lunes, 22 de enero de 2018

Opinión del hotel Heliconias Lodge en Bijagua (Río Celeste)

Habitación del Heliconias Lodge en Bijagua

El parque nacional Volcán Tenorio tiene uno de los rincones más especiales y bonitos de Costa Rica, con el río Celeste y su célebre cascada. Es un lugar que muchas veces queda fuera de los recorridos de muchos viajeros que, con agencia o no, visitan el país. Sin embargo, para nosotros es un lugar tremendamente bonito al que merece la pena dedicar un día y una noche. Por eso, os vamos a dar una estupenda opción de alojamiento para visitar esta zona.

Como fue habitual durante todo nuestro viaje a Costa Rica, queríamos un alojamiento que estuviese integrado en la naturaleza y que nos permitiese disfrutar de ella desde primera hora de la mañana. La naturaleza en este país es todo un tesoro y queríamos poder levantarnos con el canto de los pájaros, ver amanecer en el horizonte, sentir la tranquilidad de un bosque centenario antes de irnos a dormir... Además, también queríamos que no estuviese muy lejos de alguna población y así poder tener ciertos servicios cerca y no depender únicamente de lo que el hotel nos ofreciese.

La mejor opción para visitar río Celeste es alojarse cerca de Bijagua, una localidad de unos 2000 habitantes en el que puedes encontrar de todo y que se halla a poco más de cuarto de hora de la entrada al parque nacional Volcán Tenorio. Por ello tomamos como referencia esta población y encontramos el Heliconias Lodge, un hotel en un entorno envidiable y que cumplía nuestros deseos.

El lodge y su entorno

El Heliconias Lodge se encuentra a unos 5 minutos en coche de Bijagua. Su localización hace que tengas los restaurantes y demás servicios de la localidad a tiro de piedra, pero con la ventaja de estar dentro de una reserva natural privada de 73 hectáreas. Vamos, un entorno natural envidiable. Además, también estás cerca de la entrada al Parque Nacional Volcán Tenorio, en concreto de la estación El Pilón. Desde allí es desde donde se inicia la ruta para ver la catarata río Celeste, los teñideros y demás puntos de interés. A todo ello hay que sumar la implicación de la familia que gestiona el hotel en la conservación de lo que les rodea. Fruto de ello es que han logrado el Certificado para la Sostenibilidad Turística (CST), emitido por el Instituto Costarricense de Turismo (ICT).

Dentro de la enorme extensión del lodge han creado un red de senderos y puentes colgantes entre el dosel arbóreo. En la mayoría de los sitios cobran por poder acceder a este tipo de instalaciones. Sin embargo, en el Heliconias Lodge es totalmente gratuito para los huéspedes. Para nosotros es uno de los grandes atractivos de este hotel y lo que le hace diferenciarse de la mayoría.

Senderos del Heliconias Lodge en Bijagua Puentes colgantes del Heliconias Lodge en Bijagua

Las habitaciones del hotel se encuentran en diferentes cabañas de madera distribuidas a lo largo de un par de senderos ajardinados. Además, cuentan con una edificación algo más grande que hace las veces de restaurante y recepción, situado justo frente al parking del complejo.

Cabañas del Heliconias Lodge en Bijagua
Vistas desde el jardín del Heliconias Lodge en Bijagua Parking del Heliconias Lodge en Bijagua

Habitación

El tamaño de las habitaciones es enorme. De hecho, todas son cuádruples, aunque solo se alojen dos personas. Los techos son altos y las paredes están recubiertas de este mismo material salvo la que linda con la habitación vecina. El diseño general es rústico, cálido y acogedor; lo que uno espera en un entorno de montaña así. También destaca la luminosidad de la estancia, ya que cuenta con varios ventanales que permiten que entre muchísima luz.

Habitación superior del Heliconias Lodge en Bijagua Habitación superior del Heliconias Lodge en Bijagua

Pese a que todas las habitaciones se encuentran en cabañas y el interior es similar, existen dos tipos dependiendo de las vistas con las que cuente. La habitación estándar tiene vistas a la selva y la superior, en la que nos alojamos nosotros, cuenta con una terraza con unas vistas espectaculares al volcán Miravalles y al lago Nicaragua, el cual ya pertenece al país vecino. Disfrutar de esas vistas nada más levantarse es una auténtica gozada.

