domingo, 30 de abril de 2017

Fin del viaje por el sur de Marruecos, vuelta de Essaouira a Marrakech

Vistas de la Skala de la Ville de Essaouira

Era nuestro último día de viaje. La aventura por el sur de Marruecos se terminaba, pero aún teníamos todo el día para seguir disfrutando de este país que tanto nos había sorprendido. Sin duda alguna, había superado nuestras expectativas iniciales. Pero bueno, no hay que ponerse triste, Marruecos está, como quien dice, ahí al lado y siempre podremos volver.

Nos levantamos en la tranquilidad que inundaba el riad, con el olor de un buen té que se estaba preparando en la cocina. ¿Se puede tener un mejor despertar? Subimos a la terraza de la azotea y nos sirvieron un desayuno. Zumo de naranja, té, crepes, unas baguettes, pan bereber, mermeladas y mantequilla, yogurt, quesitos, una pasta árabe, unos dátiles y unas naranjas. Vamos, un desayuno de campeones y bien saludable.

Desayuno en el riad Dar Sabon

Aparte de tomar un estupendo desayuno, la terraza era un lugar increíble para comenzar el día. Un sitio relajante, cómodo y con vistas sobre el resto de la ciudad. De hecho, mucha gente se quedaba allí tras terminar el desayuno y así comenzar el día con la calma y buen rollo que te da un lugar así. Al lado se sentó una chica brasileña y no tardamos mucho en empezar a hablar con ella. Los viajes no son solo lo que visitas o ves, sino también el resto de experiencias que te llevas contigo, como una charla con un desconocido en la azotea de un riad. Nos contó que estaba empezando un viaje ella sola por el sur de Marruecos y que hasta el momento le estaba encantando el país. En breve iba a ir hacia el desierto en una ruta parecida a la que habíamos hecho nosotros. Le contamos nuestra experiencia en la Ruta de las Mil Kasbahs en coche y le dimos algún consejo que le pudiese venir bien. Está genial tener momentos así en un viaje.

La Skala de la Ville de día
Essaouira por la mañana
Carnicería en Essaouira Puesto de encurtidos en la medina de Essaouira

Nos despedimos de nuestra compañera de riad y, aprovechando que quedaban unas horas hasta que saliese nuestro bus a Marrakech, nos fuimos a ver la ciudad. Era curioso ver como ciertas calles de la medina eran un oasis de paz en comparación con el ajetreo que tenían otras mucho más comerciales. Tiendas de ropa, dulces, especias, encurtidos o carnicerías estaban llenas de locales haciendo su compra diaria. A esas horas no habían llegado los turistas de Marrakech y se podía sentir sin distorsiones el latir cotidiano de la ciudad.

Un callejón solitario de Essaouira Calles sin gente en Essaouira

Finalmente llegamos a las murallas de la ciudad. Habíamos vuelto a la Skala de la Ville, pero en esta ocasión el panorama era muy diferente al de ayer. El sol lucía con fuerza y apenas había gente, incluso las tiendas de turistas estaban cerradas. Un momento perfecto para disfrutar del lugar con tranquilidad.

Pasemos por las murallas en silencio, escuchando solamente el sonido de las olas, el graznido de las gaviotas y, de vez en cuando, algunas conversaciones de marroquíes que charlaban en las almenas. Fue un momento de paz, de los que disfrutas sin prisas, de ésos que realmente saboreas. Por atardeceres como el de ayer y por los momentos tranquilos de esa mañana, merece la pena pasar una noche en Essaouira y evitar las masas de turistas que puedan llegar en una excursión de un día desde Marrakech.

Murallas de la Skala de la Ville
Lena mirando a través de las almenas de la Skala de la Ville Conversaciones en las almenas de la Skala de la Ville
Alberto frente a los cañones de la Skala de la Ville

Desde las murallas, por las que hacía solo unos meses había paseado la mismísima Daenerys Targaryen (toma apunte friki), veíamos la Skala du Port a un lado y las fachadas de las casas de Essaouira al otro. Un lugar realmente bonito tanto de día como al atardecer; como habíamos visto el día anterior.

