domingo, 14 de febrero de 2016

Visita a Prambanan y a los templos cercanos

El día no podía tener mejor pinta. ¡Nos íbamos a visitar Prambanan! Un lugar icónico que habíamos visto muchas veces en revistas y web de viajes y que por fin lo tendríamos delante de nuestros ojos.

Habíamos quedado con nuestro conductor a las 9:00 en la puerta del hotel, así que nos levantamos con tiempo para prepararlo todo y desayunar tranquilamente. Estábamos en Asia y allí la comida es muy diferente a lo que estamos acostumbrados en España. Nos preguntábamos qué desayuno nos encontraríamos en un hotel de Indonesia. La verdad es que al ser un hotel en el que había bastantes turistas extranjeros, además de algunos locales, había opciones para todos los gustos. Podías tomar tanto un desayuno occidental como asiático. Había leche, té y café, cierta variedad de frutas, zumos, algo de embutido y queso, vegetales variados, tostadas, algo de bollería, mantequilla y mermeladas para tomarnos un buen desayuno occidental. Pero también había un montón de platos, tanto asiáticos como típicos indonesios con los que experimentar en los desayunos, como arroces de distinto tipo, noodles, shushi y montón de platos que desconozco como se llaman, incluso lo que contenían.

Buffet del hotel Neo Malioboro (Yogyakarta) Desayunando en el Hotel Neo Malioboro (Yogyakarta)

Lena fue a lo seguro y tiró de productos más occidentales. Yo no me pude aguantar y fui directo al buffet asiático. Había una zona de comida asiática en general y un mesa con productos típicos de la comida tradicional de Indonesia. Probé tanto de una como de la otra, y además también incluí algo de la zona de desayuno occidental. Vamos que hice un batiburrillo de comida bastante curioso. En cuanto a los platos de desayunos asiáticos e indonesios hubo de todo, aciertos y desaciertos, pero en general la comida me gustó bastante.

Tras el desayuno bajamos a la recepción dónde ya nos estaba esperando nuestro conductor con una sonrisa en la cara. Nos montamos en el coche y volvimos a vivir el caos de tráfico que hay allí. Los carriles, señales y demás elementos de tráfico son un simple adorno en la mayoría de ocasiones. Pero dentro de todo ese caos, hay un perfecto orden en el que no ves a nadie nombrar la madre de ningún otro conductor.

En una media hora llegamos al primer templo que teníamos en nuestro recorrido, Candi Sambisari . En indonesio "candi" significa "templo" y no, no tiene nada que ver con el Candi Crush (a una mente tontorrona como la mía fue de lo primero que le vino a la cabeza...). Este templo hindú data del siglo IX, pero no fue hasta 1966 cuando, por casualidad, un granjero lo descubrió mientras trabajaba la tierra. Eso explica que esté ubicado en un pequeño foso, el que sin duda tuvieron que cavar los arqueólogos antes de descubrir todo el templo. Además, el hecho de que haya estado tapado hasta nuestros días, ha permitido que su estado de conservación sea muy bueno.

Candi Sambisari Detalle Candi Sambisari

El templo en si, no es demasiado espectacular, pero fue una buena toma de contacto para iniciar nuestra ruta por los templos cercanos a Prambanan. En un principio y por la hora que era, todo estaba tranquilo, pero al irnos ya estaba lleno de colegiales en visita cultural. Parecía que nos habíamos adelantado un poco al grueso de los turistas. ¡Bien! La entrada para ver este templo era ínfima, 2.000 IDR (unos 0,13 €) para los adultos y 1.000 IDR (unos 0,07 €) para los niños. ¡Poco más de 10 céntimos de euro por entrar a ver un templo de más de mil años!

Volvimos a montarnos en el coche y en menos de cuarto de hora estábamos delante de otro templo, el Candi Kalasan. Es el más antiguo de todos los de la zona, ya que pertenece al siglo VIII. En este caso el templo consta de una sola construcción que está en peores condiciones que Candi Sambisari y algunas piedras esparcidas por el suelo, para las que todavía no han encontrado su lugar.

Candi Kalasan Detalle Candi Kalasan

Pagamos la entrada pertinente (el mismo precio que Candi Sambisari) y dimos una vuelta por el templo. En esta ocasión fue en completa soledad. No había ningún turista alrededor, solo los dos guardas del templo (uno de ellos tumbado y completamente sopa), algún trabajador y un par de niños jugando.

