jueves, 29 de diciembre de 2016

Primer día en Marrakech, visita a palacios y tumbas centenarias

Marroquí sentando en uno de los patios del Palacio Bahía

El día comenzaba temprano, tocaba madrugar para ir a trabajar. Pero lo hacíamos con ganas porque por la tarde tendríamos nuestra recompensa. ¡Comenzaba nuestra aventura por el sur de Marruecos! Poco después de comer cogimos un bus Alsa rumbo a Madrid. Nos bajamos en la estación de Méndez Álvaro, y tras un largo trayecto en el metro madrileño, llegamos al aeropuerto de Madrid. Allí nos montamos en un vuelo de Ryanair a Marrakech y en apenas dos horas llegamos a nuestro destino. Ahora sí podíamos decir que ya había comenzado nuestro viaje al Sur de Marruecos.

Lo primero que hicimos al bajar del avión fue buscar un cajero automático para sacar algo de dinero, pero no encontramos ninguno operativo. Como necesitábamos tener algo de efectivo, decidimos ir a una casa de cambio que estaba en el propio aeropuerto. No era la mejor opción, pero sí la única que teníamos. Cambiamos 50 € por 507 MAD que pese a no ser el mejor cambio del mundo, tampoco era demasiado malo.

Eran las diez y media de la noche y al ser tan tarde teníamos opciones bastante limitadas para llegar al centro de la ciudad desde el aeropuerto, así que cogimos un taxi nada más salir de la terminal.

Durante el camino fuimos hablando con el taxista de fútbol, al día siguiente era el clásico, y también nos fue enseñando algún monumento de la ciudad cuando pasábamos delante de él. No solo conducía, sino que también hacía las veces de guía turístico. La verdad es que era bastante simpático.

Tras un cuarto de hora llegamos a una plaza de la medina de Marrakech. El taxista nos dijo que no podía meterse con el coche por las calles tan estrechas, pero que no nos preocupásemos, que el riad estaba justo al lado. Como nos había parecido majo y también nos había contado ciertas cosas interesantes de la ciudad, decidimos darle una pequeña propina aparte de lo que marcaba el taxímetro. Tras pagarle, el taxista se bajó del coche y habló con unos chicos que estaban allí y nos dijo que ellos nos guiarían hasta el riad. Los chavales nos llevaron por las callejuelas de la medina hasta que llegamos a la puerta del riad. Les dijimos que gracias, pero cuando íbamos a llamar a la puerta nos dicen con cara seria: "Dinero". Nos quedamos a cuadros. Les respondo que yo ya he pagado al taxista y que no les voy a dar nada a ellos. Nos dicen que no, que nos han guiado hasta allí y que les tenemos que dar algo. Pese a todo, me mantengo en mis trece y les digo que de eso nada. Se empiezan a cabrear e insisten en que les tenemos que dar dinero por traernos al riad, que son guías. Tras un rato de discusión y viendo que ellos son dos, uno bastante grande con una cicatriz en la cara que daba bastante miedo, y otro más pequeño pero que estaba bastante nervioso, decido llamar al timbre del riad. Mientras tanto les vuelvo a decir que el taxista no nos había dicho nada de pagarles, que lamentaba el malentendido y que creía que él ya les había dado una propina. Tras un minuto eterno, se abre la puerta del riad y vemos al recepcionista con cara seria y asustada. Vaya, eso significa que la situación no pinta bien. Saco dos monedas de dos euros y les digo que eso es lo único que tengo y que les puedo dar, que no tengo nada más. Acto seguido, sin darles posibilidad de respuesta, les estreché la mano, les dije adiós y nos metimos al riad.

El recepcionista nos dijo que habíamos manejado bien la situación y que habíamos hecho bien en darles un poco de dinero para que no se pusiesen agresivos. También no dijo que por eso recomiendan el servicio de transfer privado al riad, sobre todo si llegas por la noche. Pero bueno, al final la situación no fue a más. Sí que habíamos oído hablar de los falsos guías en la medina de Marrakech, pero no creíamos que pudiesen darse situaciones tan tensas con ellos. En fin, para otra vez estaremos más atentos y no seremos tan tolais.

Después de la mala experiencia, subimos a la habitación a descansar. Pese a que el viaje no había comenzado con buen pie, tampoco queríamos hacer juicios prematuros. Estábamos seguros de que iba a ser un viaje en el que lo íbamos a pasar genial, y al final así fue.

