domingo, 29 de abril de 2018

Oeste de Islandia: Glymur, la cascada más alta del país

Vistas desde lo alto de la ruta hacía la cascada Glymur con el río Botnsá en la parte baja

Hoy era el último día en ruta por Islandia. Aunque aún nos quedaba un día más en el que haríamos rafting, hoy terminábamos nuestra vuelta completa a la isla. Salíamos desde la parte noroeste y teníamos por delante más de 5 horas de viaje para visitar el volcán Grábrók; la cascada más alta de Islandia, Glymur; las cuevas de Surtshellir y otras cascadas más pequeñas como Barnafoss y Hraunfossar.

Grábrók, el volcán con vientos huracanados

Después de haber trasnochado el día anterior por ver la aurora boreal, las sábanas se nos pegaron un poquito. Como ya arrastrábamos mucho cansancio, desayunamos tranquilamente y cogimos el coche para comenzar el último día recorriendo Islandia con destino Grábrók. En este camino nos llevamos un pequeño susto con la gasolina del coche. Nuestro pequeño diablo rojo tenía un depósito bastante pequeño, por lo que siempre teníamos que andar con ojo con las gasolineras. En Islandia, cuando pasas una gasolinera suele haber un cartel que te indica la distancia hasta la siguiente, sobre todo en zonas en las que no abundan. Cuando salimos del alojamiento preguntamos y nos dijeron que a pocos kilómetros había dos relativamente seguidas. Paramos en la primera, era una self-service, pero el lector de tarjetas no funcionaba bien, así que salimos en busca de la siguiente. Cuando llegamos a ella había unos cuantos coches acumulados. Qué mal rollo… Cuando nos llegó el turno (era otra self-service), tampoco funcionaba. ¡Ay madre! Salimos de allí con la incertidumbre de si llegaríamos a la siguiente que, según el cartelito, estaba a unos 30 km. Todo el camino hasta Grábrók fuimos con bastante miedito, pero al final llegamos hasta la gasolinera que estaba poco antes de llegar al volcán. Pocas veces me he alegrado tanto de ver una gasolinera funcionando. Así que ya sabéis, si hacéis una ruta en coche por Islandia, siempre hay que ser precavido con la gasolina y no arriesgar demasiado, porque no tienes garantías de que la siguiente esté operativa.

Volcán Grábrók en el oeste Islandia

El volcán Grábrók está justo al lado de la carretera 1. El parking está situado justo a los pies del volcán y desde allí sale un sendero con escaleras de madera que nos lleva hasta la cima. No recuerdo que tardásemos mucho en subir, pero lo que sí que recuerdo es el viento que hacía cuando llegamos arriba. Ya en las guías decían que era un lugar muy ventoso, pero la realidad superó nuestras expectativas. Podías inclinarte un montón y el viento te sostenía sin problema. Como si fuésemos Michael Jackson.

Grábrók es el más grande de los tres cráteres situados en un cañón volcánico. Tiene 173 metros de altura y desde arriba se tienen unas vistas preciosas del valle, las montañas y del volcán más cercano. Como nos gustó el sitio, decidimos dar una vuelta completa alrededor del cráter. Es un agradable paseo y no se tarda demasiado en hacerlo.

Un viento brutal en el volcán Grábrók en el oeste Islandia Interior del volcán Grábrók en el oeste Islandia

Este volcán no tiene mucho de especial, pero al estar situado justo al lado de la Ring Road es una buena parada para estirar las piernas y subir a lo alto para disfrutar de las vistas. No os va a llevar demasiado y no todos los días puedes estar en la cima de un volcán.

Montañas en el oeste Islandia desde el volcán Grábrók

Hraunfossar y Barnafoss, dos cascadas con mucho encanto

Tras salir de aquí nos dirigimos hacia Hraunfossar y Barnafoss. El trayecto nos llevó más o menos una hora. Al principio se va por carreteras asfaltadas, hasta llegar a la 518, que es una pista de tierra. De todos modos, el acceso hasta el parking de las cascadas no es complicado. Una vez allí, en el parking, hay un punto de información en el que se nos muestran los diferentes caminos y miradores de la zona.

El agua brotando a través de la cascada Hraunfossar

Nosotros tomamos el sendero de la izquierda que lleva directamente a unas cascadas muy diferentes al resto, Hraunfossar. Hraunfossar se traduce como "las cascadas de lava" y es que se trata de un conjunto de pequeñas cascadas cuyo agua no proviene de un río sino que emerge del suelo. El agua de las lluvias y del deshielo glaciar se filtra bajo el campo de lava y sube a la superficie al alcanzar una capa de material impermeable situado en el borde del río, lo que da lugar a un espectáculo precioso. Estas cascadas se extienden hasta 1 km río abajo. Es muy curioso ver cómo surgen de la nada. Hay dos miradores en la zona desde las que ver Hraunfossar. En el primero tendremos una visión más frontal y en el segundo algo más lateral. Ambos se encuentran a escasos 5 minutos por lo que no cuesta nada acercarse a los dos y tener diferentes perspectivas. Existe un tercer mirador en el otro margen del río. Desde él las vistas no son mejores, pero desde allí se puede observar como Hraunfossar se extiende por el margen derecho hasta que se nos pierde la vista.