Volvimos al coche y fuimos directos a Candi Sari, un templo que está al lado del anterior. El conductor, al llegar, nos preguntó que si queríamos bajarnos o nos bastaba con echar un vistazo desde el coche. La verdad es que se veía perfectamente desde detrás de la valla, pero por 2.000 IDR (unos 0,13 €) nos parecía ser muy ratas no pagar la entrada y verlo más de cerca. ¡Que son poco más de 10 céntimos!

Candi Sari

En su época, este templo del siglo VIII, hizo las veces de monasterio budista, o al menos, eso es lo que se cree. En él se alojaban los monjes que después acudían al cercano Candi Kalasan, a unos 130 metros. De hecho, "Sari" viene de "Saré" que en javanés significa "dormir".

Después de todos estos "aperitivos", había llegado la hora del plato principal del día, Candi Prambanan. Por fin lo veríamos con nuestros propios ojos.

Vista general de Prambanan

Antes de nada os voy a dar ciertos datos prácticos para la visita a Prambanan que siempre vienen bastante bien.

Cómo llegar a Prambanan (desde Yogyakarta)

Prambanan se encuentra a 18 kilómetros de Yogyakarta, por lo que no se tarda mucho en ir allí. Podríamos resumir las posibilidades que hay en cuatro diferentes:

Coche con conductor

Esta es la opción que nosotros elegimos. El día anterior negociamos con taxista sus servicios por un día y concretamos un recorrido con todo lo queríamos ver. Lo bueno de esta opción es que tienes mucha flexibilidad, tú decides el tiempo que estás y lo que quieres ver (aunque también te aconsejan).

  • Precio: nosotros conseguimos regatear hasta 700.000 IDR (unos 45,66 €) por un día entero.
  • Tiempo: empezamos a las 9:00 y terminamos sobre las 22:00, es decir, 13 horas.
Tour organizado

Existen agencias locales como Via Via, de la que tenemos buenas referencias de otros blogueros, que ofrecen ciertos tours en los que se incluye ver Prambanan. Lo bueno que tiene esta opción es que es algo más barata, pero también la duración suele ser menor y el recorrido es cerrado.

  • Precio: depende de que tour escojas (si solo ves Prambanan o también alguna cosa más) y de si prefieres ir en moto o en coche. La opción más barata sería 135.000 IDR (unos 8,8 €) por persona si vas en moto y solo ves Prambanan. La opción más cara que ofertan sería 295.000 IDR por persona (unos 19,24 €) si vas en coche y ves algún templo más.
  • Tiempo: los tours duran entre 5 y 7 horas.
Por tu cuenta en transporte público

Si tienes un presupuesto ajustado y dispones de más tiempo puedes ir en transporte público. Existen unos buses que se llaman Trans Jogja que ofrecen 8 rutas diferentes desde la ciudad a los lugares de interés de los alrededores. En este caso usarás la línea 1A para ir a Prambanan y la 1B para volver a la ciudad.

  • Precio: 3.600 IDR (unos 0,24 €) por persona y trayecto.
  • Tiempo: dependes de los horarios del transporte público, aunque según hemos leído es rápido. Desde Malioboro street tardas unos 40 minutos.

En la página de la wikipedia del Trans Jogja encontraréis toda la información detallada.

Por tu cuenta en coche o moto

Si te planteas esta opción es que estás hecho un valiente. El hecho de conducir en Indonesia es toda una experiencia (nosotros lo probamos en Bali y nos encantó), pero tienes que andar con mucho cuidado y mil ojos. La forma que tienen de interpretar en Indonesia las señales de tráfico y las líneas de la calzada son muy diferentes a las que tenemos, por ejemplo, en España.

  • Precio: como referencia puedes tomar que nosotros alquilamos una moto en Bali por 35.000 IDR (2,3 € el día), a lo que tendrías que sumar algo más por la gasolina.
  • Tiempo: el que tu quieras.

Entradas y horarios de Prambanan

Prambanan es muy turístico y por lo tanto los precios a los que nos habían acostumbrado los otros templos cambian radicalmente. Hay varias opciones de entrada combinada a otros lugares además de la entrada única al templo. Ten en cuenta que las entradas combinadas son para usarlas durante dos días.

  • Prambanan: 18 USD (dólares americanos) para adultos (unos 16,18 €) y 9 USD para niños (unos 8,09 €).
  • Prambanan + Borobudur: 30 USD para adultos (unos 26,79 €) y 15 USD para niños (unos 13,39 €).
  • Prambanan + Ratu Boko: 25 USD para adultos (unos 22,32 €) y 12,5 USD para niños (unos 11,16 €).

