jueves, 20 de abril de 2017

Visita de un día a Essaouira desde Marrakech

Vistas de la muralla de Essaouira

El viaje estaba llegando a su fin, pero aún quedaba la guinda del pastel, Essaouira. Antes de volver a casa pasaríamos una noche en esta preciosa localidad costera del sur de Marruecos.

Como cada mañana, cargamos las pilas con un buen desayuno marroquí en el riad Dar Nakous. Íbamos a echar de menos ese rico té por las mañanas, y es que a lo bueno, uno se acostumbra rápidamente.

Tras recoger las maletas y hacer el checkout, nos despedimos de nuestro querido riad de Marrakech y cogimos un taxi en la calle para que nos llevase a la estación de buses. En esta ocasión, ni nos molestamos en preguntar a los taxistas/timadores que estaban en la plaza y buscamos directamente uno que pasase por allí. Finalmente, y con el taxímetro puesto, la carrera nos costó 12 MAD (1,12 € aproximadamente). A saber lo que nos hubiesen cobrado los otros.

Bus de Marrakech a Essaouira

Ya teníamos los billetes comprados gracias a las gestiones que hicieron desde nuestro riad, así que ese trámite nos le habíamos ahorrado. Nos costaron 110 MAD a cada uno (unos 10,28 €). Lo primero que hicimos al llegar a la estación fue preguntar en información de qué dársena salía nuestro bus. Estábamos de suerte, era de clase superior, así que íbamos a ir bien cómodos durante todo el viaje. También es cierto que ese tipo bus valía un pelín más caro, pero por los horarios era el que más nos convenía.

El camino fue bastante tranquilo. Tras una hora y media de trayecto hicimos una pequeña parada de unos 15 minutos en un bar de carretera lleno de turistas. Algunos aprovecharon para tomarse algo, ir al servicio... pero nosotros teníamos aún el estómago lleno, así que nos quedamos en el bus. Estas paradas siempre se hacen cuando haces el trayecto Marrakech - Essaouira en bus, así que no te impacientes si haces este viaje, es lo normal.

Tras unas tres horas de trayecto llegamos a Essaouira. Nada más bajarnos del bus nos empezaron a ofrecer, tanto taxistas como porteadores, sus servicios para llevarnos al riad y cargar ellos con las maletas. La estación de buses se encuentra fuera de la medina, pero está pegada a las murallas (puedes ver la localización exacta en el mapa de más abajo), así que no nos hacía falta la ayuda de nadie. Lo que sí que hicimos antes de irnos fue pasarnos por la oficina de la estación, para comprar los billetes de vuelta para el día siguiente; 80 MAD cada uno (unos 7,48 €). En este caso iríamos en un autobús normal.

Paseo por la Medina de Essaouira

Desde la estación, caminamos rodeando la muralla hasta llegar a la puerta de la medina llamada "Petit Bab Marrakech". Siguiendo las instrucciones de la dueña del alojamiento, caminamos por la medina hasta que llegamos al riad Dar Sabon.

Rincón de la medina de Essaouira

Estuvimos hablando con la dueña y anfitriona durante un rato. La chica era una extranjera (inglesa si no recuerdo mal) que llevaba tiempo afincada en Essaouira. Nos recomendó restaurantes, cafés, lugares que visitar y demás rincones con encanto que tiene esta localidad. Era un encanto.

Al salir del riad empezamos a caminar por las calles de su medina. Calles estrechas donde el blanco y el azul lo inundan todo. Pequeñas tiendas en las que pese a estar acostumbrados a los turistas no te avasallan para que compres algún artículo. Era un verdadero placer caminar por allí. De hecho, no en vano, la medina es Patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 2001.

Lena en una de las calles principales de la medina de Essaouira
Una de las calles principales de la Medina de Essaouira Puerta de la medina de Essaouira

Después de caminar un rato llegamos a la plaza de Mulay el Hassan, el corazón de la ciudad. A un lado las casas y callejuelas de la medina y al otro la muralla defensiva y el mar. Es un lugar lleno de encanto y también una buena opción para tomarse un café o un té en una de sus terrazas.

