un paseo por el gigante del consumismo en el que estábamos antes de ir al aeropuerto. No queríamos andar corriendo, y además estamos seguros de que en más de una ocasión volveremos a Dubái, ya que es uno de los enlaces típicos en las rutas hacia Asia. Si comparásemos el Dubai Mall con el Mall of Emirates, tendríamos que decir que el primero que visitamos es mucho más bonito. El Dubai Mall es más lujoso y lo que puedes ver llama más la atención que el Mall of Emirates, que se parece más a lo que podamos estar acostumbrados. Además, en el Dubai Mall está el Burj Khalifa y contra eso no se puede competir.

Volvimos a coger el metro, pero en esta ocasión hacia el aeropuerto. Una vez más íbamos con tiempo de sobra, ¿pero que nos está pasando? ¿Nosotros llegando con tiempo a los sitios? Como todavía no habíamos comprado ningún imán de la ciudad, y es algo que hacemos siempre que nos vamos de vacaciones, fuimos a una tienda del aeropuerto y compramos uno (15 AED, unos 3.75 €) antes de embarcar.

Nos hemos quedado con ganas de conocer más partes de la ciudad, como el Burj Al Arab, la playa, el Dubai Creek, la parte antigua... pero eso ya lo dejamos para la próxima visita o escala que hagamos allí. Había sido un día lleno de lujo y despilfarro, pero solo como meros espectadores. Por eso Dubái nos guardó una sorpresa para el final. Al llegar a la puerta de embarque oímos las palabras mágicas que todo viajero desea oír alguna vez en su vida...

Sí, os voy a dejar así, con la intriga. Si queréis saber lo que nos pasó, tendréis que esperar a la siguientes entrada ;)


Os dejo un mapa de Dubái con los lugares que visitamos (en rojo) y otros sitios interesantes (amarillo) que intentaremos ver en próximas visitas.

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

lunes, 4 de enero de 2016

Echando la vista atrás, resumen del 2015

Como todos los años volvemos la vista atrás y hacemos un repaso de todos los viajes que hemos vivido durante este año que acaba de terminar. Un año lleno de nuevas experiencias, de nuevos países y de reencuentros con ciudades que hacía años que no visitábamos. Sin duda alguna, 2015 ha sido un buen año.

Font-Romeu, nuestro bautismo de esquí (enero)

El año no podía empezar de mejor manera que haciendo un viaje. Salimos el 4 de enero y tras pasar la primera noche en La Seu d'Urgell llegamos a nuestro destino, Font-Romeu, en el pirineo francés. Durante la semana siguiente Lena, otros dos amigos y yo nos iniciamos en el mundo del ski. Nos encantó y esperamos volver a repetir este invierno.

Foto de grupo en las pistas de Font-Romeu

De los días que estuvimos allí, aprovechamos uno para hacer una excursión a Carcassonne, una ciudad medieval en la que había tenido la suerte de estar el verano anterior.

Excursión a Carcassonne

Valencia y la llegada de un nuevo miembro a la familia (enero)

No había terminado enero y volvíamos a hacer un nuevo viaje, en esta ocasión el destino era Valencia. Es una zona por la que todavía no habíamos ido los dos juntos, aunque Lena había estado muchas veces de pequeña. De todas formas, aunque tuvimos algo de tiempo para ver la ciudad, ese no era el motivo principal del viaje. Íbamos a Valencia a conocer a un nuevo miembro de nuestra familia, Amy, una cachorrita de Jack Russell. Si nos seguís por las redes sociales ya la conoceréis de alguna que otra excursión que hemos hecho con ella y de que, junto a nosotros, os ha felicitado las Fiestas por las redes sociales.

Ciudad de las artes y de las ciencias (vista nocturna) Ciudad de las artes y de las ciencias
Amy recien llegada a casa

Girona, el descubrimiento de una zona llena de encanto (abril)

Como todos los años aprovechamos Semana Santa para hacer un viajecito. En esta ocasión nos decantamos por quedarnos en España y hacer una ruta en coche por la provincia de Girona.

Antes de llegar a Girona, aprovechamos que Lleida estaba de camino para pasar allí la primera noche y visitar la ciudad. La Seu Vella y el Castillo del Rey, con su posición privilegiada, nos demostraron que merece la pena ir allí.

Claustro de la Seu Vella (Lleida)

Después de Lleida llegamos a Girona, la que sería nuestra base para recorrer la zona. Una ciudad medieval que nos enamoró y con un casco antiguo que es sencillamente espectacular. Normal que sea uno de los escenarios de la serie Juego de Tronos.