Vista de las casas desde la Skala de la Ville Cañones de la Skala de la Ville
Un paseo por la playa de Taghart

Dejamos las murallas y nos fuimos a uno de los rincones que aún teníamos pendientes por visitar, Taghart, la playa de Essaouira. Aún teníamos algo de tiempo, poco, pero suficiente para sentirla. Sí, digo sentir porque no nos conformábamos con verla, queríamos sentir el agua y la arena bajo nuestros pies. Teníamos que aprovechar la oportunidad. Siendo de secano no solemos dar un paseo por la playa en noviembre.

Lena en la playa de Essaouira

Había poca gente y es que pese a hacer bueno, no hacía para bañarse, ni mucho menos. Las aguas del Atlántico son muy frías. Lo que se que había era gente paseando y algunos grupos de personas jugando al fútbol. La playa es tremendamente ancha y hay espacio de sobra para plantar varios campos de fútbol improvisados. Se notaba buen rollo y uno de los jugadores se acercó a nosotros celebrando un gol para hacerse una foto.

Alberto con un jugador de fútbol playa

La playa de Essaouira es famosa por el viento que hace allí. Quizás esta condición no sea algo muy deseable para bañarse o tumbarse al sol, pero si para hacer windsurf o kitesurf. Así que si te molan estos deportes, este lugar es una opción perfecta para hacer una escapada para practicarlos y además conocer otras culturas.

Playa de Essaouira Alberto en la playa de Essaouira

No estuvimos mucho tiempo, simplemente dimos un paseo por la orilla para mojar los piececillos y poco más. Sobre todo cuando nos dimos cuenta que se nos había hecho muy tarde y aún teníamos que volver al riad, coger las maletas e ir a la estación de buses. Si es que nos tenemos remedio, siempre tenemos que andar corriendo para no llegar tarde a los sitios. En fin, creo que es algo patológico.

Bus de Essaouira al aeropuerto de Marrakech

Tras una buena carrera, con el consiguiente sofoco, conseguimos llegar a tiempo al bus. Confieso que la gente nos miraba raro cuando íbamos corriendo por la mediana como pollo sin cabeza, pero es que era eso o no llegar a tiempo a la estación.

Volvíamos con la compañía Supratours, pero en esta ocasión no era un autobús de clase superior, sino uno normal y corriente. Igualmente era un autobús de calidad. Antes de subir, al igual que ocurrió al ir a Essaouira, tuvimos que pagar 5 MAD (algo menos de 0,50 €) por "facturar" cada una de las maletas.

Carro tirado por burro visto desde el bus Ese tipo de cosas que ves desde un bus en Marruecos

El trayecto fue tranquilo, como a la ida, pero en esta ocasión vimos a las famosas cabras subidas en las ramas de los árboles de argán. Aunque a decir verdad, parecía más un reclamo turístico que algo que las cabras hubiesen elegido voluntariamente. Se podía ver como tenían a las pobres cabras atadas a las ramas para que no se moviesen de allí. Pese a ser en este caso una escena "artificial", sí que es cierto que las cabras se suben a estos árboles para alimentarse, ya que por esta zona hay pocos pastos para ellas. No pudimos tomar una foto decente de las cabras, así que hemos puesto una del banco de imágenes de Shutterstock al que estamos suscritos.

Cabras sobre un árbol de argán

Los árboles de argán son mucho más que unos árboles en los que hay unas cabras subidas. De las semillas de éstos se obtienen un aceite muy apreciado para la cosmética, aunque también se usa en la cocina marroquí. Por la fama de este aceite, en la carretera que va desde Marrakech a Essaouira se encuentran multitud de tiendas donde venden este aceite.