Vista general de la plaza de Mulay el Hassan

Allí cerca están los puestos de pescado donde puedes pegarte un buen festín, de calidad y por poco dinero. Pero no adelantemos acontecimientos, eso te lo cuento más tarde.

Skala du Port, las mejores vistas de Essaouira

Desde la plaza de Mulay el Hassan nos fuimos directos a la Skala du Port, uno de los grandes atractivos de esta localidad pesquera. La entrada cuesta 10 MAD por persona (algo menos de 1 € al cambio), algo insignificante por las vistas que ofrece. El horario de apertura es de las 8:30 hasta 18:00, aunque cierran durante unas horas a mediodía.

Lena caminando por las murallas de la Skala du Port
Agujero en las murallas de la Skala du Port Lena al lado de los cañones de la Skala du Port

Desde lo alto de las murallas de esta fortaleza obtendrás una de las imágenes más icónicas de esta ciudad, ésa que aparece en la mayoría de las guías o cuando buscas en Google, el océano atlántico golpeando las murallas de Essaouira con decenas de gaviotas surcando los cielos.

Vistas de Essaouira desde la murallas de la Skala du Port

En la muralla hay una abertura circular tremendamente fotogénica desde la que se ve la medina, y en la que la gente se suele subir para hacerse una foto. Para facilitar las cosas han puesto unas escalares que te permiten subir sin ningún problema. Un buen detalle.

Alberto en la abertura de la Skala du Port

Estuvimos un buen rato haciendo fotos a través del agujero de la muralla, a las gaviotas que volaban a nuestro alrededor, a sus murallas y a la preciosa estampa de la costa. Es un lugar para dedicarle un tiempo y disfrutar de las vistas tranquilamente.

Gaviotas en las murallas de la Skala du Port
Una puerta de la fortaleza Skala du Port Murallas de la Skala du Port

Caminando por la muralla, en el lado opuesto desde donde se tienen las vistas a la medina, se puede observar el puerto pesquero de Essaouira. Allí esperaban amarrados algún viejo barco y muchas pequeñas barcas hasta la mañana siguiente, cuando volverían a salir a faenar. Mientras tanto los pescadores arreglaban sus redes y preparaban los útiles de trabajo para la próxima jornada. Parecía que estábamos en las costas españolas de hacía más de 30 años. Aunque son escenas normales para ellos, a nosotros nos recordaban a otra época, a otros tiempos.

Vista general del puerto pesquero de Essaouira
Barcas amarradas en el puerto pesquero de Essaouira Gaviota frente al puerto pesquero de Essaouira

Frente a las murallas de la Skala du Port se puede ver la isla de Mogador que durante la época fenicia y romana se usaba para la producción de tinte púrpura; de ahí se segundo nombre, Îles Purpuraires (islas púrpuras). Hoy en día es una isla deshabitada donde solo quedan las ruinas de una fortificación, una mezquita y una presión ya en desuso. Sin embargo, ahora es el hogar de los halcones de Eleonora, aunque cuando nosotros fuimos ya no estaban por allí, ya habían migrado a otra zona (se les puede ver desde abril a octubre).

Un banquete de pescado y marisco a buen precio

Tras la visita a la Skala du Port volvimos a los puestos de pescado por los que habíamos pasado y no pusimos a mirar las diferentes opciones que tenían. Todo tenía muy buena pinta y los tenderos nos hacían ofertas realmente buenas por comer con ellos. Después de elegir uno donde el producto tenía bastante buena pinta, nos pusimos manos a la obra con el regateo (sobre todo a la hora de elegir unas piezas u otras) y conseguimos una auténtico festín para dos por 160 MAD (unos 15 € al cambio).

Puestos de pescado cerca del puerto de Essaouira
Sardinas y cigalas, mmmm Lena poniéndose las botas de pescado y marisco

Además de una pequeña ensalada y una botellita de agua para cada uno, nos sirvieron gambas y calamares para un regimiento, un par de sardinas bien hermosas para cada uno, un par de cigalas, un lenguado, una dorada y un besugo. Todo ello cocinado a la plancha delante de ti y con un sabor delicioso. Aunque todo estaba muy rico, tengo que decir que nos costó terminarlo; menuda cantidad de comida.