Balcón del Heliconias Lodge en Bijagua Vistas del volcán Miravalles y lago Nicaragua del Heliconias Lodge en Bijagua

Como os comentaba, las habitaciones pueden alojar hasta cuatro personas. Para ello cuentan con una cama de matrimonio y dos camas individuales. El tamaño de la de matrimonio es muy grande y tanto el colchón como las almohadas son muy cómodas, algo que es de agradecer cuando llegas cansado de estar todo el día caminando. El resto del mobiliario lo conforman un par de mesitas de noche, un escritorio y un armario. A lo anterior hay que sumar un frigorífico y la omnipresente cafetera que nos encontramos en casi todos los hoteles por los que pasamos en el país. Nos encantaba poder llegar a la habitación y tomarnos un buen café de Costa Rica recién hecho.

Cafetera dentro de la habitación Detalles de la habitación

El cuarto de baño es simple, pero funcional. Consta de tres piezas: lavabo, inodoro y ducha. Al igual que el resto de la habitación, todo estaba perfectamente limpio.

Ducha de la habitación Baño de la habitación

El desayuno

A la fecha de nuestro paso por el hotel, diciembre de 2017, el lodge estaba en pleno proceso de reforma (tienen previsto tenerlo todo terminado para verano del 2018) y debido a ello no tenían las cocinas listas para poder ofrecer servicios de comida y cena. Les faltaba una semana para tenerlas 100% operativas, por lo que no os podemos dar nuestra opinión de primera de sus platos. Sin embargo, sí que servían desayunos.

Hay dos opciones de desayuno, desayuno americano o desayuno costarricense. Nosotros nos pedimos ambos, Lena el americano y yo me decanté por el costarricense. Ambos comienzan con un completísimo plato de fruta (piña, papaya, sandía y kiwi), acompañados de una jarra de zumo de frutas natural y un buen café. Normalmente, en otros lugares, te ponen un vaso de zumo, pero aquí te daban una buena jarra de una riquísima mezcla de frutas para los dos. Si habías elegido el desayuno americano, el desayuno continuaba con queso, tortilla y unas tostadas con mermelada casera y mantequilla. Si por el contrario, habías elegido el desayuno tico, te servían el famoso gallo pinto, compuesto por arroz con frijoles, plátano maduro frito, queso, tortilla y tortilla de maíz. En resumen, buena cantidad, buen sabor y productos de calidad.

Plato de fruta en el desayuno
Desayuno costarricense Desayuno americano

El personal

El personal de Heliconias Lodge nos pareció un encanto, en la tónica de lo que nos encontramos en todo el país. Es un establecimiento familiar y eso para nosotros siempre es un punto a favor, porque el trato que te dan es muy personalizado y se desviven por hacerte sentir bien. Durante el tiempo que estuvimos allí, hablamos bastante tiempo tanto con la hija como con la madre. Eran encantandoras, serviciales, amables y muy simpáticas. Una pena no haber podido quedarnos más tiempo.

Senderos y puentes colgantes del hotel

Como os contaba antes, el Heliconias Lodge tiene una reserva privada gigantesca y han aprovechado parte de ella para construir una red de senderos en los que se incluyen varios puentes colgantes entre los árboles. Respecto a esto, hay que comentar que durante el 2016 el huracán Otto azotó parte del país. Fue el primero que afectó Costa Rica cruzando de un océano a otro. Una de las zonas que se vio más afectada fue este área. Debido a ello, tanto los senderos como los puentes colgantes del hotel se vieron dañados, llegando a inhabilitar uno de ellos. Durante nuestra estancia ya habían hecho grandes progresos en la rehabilitación de las instalaciones y los senderos estaban ya abiertos, así como dos de los tres puentes del recorrido.

Puente colgante dentro del Heliconias Lodge en Bijagua
Senderos del Heliconias Lodge en Bijagua Puentes colgantes del Heliconias Lodge en Bijagua
Mono cariblanca en el Heliconias Lodge en Bijagua

Algo que nos encantó fue que la entrada a estos senderos y a los puentes fuese gratis para los huéspedes. En Monteverde pagamos por una actividad de puentes colgantes unos 35 USD (unos 28,60 €) y aquí, aunque a menor escala, lo tienes de manera gratuita. Haciendo el recorrido entero puedes estar un par de horas disfrutando de la fauna (vimos un montón de monos carablanca y varios tipos de aves), del propio bosque y de las espectaculares vistas que hay desde los puentes. Esto fue una de las cosas que más nos gustó de este alojamiento.

