jueves, 4 de agosto de 2016

3 días en Gili Trawangan, un paraíso para el snorkel

Tortuga marina en Gili Trawangan

Hoy tocaba madrugar un poco porque nos íbamos a pasar unos días a Gili Trawangan. El viaje terminaba, pero lo íbamos a hacer a lo grande, en una pequeña isla paradisíaca de unos 3 kilómetros de largo por 2 de ancho. Pero lo más importante de la isla no está en la superficie sino bajo el mar. Corales, peces de mil colores y hasta tortugas marinas iban a ser nuestros compañeros durante nuestros días allí. Pensábamos pasarnos todo el día a remojo haciendo snorkel.

Al levantarnos tan pronto no íbamos a poder disfrutar del delicioso desayuno de nuestro hotel de Bali, el Bunga Permai, una pena. Eso sí, como el día anterior les habíamos comentado que nos iríamos temprano, nos prepararon un caja de desayuno para llevar para no irnos con el estómago vacío.

Al salir nos estaba esperando el taxi (50.000 IDR, unas 3,40 €) que habían llamado desde el hotel. Éste nos llevaría al centro de Ubud, dónde nos vendrían a recoger el shuttle bus de la empresa que nos iba a llevar a Gili Trawangan. Pero antes de seguir con la historia te voy a contar cómo ir desde Ubud, u otro punto de Bali, hasta las islas Gili.

Cómo ir de Ubud a Gili Trawangan

Solo hay una forma de llegar tanto a Gili Trawangan como al resto de las islas Gili y es por barco. La diferencia está en qué tipo de barco usas para llegar, un fastboat o transporte local.

Transporte local

Sobre esta opción solo te puedo dar una información aproximada, ya que nosotros no la utilizamos. Es lo más barato, por poco más de 10 € puedes cubrir el trayecto Bali - Gili Trawangan. Eso sí, la gran pega es que es una opción bastante lenta, tardarás una 7 horas en total.

Los pasos que deberás seguir son los siguientes:

  • Antes de nada debes desplazarte al puerto de Padang Bai desde donde salen las embarcaciones.
  • Allí cogerás un barco hasta Lembar, en la isla de Lombok. Este trayecto durará unas 5 horas.
  • Desde Lembar tendrás que ir hasta Senggigi o al puerto de Bangsal.
  • En uno de esos dos lugares ya podrás coger un barco que te lleve directamente a las islas Gili.

Si no tienes problemas de tiempo y vas con un presupuesto ajustado, ésta es tu mejor opción.

Fastboat

Es la opción más rápida, pero también la más cara. Es la que nosotros utilizamos y el billete i/v nos costó 750.000 IDR por persona (unos 50,37 €). En la publicación de este post, agosto 2016, he comprobado que el precio ha subido y ahora cuesta 525.000 IDR por trayecto, es decir, unos 71 € por persona i/v.

Además del viaje en barco, la empresa incluye el traslado desde otras localidades hasta el puerto desde el que sale el barco tanto a la ida como a la vuelta. En nuestro caso fuimos desde Ubud hasta el puerto de Padang Bai y desde Padang Bai al aeropuerto de Denpasar.

Como ves, es una opción un poco más cara que el transporte local, pero te ahorras un montón de tiempo y de quebraderos de cabeza.

Hay varias empresas con las que puedes hacer este viaje. En nuestro caso elegimos Marina Srikandi y terminamos bastante satisfechos pese a lo que ocurrió a la vuelta (en el siguiente post te cuento todos los detalles).

Touroperador

Otra opción que hemos descubierto recientemente es la del traslado a estas islas que organiza Civitatis, una agencia especializada en tours en español de la que tenemos muy buenas referencias. Ésta era una opción que desconocíamos cuando hicimos el viaje pero que, por las condiciones que ofrece, sería nuestra elección si volviésemos a las islas Gili a día de hoy.

La principal diferencia es que el precio es menor. Por 50 € tienes el mismo servicio que contratando por tu cuenta el fastboat. Pero además de ser por un precio menor, tendrás a una persona que te ayudará a embarcar.

Si estás interesado puedes contratarlo a través de este enlace.