Felicices tras un buen banquete
Skala de la Ville, el mejor atardecer de Essaouira

Después de comer fuimos paseando tranquilamente por la zona baja de la muralla de la Skala de la Ville hasta que de repente no topamos con una pequeña tienda de artesanía de madera. Aquel lugar era un auténtico tesoro, lleno de tallas y diferentes objetos de madera que el artista había elaborado con sus propias manos. De hecho, el taller en el que trabajaba estaba en la misma trastienda.

Estuvimos un buen rato hablando con él, mientras no enseñaba los objetos más curiosos que tenía. Sobre todo nos llamó la atención una pequeña "caja fuerte" de madera, en la que en su interior se encontraba escondida la propia llave que la abría. El truco estaba en que para acceder a ella, tenías que hacer ciertos movimientos en "piezas ocultas" de la propia caja. Cuando nos enseñaba sus obras, sus ojos brillaban con la ilusión de un niño pequeño, se le veía que estaba tremendamente orgulloso de su trabajo. Por supuesto, no nos fuimos de allí sin comprar algún recuerdo: un par de imanes de madera 20 MAD y 15 MAD (1,86 € y 1,40 € al cambio), unos posavasos de madera de thuya por 80 MAD (unos 7,45 €) y una cajita por 50 MAD (unos 4,66 €).

Tiendas bajo las murallas de Essaouira Parte baja de la muralla de la Skala de la Ville

Al salir de la tienda seguimos nuestro paseo hasta la parte alta de las murallas de la Skala de la Ville. Si sois seguidores de la serie de Juego de Tronos (¡ojo! posible spoiler si no has visto la tercera temporada), seguro que os acordáis de cuando Khaleesi reclutó a los inmaculados de Astapor. Pues bien, las escenas de la muralla fueron grabadas allí mismo.

Atardecer en Essaouira desde la Skala de la Ville

Pero además de haber servido de escenario para Juego de Tronos, si tienes que elegir un lugar para ver atardecer desde Essaouira, ese es sin duda desde la Skala de la Ville. Las vistas que se tienen desde allí son espectaculares. Se ve la muralla con toda una hilera de cañones, a lo lejos la Skala du Port y como telón de fondo el océano Atlántico con el Sol sumergiéndose en él. Un momento mágico.

Un buen té para despedir el día

Para terminar el día nos fuimos a buscar un lugar donde tomar un buen té. Porque claro, de cenar ni hablamos; aún estábamos llenos de la comida. Aunque eso sí, encontramos un hueco para tomarnos una dulce con almendras que compramos en un puesto callejero de la medina (6 MAD, poco más de 0,50 €). Sería el acompañamiento perfecto para el té y además, nunca se dice que no a un buen dulce.

Siguiendo las recomendaciones de nuestra anfitriona, nos fuimos a la cafetería Loft. Un lugar que se sale de los estándares marroquíes y que está decorado con un estilo vintage. De los diferentes tipos de tés que tienen nos pedimos dos tés Royale por 20 MAD cada uno (unos 1,86 € al cambio) que estaban riquísimos. Una cafetería que merece la pena, aunque hay que tener en cuenta que el estilo del lugar es más bien europeo y no algo típico marroquí.

Tomando un té en la cagetería Loft

De camino al riad las calles estaban oscuras y completamente solitarias, y la verdad es que daba cierto respeto caminar por allí. Pero tal y como nos comentó la dueña del riad al día siguiente, no había nada que temer. Todos se conocen dentro de la medina y saben que los turistas son una fuente de ingresos muy importante para la mayoría de ellos que tienen que cuidar. Por otro lado, sí que leí en alguna página que al anochecer se debía evitar las callejuelas de la mellah (barrio judío), ubicado en la zona noreste. Pero igualmente, al comentárselo a nuestra anfitriona, nos dijo que eso había sido un problema hacía varios años, pero no hoy en día.


Te dejo un mapa con los puntos de interés de Essaouira que visitamos durante este día, además de otros que también puedes visitar (marcados en amarillo).

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

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