Vistas desde los puentes colgantes del Heliconias Lodge en Bijagua

Además, si te decides a dar un paseo por la noche, puedes también disfrutas de toda la vida nocturna que tiene el lugar. Nosotros vimos unas cuantas ranas, insectos y aves en un breve paseo. Así que si vais no lo dudéis, coged una linterna y dar un paseo por la zona en busca de animalillos.

Una rana en el Heliconias Lodge en Bijagua Una rana diminuta en el Heliconias Lodge en Bijagua

Conclusión

Este hotel nos encantó. El entorno, las vistas, el trato, la habitación, los senderos y puentes del recinto... todo nos gustó. Por eso, lo recomendaríamos sin dudarlo para todos aquellos que vayan a visitar la zona del parque nacional Volcán Tenorio y su famoso río Celeste.

Lo bueno: los senderos y sobre todo los puentes colgantes, la reserva en la que se encuentra, las vistas desde la habitación, la cabaña, el desayuno, el personal...

Lo malo: no había wifi en la habitación, aunque sí en el edificio del restaurante y recepción. Cuando nosotros fuimos no estaba terminada la reforma. Aunque a la fecha de publicación de este artículo ya tienen habilitados la mayoría de los servicios, a excepción de parte de los senderos y puentes. De todas formas para junio de 2018 tendrán todo terminado y operativo.

Datos prácticos

Nombre: Heliconias Lodge.

Dirección: 3 Km Sur Oeste Del Liceo, 11000 Bijagua, Costa Rica.

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

Precio: a partir de 64 € por habitación doble, impuestos incluidos. En nuestro caso optamos por la habitación superior que cuesta 78 €.

Wifi: Sí, gratuita.

Desayuno: Sí, incluido.

Servicios: WiFi gratuita, restaurante, caminos y puentes colgantes para hacer senderismo, servicio de lavandería...

Reservas: se puede realizar la reserva a través de portales conocidos como booking.

Todo lo que he comentado en este artículo es fruto de nuestra experiencia personal y no ha sido distorsionado en ningún momento por nadie ajeno al blog, ni por intereses de terceros. Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).



Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

miércoles, 17 de enero de 2018

Buceo en playas del Coco, el Pacífico de Costa Rica

Alberto preparado para bucear en el Pacífico

Llegó uno de los días más esperados del viaje. ¡Íbamos bucear en el mar por primera vez! ¡Íbamos a bucear en Costa Rica! Es cierto que ya habíamos hecho una pequeña prueba en piscina en nuestro viaje a Kenia de ese mismo verano, pero queríamos vivir una experiencia real en el mar rodeados de coral y peces, rodeados de vida.

La tarde anterior habíamos estado con Jackson, nuestro monitor, aprendiendo técnicas de buceo, de manejo del equipo, señales bajo el agua... en una piscina que la empresa Deep Blue Diving tiene para esos fines. Vamos, que habíamos ensayado todo lo que necesitábamos conocer para movernos con seguridad a esas profundidades. Sabiendo que además él iba a estar todo el rato con nosotros, nos sentíamos con total confianza para disfrutar de la experiencia.

Nos levantamos con tiempo, ya que habíamos quedado a las 8:00 en la playa para empezar la actividad. No sabíamos si el buceo cansa mucho o no, pero por si acaso nos tomamos un buen desayuno en el hotel Villa del Sueño. Que no fuese por falta de energías.

Desayuno de Alberto en el hotel Villa del sueño Desayuno de Lena en el hotel Villa del sueño

Buceo en playas del Coco

Tras prepararlo todo, cogimos el coche y nos fuimos a la escuela de buceo; la entrada a la playa estaba justo al lado. Al llegar vimos a Jackson y a otros monitores y alumnos que estaban sacándose diferentes cursos de buceo. Nosotros éramos los únicos que hacíamos el curso Discover Scuba Diving. Si no dispones de demasiado tiempo, ni de licencia de buceo, y quieres probar la experiencia, ésta es la mejor opción. El curso consta de una sesión en piscina donde aprendes los principios básicos de este deporte y de dos inmersiones hasta una profundidad máxima de 12 metros. Siempre acompañados de un instructor.