Día 2: Primer día visitando Marrakech

Comenzaba nuestro primer día en Marruecos. El día amaneció despejado y, gracias a esos tempranos rayos de sol que nos calentaban, pudimos disfrutar de nuestro primer desayuno en la terraza del riad Dar Nakous. No había mejor manera de empezar el día.

Desayuno en la terraza del riad Dar Nakous en Marrakech
Palacio Bahía

Descansados y llenos de energía no fuimos a conocer la ciudad. Nuestra primera parada fue el Palacio Bahía que teníamos a menos de cinco minutos del riad. La entrada al palacio cuesta 10 MAD por persona (1 € aproximadamente) y está abierto de lunes a domingo de 8:00 a 17:00. Para ver la información de entradas y horarios actualizada visita la web del palacio.

El palacio, pese a ser considerablemente joven (de finales del siglo XIX) es un lugar lleno de belleza y encanto. De hecho, fue construido por los mejores artesanos de la época, bajo el mandato del gran visir Ba Ahmed ben Moussa.

Una de las salas principales del Palacio Bahía

La visita se realiza a través de un laberinto de patios y salas, que en un primer momento puede resultar algo desconcertante, pero que gracias a su distribución te sorprenden con rincones llenos de belleza a cada paso que das.

Uno de los patios del Palacio Bahía Patio del Palacio Bahía
Lena al lado de una ventana del Palacio Bahía Detalle del techo de una sala del Palacio Bahía

Lo "malo" del palacio es que está totalmente vacío, es decir, no conserva nada del mobiliario original. Pero pese a ello, la visita no pierde ni un ápice de interés. Los mosaicos de paredes y suelos, la belleza de los labrados de los arcos o los increíbles trabajos en madera de los techos te hacen olvidar que a aquel lugar "le faltan los muebles". En cierta medida, muchos de los rincones, nos recordaron a esos increíbles monumentos andaluces como la Alhambra de Granada.

Al salir del palacio pasamos por una tienda de especias y no pude resistir la tentación de entrar. Me encantan estos lugares, sus colores, sus olores. Para que engañarnos, soy son un blanco fácil para los vendedores de estos puestos.

Especias en el interior de una tienda de Marrakech Especias en el exterior de una tienda de Marrakech

Tras echar un vistazo a todo lo que tenían y teniendo en cuenta que ya venía con alguna cosa en mente desde casa, compramos 100 gramos de ras al hanut, 300 gramos de té bereber y un bloque de perfume sólido. Todo nos salió por 340 MAD (unos 32 € al cambio), que pese a ser algo caro, era de muy buena calidad. Como obsequio nos dio lo que él llamaba "pintalabios marroquí", una especia de ungüento que en cuanto lo humedecías tintaba de rojo lo que tocaba.

Palacio el Badi

Tras menos de cinco minutos caminando llegamos al Palacio el Badi. Este palacio, bastante más longevo que el anterior, data del siglo XVI y fue construido por el sultán Saadí Ahmed al-Mansur para conmemorar la victoria sobre los portugueses en la Batalla de los Tres Reyes.

Vista general del Palacio el Badi

Dicen que fue el palacio musulmán más increíble de la época, pero hoy en día solo quedan las ruinas de lo que en su día fue. Estaba construido con los mejores materiales, pero ya no queda nada de aquello. Al trasladar la capital de Marrakech a Meknes, saquearon todo aquello para construir la ciudad imperial en la nueva sede.

Alberto entre las ruinas del Palacio el Badi Los naranjos del Palacio el Badi
Lena en el interior del Palacio el Badi

En el interior de los muros del palacio se ve poco más que una gran explanada, con un huerto de naranjos, algún estanque y unos pocos vestigios del antiguo palacio. Pese a lo que pueda parecer recomendamos la visita, sobre todo por subir a la torre de la muralla y disfrutar tanto de las vistas al interior del palacio, como del resto de la ciudad. De todas formas, la entrada solo cuesta 10 MAD (1 € por persona al cambio), por lo que no es nada caro entrar.

Tumbas Saadíes

Al salir del palacio nos dirigimos a la siguiente visita del día, las tumbas Saadíes, a poco más de 5 minutos andando. El recinto es bastante pequeño y se puede visitar en relativamente poco tiempo, pero hay que estar atentos al horario de apertura, ya que pese a estar abierto de 9:00 a 18:00, cierran a mediodía de 12:00 a 14:30. El precio, al igual que los otros dos lugares que visitamos era de 10 MAD (1 € al cambio).