Tienes toda la información en la página oficial de Prambanan.

Con la entrada de extranjero tienes derecho a una bebida a la entrada a elegir entre té, café o una botella de agua. Digo entrada de extranjeros, porque los indonesios tienen una tarifa mucho más barata.

Un consejo, no olvides llevar el carnet de estudiante, te saldrá a mitad de precio. Si no lo tienes y le echas morro, puedes probar con el de la universidad o uno similar, a lo mejor cuela.

En cuanto a los horarios, Prambanan está abierto desde las 6:00 hasta las 17:00. Más o menos las horas a las que amanece y anochece en agosto.

Al acercarnos a Prambanan nos dimos cuenta de todo lo que mueve este lugar, nada que ver con cualquiera de los templos que habíamos visto esa mañana. Restaurantes, puestos de souvenirs y un montón de gente inundaban los alrededores de este recinto verjado.

En la entrada, a Lena le prestaron un sarong para que se lo pusiera. A mi no me lo dieron, supongo que fuese porque ella iba con unos shorts muy cortitos. Para que os hagáis una idea, un sarong es una especie de pareo, una prenda típica que se usa mucho por el sureste asiático tanto por hombres como por mujeres. Si viajáis a estos lares lo usaréis en más de una ocasión cuando accedáis a ciertos templos.

Subiendo las escaleras de un templo de Prambanan

Tras pasar por el control de la entrada giramos por un camino a la izquierda y allí estaba Prambanan. Es increíble, cualquier adjetivo que pueda decir para calificarlo se quedará cortos. Al fin y al cabo, este templo hindú está incluido en la lista Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde el año 1991. Un verdadero placer para los ojos y más aún para nosotros que nunca habíamos visto nada parecido.

Mirando a la Trimurti de Prambanan Cornisas de los templos de Prambanan
En un templo de Prambanan Lena y una estatua de Prambanan

Data del siglo IX y está dedicado a la Trimurti, que es la representación que tiene el dios hinduista en sus tres formas, Brahma el Creador, Visnú el Preservador y Shiva el Destructor. En principio, Prambanan estaba compuesto por 240 templos, pero por desgracia el lugar fue abandonado y el conjunto empezó a deteriorarse. Además, en el siglo XVI, los templos colapsaron debido a un gran terremoto, empeorando aún más su estado.

Nosotros en Prambanan

A día de hoy, y tras haber sido restaurados, los tres templos principales lucen con gran esplendor. El principal y más grande, ubicado en el centro, está dedicado a Shiva (Candi Shiva). A cada lado de éste hay un templo, uno dedicado a Brahma (Candi Brahma) y otro a Visnú (Candi Visnú), completando así la Trimurti. Frente a estos grandes templos hay otros tres de menor tamaño dedicados a sus monturas llamadas vahana. Nandi (un toro) es la montura de Shiva, Garuda (un pájaro parecido a un águila) es la montura de Visnú y Hamsa (un cisne) es la montura de Brahma. Estos son los templos que más destacan pero había muchos más, siendo los más numerosos los 224 templos pervara que rodeaban en hilera al conjunto de la Trimurti y sus monturas. Aunque por desgracia, ahora solo quedan sus ruinas. Con la siguiente maqueta os haréis una idea clara de como era.

Prambanan Architectural Model.jpg

Foto de Gunkarta Gunawan Kartapranata - Own work, CC BY-SA 3.0. Fuente: wikimedia

Las dimensiones de los templos te impresionan nada más llegar. El principal mide 47 metros y los otros dos secundarios 33. Pero no solo son sus dimensiones, sino también el detalle de todos los relieves que los adornan. Sencillamente espectaculares. Eso si, estás dónde estás, así que no esperes disfrutarlo tú solo, a menos que te pegues el madrugón padre. En nuestro caso llegamos allí sobre las 11:30 de la mañana. Había bastante gente pero no llegaba a ser algo desagradable, se podía disfrutar sin agobios. Aunque el calorazo que hace a esas horas es considerable.

Detalle de Prambanan
Detalle de un templo de Prambanan Friso de Prambanan

Además de verlos por fuera, puedes acceder al interior subiendo las escaleras de cada uno de ellos. No son nada del otro mundo. El interior es prácticamente diáfano, a excepción de alguna talla de los dioses y monturas.