Para llegar al barco que nos llevaría a los puntos de inmersión, nos tuvimos que montar antes en una pequeña lancha. En el barco se encontraba todo el equipo, bombonas, neoprenos, aletas, etc. que íbamos a utilizar durante la actividad. Pusimos rumbo al primer punto de buceo, Punta Ballena, en la península de Papagayo. Durante el trayecto había muy buen rollo, hablábamos con otros alumnos, con monitores y nos echábamos unas risas. Eso ayudaba un montón a relajar los nervios previos a la primera inmersión.

Primera inmersión en Punta Ballena

Antes de llegar al punto de buceo nos fuimos poniendo los neoprenos. En nuestro caso, al estar realizando el curso Discover Scuba Diving, no teníamos que hacer las revisiones del equipo (no adquieres esos conocimientos). Pero no había de que preocuparse, el monitor que nos acompañaba se encargaba de esas cuestiones. De todas formas, fuimos repasando los conceptos que habíamos aprendido el día antes, las señales que nos haría si veía algo interesante y otras cuestiones a tener en cuenta. Con la lección bien aprendida no íbamos a tener ningún problema.

Llegó el momento de bajar y reconozco que estábamos algo nerviosos. No porque no supiésemos que hacer allí abajo o por miedo a las profundidades. Teníamos cierto temor a no saber manejarnos bien con la descompresión de los oídos, o como nos dijeron que se dice, ecualizar. Sobre todo por Lena, porque ha sufrido muchas veces otitis y dolores de oído. Pero al final no hubo problemas. Bajamos lentamente, ecualizando cada poco, tal y como nos había dicho Jackson, y al llegar abajo no sentimos ninguna molestia.

Alberto y Lena buceando en el Pacífico de Costa Rica

Al poco de estar allí abajo empezamos a encontrarnos estrellas de mar enormes y diferentes tipos de pececillos. Estábamos emocionadísimos de estar buceando en el mar, estábamos cumpliendo otro sueño más. La pregunta era ¿Por qué no lo habíamos hecho antes? La sensación de ingravidez, de libertad, de calma... era increíble. Esa actividad no había hecho más que empezar y ya estaba pensando en volver a repetirla en futuros viajes.

Un pez de gran tamaño que vimos buceando en Costa Rica
Dos estrellas de mar en el oceáno Pacífico Una estrella de mar con los brazos finos en Costa Rica

Había pasado solo unos minutos desde que habíamos bajado y Jackson no señaló un trozo de coral de color naranja. Al principio no veíamos nada salvo el propio coral, pero nos insistía tanto que pensamos que algo más tenía que haber. ¡Sí! ¡Un caballito de mar! Perfectamente camuflado se encontraba un diminuto caballito de mar naranja. A ver si lo encontráis en la foto.

Nuestro monitor señalándonos un caballito de mar Un caballito de mar
Alberto buceando en el Pacífico de Costa Rica

Seguimos buceando cuando de repente pasó una mantarraya enorme no muy lejos de nosotros. Medía unos dos metros de envergadura y la verdad es que impresiona ver una animal así con tus propios ojos. Una lástima que no nos diese tiempo a sacarle un foto. Aunque más tarde volvimos a ver alguna grande y también otras de menor tamaño a las que sí que pudimos sacarles alguna foto. Durante el resto de la primera inmersión también no encontramos con alguna langosta, montones de peces globo, morenas, erizos de mar, corales y un montón de peces que desconocemos su nombre.

Uno de tantos peces que vimos buceando en playas del Coco
Lena buceando en el Pacífico de Costa Rica Un banco de peces mariposa amarillos en Costa Rica

Sin darnos cuenta ya habían pasado 50 minutos y nuestras bombonas se estaban agotando, así que comenzamos a subir, previa parada de unos minutos a unos 5 metros de la superficie. Esta parada se llamada parada de descompresión o de seguridad y se hace para evitar problemas con el nitrógeno que hemos respirado de las bombonas.

Subimos al barco emocionados por todo lo que habíamos visto y sentido. Bucear había superado nuestras expectativas con creces. Nos había ido genial y habíamos disfrutado un montón de la experiencia. Además, habíamos estado tranquilos y eso es muy importante. Cuanto más calmado estés, mejor controlas tu respiración y más te dura la bombona. Como decía nuestro monitor: "bucear es como hacer yoga". Tienes que hacer movimientos pausados y tranquilos, así gastas menos aire, mantienes tu flotabilidad estable y no remueves el fondo marino.