Las tumbas son del siglo XVI, de la época del sultán Ahmad al-Mansur, pero no fue hasta el 1917 cuando fueron descubiertas de nuevo y restauradas. Durante nuestra visita vimos cómo seguían con labores de restauración y limpieza.

Tras pasar la entrada entramos al jardín, donde ya pudimos ver la primeras tumbas del complejo. Aunque la verdad es que estas primeras apenas tenían interés. Siendo sinceros nos recordaban a los mosaicos de algunos suelos que habíamos visto en el Palacio Bahía.

Exterior de las Tumbas Saadíes Una de las salas de las Tumbas Saadíes

Pero esas tumbas que estaban en el exterior no son el verdadero tesoro del lugar. En el interior de las salas es donde se encuentran lo realmente interesante. Hay dos salas, la sala de los Tres Nichos y la sala de Mirhab, que ya de por sí merecerían una visita. Pero el lugar que realmente nos fascinó y por el que nos tocó hacer un poco de cola, fue la sala de las Doce Columnas. En ella está, entre otros, la tumba del hijo del sultán. La sala está decorada con 12 columnas de mármol de Carrara, el techo tiene relieves de cedro, los mosaicos del suelo están adornados de azulejos esmaltados y los estucos de los arcos tienen filigranas tremendamente bellas. Un lugar en el que, tras esperar unos minutos a que la gente se fuese, pudimos disfrutar en completa soledad. Sin duda, esa sala es uno de los lugares más bellos de la ciudad.

Sala de las Doce Columnas en las Tumbas Saadíes
Un breve paseo por el zoco y a comer

Al salir, pasamos delante de la mezquita Moulay El yazid, a la que no pudimos entrar. Por desgracia, si no eres musulmán no podrás entrar ni en ésta, ni en el resto de mezquitas de Marruecos.

Mezquita Moulay El yazid de Marrakech

Seguimos caminando durante algo menos de cuarto de hora hasta que llegamos a la plaza Jemaa el-Fna. Por el momento no nos queríamos detener allí, porque queríamos dar una vuelta por el zoco antes de comer algo. Pero eso sí, al pasar por un puesto de zumos no pudimos evitar la tentación de pedirnos dos riquísimos zumos de naranja por 5 MAD cada uno (unos 0,50 € cada uno).

Comprando un par de zumos en la plaza Jemaa el-Fna

Con nuestro vasito de zumo en la mano dimos un paseo por las callejuelas del zoco de Marrakech. Tiendas y más tiendas flanqueaban las calles y de todas ellas salían las mismas palabras: "¿Español?", "Ven amigo"... Los vendedores, que saben cómo atraer a los turistas, trataban de llamar nuestra atención, pero nosotros solo queríamos dar un breve paseo antes de ir a comer (aunque por las horas ya era más merienda-cena que otra cosa). En una de la tiendas no pudimos resistir la tentación y nos compramos un imán para la colección por 10 MAD (algo menos de 1 € al cambio).

Tiendas del zoco de Marrakech

Se hacía tarde y tras escuchar, literalmente, la llamada de nuestros estómagos entramos en un restaurante en una calle cercana a la plaza Jemaa el-Fna. Nos subimos a la terraza para disfrutar del buen tiempo que hacía todavía a esas horas y del bonito atardecer entre las terrazas de la ciudad. Para comer nos pedimos un tajine de carne con pasas por 80 MAD (unos 7,50 €), un pincho de carne por 40 MAD (3,75 € aproximadamente) y un té a la menta grande por 10 MAD (casi 1 € al cambio). Además nos trajeron un par de platos de lentejas, un plato de arroz especiado con aceitunas, un platito de aceitunas negras y un par de panes completamente gratis. Al final, toda la comida nos salió por 130 MAD (unos 12,22 € al cambio) y estaba bastante rica, la verdad.