Casas del Oñar (Girona)

Desde Girona y durante los días que estuvimos por la zona pudimos ver pueblos tan bonitos como Besalú, Castellfollit de la Roca, Santa Pau, Figueras y Cadaqués. Pueblos medievales, costeros y hogar de artistas ilustres como Salvador Dalí pusieron la guinda a nuestro viaje por tierras catalanas.

Puente de Besalú Panorámica de Cadaqués
Vistas desde lo alto del campanario de la iglesia de Castellfollit de la Roca Teatro-Museo Dalí (Figueras)

TBMPlasencia, nuestro primer TBM (mayo)

Pasado un mes volvimos a hacer las maletas para ir a nuestro primer Travel Blogger Meeting en Plasencia. Una reunión de blogueros de viajes que se celebra anualmente.

El fin de semana fue de lo más completo, hubo tiempo para charlas, ponencias, talleres, para visitar Plasencia y Granadilla, hacer kayak e incluso para sentirnos como unos auténticos Master Chefs. Nos lo pasamos genial en nuestro primer TBM y esperamos poder estar en el de este año.

Haciendo kayaking en el embalse Gabriel y Galán Foto de grupo frente al castillo de Granadilla

Indonesia, el gran viaje (agosto)

Llegó el verano y con él el gran viaje del año y uno de los que más hemos disfrutado hasta el momento, Indonesia. Aunque antes de llegar a allí hicimos una escala de 11 horas en Dubái, un emirato que va siempre asociado a las palabras opulencia y rascacielos. Allí todo es a lo grande, de hecho tienen el rascacielos más alto del mundo, el Burj Khalifa.

Burj Khalifa (Dubái)

Tras Dubái llegamos a Indonesia y nuestra primer etapa en el país se centro en los templos de Prambanan y Borobudur. Ambos lugares son Patrimonio de la Humanidad y no nos defraudaron en absoluto.

Vista general de Prambanan Las estupas de Borobudur

La siguiente etapa era una de las cosas que más ganas teníamos de vivir en ese viaje, pasar tres días en la jungla del sur de la isla Borneo. En esos maravillosos días dormimos en un pequeño barco (klotok) en el que estábamos solo nosotros, una experiencia que no olvidaremos. Aparte de lo espectacular del entorno vimos orangutanes, macacos, monos narigudos, gibones y un montón de aves e insectos espectaculares. Incluso nos cruzarnos en un sendero con uno de los orangutanes alfa de la zona. Estos animales de cerca impresionan y mucho.

Tom en parque nacional Tanjung Puting en Kalimantan (Borneo) Klotok en el parque nacional Tanjung Puting (Kalimantan - Borneo)

Tras unos días en la jungla nuestra aventura continuó por el centro y este de la isla de Java. Fue allí cuando veríamos el que para mí es el amanecer más bonito que he visto en mi vida con el Monte Bromo al fondo. Al día siguiente, y con mucho cansancio en el cuerpo, hicimos un trekking hasta el interior del Volcán Ijén, un volcán sulfuroso que casi acaba con nosotros.

Monte Bromo al amanecer (Isla de Java)

Nuestra aventura en Indonesia continuó con algo más de relax en la isla de Bali, dónde pasamos una semana. Los templos, arrozales y paisajes de esta isla nos enamoraron. Es una isla mágica.

Arrozales de Ubud al atardecer

Por último, y para poner la guinda al que había sido nuestro viaje más largo hasta la fecha, pasamos unos días en la pequeña isla de Gili Trawangan. Estuvimos todo el día haciendo snorkelling, rodeados siempre de una infinidad de peces de colores, e incluso teniendo la suerte de cruzarnos con varias tortugas marinas y con una mantarraya. Sin duda, ese fue otro de los grandes momentos de nuestros días en Indonesia.

Tortuga marina en Gili Trawangan Tomándome un coco en la playa de Gili Trawangan

Marruecos, la ruta de las mil kasbahs (noviembre)

A finales de noviembre volvíamos a irnos de viaje, volvíamos a África. Hacía ya casi 10 años que habíamos estado en Túnez en un viaje organizado en la universidad, pero la verdad, ahora no nos planteábamos nada parecido. Queríamos hacer un viaje por nuestra cuenta, visitando varios lugares y yendo a nuestro aire, así que nos decidimos por ir a Marrakech y hacer en coche la ruta de las mil kasbahs hasta el desierto del Sahara.