Hasta otra Marruecos

Nada más bajarnos del autobús en la estación de Marrakech nos abordaron taxistas ofreciéndonos sus servicios. Hablamos con uno que parecía legal y le dijimos que nos llevase al aeropuerto. Por supuesto, nos aseguramos de que iba a poner el taxímetro, y así evitar sorpresas desagradables. Tras unos 15 a 20 minutos llegamos al aeropuerto. El trayecto nos costó 90 MAD (8,32 € al cambio).

Al llegar, como teníamos tiempo de sobra, nos fuimos a comer algo a un restaurante del aeropuerto, que ya iba siendo hora. Nos pedimos un par de bocatas, uno pavo y queso y otro de pollo y queso (50 MAD cada uno, unos 9,25 € en total), y también dos mini pizzas de atún por 35 MAD cada una (en total unos 6,50 € al cambio). Todo eso junto a una botella de agua de medio litro. La verdad es que poco tenía que ver con los deliciosos tajines que nos habíamos comido en nuestro tercer día de viaje, pero qué le íbamos a hacer estábamos en el aeropuerto.

Finalmente, el vuelo acabó saliendo con un poco de retraso, lo suficiente para que perdiésemos el bus a Valladolid. Así que no nos quedó más remedio que cambiar los billetes (previo pago de unos euros) por el siguiente bus que salía unas horas más tarde. Eso sí, aprovechamos para cenar en el McDonald's de la T4 por 14 € los dos. Tras tres horas de bus, que aprovechamos para ver alguna peli, llegamos a nuestra casa cogiendo un taxi en la estación (6,30 €).

El viaje de vuelta se había alargado más de lo que estaba planeado, pero volvíamos felices por la experiencia de esta gran aventura. El sur de Marruecos nos había sorprendido con creces. Nos había dado mucho más de lo que esperábamos de él. Ha sido un viaje en el que nos hemos divertido mucho. Hacer un roadtrip por nuestra cuenta por la Ruta de las Mil Kasbahs había sido todo un acierto, al igual que guardar un día para conocer Essaouira. Y por supuesto, dormir en el desierto y ver amanecer desde lo alto de una duna había sido una de las mejores experiencias de nuestra vida. Marruecos ha sido un país que nos ha encantado y al que estamos seguros que volveremos en un futuro para conocer otros tantos de sus muchos rincones.


Te dejo un mapa con los puntos de interés de Essaouira que visitamos durante este día, además de otros que también puedes visitar (marcados en amarillo).

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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jueves, 27 de abril de 2017

Opinión del riad Dar Sabon, alojamiento en Essaouira

Detalle del patio del riad Dar Sabon

Essaouira es una de esas perlas del Atlántico que tienen las costas de Marruecos. Un lugar tranquilo, sin demasiados turistas y que goza de ese encanto de los sitios que aún no han sido excesivamente explotados por el turismo. Esperamos que siga siendo así por mucho tiempo. Pese a todo, las opciones de alojamiento son muy variadas y a mejor precio que en zonas más turísticas como Marrakech.

Había varias cuestiones que teníamos claras a la hora de elegir un lugar donde alojarnos. Debía estar en la medina y no muy alejado de la estación de buses. No queríamos tener que usar taxis u otro tipo de transporte. También, y como venía siendo costumbre, queríamos que fuese un riad y que el precio no fuese muy elevado.

Finalmente, y después de comparar bastantes opciones, nos decantamos por el riad Dar Sabon. Otra vez más, por suerte, dimos en el clavo. El riad era un lugar, tranquilo, con un buen trato y con una relación calidad - precio excepcional.

El riad y las instalaciones

Ubicado en el sureste de la medina, el riad cuenta con una posición envidiable tanto para visitar la ciudad como para llegar a él si vienes en bus desde Marrakech. Esto es porque se encuentra a tan solo 5 minutos andando de la estación de autobús y porque tienes todos los atractivos turísticos de la medina a tan solo 15 minutos andando. Sí que es cierto que pese a estar en una calle "principal" no está demasiado bien señalado desde fuera y te lo puedes pasar sin darte cuenta. Para ello, te envían un mail antes de tu llegada con indicaciones muy clara. Así da gusto.