Tajine de carne con pasas Comida en Marrakech
Ver El Clásico en un café de Marrakech no tiene precio

Cuando estábamos terminando de comer empezamos a oír gritos de "gol" por la ciudad. ¡Era El Clásico, se estaba jugando el Real Madrid - Barça y nos lo estábamos perdiendo! Aunque habíamos asumido que no lo veríamos por estar de viaje, dijimos "¿Por qué no? Vamos a ver si encontramos algún sitio". Nos levantamos, pagamos la cuenta y fuimos directos a la plaza Jemaa el-Fna, seguro que allí había algún café en el que pudiésemos ver el partido. Y así fue, encontramos el Café Montreal lleno de gente mirando al televisor. ¡Estaban viendo el partido! Entramos, previo pago de 20 MAD cada uno (1,88 € al cambio), y nos hicieron hueco entre la multitud de sillas que llenaban el café. Al poco nos preguntaron que qué queríamos de beber, y en menos de un minuto ya teníamos nuestro té a la menta en la mano. Así que si alguna vez estás por allí y te preguntas dónde ver El Clásico en Marrakech, nuestra recomendación sería el Café Montreal. En el mapa de más abajo puedes ver su localización exacta.

Viendo El Clásico en un café de Marrakech

Lo que en un principio podía haber sido simplemente ver el partido, se convirtió en toda una experiencia. El café estaba lleno de seguidores del Barça y nosotros somos culés, así que acertamos de lleno con el lugar. Pero no solo eso, había un ambientazo tremendo. La gente cantaba y nosotros, pese a no entender muy bien lo que decían, les seguíamos el rollo entre risas suyas y nuestras. Si a todo esto le sumas que el Barça le ganó al Madrid 0-4 en su casa, pues imagínate la fiesta que vivimos. Fue un momento de esos que se quedan grabados en la memoria.

Algo de picar para terminar el día

Con una sonrisa de oreja a oreja y emocionados por lo que habíamos vivido, salimos del café y dimos una vuelta por la plaza Jemaa el-Fna para ver el ambiente que había a esas horas. La plaza estaba llena de puestos callejeros de comida y algún que otro lugar para entretenerse. Pese que pasamos frente a todos ellos, no estábamos muy convencidos de comer algo allí. Mucha gente dice que es uno de los lugares más auténticos para comer en Marrakech, pero también habíamos leído comentarios de gente que le había sentado muy mal la comida de alguno de los puestos y le habían fastidiado un par de días del viaje. Como no queríamos arriesgar y tampoco teníamos mucho hambre, decidimos irnos al riad y comprar algo por el camino. En una plazoleta cercana cogimos 4 plátanos en un pequeño puesto que había por 4 MAD (0,38 € aproximadamente). Poco antes de llegar, paramos en una tiendecita pequeña para comprar algo de provisiones, unas galletas príncipe por 15 MAD (algo menos de 1,50 €) y dos botellas de agua grandes por 6 MAD cada una (unos 0,50 €).

Gente comiendo en los puestos de comida nocturnos de la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech Puesto de comida nocturno de la plaza Jemaa el-Fna de Marrakech

Ya en el riad nos relajamos, nos comimos los plátanos y unas galletitas y nos fuimos a descansar. No era una gran cena, pero es que tampoco teníamos hambre. En fin, el día había sido intenso y había terminado con un broche final genial, pero el viaje no había hecho nada más que comenzar, todavía nos quedaban muchas cosas por vivir estos días.

Te dejo un mapa con los puntos de interés de Marrakech que te he ido comentado a lo largo del post.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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viernes, 23 de diciembre de 2016

Opinión del riad Dar Nakous en Marrakech

Patio del riad Dar Nakous en Marrakech

Marrakech, la ciudad de las mil y una noches. Una ciudad llena de vida, un laberinto de calles, una explosión de olores y sabores, un caos organizado, un bazar en el que te podrías perder durante horas... Marrakech es una ciudad que difícilmente deja indiferente, y ese lugar fue el punto de partida de nuestro viaje por el sur de Marruecos.

Por ser Marrakech y porque íbamos a pasar varias noches en la ciudad, queríamos elegir un alojamiento que estuviese a la altura. En la ciudad puedes pernoctar en un hotel al uso, como el de cualquier ciudad europea, pero nosotros no queríamos eso. Existe una opción de lo más interesante que son los riads. Son casas tradicionales con una decoración típica marroquí cuyas habitaciones se distribuyen en torno a un patio interior adornado normalmente con algún tipo de fuente o estanque. Al no soler tener demasiadas habitaciones, el trato es muy personal y mucho más cálido. Para nosotros, es la mejor opción de alojamiento en un viaje al sur de Marruecos.