El tiempo que le dediques a visitar el conjunto de Prambanan depende de ti mismo. En nuestro caso, por si quieres hacerte una idea, estuvimos entre dos horas y dos horas y media. Aunque también te digo que nosotros somos bastante pesadetes haciendo fotos y más fotos.

Vista general de Prambanan

En el recinto en el que se encuentra Prambanan hay otros tres templos interesantes que puedes visitar en la parte norte, Candi Lumbung, Candi Bubrah y Candi Sewu. Lo curioso es que se trata de templos budistas, no hinduistas. No son tan espectaculares como Prambanan, pero en el caso de Candi Sewu, el más alejado de los tres, sí que te recomendamos que lo visites. Además, apenas te encontrarás turistas y podrás disfrutarlos mucho más tranquilamente.

Caminando hacia el norte, el primero con el que nos topamos fue Candi Lumbung, un templo budista que estaban restaurando y en el que solo nos paramos un par de minutos. Poco metros más allá estaba Candi Bubrah, otro templo budista del que pasamos de largo. Lo que realmente nos interesaba era llegar al último de todos ellos.

Candi Bubrah

A menos de un kilómetro de Prambanan está Candi Sewu, el último templo del recinto verjado de Prambanan. Siendo el segundo templo budista más grande de toda Indonesia, merece una visita. Pero no solo por su tamaño sino también por la tranquilidad de poder disfrutar de un lugar así casi en soledad. Al estar algo alejado del ajetreado Prambanan no son muchos los turistas que se acercan aquí y eso es una gran ventaja.

Vista general Candi Sewu Candi Sewu

Su nombre significa mil templos, aunque no hace referencia al número de templos que tenía sino a la leyenda de Loro Jonggrang. Actualmente, y debido en gran parte al terremoto que azotó la zona en 2006, queda poco en pie de los 249 templos que tuvo en su día. Pese a todo, el templo principal y alguna otra zona han sido restauradas, devolviéndoles así su esplendor pasado.

Paseando por Candi Sewu Nosotros en Candi Sewu

Cuando salimos de allí nos dimos cuenta de que eran casi las tres y no habíamos comido. Vale, eso puede parecer un hora normal en España, pero no en Indonesia. La gente allí come bastante más pronto. Pero ése no era el problema, ya que en Indonesia puedes comer prácticamente a cualquier hora del día. El tema era que por esas latitudes el Sol se va sobre las 17:15 y queríamos ir a un lugar muy especial a ver la puesta de Sol. Finalmente, haciendo cálculos, vimos que si no nos entreteníamos mucho para comer, podíamos seguir con el ruta sin problemas.

Le pedimos al conductor que nos recomendase un restaurante por la zona que estuviese bien y nos llevó al Prambanan Gallery Resto. Tiene una terraza superior desde la que se tienen buenas vistas de los arrozales que le rodean y donde corre un brisa muy agradable. Para comer nos pedimos un par de platos de satés de pollo y un mie goreng y para beber, como no podía ser de otra forma, un de batido de aguacate y otro de sandía. A parte, y sin pedirlo, también nos trajeron un plato a cada uno con fruta cortada; todo un detalle. La comida estaba bien. No recuerdo el precio, pero supongo que todo nos saldría por unos 7 € al cambio.

Como no teníamos mucho tiempo, no nos entretuvimos demasiado comiendo. Ni sobremesa, ni nada, cuando terminamos bajamos a buscar a nuestro conductor para ir al siguiente templo que queríamos visitar, Candi Plaosan. Este conjunto budista tiene la peculiaridad de tratarse de dos templos gemelos, Plaosan Lor y Plaosan Kidul. Es una característica que lo diferencia de los anteriores que habíamos visto, pero que aún así quedaba a la sombra de Candi Prambanan y Candi Sewu. Supongo que si no hubiésemos visto esos templos antes, Candi Plaosan nos hubiese llamado más la atención; todos sabemos que las comparaciones son odiosas. Además, la entrada fue algo más cara que lo que habíamos pagado en los "templos menores" que habíamos visto ese día, 15.000 IDR cada uno (al cambio, 1 € cada uno aproximadamente). Esto le restó algún puntillo más.

Candi Plaosan Vista general de Candi Plaosan

Aunque no había apenas gente en Candi Plaosan, no tardamos mucho en irnos, no queríamos perdernos el atardecer desde nuestro siguiente destino, Ratu Boko. Este lugar también es conocido como el Kraton Ratu Boko o Palacio de Ratu Boko. En un principio, no teníamos pensado ir a este templo porque la entrada nos parecía bastante cara, 13 USD (unos 11,62 €) a cualquier hora del día o 110.000 IDR (unos 7,68 €) para ver el atardecer a partir de las 16:30. Pero al final pensamos,¿vamos a volver a estar allí? No todos los días uno viaja a Indonesia, así que no seamos tacaños.