Entrada del Riad Dar Sabon en Essaouira

La decoración del riad es sencilla, sin un carácter marroquí tan acentuado como el de otros riads en los que estuvimos alojados durante el viaje. Aun así, no deja de ser un riad, y la estructura del alojamiento sigue teniendo esos elementos característicos propios de este tipo de lugares. Por ejemplo, las habitaciones con las que cuenta se ubican en diferentes pisos en torno a un patio central; aunque en esta ocasión sin un estanque de agua en el mismo.

Estancia del riad Dar Sabon Patio del riad Dar Sabon

Pero pese a que el interior tiene mucho encanto, el verdadero tesoro del riad se encuentra en la parte superior. La terraza del ático es una auténtica gozada y tomar los desayunos allí, al calor del sol y en pleno invierno es todo un privilegio. Para mi gusto, fue la terraza que más me gustó de todos los riads en los que estuvimos. Además de unas buenas vistas de la ciudad, tenía una decoración muy cuidada de carácter máritimo que hacía de aquella estancia un lugar realmente agradable.

Parte de la terraza del riad Dar Sabon
Mesas y sofás de la terraza del riad Dar Sabon Vista general de la terraza del riad Dar Sabon

Pese a no contar con servicio de comidas, aunque sí de desayuno, el riad tiene servicio de lavandería, ofrece servicio de traslado al aeropuerto y por supuesto, cuenta con wifi gratuita.

La habitación

Sigue la misma estética que el resto del alojamiento, sencilla. La decoración tiene un toque marroquí, cercano a los rústico, gracias a sus paredes estucadas. Personalmente me gusta bastante como lo han hecho.

Habitación del Riad Dar Sabon en Essaouira

De las diferentes habitaciones con las que cuenta el riad, nosotros reservamos una doble estándar. Es una habitación sencilla, con no demasiado mobiliario, pero suficiente para satisfacer nuestras necesidades. Eso sí, cada pieza y cada adorno encaja perfectamente en su ubicación, como si estuviera sacado de una revista de decoración. Me reitero en lo dicho, es una habitación sencilla, pero decorada con muebles bonitos y con muy buen gusto.

A la entrada había un perchero para dejar el abrigo nada más pasabas la puerta. También contaba con un par de pequeños muebles para guardar la ropa y un espejo para arreglarte antes de salir. La cama era cómoda, aunque para nuestro gusto algo dura (nos gustan más las que son muy blanditas). A uno de los lados de la cama había una pequeña mesita con una lámpara y al otro un revistero. Lo único que echamos en falta fue un par de mesitas de noche a los lados de la cama para dejar el móvil al irnos a dormir; la única que había estaba completamente ocupada por la lámpara.

Vista general de la habitación doble del riad Dar Sabon

Por supuesto, en lo referente a la limpieza no había nada que objetar. Todo estaba muy limpio.

El baño

El baño sigue con la misma decoración que el resto del riad, en tonos ocres, amarillos y rojos. Esto le da un aire más rústico que te ambienta mucho más en el país en el que estás alojado.

Vista general del baño de una habitación doble del riad Dar Sabon

Una vez más la decoración es sencilla, pero contando con todos los elementos de un baño completo. Lo único que echamos en falta fueron amenities como gel o champú, aunque sí que había jabón de mano y secador de pelo. También, como no podía ser de otra forma todo estaba perfectamente limpio.