Dejando la información práctica a un lado, sigo con el relato. El taxi nos dejó en la esquina del palacio con el mercado de Ubud, dónde habíamos acordado que el shuttle bus nos vendrían a recoger para llevarnos al puerto de Padang Bai. Como nuestro hotel estaba fuera de Ubud, el precio del billete a Gili Trawangan no incluía el traslado, a no ser que pagásemos un extra que nos parecía excesivo. Por eso optamos por ir en taxi hasta el centro y esperar allí.

Cuando nos pusimos en contacto con ellos nos dijeron que pasarían a recogernos entre las 7.00 y 7.30. Habíamos llegado antes de tiempo, al bastante raro en nosotros, así que nos tocaba esperar. Pasaron las 7.00 y allí no había nadie. Sobre las 7.15 ya empezamos a ponernos algo nerviosos. Al llegar las 7.30 y no ver a nadie nos empezamos a preocupar. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no aparecía nadie por allí? Finalmente sobre las 7.45 apareció la furgoneta. Por lo que pudimos ver en el viaje, la puntualidad no es uno de las rasgos por lo que destaque el país. Además hay que tener en cuenta que los tiempos de llegada al centro de Ubud dependerán de la gente que pasen a recoger y de lo que se entretengan con cada uno.

Ya en la furgoneta, junto a otros viajeros, pusimos rumbo a Padang Bai. Tras una hora y algo por carretera llegamos a la localidad portuaria. Al bajar nos dieron un ticket que teníamos que cambiar en las oficinas de la empresa por nuestro billete. Después de estos trámites nos fuimos al embarcadero a esperar la salida del barco.

Supuestamente deberíamos haber embarcado a las 9.00, pero empezamos a subir al barco a las 9.25 y zarpamos a las 9.48. Una vez la puntualidad brillaba por su ausencia, pero es lo normal por estos lares. Por eso, como te vengo comentando en varios posts del viaje, es mejor hacer los planes con un poco de holgura y así evitar sorpresas desagradables.

Con las maletas grandes en la bodega del barco y nuestras mochilas con nosotros, tomamos asiento en el interior del fastboat. Durante casi una hora, el viaje fue tranquilo, pero yo me empezaba a cansar de estar allí sentado. Así que me levanté y fui a echar un vistazo a ver si podíamos estar fuera. Había algunas personas tumbadas tomando el sol y otros simplemente disfrutando de la brisa y de las vistas. No había asientos y solo algún hueco en la barandilla, así que me fui rápido a llamar a Lena para que no perder el sitio y poder disfrutar del resto del viaje en la cubierta del barco.

Llegando a Gili Trawangan Lena en la cubierta del barco con Gili Trawangan al fondo

Pasado un rato comenzamos a ver algo en el horizonte. ¡Era Gili Trawangan! Con sus 3 km de largo y 2 de ancho, era literalmente un punto en la inmensidad del océano. Me la imaginaba más grande, pero la verdad es que sus dimensiones eran realmente pequeñas, como si se tratase de una de esas islas de náufragos de las películas.

Bajando del fastboat en Gili Trawangan

Pasadas dos horas desde nuestra salida de Padang Bai, estábamos atracando en el embarcadero de Gili Trawangan, que no era más que una parte de la playa. Sí, no había ningún tipo de muelle ni nada parecido, solo la arena de la playa. De hecho al bajar del barco por las escaleras, ibas directo al agua. Así que mejor vete en chanclas, porque seguro que te mojarás. Unas aguas cristalinas de un color celeste que no habíamos visto antes. Sin duda, estábamos desembarcando en el paraíso.

Desembarcando del fastboat en Gili Trawangan

Una vez abajo todos los pasajeros la tripulación iba descargando las maletas de la bodega y nos las iba pasando a cada uno de nosotros. Si llevas mochila te será más fácil llevarla hasta la acera, pero si llevas maleta como nosotros, tendrás que cargarla a pulso unos 15 metros hasta el principio de la playa. De poco te van a servir las ruedas en la arena.

Nada más salir de la playa te toparás con la oficina de cidomos. Si tu alojamiento está algo lejos del embarcadero, como era nuestro caso, ésta es la mejor opción que tienes para llegar a tu hotel. A continuación te voy a contar las peculiaridades del trasporte dentro de la isla.