Lo bueno de este tipo de alojamientos es que suelen estar en pleno corazón de la medina y en el caso del riad Dar Nakous era así. De esta forma pudimos ir andando a todos los puntos de interés del centro de Marrakech. La ciudad marroquí es una ciudad para disfrutarla andando y perdiéndote por sus calles, ése es parte del encanto de estos lugares.

El riad y las instalaciones

El riad Dar Nakous tiene una muy buena ubicación en el corazón de la medina. Está cerca de varios de los lugares más interesantes de la ciudad, como el Palacio de la Bahía (a 400 metros) o la plaza Djemaa El Fna (a 500 metros). Además, a pocos metros puedes encontrar taxis en una pequeña plaza. Eso sí, esos taxistas suelen intentar cobrarte tarifas fijas (mucho más altas) por hacer cualquier tipo de trayecto. Pero no hay que desesperar, cerca te encuentras a otros dispuestos a poner el taxímetro.

Lena sentada en un rinconcito del patio del riad Dar Nakous en Marrakech

La decoración es típica marroquí pero combinada con ciertos toques modernos y minimalistas. Es un combo perfecto que da como resultado una estancia elegante y acogedora. El patio interior tiene un pequeño estanque en el centro, esa parte de agua con la que casi todos los riads cuentan. Además, rodeando al estanque hay pequeños espacios para la conversación y el relax.

Patio interior del riad Dar Nakous en Marrakech

En el segundo piso se sitúa la terraza, decorada con sillas, mesas y varios sofás, es un buen lugar para relajarte, tomar un té o empezar el día con un buen desayuno. Desde allí se pueden ver las terrazas de otros edificios, pero al no tener demasiada altura no tiene grandes vistas al resto de la ciudad. Nosotros desayunamos allí solo el primer día, porque los siguientes refrescaba bastante a primera hora de la mañana. Eso sí, tomar el desayuno al solete a finales de noviembre en una terraza de Marrakech es una verdadera gozada.

Lena sentada en la mesa de desayuno de la terraza del riad Dar Nakous en Marrakech sofás del riad Dar Nakous en Marrakech

Aparte del patio interior y la terraza, también cuentan con un salón-comedor donde relajarte y desayunar los días que hace peor. Otro punto a favor es que tienen recepción 24 horas, algo que viene genial si llegas por la noche. También cuentan con wifi gratuita en todo el establecimiento. Si quieres, se pueden encargar de la compra de billetes de bus a otros lugares de manera completamente gratuita (como hicimos nosotros) o gestionar por ti otras cuestiones similares, aparte de darte información turística de la ciudad. Además, puedes contratar con ellos el traslado desde el aeropuerto, pero antes echa un vistazo al post que escribimos para saber cuál es la forma que más te conviene.

Salón-comedor del riad Dar Nakous en Marrakech

La habitación

El riad tiene solo unas cuatro o cinco habitaciones y cada una de ellas es diferente. Es lo bueno de lugares así, te alojas en un sitio único y con carácter. En nuestro caso estuvimos en dos de ellas. Los tres primeros días, al inicio del viaje, nos alojamos en una que se ubicaba en la primera planta y nuestra última noche en el país la pasamos en otra diferente que estaba en la planta baja. Sin lugar a dudas, si puedes elegir, solicita una de la planta de arriba. Por el mismo precio es algo más silenciosa y más amplia.

Habitación del Riad Dar Nakous en Marrakech

La habitación está decorada con motivos tradicionales marroquíes. Alfombras, lámparas, mesitas, adornos... le dan mucho carácter a la estancia. Cuenta con un gran ventanal que da hacia el patio interior, pero que puedes cubrir sin problemas con unas tupidas cortinas si quieres más intimidad. Hablando de intimidad, la cama es muy grande y cómoda.

La habitación es bastante amplia, incluso cuenta con una pequeña zona con una mesita y dos sillas para tomar el té tranquilamente tras una jornada intensa de visitas por la ciudad. También hay alguna cómoda y alguna silla más repartida por la estancia, que aparte de dar funcionalidad sirve como elemento decorativo. En el lado del ventanal hay un gran sofá que da hacia el patio interior del riad y que en nuestro caso usamos para colocar las maletas. Aunque si eres de los que deshace la maleta, hay un armario empotrado gigantesco a la entrada de la habitación.