Alberto frente a la cascada Hraunfossar
Hraunfossar, una cascada tremendamente ancha Lena frente a la cascada Hraunfossar

A apenas 5 minutos del segundo mirador vamos a llegar a Barnafoss, la cascada de los niños. Se encuentra situada en un pequeño canal donde el río Hvitá se estrecha tanto que el impacto del agua ha esculpido la lava dando lugar a pequeños puentes y arcos. Existe una historia tradicional islandesa alrededor de esta cascada y a la que le debe el nombre. Un día de Navidad la gente de Hraunsás salió del pueblo a excepción de dos niños pequeños que eran hermanos. Cuando la gente volvió, los niños habían desaparecido, pero se encontraron sus huellas caminando hacia el río. Se creyó que se habían ahogado al caerse de un puente de piedra que se utilizaba para cruzar el río. Finalmente, su madre decidió romper el puente para prevenir otra tragedia.

Cuidado con caerse a las aguas de la cascada Hraunfossar La cascada Barnafoss

Existen varios miradores en la zona desde los que se puede apreciar cómo el río Hvitá comienza a fluir por la estrecha garganta hasta volver a ensancharse a la altura de Hraunfossar. Esta zona es un sitio agradable para disfrutar de un paseo, descubrir las cascadas y observar las curiosas formas que deja la lava al solidificarse. La parada os llevará una media hora, aunque para llegar hasta allí tendréis que conducir por un una pista de tierra por lo que hay que valorar si os merece la pena. En nuestro caso, como nos dirigíamos a las cuevas de Surtshellir, nos pillaba de paso.

Surtshellir, la gran decepción

A Alberto le apetecía mucho visitar Surtshellir, pero al final resultó ser un gran error. Desde Hraunfossar tardamos en llegar casi una hora porque comenzó a llover y la carretera era una pista de tierra en cuesta bastante peligrosa. Pero lo peor es que cuando llegamos allí y nos acercamos a la primera entrada nos dimos cuenta de que no podíamos acceder por nuestra cuenta. No había un camino y nos parecía peligroso. Nos acercamos a varias entradas pero no lo vimos claro, así que dimos un paseo y nos volvimos con las mismas.

Cueva de Surtshellir Un par de entradas a la cueva de Surtshellir

Surtshellir es la cueva de lava más larga de Islandia donde puedes encontrar estalagmitas, hielo permanente y extrañas formaciones. Está declarada como monumento natural y tiene bastante fama entre los islandeses. Nosotros no nos habíamos informado correctamente para visitarla. Hemos leído que hay tramos que se pueden hacer por libre siempre y cuando estés equipado con ropa adecuada y linternas, pero al final se llega a una puerta metálica que sólo los guías pueden abrir. Existen excursiones guiadas que seguro que hacen la visita muy interesante, pero nosotros no lo habíamos contratado, por lo que no mereció la pena el esfuerzo de llegar hasta allí.

Glymur, la cascada más alta de Islandia

Nuestra última parada del día era la cascada más alta de Islandia, Glymur. Aunque realmente existe una más alta por la zona de Skaftafell, con 227,3 metros (30 más que Glymur), que se llama Morsárfoss y fue descubierta en 2007 y medida en 2011. Lo que pasa es que se encuentra en un glaciar y es algo inaccesible, por eso decimos que ésta es la más alta. Tardamos en llegar hasta el aparcamiento casi tres horas. Tras conducir por varias pistas de tierra, llegamos a la carretera 47, desde donde se coge el desvío al aparcamiento que marca el punto de partida de un par de rutas de senderismo que recorren la zona. Nosotros queríamos ir a ver Glymur, por lo que tomamos la ruta que lleva hasta la montaña Hvalfell pasando por la cascada. La ruta hasta Glymur son unos 5.5 Km y está marcada para hacerse en unas 3 horas. Nosotros no teníamos tanto tiempo, por lo que tendríamos que darnos prisa si queríamos llegar.

Río por el oeste de Islandia Paisajes del oeste de Islandia
La cascada Glymur

La ruta es muy dinámica, aunque en ocasiones es algo exigente. Se pasa por una cueva, se atraviesa un río pasando sobre un tronco y luego se sube a lo alto de la colina para llegar hasta un mirador desde el que se puede observar buena parte de la cascada. Glymur es la cascada más alta de Islandia con 190 m de altura, aunque no es tan caudalosa como otras. Además, se encuentra algo encajonada en una garganta, por lo que apenas es posible verla completa, lo que le resta espectacularidad. El camino de la ruta se encuentra bastante expuesto, por lo que hay que tener cuidado; en especial si quieres asomarte al borde para ver la cascada. Desde lo alto, además de ver Glymur, se tienen unas vistas espectaculares del valle del río Botnsá hasta su desembocadura en el mar.