Cómo moverse dentro de Gili Trawangan

Hay una peculiaridad en el trasporte que hay en las islas Gili, no hay ningún vehículo a motor. Realmente tampoco es necesario más, porque las islas son realmente pequeñas. Las posibilidades que tienes son las siguientes:

Cidomo

Los cidomos, unos carros tirados por burros, son los taxis de la isla. Pagando entre 50.000 y 75.000 IDR podrás hacer un recorrido desde el embarcadero a tu hotel, tal y como hicimos nosotros. Solo recomendamos usar este transporte para no tener que cargar con las maletas hasta el hotel, ten en cuenta que las distancias allí son muy cortas.

Bicicletas

Una buena opción para moverte por la isla es alquilar una bici en tu hotel. Eso sí, tienes que tener en cuenta que en ciertas partes hay mucha arena y allí te tendrás que bajar e ir andando. Las bicis suelen ser de paseo, pera también alquilan otras llamadas fat bikes, mucho más molonas, que te permitirán ir por la arena sin demasiados problemas. El alquiler de una bici normal ronda los 30.000 IDR por día (unos 2 € aproximadamente).

A pie

La opción más barata es ir andando. Ten en cuenta que la isla es bastante pequeña, así que no recorrerás grandes distancias para ir a dónde quieres.

Tal y como te decía, nos montamos en un cidomo que nos llevó, tras un viaje de mucho traqueteo, a nosotros y a nuestras maletas hasta el hotel por 75.000 IDR (unos 5,14 €). Si hubiésemos hecho este camino andando, habrías tardado más de 20 minutos llevando las maletas por caminos de tierra. Sin duda alguna, nos mereció la pena ir en este medio de transporte tan peculiar.

Cidomo en Gili Trawangan

Nada más llegar al hotel Trawangan Oasis la primera impresión fue genial. El lugar era realmente un oasis, un paraíso. Habíamos acertado de lleno con los últimos hoteles del viaje. Pero bueno, ya te mostraremos más al detalle el hotel en una reseña que publicaremos próximamente.

Piscina Trawangan Oasis (Gili Trawangan)

Dejamos las maletas en la habitación y después de que en recepción nos diesen un montón de consejos y recomendaciones sobre la isla, nos fuimos a hacer lo que llevábamos días esperando. ¡Hacer snorkel en las islas Gili!

Tal eran las ganas que teníamos que la comida pasó a un segundo plano y con unas pringles y un par de refrescos que compramos en un chiringuito de la playa tiramos el resto de la tarde. Teníamos unas ganas locas de ver tortugas marinas.

Al primer lugar al que fuimos buscar unas gafas de buceo fue un pequeño chiringuito de playa (el que está situado en la parte de arriba a la izquierda del mapa). No tenían en ese momento ningún equipo disponible, así que nos fuimos a buscar a otro lado. Caminando hacia el este de la isla encontramos un puestecillo donde tenían gafas y aletas de todos los tipos y tamaños, tienes la ubicación en el mapa al final de este post. Alquilamos una aletas y unas gafas durante cuatro horas por 60.000 IDR cada uno (unos 4 € aproximadamente). En este caso no nos molestamos en regatear, nos parecía buen precio y lo que queríamos era ir cuanto antes al agua.

Siguiendo los consejos que nos dieron en el hotel y los lugares que me traía apuntados de casa no fuimos a hacer snorkel a Halik y Shark Point. Ambos están situados en la zona norte de la isla y por lo que dicen, son de los mejores sitios de la isla para ver tortugas marinas.

Lo malo de estas playas es que hasta que llegas a una zona donde te cubre un poco como para poder nadar hay que caminar entre rocas y corales muertos, por lo que hay que ir con los pies protegidos para no hacerte daño. Así que no tocó ponernos las aletas en la orilla e ir caminando como pingüinos hasta una zona en la que pudiésemos nadar. Si no lleváis aletas, utilizad escarpines o algo que os proteja los pies si no os queréis hacer daño.