Ratu Boko

Este lugar, a diferencia del resto que habíamos visitado aquel día, no se trataba de un templo, era un palacio. Bueno, los restos de lo que antaño fue un gran palacio fortificado. En un principio y por el precio de la entrada, pensamos que sería algo bastante más espectacular, pero al entrar y ver que no era mucho lo que quedaba en pie, nos decepcionó un poco. Eso sí, cuando empezó a caer el Sol y vimos como las puertas del templo enmarcaban a la perfección al astro rey, cambiamos por completo nuestra opinión. El hecho de que estuviese en lo alto de una colina y en esa dirección hacía que el atardecer fuese espectacular. Sin duda merece la pena, eso sí, solo si lo visitáis al atardecer, sino no lo recomendaría.

Atardecer desde Ratu Boko
Vista de Ratu Boko al atardecer Dos chicas haciendo fotos en el atardecer de Ratu Boko

Salimos de allí ya de noche. En principio, nuestra idea era haber ido otra vez a Prambanan a ver el espectáculo del Ramayana Ballet, pero cuando intentamos conseguir las entradas por la mañana, nos dijeron que ya se habían agotado. Como no podíamos ver este espectáculo con los templos iluminados como telón de fondo, optamos por un plan b. Habíamos leído que otra opción que no estaba mal era el Ramayana Ballet Purawisata, así que fuimos para allá con nuestro conductor.

En Purawisata nos dieron la opción de incluir con la entrada una cena buffet antes del espectáculo. El precio era caro para los estándares indonesios pero como no sabíamos a que hora terminaría, preferimos no complicarnos la vida e incluimos la cena. Craso error, la cena era una turistada en toda regla, con una calidad bastante deficiente en la que pocos platos se salvaban.

Después de cenar y poco antes de la hora establecida fuimos al teatro que tenían para ver el Ramayana Ballet. El espectáculo se basa en la historia del Ramayana, un texto épico de la India antigua que se dice que data del siglo III a. C. Es una historia de amor con príncipes, princesas y malos muy malos que podéis leer en la página de la wikipedia del Ramayana. El show cuenta la historia mezclando música, actores caracterizados con máscaras, maquillaje y vestimentas muy llamativas, danza típica indonesia e incluso en algunas partes también incluyen fuego.

Integrante de Ramayana Ballet Purawisata Actor de Ramayana Ballet Purawisata
Mono de Ramayana Ballet Purawisata Otro integrante de Ramayana Ballet Purawisata

En principio parecía interesante, pero resultó ser un auténtico fiasco. Los bailarines no sabían que hacer en más de una ocasión, en varios momentos iban descompasados con la música; había unos cuantos niños (interpretando al ejercito de monos) que parecía que estuviesen en el recreo del colegio, corriendo sin sentido por el escenario, mirándose los unos a los otros sin saber que hacer... En fin, en vez de ser algo profesional, parecía una obra de unos niños de primaria. Si a esto le sumamos que duró más de una hora y media, pues te encuentras con que hubo personas que salieron de la sala en mitad de la función, algunos se quedaron dormidos en sus asientos y la inmensa mayoría estábamos con una cara de aburrimiento terrible.

En nuestra opinión, no lo recomendaríamos. Es un espectáculo relativamente caro y que está muy mal ejecutado. Según he leído, el Ramayana Ballet de Prambanan es completamente distinto, aunque solo sea por ver los templos iluminados al fondo durante la actuación creo que si merecería la pena.

Tras el nefasto show nos fuimos derechos al parking. Allí estaba esperándonos paciente nuestro conductor, listo para llevarnos al hotel después de estar más de 12 horas con nosotros. Para despedir el día y la ciudad, ya que sería nuestra última noche allí, nos fuimos a dar una vuelta por Malioboro street. Es una calle con mucho ambiente, llena de tiendas de souvenirs, puestos de comida y un montón de gente. Esta bien para dar un paseo, mirar algún regalo para la familia, contratar un tour guiado o conductor, pero para poco más.

Calle Malioboro street en Yogyakarta

Os dejo un mapa con los templos cercanos a Prambanan que visitamos ese día (en rojo) y otros interesantes que se encuentran cerca (en amarillo).

Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje
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