Vistas desde lo alto de la ruta hacía la cascada Glymur con el río Botnsá en la parte baja
Paisajes del valle del río Botnsá en la ruta hacia la cascada Glymur Puente en la ruta hacia la cascada Glymur
Alberto frente a la cascada Glymur

Estuvimos allí haciendo fotos y disfrutando del paisaje hasta las seis y media, hora que nos habíamos marcado como límite para emprender la vuelta. Aquí sí que me gustaría haceros una recomendación. Nosotros bajábamos tan rápido que en un despiste nos salimos del camino. Existía un sendero cerrado y, sin darnos cuenta, nos metimos por él. Éste nos llevó por unas zonas bastante peligrosas y escarpadas que, en algún momento, nos hizo pasar algo de miedo. Al final, este camino se unía al principal en un punto donde se indicaba que el sendero por el que veníamos estaba cerrado por la existencia de zonas de riesgo... Para habernos matao!!!

Momentos difíciles al salirnos de la ruta de la cascada Glymur
Unas cuevas por las que se pasan durante la ruta de la cascada Glymur Paso por una cueva en la ruta hacia la cascada Glymur

Volvimos a cruzar el río y pasar bajo la cueva para llegar al parking, donde encontramos un libro de firmas metido en una urna. No pudimos resistirnos a dejar un recuerdo. Esta ruta nos gustó bastante y, si tenéis tiempo, es recomendable hacerla. Las vistas son muy bonitas, no está muy transitada y nos resultó muy divertida por las diferentes zonas que se atraviesa. En cuanto a tiempos, en la subida tardamos algo más de una hora, eso sí, íbamos a buen ritmo y sin entretenernos demasiado. Una vez llegamos al punto en que decidimos darnos la vuelta estuvimos disfrutando del paisaje poco mas de 10 minutos y comenzamos el camino de vuelta, que nos llevó unos 40 minutos. En total tardamos poco menos de 2 horas, aunque nos hubiese gustado haber podido ir más relajados.

El final del roadtrip por Islandia

En el parking, cuando nos subimos al coche, nos envolvió un sentimiento de tristeza. Emprendíamos el camino de vuelta a Reikiavik y éste sería nuestro último trayecto en nuestro querido coche, nuestro campeón que había podido con todo lo que le habíamos echado, nuestro Demonio Rojo.

Casitas en oeste de Islandia

Llegamos a Reikiavik en algo más de hora y media y, como al día siguiente devolvíamos el coche, teníamos que llenar el depósito y limpiarlo de arriba abajo. Nosotros fuimos a una gasolinera grande que tenía una zona para limpiar, así que matamos dos pájaros de un tiro. Tras esto fuimos al Student Hostel, el mismo en el que habíamos pasado nuestra primera noche.

La vuelta a Islandia había sido algo increíble y muy especial. Nunca habíamos hecho un road trip y nos encantó. Habían sido más de 2600 km de libertad, diversión, locura y en ocasiones estrés. Pero sobre todo había sido un sueño el poder disfrutar de este modo de la tierra del hielo y el fuego, de las cascadas, icebergs, geisers, aguas termales, volcanes, fumarolas, suelos que borbotean, frailecillos, ballenas, auroras boreales, etc. Al meternos en la cama y repasar lo que habían sido estos últimos 9 días concluimos que este país es una maravilla natural con mucha diversidad de paisajes y atractivos que todo el mundo debería visitar al menos una vez en la vida.

Pero nuestro viaje aún no había acabado, al día siguiente nos íbamos de rafting, no podíamos irnos sin nuestra pizquita de aventura.


A continuación os dejamos un mapa con los puntos de interés del oeste de Islandia que visitamos durante nuestro noveno día en el país, además de otros que también puedes ver (marcados en amarillo).

Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.


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Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

4 comentarios:

  1. Muchas Felicidades por este maravilloso blog!! Me ha encantado ver los últimos días que te faltaban por publicar. Dentro de un mes y medio voy para allá y estoy muy ilusionada. Vuestro blog me ha sido muy útil, muchas gracias!

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    1. Gracias Keiko! Aún nos queda contar el último día en el que hicimos rafting ;), pero la ruta por la isla termina con este día. Un abrazo!

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  2. Espectacular posts que me sirven muy mucho para mi viaje de este año. Solo por curiosidad, donde hicísteis rafting?

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    1. Hola Eugenio!
      Hicimos rafting en el río Hvitá. En la Guía de Islandia tienes toda la información.
      Un saludo.

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