Alberto buceando en Gili Trawangan

Una vez en el agua comenzó el espectáculo. Yo no me podía imaginar que tan cerca de la orilla y a tan poca profundidad pudiésemos ver tantísima variedad y cantidad de peces. Les había de todos los tamaños y de todos los colores. Azules, amarillos, naranjas, rojos... cualquier color que te venga a la mente formaba parte de la paleta de colores de la fauna que allí se encontraba. Allí estaban gran parte del elenco de actores de la película "Buscando a Nemo": el propio Nemo (pez payaso), Dolly (pez cirujano azul), Burbujas (pez cirujano amarillo) y muchos más.

Un pez entre corales en Gili Trawangan
Corales de varios colores en Gili Trawangan Corales vistos de cerca en Gili Trawangan

No tardamos ni un minuto en flipar con lo que allí estábamos viendo, era impresionante la belleza de aquel lugar. Lo único malo que tenía es que el coral no estaba en demasiadas buenas condiciones. Por lo que nos contaron, debido a malas prácticas de pesca (incluso con explosivos), se habían cargado un gran parte del coral que había en las islas. Sin embargo, a día de hoy, gracias a un proyecto en el que colaboran conjuntamente los locales, las empresas extranjeras de buceo y los gobernantes, se estaba recuperando toda esa riqueza marítima perdida.

Corales con formas curiosas en Gili Trawangan

Cuando ya llevábamos un buen rato viendo peces y más peces, de repente apareció el tesoro más buscado, una tortuga marina. Los dos nos miramos y gritamos de alegría. ¡Estábamos delante de una tortuga marina! No te exagero si estuvimos media hora nadando al lado suyo. A ella parecía no importarle nuestra compañía y nosotros estábamos encantados de estar junto a ella.

Una tortuga marina y peces en Gili Trawangan

Tras el paseo con nuestra amiga, volvimos a la arena a descansar un rato. Sin duda, esa media hora con la tortuga había sido uno de los grandes momentos del viaje. No había pasado mucho tiempo cuando ya estábamos con las aletas puestas otra vez para volver a entrar. Lo sé, somos unos ansias, pero es que uno no está todos los días en una isla paradisíaca en la que puedas nadar con tortugas.

Esta vez nos fuimos más hacia la zona de Shark Point (marcada en el mapa) y el espectáculo era similar, una auténtica pasada. En las islas Gili los corales no son para tirar cohetes, pero hay tantísima cantidad de peces que te da igual.

Corales en Gili Trawangan El fondo del mar en Gili Trawangan

Íbamos tranquilamente nadando cuando de repente vimos otra tortuga. ¡Hoy era nuestro día de suerte! Pero la sorpresas no acababan ahí, al cabo de un rato seguirla nos encontramos con otra tortuga. ¡Dos tortugas a la vez! Estábamos que no nos lo creíamos. Al principio del día no sabíamos si veríamos alguna tortuga y al final, habíamos conseguido ver tres en solo una tarde.

Una tortuga en Gili Trawangan

Tras una hora y pico nadando entre peces y tortugas y teniendo en cuenta que ya estaba yéndose el Sol, decidimos terminar por hoy la sesión de snorkel. La experiencia había superado con creces toda expectativa. Ir a Gili Trawangan había sido todo un acierto.

Atardecer en Gili Trawangan

Volvimos al hotel y para quitarnos la arena y la sal nos dimos un bañito en la piscina del hotel, tal y como nos habían recomendado el propio dueño. En el Trawangan oasis no hay agua caliente (aunque tampoco la necesitas con ese clima) y es mucho más reconfortante darte un bañito en la piscina que en la ducha. Al haberle dado todo el día el sol, el agua estaba templada.

Tras el baño y una ducha fresquita nos preparamos para salir a cenar a algún restaurante de la costa. Al estar en el norte de la isla no hay tanta oferta como en la zona del embarcadero, pero a cambio estás en un oasis de tranquilidad y paz. Tras dar varias vueltas nos decantamos por un restaurante que tenía las mesas en la arena de la playa, con la única iluminación de unas velas y la luz de la Luna. Un lugar tranquilo y tremendamente romántico.

Nos pedimos una ensalada para compartir, un mie goreng y una cerveza Bintang para mí y una hamburguesa y una Coca-Cola para Lena. Todo estaba delicioso, eso sí la cuenta fue algo más cara que la media del viaje, 338.000 IDR (unos 23 €). Pero hay que tener en cuenta la calidad de la comida, dónde estábamos y que al ser una isla tan pequeña y tan destinada al turismo, era más cara que cualquier otro lugar de los que habíamos estado en Indonesia.