Como detalle, y ya que el agua del grifo en Marruecos no es potable, te dejan un par de botellas de agua de cortesía en la habitación. Otro punto a favor es que todo estaba perfectamente limpio.

El baño

Al igual que la habitación, los techos son muy altos, de hecho tienen un pequeño tragaluz sobre la ducha que le da mayor luminosidad y encanto al lugar. La estética es muy simple, pero cuenta con pequeños detalles como las lámparas y esos arcos típicos árabes para separar las secciones que te recuerdan en qué país estás. Simple, pero muy bonito.

Vista general del baño de un habitación del riad Dar Nakous en Marrakech

Aparte de la decoración, el baño tenía los amenities que te sueles encontrar en cualquier hotel (gel, champoo, secador...) y por supuesto, todo estaba muy limpio.

El personal

Este fue para nosotros uno de los puntos fuertes del riad. Un trato inmejorable, súper amables, atentos y ayudaban en todo lo que estaba a su alcance. De hecho, se encargaron de ir a la estación de buses a comprar por nosotros dos billetes de bus para ir a Essaouira. Nos ahorraron un montón de tiempo que pudimos gastar en disfrutar de la ciudad.

Hablan perfectamente español, lo que siempre es una ventaja. Aunque eso allí no es demasiado raro, la gente que se dedica al turismo o comercio conoce mil y una lenguas.

El desayuno

Los desayunos estaban riquísimos, aunque esto fue la tónica general de todo el viaje. Pese a que había pequeñas variaciones de un día para otro, la base era similar todos los días. Te servían unos zumos de naranja naturales, un poco de fruta, yogurt casero y una selección de bollos, bizcochos, crepes, panes y tortas bereberes que se acompañaban de varias mermeladas y mantequilla. Todo riquísimo.

Desayuno en la terraza del riad Dar Nakous en Marrakech Desayuno en el salón del riad Dar Nakous en Marrakech

Para beber, nos servían el mejor té que probamos en todo el viaje, un té bereber receta del pueblo del encargado que estaba tremendamente rico. Este té es diferente del típico té a la menta que sirven en la mayoría de los sitios en Marrakech y para nosotros es muchísimo mejor. Si no eres de té no te preocupes, también te ofrecen café, pero ir allí y no probarlo el té es un sacrilegio.

Conclusión

Es un alojamiento que recomendaríamos sin ninguna duda. Un riad íntimo, tranquilo, bien ubicado, a buen precio y con un gran trato del personal.

Lo bueno: el personal, el desayuno, la decoración, la terraza, la intimidad y tranquilidad.

Lo malo: la segunda vez que fuimos nos tocó una habitación en la planta baja y pese a ser del mismo precio, era peor que la que tuvimos la primera vez en el primer piso.

Datos prácticos

Nombre: riad Dar Nakous.

Dirección: 32 Derb Nakous Riad Zitoun Jdid, Marrakech, Marrakech-Tensift-Al Haouz, 40000, Morocco.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

Precio: 44,10 € por habitación doble, desayuno incluido.

Wifi: Sí, gratuito.

Desayuno: sí, con productos naturales y caseros.

Servicios: servicio de desayuno, WIFI gratuita, traslado al aeropuerto (de pago), recepción 24 horas, información turística....

Reservas: se puede realizar la reserva a través de portales conocidos como booking.

Todo lo que he comentado en este artículo es fruto de nuestra experiencia personal y no ha sido distorsionado en ningún momento por nadie ajeno al blog, ni por intereses de terceros. Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).


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lunes, 19 de diciembre de 2016

Cómo ir del aeropuerto de Marrakech-Menara a la ciudad llegando por la noche

Marrakech Morocco - December 6 2016 - View of Marrakesh Menara Airport (RAK) - image via Shutterstock

Si vas a visitar el sur de Marruecos lo más seguro es que aterrices en el aeropuerto de Marrakech-Menara. Un aeropuerto acostumbrado al flujo de turistas internacionales que está ubicado a tan solo 6 kilómetros de la medina de Marrakech. En nuestro viaje a Marruecos de 2015 volamos a este aeropuerto para conocer la zona sur del país.