El personal

La dueña del riad se llama Agne, una extrajera (inglesa o lituana si no recuerdo mal) afincada allí. Sin duda alguna, ella es uno de los puntos fuertes de aquel lugar. Una chica muy amable que derrocha simpatía por los cuatro costados. Además parece que ha hecho suya la tradición hospitalaria de los marroquíes, porque nos trató genial durante nuestra estancia allí. Además de su inmejorable actitud, nos dio un montón de consejos sobre la ciudad, qué visitar, a qué lugares ir a comer, dónde tomar un té, dónde dar un paseo o qué lugares estaban de moda para tomar unas copas, y todo perfectamente señalado en un mapa.

No habla español, pero si inglés, así que no tuvimos problemas en entendernos con ella. De todas formas, si el inglés no es lo tuyo, no te preocupes porque con el mapa tendrás toda la información que necesites de la ciudad.

El desayuno

Estuvimos disfrutando de los desayunos durante todo el viaje y en Essaouira no fue una excepción. Solo los pudimos probar un día, así que no sabemos si variaba mucho o poco de un día para otro, pero lo que probamos nos encantó.

Desayuno en el riad Dar Sabon

Para beber, un zumo de naranja recién exprimido y un delicioso té, aunque si eres más de café también lo tienen disponible. Pero ir a Marruecos y no tomarte un té en el desayuno, no tiene perdón. Para comer, crepes, unas baguettes, pan bereber, mermeladas y mantequilla, yogurt, quesitos, una pasta árabe, unos dátiles y unas naranjas. Vamos, que era uno de los desayunos más completos de todo el viaje.

Pero no solo es qué comes, sino dónde lo comes, y tomar el desayuno en esa terraza es un verdadero placer.

Rincón de la terraza del riad Dar Sabon Vista interior de la terraza del riad Dar Sabon

Conclusión

Es una muy buena opción para alojarse en Essaouira, un lugar barato y de muy buena calidad. Los desayunos están muy ricos y tomarlos en su terraza es todo un placer. Además, la anfitriona es una chica muy amable que te da un montón de consejos sobre dónde comer, tomar un té, qué ver, qué actividades hacer... Nosotros lo recomendaríamos sin ninguna duda.

Lo bueno: la ubicación, la relación calidad / precio, el desayuno, la amabilidad y dedicación de la dueña.

Lo malo: la cama era algo dura y podría estar más cerca de las zonas fortificadas, aunque 15 minutos andando tampoco es mucho, la verdad.

Datos prácticos

Nombre: riad Dar Sabon.

Dirección: 88 Rue Chbanate, 44000 Essaouira, Marruecos.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

Precio: 30 € por habitación doble, desayuno incluido.

Wifi: Sí, gratuito.

Desayuno: sí.

Servicios: servicio de desayuno, WIFI gratuita, servicio de lavandería, traslado al aeropuerto, terraza...

Reservas: se puede realizar la reserva a través de portales conocidos como booking. Otra opción es hacerlo por Airbnb, si no has probado este portal te damos un bono de 35 € por el que la noche aquí te saldrá casi gratis.

Algunas de las fotos de este artículo han sido cedidas por el alojamiento debido a que no contábamos con mucho material gráfico. Pese a no ser tomadas por nosotros, si se corresponden a la realidad que vimos cuando estuvimos allí.

Todo lo que he comentado en este artículo es fruto de nuestra experiencia personal y no ha sido distorsionado en ningún momento por nadie ajeno al blog, ni por intereses de terceros. Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).


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jueves, 20 de abril de 2017

Visita de un día a Essaouira desde Marrakech

Vistas de la muralla de Essaouira

El viaje estaba llegando a su fin, pero aún quedaba la guinda del pastel, Essaouira. Antes de volver a casa pasaríamos una noche en esta preciosa localidad costera del sur de Marruecos.

Como cada mañana, cargamos las pilas con un buen desayuno marroquí en el riad Dar Nakous. Íbamos a echar de menos ese rico té por las mañanas, y es que a lo bueno, uno se acostumbra rápidamente.