Al llegar a la cubierta empezamos a comentar la experiencia con un chico chileno con el que habíamos hecho buenas migas durante el día. Estábamos radiantes de felicidad, tanto por lo bien que nos había ido como por haber controlado el tema de la ecualización (como se conoce también a la descompresión). No habíamos tenido ni un solo problema con los oídos.

Segunda inmersión en Punta Tortuga

Entre risas y charlas con los compañeros, el barco se fue desplazando al siguiente punto de buceo, Punta Tortuga. Durante el trayecto, el personal de Deep Blue Diving sacó piña cortada, oreos de varios sabores, té helado y agua para reponer fuerzas. Nos supo a gloria.

Nos volvemos a poner todo el equipo y comenzamos el descenso mientras vamos compensando la presión de los oídos. Al llegar abajo me fijo en que el monitor está diciéndole algo a Lena. ¿Qué pasará? Tras unos segundos sin entender que ocurría, me doy cuenta de que Lena estaba utilizando la segunda etapa alternativa (conocida como octopus) para tomar aire. Así que le tocó tirar de las clases que dimos el día anterior para hacer un cambio de etapa bajo el agua. Lo logró sin mayor problema.

Lena haciendo un cambio de etapa para tomar aire

Comenzamos a recorrer el fondo marino y volvimos a encontrarnos con peces globo, erizos de mar, estrellas enormes y otros tantos pececitos de diferentes especies. En esta ocasión, asomándose por los recovecos de las rocas vimos unas cuantas morenas. Algunas de ellas de un tamaño considerable, menuda boca tienen estos animales.

Una morena asomando la cabeza entre las rocas
Una estrella de mar en el oceáno Pacífico Pez globo en el Pacífico de Costa Rica

Por esta zona había más partículas en suspensión y la visibilidad era algo peor. Unos días antes el mar había estado agitado y eso afecta a la distancia que puedes llegar a ver. La arena que remueve un temporal no solo afecta a ese día, sino que también se nota algo los días posteriores. De todas formas, seguíamos teniendo una visibilidad de bastantes metros.

Lena y Alberto buceando a la par en Costa Rica
Una morena asomando la cabeza Lena haciendo la señal de ok mientras bucea

Hubo un momento, en el que mientras seguíamos a Jackson nos topamos con un pequeño banco de peces mariposa amarillos. Había un montón, pero lo bueno fue que nos acompañaron durante un buen rato. Parecía que querían ver a dónde íbamos. Fue todo un momentazo.

Un banco de peces mariposa amarillos se vienen con nosotros de buceo

Ya habíamos gastado más de la mitad del aire de la bombona cuando nuestro monitor nos avisa y nos hace una señal que no esperábamos ver. ¡Un tiburón! Sí, escondido en una cueva, pero a pocos metros de nosotros, había un tiburón punta blanca de unos 2 metros de longitud. Con ayuda de Jackson nos asamos de uno en uno a la entrada de la cueva. Era impresionante. Ahí estaba, como queriendo posar para nosotros, como si fuese nuestro regalo de despedida del curso de buceo. Fue una de las grandes experiencias del viaje. Poco después y tras dar alguna vuelta más, nos tocó subir. El aire se acababa y tocaba hacer la parada de seguridad antes de subir al barco.

Un tiburón punta blanca en Costa Rica

Nada más subir arriba Lena y yo empezamos a hablar de lo del tiburón. Ni en mis mejores sueños esperaba haber visto uno y menos de ese tamaño. En mi caso no sentí ningún miedo, ni nada parecido, quizás la emoción me hacía algo más inconsciente. Pero Lena me confesó que cuando Jackson y yo estábamos asomados a la entrada de la cueva viéndole, a ella sí que le dio algo de cosilla. Me decía: "Claro, yo estaba allí parada, viéndoos asomados a la cueva y pensaba: joder, como al tiburón le dé por salir, estos se agachan y yo le recibo a puerta gayola. Así que me fui de allí echando leches". Ver un tiburón impresiona, pero tampoco hay que alarmarse. La raza que vimos debe tener un comportamiento bastante manso con los humanos y además se le veía bastante tranquilo en la cueva.