Hamburguesa en un restaurante de la playa de Gili Trawangan
Ensalda en un restaurante de la playa de Gili Trawangan Mie Goreng en Gili Trawangan

Tras la cena, dimos un paseo tranquilo por la costa y nos despedimos de un día que había sido realmente increíble. Aún no nos creíamos que estuviésemos en un lugar así, era el paraíso.

Día 18: Snorkel, snorkel y más snorkel

Hoy el día comenzaba en una nueva isla, una de esas pequeñas islas paradisíacas de película. Habíamos cambiado nuestra querida Bali por Gili Trawangan.

Con ese hambre mañanero tan típico de nuestros viajes nos fuimos a la zona del desayuno, una cabañita en medio del jardín del hotel. En el Trawangan Oasis hay desayunos a la carta con bastantes opciones, pero nosotros lo teníamos claro. Con la adicción que habíamos creado en el viaje a los banana pancakes y los zumos de frutas, no tuvimos la menor duda. Aunque todo estaba muy rico, no había comparación con los desayunos de nuestro querido Bunga Permai de Bali.

Antes de irnos a la playa pasamos por la recepción para alquilar un par de bicis, por 30.000 IDR cada uno (2 € aproximadamente), para movernos más rápidamente por la isla. Me hubiese gustado coger una fat bike, pero las que tenía el hotel ya las habían reservado, una pena.

Las bicis de Gili Trawangan

Nada más salir del hotel fuimos directos al puesto de alquiler de equipo de snorkel del día anterior. Alquilamos un equipo completo, gafas y aletas, para todo el día por 100.000 IDR cada uno (unos 6,80 € por persona). Con todo listo volvimos a la misma zona del día anterior, entre Halik y Shark Point. Queríamos ver si teníamos la misma suerte y volvíamos a ver tortugas.

Una cosa que no te he comentado es que aunque buceando en el agua se esté muy a gusto, te puedes quemar igual o más que si estuvieses fuera del agua. Por eso es importante protegerse bien con crema solar (nosotros usamos de factor 50) o usar ropa que te proteja del sol como una camiseta de buceo.

Alberto haciendo snorkel en Gili Trawangan

Nos metimos al agua y volvimos a vivir el mismo espectáculo del día anterior. Peces y más peces pasaban a nuestro lado como si fuésemos parte del ecosistema. Además, las aguas de las islas Gili son cálidas y tienen una visibilidad tremenda, permitiéndonos ver lo que hay a un montón de metros. Bucear allí estaba siendo una auténtica gozada.

Una almeja gigante en Gili Trawangan Corales cerca de la playa de Gili Trawangan

Como no somos muy de tumbarnos en la playa y tostarnos al sol entre vuelta y vuelta, estuvimos casi toda la mañana a remojo flipando con el snorkel que se puede hacer allí. Hay que tener en cuenta que la playa es estrecha y la arena no es muy fina, por lo que quedarse tumbado tampoco es un gran plan. Eso sí, lo bueno que tiene es que, al menos en la parte norte, hay muy poca gente y siempre tendrás un trocito de playa para ti solo.

Cuando llegó la hora de comer nos montamos en las bicis y recorrimos el paseo marítimo buscando algún lugar en el que comer a buen precio. En el mapa tenéis señalado el lugar que elegimos, el restaurante Coral Beach Pizza Cottage. Al verlo no tuvimos ninguna duda de que queríamos comer allí. El sitio es una auténtica pasada ya que puedes comer a muy buen precio sentando en una mesa dentro de unas pequeñas cabañitas elevadas sobre el agua.

Vistas desde una de las cabañas del restaurante Coral Beach Pizza Cottage de Gili Trawangan

Pero no solo está bien el lugar y las vistas, sino que la comida está riquísima y a buen precio. Nosotros nos pedimos un par de pizzas (55.000 IDR cada una, unos 3,70 €), un par de zumos (18.000 IDR cada uno, unos 1,20 €) y un plato de patatas fritas para compartir (30.000 IDR, unos 2 €). Todo por 176.000 IDR que al cambio son unos 12 €. Al terminar, teníamos claro que volveríamos a allí para cenar esa misma noche. Es un restaurante 100% recomendable.