Nuestra primera parada fue Marrakech, dónde durante un par de días tuvimos tiempo suficiente para ver los principales atractivos de las ciudad, sumergirnos en sus zocos y vivir el ambientazo que hay en los cafés durante un Barça - Madrid.

Plaza Jemaa el-Fnaa

Después alquilamos un coche, cruzamos la cordillera del Atlas y recorrimos la ruta de las mil kasbahs, llegando a dormir una de las noches en una de ellas. De lo más destacado que vimos durante los días que estuvimos en carretera fue la kasbah de Aït Ben Haddou, las gargantas del Todra, Ouarzazate, la kasbah de Taourirt, incluso un día visitamos los Atlas Studios dónde han sido rodadas un montón de películas y series famosas como Gladiator, Astérix y Obélix: Misión Cleopatra, Juego de Tronos...

Vista general del kasbah de Aït Ben Haddou Alrededores de las gargantas del Todra

Aparte de ver todo lo que habíamos visto durante nuestra ruta en coche cumplimos un sueño, pasar un noche en una jaima en medio del desierto. Para completar la experiencia, a la mañana siguiente, vimos amanecer desde lo alto de la gran duna de Erg Chebbi, fue espectacular.

Vistas desde la Gran Duna (Erg Chebbi)

Para terminar el viaje a Marruecos decidimos pasar un día en el pueblo costero de Essaouira. Calma, relax y una estampa preciosa del bastión de la ciudad nos corroboraron que no nos habíamos equivocado en ir hasta allá.

Vista de Essaouira dese la Skala du port Atardecer en Essaouira desde la Skala de la kasbah

Blanes, un poco de todo (diciembre)

No habían pasado ni 7 días y nos volvíamos a ir de viaje ¡Yuhuuuu! Esta vez íbamos a visitar a una amiga que se había ido a trabajar a Blanes.

Vistas desde el castillo de Blanes

La verdad es que nuestros días allí nos cundieron mucho e hicimos actividades de lo más variadas. Primero nos fuimos a pasar el día a nuestra querida Barcelona.

En la entrada del mercado de la Boquería de Barcelona

El segundo día fuimos a Port Aventura recordando lo bien que nos lo habíamos pasado el año pasado en el Parque Warner.

En Port Aventura

El tercero y último hicimos una ruta de senderismo (Turó de l´Home) en el Parque Natural del Montseny.

Foto de grupo en la ruta de Turó de l'home en el Parque Natural del Montseny

Berlín, te noto cambiada (diciembre)

Pasado menos de una semana de nuestra vuelta de Blanes volvía a hacer la maleta para visitar a un amigo que está trabajando en Berlín. En esta ocasión Lena no pudo acompañarme; pero no iba a ir solo, un amigo se vendría conmigo.

Noté a la ciudad cambiada, diferente a como la vi con Lena hace ya 9 años. Menos solares, menos grúas, un centro con más turistas... Estaba diferente, pero seguía teniendo esa esencia alternativa que ninguna otra ciudad europea tiene.

La Puerta de Brandenburgo

Además de acercarnos a Potsdam, al Campo de concentración de Sachsenhausen y de ver algún lugar que no había visto en mi anterior visita, lo que más me gustó es que toda la ciudad estaba adornada con mercados navideños. Dulces, parrillas de salchichas, artesanías y el riquísimo Glühwein (vino caliente) me confirmaron que en el norte de Europa se vive la Navidad mucho más intensamente.

Mercado navideño de la plaza de Gendarmenmarkt Tomando vino caliente

Playa y senderismo con Amy

Aparte de alguna escapada que hemos hecho Lena y yo por separado a Frankfurt o Bilbao, hemos disfrutado de la naturaleza con nuestra pequeña Amy.

Oriñón

Teníamos ganas de que Amy conociese el mar, así que un día nos fuimos a la playa con ella. Se lo pasó pipa.

Amy mirando el mar
Ruta por Las Médulas

Un par de pequeñas rutas por Las Médulas de León en plena época de recogida de castañas nos hicieron pasar un gran día.

Con Amy por las Médulas Vista de las Médulas desde un sendero
Ruta Tejeda de Tosande

En esta ocasión optamos por una ruta más larga y con mayor desnivel. Amy pese a ser pequeña nos pegó un buen repaso, le sobran energías.

Posando con Amy Amy explora la tejeda

El 2015 ha sido un buen año, nuestra familia viajera ha crecido y hemos vivido un montón de aventuras. Esperamos que el 2016 siga la estela de este año que acaba de pasar. Tenemos muchas ideas y aventuras en mente, solo nos queda esperar un poco para poder cumplirlas.



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