Tras picotear en el barco otro poco de piña, unas oreos y refrescarnos con té bien fresquito, llegamos de nuevo a tierra firme. Desde allí nos fuimos andando a las oficinas de Deep Blue Diving para realizar el pago del curso que teníamos pendiente. El curso que nosotros realizamos, el Discover Scuba Diving, se hace durante la tarde de un día y durante la mañana del siguiente, y el precio que tiene es de 145 USD por persona (unos 118 €). Fue nuestra primera vez buceando y no podemos tener mejores palabras con todo el personal de la empresa. Nos trataron genial, aprendimos un montón y disfrutamos de una experiencia inolvidable. Si vais a hacer buceo en Costa Rica os recomendamos Deep Blue Diving sin lugar a dudas.

Interior del local Deep Blue Diving en playas del Coco Con el personal de Deep Blue Diving en playas del Coco

Después del subidón del buceo, nos fuimos al hotel a darnos una ducha y a descansar un poco antes de salir a disfrutar de la playita.

Relax en playas del Coco

Ya más relajados, nos fuimos a playas del Coco a dar un paseo por la playa y a tomar algo por allí y así de paso veíamos el ambientillo que había por esa zona. Nos sorprendió, que pese a que sí que había turistas, la mayoría de la gente eran ticos. Había familias enteras disfrutando de una tarde de playa, chavales haciendo skate en el paseo marítimo, niños jugando con la arena... se respiraba un ambiente tranquilo y muy agradable. Por lo que nos comentaron, bastante distinto a lo que puedes ver por la cercana zona de Tamarindo, mucho más llena de gente y de "gringos con ganas de fiesta".

Ambiente local y tranquilo en playas del Coco
Paseando por playas del Coco Cántame algo al oido

Entre tanto caminar, se nos había ido la hora y nos rugían las tripas que daba gusto. Así que decidimos irnos a una terraza a tomar algo. Entre toda la oferta que hay a pie de playa, nos decantamos por el Bambú Beach Front bar. Tenía buena pinta, no estaba mal de precio y se podía estar relajado mirando al mar. Justo lo que queríamos.

Unos zumos de mango en el Bambú Beach Front bar

Tampoco queríamos comer demasiado porque no tardando mucho nos iríamos a cenar a algún lado. Así que nos pedimos un par de zumos de mango por 2.032 CRC (2,93 €) cada uno y unas patatas perros locos (patatas con chicharrones, bacon y chorizo) por 3.000 CRC (4,33 €). En total, impuestos y servicio incluidos, fueron 8.690 CRC (unos 12,50 €). El zumo estaba delicioso y las patatas, con esos trocitos de carne, estaban de muerte. No todo va a ser aventura, a veces también hay que relajarse y disfrutar de los pequeños placeras de la vida.

Terraza del Bambú Beach Front bar en playas del Coco Picoteo en el Bambú Beach Front de playas del Coco

Volvimos a la playa y mientras caminábamos por el "paseo marítimo" nos encontramos con un puesto de cocos. No nos lo pensamos dos veces, desde que probamos los cocos frescos en el viaje de Indonesia, cada vez que nos encontramos un puesto durante en algún viaje caemos en la tentación. Nos pedimos uno por 500 CRC (unos 0,70 €). Estaba riquísimo y aún sabía mejor viendo el atardecer en ese paraíso. Después de bebérnoslo, le pedimos que si nos lo podía abrir para comernos el interior y a golpe de machete nos lo preparó en un segundo. ¡Menuda habilidad que tenía con el cuchillo!

Los dos juntos disfrutando del atardecer en playas del Coco

Esperamos a que anocheciese para irnos de la playa; el lugar era demasiado bonito como para no aprovechar hasta el último minuto de luz.

Lena paseando por la playa mientras el sol se pone

Curiosidades en los supermercados de Costa Rica

Antes de irnos a cenar queríamos comprar algunas cosas en un supermercado para los siguientes días de viaje. Ir a un supermercado en otros países y ver los productos del día a día suele ser bastante curioso. Siempre ves productos que te llaman la atención o que nunca verías en el supermercado de tu casa. Ir a un mercado o a un super, es otra forma de ver el día a día y las costumbres de un país.

Hubo varias cosas que nos llamaron la atención como que las chocolatinas tenían que estar en una cámara frigorífica. Con el calor que hace allí seguro que se derrite el chocolate antes de que lo pongan en las estantería. Todo lo contrario que los pasillos refrigerados de los supermercados que vimos durante nuestro viaje a Islandia. Por supuesto, también hay productos que no encontramos con facilidad en España, o marcas tan graciosas como "Aceite de soja Capullo" (lo siento, soy de humor fácil). Pero algo que no esperábamos es que los precios fuesen similares a los de España o incluso en algunos casos superiores. Los ticos, por norma general y por lo que hablamos con la gente de allí, tienen un sueldo menor al que tenemos en España, así que para ellos, muchos de los productos les resultan caros.