Comiendo unas pizzas en el restaurante Coral Beach Pizza Cottage de Gili Trawangan Alberto en una cabaña del restaurante restaurante Coral Beach Pizza Cottage de Gili Trawangan

Antes de volver a meternos en el agua, cogimos las bicis y nos fuimos a dar un paseo a ver que había en la parte noroeste y oeste de la isla. Esa parte también nos pareció una zona tranquila, aunque se confirmó lo que habíamos leído, que son hoteles y resorts de un presupuesto bastante más alto que el resto. La zona está bien, pero en nuestro caso no nos compensaba pagar tres o cuatro veces más por un hotel en esa zona, el que teníamos era perfecto para nosotros.

Tras el paseo, volvimos sobre nuestros pasos y fuimos a una zona de buceo diferente, Goodheart. La arena de la playa de esa zona es más fina y no molesta tanto al entrar. Sin embargo, tal y como comprobamos, el snorkel es bastante peor. Los corales están bastante destrozados y tienes que alejarte mucho más de la playa para ver bancos de peces y algo interesante. Estuvimos un rato por allí por conocer la zona, pero tampoco no entretuvimos mucho, hay mejores zonas para hacer snorkel en Gili Trawangan.

Gente tocando canciones de Bob Marley en Gili Trawangan
Escultura hecha con corales en la zona de Goodheart en Gili Trawangan

Habíamos comprobado que Goodheart no era una de las mejores zonas de la isla para hacer snorkel y queríamos volver a ver tortugas antes de que se terminase el día, así que volvimos a la misma zona del día anterior, entre Halik y Shark Point.

Unos cuantos peces a rayas en las costas de Gili Trawangan
Peces y corales en las costas de Gili Trawangan Un coral gigantesco en el fondo del mar en Gili Trawangan

Tras un buen rato buceando nos encontramos con una tortuga. Creíamos que nos íbamos a ir sin ver ninguna, pero una vez más tuvimos suerte. En esta ocasión la tortuga nos dejó estar prácticamente al lado suyo, incluso tocarla. Estaba muy tranquila y nuestra presencia no le importaba en absoluto. Estuvimos nadando al lado suyo durante casi media hora. Pero además de todo eso, mientras íbamos con ella vimos en el fondo a un pez raya. ¡Toma ya! Un ejemplar así era algo complicado de ver, pero está claro que Shark Point era el lugar indicado para verlo (los peces rayo están estrechamente emparentados con los tiburones).

Tras las tortugas marinas de Gili Trawangan
Una tortuga marina en Gili Trawangan Alberto detrás de una tortuga en Gili Trawangan
El tesoro más buscado en Gili Trawangan, una tortuga marina

Tras la felicidad de haber visto una tortuga y un pez raya, en una de las veces que nos metíamos un poco más mar adentro, nos llevamos el susto del siglo. Iba nadando tranquilamente cuando de repente noté poco peso en la muñeca. ¿Qué raro? Me paro y al ver mi muñeca vi que el palo con la GoPro no estaban. Se había soltado el enganche de la correa. ¡Mierda, he perdido la GoPro! Miré a todos lados y no la encontraba, cuando de repente la vi. Estaba en el fondo del mar entre unas rocas, a unos 10 metros. ¿Y ahora qué hago? ¿Cómo narices la saco de allí?

No pensaba dejarla allí bajo ninguna circunstancia, no es una cámara barata y tenía todas las fotos y vídeos de los dos días haciendo snorkel. Miramos alrededor por si había algún buceador que nos pudiese echar una mano, pero nada, era ya algo tarde y no había nadie. Si la quería tenía que bajar yo mismo a por ella.

No me quedaba otra, así que me tranquilicé y empecé a hacer respiraciones profundas para tener más oxígeno y aguantar lo suficiente para bajar, cogerla y subir. Confiaba en mis pulmones, pero el problema estaba en que era bastante profundo y no sabía que era lo que tenía que hacer para que la presión no me afectase a los oídos.