Tras recoger las maletas y hacer el checkout, nos despedimos de nuestro querido riad de Marrakech y cogimos un taxi en la calle para que nos llevase a la estación de buses. En esta ocasión, ni nos molestamos en preguntar a los taxistas/timadores que estaban en la plaza y buscamos directamente uno que pasase por allí. Finalmente, y con el taxímetro puesto, la carrera nos costó 12 MAD (1,12 € aproximadamente). A saber lo que nos hubiesen cobrado los otros.

Bus de Marrakech a Essaouira

Ya teníamos los billetes comprados gracias a las gestiones que hicieron desde nuestro riad, así que ese trámite nos le habíamos ahorrado. Nos costaron 110 MAD a cada uno (unos 10,28 €). Lo primero que hicimos al llegar a la estación fue preguntar en información de qué dársena salía nuestro bus. Estábamos de suerte, era de clase superior, así que íbamos a ir bien cómodos durante todo el viaje. También es cierto que ese tipo bus valía un pelín más caro, pero por los horarios era el que más nos convenía.

El camino fue bastante tranquilo. Tras una hora y media de trayecto hicimos una pequeña parada de unos 15 minutos en un bar de carretera lleno de turistas. Algunos aprovecharon para tomarse algo, ir al servicio... pero nosotros teníamos aún el estómago lleno, así que nos quedamos en el bus. Estas paradas siempre se hacen cuando haces el trayecto Marrakech - Essaouira en bus, así que no te impacientes si haces este viaje, es lo normal.

Tras unas tres horas de trayecto llegamos a Essaouira. Nada más bajarnos del bus nos empezaron a ofrecer, tanto taxistas como porteadores, sus servicios para llevarnos al riad y cargar ellos con las maletas. La estación de buses se encuentra fuera de la medina, pero está pegada a las murallas (puedes ver la localización exacta en el mapa de más abajo), así que no nos hacía falta la ayuda de nadie. Lo que sí que hicimos antes de irnos fue pasarnos por la oficina de la estación, para comprar los billetes de vuelta para el día siguiente; 80 MAD cada uno (unos 7,48 €). En este caso iríamos en un autobús normal.

Paseo por la Medina de Essaouira

Desde la estación, caminamos rodeando la muralla hasta llegar a la puerta de la medina llamada "Petit Bab Marrakech". Siguiendo las instrucciones de la dueña del alojamiento, caminamos por la medina hasta que llegamos al riad Dar Sabon.

Rincón de la medina de Essaouira

Estuvimos hablando con la dueña y anfitriona durante un rato. La chica era una extranjera (inglesa si no recuerdo mal) que llevaba tiempo afincada en Essaouira. Nos recomendó restaurantes, cafés, lugares que visitar y demás rincones con encanto que tiene esta localidad. Era un encanto.

Al salir del riad empezamos a caminar por las calles de su medina. Calles estrechas donde el blanco y el azul lo inundan todo. Pequeñas tiendas en las que pese a estar acostumbrados a los turistas no te avasallan para que compres algún artículo. Era un verdadero placer caminar por allí. De hecho, no en vano, la medina es Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 2001.

Lena en una de las calles principales de la medina de Essaouira
Una de las calles principales de la Medina de Essaouira Puerta de la medina de Essaouira

Después de caminar un rato llegamos a la plaza de Mulay el Hassan, el corazón de la ciudad. A un lado las casas y callejuelas de la medina y al otro la muralla defensiva y el mar. Es un lugar lleno de encanto y también una buena opción para tomarse un café o un té en una de sus terrazas.

Vista general de la plaza de Mulay el Hassan

Allí cerca están los puestos de pescado donde puedes pegarte un buen festín, de calidad y por poco dinero. Pero no adelantemos acontecimientos, eso te lo cuento más tarde.

Skala du Port, las mejores vistas de Essaouira

Desde la plaza de Mulay el Hassan nos fuimos directos a la Skala du Port, uno de los grandes atractivos de esta localidad pesquera. La entrada cuesta 10 MAD por persona (algo menos de 1 € al cambio), algo insignificante por las vistas que ofrece. El horario de apertura es de las 8:30 hasta 18:00, aunque cierran durante unas horas a mediodía.