Hay varias opciones para desplazarse desde el aeropuerto al centro de la medina de Marrakech, dónde normalmente suelen ubicarse los riads, como en el que nosotros nos alojamos. El medio de transporte que elijas dependerá de tu presupuesto. Te resumo las opciones a continuación:

Autobús

Ésta es la opción más barata, aunque también la más incómoda. Puedes usar el transporte público de la ciudad o ir con la empresa de autobuses Alsa. El único inconveniente es que si, como nosotros, llegas por la noche, tendrás que descartar este medio de transporte.

Línea 11 transporte público

Este es el transporte local. Es la opción más incómoda, pero también la más barata. Por solo 6 MAD (unos 0,56 €) podrás llegar al centro de la ciudad y bajarte al lado de la plaza Jemma el Fna.

Para llegar a él deberás cruzar el parking del aeropuerto, seguir por la carretera principal hasta una rotonda que está a unos 300 metros. En la rotonda andas otros 100 metros a la izquierda por el carril de enfrente y esperas al autobús nº 11 que circule hacia tu izquierda según sales del aeropuerto. Nosotros no usamos este medio de transporte por lo que hemos obtenido estas indicaciones de otro blog de viaje.

Línea 19 Alsa

Esta empresa privada tiene la línea regular 19 que cubre el trayecto desde el aeropuerto hasta la medina todos los días. El primer bus sale a las 6:15 y el último a las 21:30, con una frecuencia de salida de 30 minutos. Además de parar en la plaza Djemaa El Fna (desde donde podrás ir andando hasta tu riad si te alojas en la medina), también para en otros puntos de interés como la estación de autobús, la de tren, etc. Puedes ver el recorrido de ésta y otras líneas en el siguiente mapa, así como los horarios en el siguiente documento.

19 bus at Marrakech Menara Airport

El precio de un billete sencillo es de 30 MAD (unos 2,78 €). Aunque te ahorrarás algo si compras un billete de ida y vuelta por 50 MAD (4,63 € aproximadamente). Puedes ver las tarifas actualizadas en la web de Alsa.

Taxi

Esta fue la opción que nosotros usamos. Las tarifas desde el aeropuerto hasta la ciudad están fijadas y expuestas en un panel a la salida del aeropuerto. Así que antes de montarte en uno, échale un vistazo para que no te intenten cobrar de más. Puedes probar a negociar el trayecto con ellos, pero difícilmente conseguirás un precio menor, sobre todo si llegas por la noche.

El precio de la tarifa diurna es más bajo que el de la nocturna. Para que tengas una referencia de precios nosotros llegamos por la noche y pagamos directamente en euros, 15 €, que al cambio eran unos 150 MAD.

Hay que tener en cuenta que el precio fijado solo se aplica al trayecto aeropuerto - ciudad, no al inverso. En este otro caso, el coste será bastante inferior, pero para ello tendrás que negociar con el taxista o decirle que ponga el taxímetro. Puede que te encuentres con taxistas que se nieguen a poner el taxímetro y que te digan que ir al aeropuerto cuesta X. Si no logras convencerles de que lo hagan, olvídate de ellos y busca a otro taxista que sí lo haga, a no ser que quieras pagar mucho más de lo que realmente sería. Nosotros, para ir al aeropuerto, pagamos 90 MAD (unos 8,40 €) en un taxi que sí puso el taxímetro.

Traslado privado

Tras la mala experiencia que vivimos con el taxi a nuestra llegada a Marrakech, que te contaré en el primer post del viaje a Marruecos, mi recomendación sería que contratases un traslado privado o solicitases este servicio a tu riad. El precio es similar y te evitas complicaciones y vivir algún momento algo desagradable a tu llegada a la medina, sobre todo si es por la noche como fue nuestro caso.

Coche de alquiler

Esta es una buena opción si vas empezar tu ruta por el sur de Marruecos nada más llegar al aeropuerto y no vas a parar en Marrakech. Recuerda que desde el blog tienes un descuento en tu alquiler de coche de hasta un 15%.

Lena frente al coche de alquiler

Ten en cuenta que si alquilas un coche, no es nada aconsejable que te metas o acerques a la medina. No porque sea peligroso, sino porque es un auténtico laberinto de calles estrechas y por muchas de ellas no podrás pasar con tu vehículo, pese a que tu gps del móvil te diga que sí puedes hacerlo. Te lo digo por experiencia propia, porque tuvimos la fantástica idea de hacerlo el último día y nos costó un montón salir de allí.


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