Cogí una buena bocanada de aire, me sumergí y comencé a descender. De camino me di cuenta de que estaba bastante más lejos de lo que me esperaba. De aire andaba bien, peo a medio camino ya empezaba a notar la presión en los oídos. A apenas dos metros, la presión empezó a ser algo dolorosa, pero no podía abandonar ahora que estaba tan cerca. Bajé un par de metros más, aguanté el dolor y agarré la cámara. Ya solo quedaba subir, pero prefería hacerlo lentamente para evitar males mayores. Como no sabía si subiendo rápidamente me podía hacer más daño en los oídos y aún tenía aire, dejé que mi cuerpo subiese lentamente.

Estuve alrededor de un minuto debajo del agua, pero para Lena fue una eternidad en la que incluso tuvo que respirar un par de veces. Sin embargo, lo había conseguido, había salvado la GoPro y los recuerdos de esos días de buceo. Eso sí, como recuerdo me llevaba un ligero dolor de oídos conmigo.

Como ya era algo tarde, estábamos cansados y me había hecho algo de daño yendo a por la GoPro, decidimos que era suficiente por hoy. Volvimos a la playa y nos quedamos sentados en la orilla descansando, esperando a ver atardecer. Fue algo precioso, el Sol metiéndose en el mar, con la silueta del volcán Agung de Bali como telón de fondo.

Atarder en la playa de Gili Trawangan

Para despedir el día nos fuimos a cenar al mismo restaurante que habíamos ido por la mañana, el Coral Beach Pizza Cottage. Un par de pizzas (55.000 IDR cada una, unos 3,70 €), un zumo de sandía (18.000 IDR, unos 1,20 €), una cerveza Bintang grande (40.000 IDR, 2,70 € al cambio) y un banana pancake (20.000 IDR, 1,35 € aproximadamente) hicieron las delicias de nuestro paladar. En total 188.000 IDR (unos 12,75 € al cambio) por una cena estupenda con la que poner el broche final a un día lleno de emociones.

Cena en el restaurante Coral Beach Pizza Cottage de Gili Trawangan

Día 19: Visita al centro de Gili Trawangan y despedida del paraíso

Era nuestro último día en Gili Trawangan y nuestro último día completo en tierras indonesias. A las 15.30 iniciaríamos nuestro largo camino de vuelta a casa cogiendo el fastboat hasta Bali.

Igual que habíamos hecho el día anterior, empezamos la mañana con un riquísimo desayuno en el que por supuesto había banana pancakes. Menuda adicción que creamos en Indonesia a este postre.

Hicimos el checkout en el hotel, dejamos las maletas en la recepción y pagamos el alquiler de las bicis del día anterior, 30.000 IDR cada una (unos 2 €). Les dijimos que también las queríamos utilizar hoy hasta que nos fuésemos y nos dijeron que sin problema, que nos las llevásemos, que no era necesario que les pagásemos nada más. Qué majos.

Hoy no íbamos a hacer snorkel, ni tampoco bañarnos, queríamos evitar ir con ropa mojada en la maleta durante todo el viaje. Así que para aprovechar la mañana que teníamos en la isla, nos fuimos a dar una vuelta por la zona de más ambiente, la cercana al embarcadero. Todavía no nos habíamos preocupado por ir a esa zona y es que, la verdad, estábamos muy bien con la tranquilidad que había en el norte de la isla.

Playa de Goodheart en Gili Trawangan

A medio camino paramos a comprar una botella de agua grande y fresquita por 8.000 IDR (unos 0,50 €) porque el calor apretaba de narices a esas horas. Como ves, los precios de esta isla son bastante más caros que los del resto de Indonesia.

Al llegar a la zona este de la isla empezamos a ver que el ambiente era muy diferente de lo que habíamos visto por nuestra zona. Había muchísima más gente, más tiendas, más restaurantes, más ruido... en general mucho más de todo. Eso no era lo que buscábamos al ir a Gili, así que nos dimos cuenta que habíamos hecho muy bien en elegir el hotel Trawangan Oasis para pasar nuestros días en la isla.

Entramos en varias tiendas de recuerdos y de ropa, para comprar algún regalo para la familia y también alguna cosilla para nosotros. Recuerda lo que te he comentado en otros post del viaje, en Indonesia todo se puede regatear, pero tampoco es necesario que sangres a la gente local. Regatea hasta que llegues a un precio que consideres justo. Lo que para ti es una miseria, para ellos es un dinero considerable.