Lena caminando por las murallas de la Skala du Port
Agujero en las murallas de la Skala du Port Lena al lado de los cañones de la Skala du Port

Desde lo alto de las murallas de esta fortaleza obtendrás una de las imágenes más icónicas de esta ciudad, ésa que aparece en la mayoría de las guías o cuando buscas en Google, el océano atlántico golpeando las murallas de Essaouira con decenas de gaviotas surcando los cielos.

Vistas de Essaouira desde la murallas de la Skala du Port

En la muralla hay una abertura circular tremendamente fotogénica desde la que se ve la medina, y en la que la gente se suele subir para hacerse una foto. Para facilitar las cosas han puesto unas escalares que te permiten subir sin ningún problema. Un buen detalle.

Alberto en la abertura de la Skala du Port

Estuvimos un buen rato haciendo fotos a través del agujero de la muralla, a las gaviotas que volaban a nuestro alrededor, a sus murallas y a la preciosa estampa de la costa. Es un lugar para dedicarle un tiempo y disfrutar de las vistas tranquilamente.

Gaviotas en las murallas de la Skala du Port
Una puerta de la fortaleza Skala du Port Murallas de la Skala du Port

Caminando por la muralla, en el lado opuesto desde donde se tienen las vistas a la medina, se puede observar el puerto pesquero de Essaouira. Allí esperaban amarrados algún viejo barco y muchas pequeñas barcas hasta la mañana siguiente, cuando volverían a salir a faenar. Mientras tanto los pescadores arreglaban sus redes y preparaban los útiles de trabajo para la próxima jornada. Parecía que estábamos en las costas españolas de hacía más de 30 años. Aunque son escenas normales para ellos, a nosotros nos recordaban a otra época, a otros tiempos.

Vista general del puerto pesquero de Essaouira
Barcas amarradas en el puerto pesquero de Essaouira Gaviota frente al puerto pesquero de Essaouira

Frente a las murallas de la Skala du Port se puede ver la isla de Mogador que durante la época fenicia y romana se usaba para la producción de tinte púrpura; de ahí se segundo nombre, Îles Purpuraires (islas púrpuras). Hoy en día es una isla deshabitada donde solo quedan las ruinas de una fortificación, una mezquita y una presión ya en desuso. Sin embargo, ahora es el hogar de los halcones de Eleonora, aunque cuando nosotros fuimos ya no estaban por allí, ya habían migrado a otra zona (se les puede ver desde abril a octubre).

Un banquete de pescado y marisco a buen precio

Tras la visita a la Skala du Port volvimos a los puestos de pescado por los que habíamos pasado y no pusimos a mirar las diferentes opciones que tenían. Todo tenía muy buena pinta y los tenderos nos hacían ofertas realmente buenas por comer con ellos. Después de elegir uno donde el producto tenía bastante buena pinta, nos pusimos manos a la obra con el regateo (sobre todo a la hora de elegir unas piezas u otras) y conseguimos una auténtico festín para dos por 160 MAD (unos 15 € al cambio).

Puestos de pescado cerca del puerto de Essaouira
Sardinas y cigalas, mmmm Lena poniéndose las botas de pescado y marisco

Además de una pequeña ensalada y una botellita de agua para cada uno, nos sirvieron gambas y calamares para un regimiento, un par de sardinas bien hermosas para cada uno, un par de cigalas, un lenguado, una dorada y un besugo. Todo ello cocinado a la plancha delante de ti y con un sabor delicioso. Aunque todo estaba muy rico, tengo que decir que nos costó terminarlo; menuda cantidad de comida.