Productos de un supermercado de Costa Rica Aceite de soja Capullo

Para tener buenas "provisiones" para los siguientes días nos compramos un pack de galletas chips ahoy por 963 CRC (1,39 €), un zumo naranja de 1,8 litros por 1.722 CRC (2,49 €), un pack de pan bimbo de 430 g. por 1.374 CRC (1,98 €), un bolsa de 720 g. enorme de marshmallows por 1.853 CRC (2,68 €), una bolsa de cheetos de 255 g. por 2.429 CRC (3,51 €), un pack de lonchas de pechuga de pavo de 250 g. por 2.400 CRC (3,47 €), unas bolsa de 167 g. de gominolas por 540 CRC (0,78 €), 6 plátanos (1 kg) por 650 CRC (0,94 €). A lo que hay que sumar algo más del 10% de impuestos. Os pongo toda esta lista de productos y precios para que os hagáis una idea de lo que cuestan las cosas en un supermercado local en Costa Rica, o al menos en esta zona del país. Ya que estábamos, aprovechamos para recargar con 2.000 CRC (2,89 €) en el mismo supermercado la tarjeta sim de prepago de la empresa Kolbi que habíamos comprado.

Una cena con vistas en Playas del Coco

Aunque el lugar al que habíamos ido a cenar el día anterior (La Casita del Marisco) nos había gustado mucho, teníamos ganas de ir a otro diferente y que esta vez estuviese en playas del Coco y no en playa Hermosa. Buscando por Tripadvisor nos encontramos con The Lookout, un restaurante que tenía buenos comentarios y que parecía estar bien. Así que pusimos el GPS y nos fuimos para allá con el coche.

Dimos más vueltas que un tonto antes de llegar, ya que nuestro GPS estaba empeñado en que fuésemos por caminos imposibles o por medio de campos sembrados en vez de ir por la carretera como todo el mundo. Pero bueno, al final llegamos. Lo bueno que tiene la ubicación del sitio es que tiene unas vistas preciosas de la bahía de playas del Coco. Lo malo es que si vas de noche tampoco las puedes apreciar mucho, la verdad. Otra de las características de este restaurante es que, según dicen, es el único lugar del pueblo donde te sirven ostras y cervezas artesanales.

No tienen una carta muy amplia, ya que parece más un lugar para tomarse unas copas o algún cóctel. Aun así hay opciones interesantes en el menú como las que nos pedimos. En mi caso pedí un chupito de ostra que estaba delicioso (2.000 CRC, unos 2,89 €) y una hamburguesa de pulpo de la que había leído buenas críticas y que no me decepcionó para nada, estaba riquísima (6.000 CRC, al cambio unos 8,66 €). Lena se decantó por un bol de atún, con verduritas y arroz tipo sushi que estaba muy bueno (6.500 CRC, que son unos 9,39 €). Para beber Lena se pidió un zumo de sandía y yo una limonada (1.500 CRC cada uno, al cambio 2,17 €). En total, sumando los impuestos y servicio (4.025 CRC, unos 5,81), la cena nos salió por 21.525 CRC (31,08 €). El lugar estaba bien, buena comida y un precio normal, pero si lo comparo con el restaurante del día anterior, me quedo con el otro. Quizás a la hora de comer y con las vistas a la bahía cambiase de opinión.

Hamburguesa de pulpo en The Lookout
Alberto tomándose un chupito de ostras en The Lookout Bol de atún en en The Lookout

Después de la cena y aún con imágenes del buceo rondando nuestra cabeza, nos fuimos a dormir. Al día siguiente volvíamos a la carretera rumbo a un nuevo destino, el Parque Nacional Volcán Tenorio y el famoso río Celeste.

A continuación os dejamos un mapa con los puntos de buceo y lugares visitados en playas del Coco, además de otros que también puedes visitar (marcados en amarillo).

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

Todo lo que he comentado en este artículo es fruto de nuestra experiencia personal y no ha sido distorsionado en ningún momento por nadie ajeno al blog, ni por intereses de terceros. Si os ha gustado la entrada compartidla en las redes sociales y dejadnos un comentario y si no os ha gustado pues haced lo mismo ;).



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