Al final, tras mirar en varias tiendas, nos compramos 3 camisetas por 200.000 IDR (unos 13,50 €), 4 pulseras por 60.000 IDR (unos 4 €) y un imán muy simpático con forma de tortuga por 35.000 IDR (2,4 € aproximadamente). Un truquillo para conseguir un buen precio al comprar varios artículos es empezar a regatear solo por uno de ellos. Cuando la negociación esté un poco estancada, añade otro artículo o varias unidades de lo que pretendías comprar y así mejorarás considerablemente el precio que si hubieses comenzado diciéndole todo lo que quieres comprar desde un principio.

Tomándome un coco en la playa de Gili Trawangan

Cuando volvíamos a nuestra zona paramos en un puesto de cocos frescos que había en la playa cercana a Goodheart (tienes la ubicación en el mapa que hay al final del post). Por 20.000 IDR la unidad (1,35 € al cambio) disfrutamos, sentados en la playa, de nuestro último coco y de nuestras últimas horas en la isla. Era una pena que todo aquello se fuese a acabar.

El coco nos había abierto el apetito y estábamos al lado del restaurante Coral Beach Pizza Cottage, así que no lo dudamos, volvimos a las cabañas donde habíamos comido en las últimas ocasiones. Esta vez nos pedimos dos pizzas por 55.000 IDR cada una (unos 3,70 €), un zumo de sandía por 18.000 (1,20 € aproximadamente), otro de limón por 15.000 IDR (1 € al cambio) y un pancake con chocolate por 20.000 IDR (1,35 € al cambio). En total la cuenta fue de 163.000 IDR (unos 11 €) por una comida riquísima. Como habrás visto todas las veces que comimos aquí nos pedimos pizzas. No es que no hubiese más opciones, que sí que las había, la razón era que las pizzas estaban riquísimas.

Tomando un zumo de frutas en unos bungalows de Gili Trawangan

Tras la comida volvimos al hotel, donde llamaron a un cidomo para que viniese a recogernos y nos llevase al embarcadero. Pero eso ya te lo contaré en el último post del viaje porque fue un camino de vuelta a casa muy largo y lleno de incidentes.


Te dejo un mapa con los puntos de interés que visitamos en la isla de Gili Trawangan.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

8 comentarios:

  1. Muy bien aprovechado el viaje. Este es un destino del que escucho mucho hablar, deseo tener la oportunidad de visitarlo una vez. Gracias por compartir tus experencias, que tengas más los posts interesantes, te los espero ansiosa,y mucha suerte con el blog, me gusta mucho!

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    1. Muchas gracias! Indonesia es un país espectacular, si tienes la oportunidad de visitarlo, no lo dudes.

      Un saludo.

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  2. Hola Alberto! He seguido tu blog y en especial tu post de Indonesia, me ha encantado! Muchas gracias por toda la información que facilitas, es de mucha ayuda. Yo viajo en una semanita y haré una ruta similar a la vuestra. Me ha surgido una duda "tonta", cuando hacéis el snorkel, dejáis las pertenencias en la toalla o llevábais con vosotros una bolsa estanca? Un saludo!

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    1. Hola Patricia! Gracias por seguirnos.
      Tampoco llevábamos demasiadas cosas con nosotros cuando íbamos a la playa: cartera con un poco de dinero y móviles que dejábamos en la mochila y la gopro que metíamos al agua. La cámara, objetivos y otros objetos de valor los dejábamos en la habitación del hotel. No íbamos a utilizarlos y si necesitábamos algo cogíamos la bici y en un par de minutos lo teníamos.
      Todo lo que llevábamos a la playa lo dejábamos dentro de una mochila que tapábamos con la toalla y listo. Nunca tuvimos la sensación de que nos fuesen a robar.
      Un saludo!

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  3. Muchas gracias x dar tanta informacion. Ahira mismo estamos aqui en gili trawagan y vamos a comer en esas cabañas pizza jajaa. Gracias

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    1. Menuda envidia me estáis dando! Si que cambiaba el frío que hace aquí por estar tranquilamente comiéndome una pizza allí. Disfrutadla por nosotros!

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  4. Hola!!
    En que época del año fuisteis??

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