Felicices tras un buen banquete
Skala de la Ville, el mejor atardecer de Essaouira

Después de comer fuimos paseando tranquilamente por la zona baja de la muralla de la Skala de la Ville hasta que de repente no topamos con una pequeña tienda de artesanía de madera. Aquel lugar era un auténtico tesoro, lleno de tallas y diferentes objetos de madera que el artista había elaborado con sus propias manos. De hecho, el taller en el que trabajaba estaba en la misma trastienda.

Estuvimos un buen rato hablando con él, mientras no enseñaba los objetos más curiosos que tenía. Sobre todo nos llamó la atención una pequeña "caja fuerte" de madera, en la que en su interior se encontraba escondida la propia llave que la abría. El truco estaba en que para acceder a ella, tenías que hacer ciertos movimientos en "piezas ocultas" de la propia caja. Cuando nos enseñaba sus obras, sus ojos brillaban con la ilusión de un niño pequeño, se le veía que estaba tremendamente orgulloso de su trabajo. Por supuesto, no nos fuimos de allí sin comprar algún recuerdo: un par de imanes de madera 20 MAD y 15 MAD (1,86 € y 1,40 € al cambio), unos posavasos de madera de thuya por 80 MAD (unos 7,45 €) y una cajita por 50 MAD (unos 4,66 €).

Tiendas bajo las murallas de Essaouira Parte baja de la muralla de la Skala de la Ville

Al salir de la tienda seguimos nuestro paseo hasta la parte alta de las murallas de la Skala de la Ville. Si sois seguidores de la serie de Juego de Tronos (¡ojo! posible spoiler si no has visto la tercera temporada), seguro que os acordáis de cuando Khaleesi reclutó a los inmaculados de Astapor. Pues bien, las escenas de la muralla fueron grabadas allí mismo.

Atardecer en Essaouira desde la Skala de la Ville

Pero además de haber servido de escenario para Juego de Tronos, si tienes que elegir un lugar para ver atardecer desde Essaouira, ese es sin duda desde la Skala de la Ville. Las vistas que se tienen desde allí son espectaculares. Se ve la muralla con toda una hilera de cañones, a lo lejos la Skala du Port y como telón de fondo el océano Atlántico con el Sol sumergiéndose en él. Un momento mágico.

Un buen té para despedir el día

Para terminar el día nos fuimos a buscar un lugar donde tomar un buen té. Porque claro, de cenar ni hablamos; aún estábamos llenos de la comida. Aunque eso sí, encontramos un hueco para tomarnos una dulce con almendras que compramos en un puesto callejero de la medina (6 MAD, poco más de 0,50 €). Sería el acompañamiento perfecto para el té y además, nunca se dice que no a un buen dulce.

Siguiendo las recomendaciones de nuestra anfitriona, nos fuimos a la cafetería Loft. Un lugar que se sale de los estándares marroquíes y que está decorado con un estilo vintage. De los diferentes tipos de tés que tienen nos pedimos dos tés Royale por 20 MAD cada uno (unos 1,86 € al cambio) que estaban riquísimos. Una cafetería que merece la pena, aunque hay que tener en cuenta que el estilo del lugar es más bien europeo y no algo típico marroquí.

Tomando un té en la cagetería Loft

De camino al riad las calles estaban oscuras y completamente solitarias, y la verdad es que daba cierto respeto caminar por allí. Pero tal y como nos comentó la dueña del riad al día siguiente, no había nada que temer. Todos se conocen dentro de la medina y saben que los turistas son una fuente de ingresos muy importante para la mayoría de ellos que tienen que cuidar. Por otro lado, sí que leí en alguna página que al anochecer se debía evitar las callejuelas de la mellah (barrio judío), ubicado en la zona noreste. Pero igualmente, al comentárselo a nuestra anfitriona, nos dijo que eso había sido un problema hacía varios años, pero no hoy en día.


Te dejo un mapa con los puntos de interés de Essaouira que visitamos durante este día, además de otros que también puedes visitar (marcados en amarillo).

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