domingo, 8 de julio de 2018

Jerash y Castillo de Ajlun - Excursión de 1 día desde Amman

Panorámica del foro oval, su columnata y el Templo de Zeus en Jerash

Nuestro segundo día en Jordania lo dedicamos a visitar los sitios más destacados de la zona norte del país en una excursión de un día desde Amman. La increíble ciudad romana de Jerash; el castillo de Ajlun, un bastión de la época de Saladino; y la antigua ciudad helenística Umm Qais, eran nuestros planes para este día. En este artículo te explicamos cómo llegar hasta Jerash en coche desde Amman, los puntos más destacados dentro de esta hermosa ciudad romana y cómo recorrerla. También os contamos nuestra breve visita al castillo de Ajlun y cómo se nos torcieron lo planes y tuvimos que descartar Umm Qais.

El caos organizado del tráfico en Amman

Como os hemos contado en nuestro relato de Amman en nuestro primer día, nuestro coche de alquiler se quedó sin batería y quedamos con la empresa de alquiler que nos acercaríamos a las 9:00 a su central para hacer una revisión al coche. Nuestra idea era haber salido hacia Jerash a las 8 e intentar evitar los atascos de la ciudad, pero no pudo ser. A las 8:45 estábamos saliendo de nuestro hotel (el 7Boys hotel) y nada más partir nos dimos cuenta de que la gesta no iba a ser sencilla, jijijiji. En los semáforos, los dos carriles se convertían en 4 o 5 filas de coches, las rotondas eran una auténtica locura y los cambios de sentido y las incorporaciones me traían de cabeza. Pero pronto me di cuenta de que, a pesar de este caos, existía un respeto por el resto de los conductores. Poniendo los intermitentes, circulando despacio, evitando las maniobras bruscas y permitiendo a los coches parados incorporarse, porque se van a incorporar si o si, íbamos a llegar a destino sin percances. Al principio os parecerá estresante, pero una vez que aprendáis cómo funciona, seguro que es pan comido.

Revisión del coche y camino a Jerash

Al final llegamos a la central de Payless, el coche que reservamos con Auto Europe, algo más tarde de las 9. Nos confirmaron que la batería tenía suficiente carga y que no existían cortocircuitos, sino que parecía haberse debido a un despiste mío con las luces. Tras esto salimos camino a Jerash. Como GPS utilizamos Google Maps y maps.me, que acabaron funcionando bastante bien. Nos llevaron hacia la carretera por avenidas bastante grandes, donde la circulación no era tan complicada. Salimos por la 35, una carretera de doble sentido, del estilo de las nacionales antiguas en España. Tardamos en llegar algo menos de una hora y la conducción, una vez que salimos de Amman, fue muy sencilla. De todos modos, si no os atrevéis a conducir por el país, se puede llegar a Jerash con un taxi contratado desde Amman, seguro que muchos taxistas os lo ofrecen, o incluso en autobuses públicos. También tenéis la opción de ir en un tour organizado a Jerash, Ajlun y Umm Qais.

Carretera de Amman a Jerash, Jordania

Si llegáis en coche, en la entrada de la antigua ciudad romana hay un parking gratuito donde poder dejar el coche todo el tiempo de la visita (lo tenéis señalado en el mapa al final del artículo). Para acceder al recinto hay que pasar por una serie de tiendas donde poder comprar souvenirs. Dentro, una serie de flechas indican el punto de entrada y la taquilla. La Jordan Pass incluye la visita de Jerash, por lo que con solo enseñarlo pasamos al interior.

Paseando por Jerash, las ruinas de la majestuosa ciudad romana Gerasa

Cardo Máximo de Jerash

Jerash es el actual nombre de Gerasa, una antigua ciudad romana que formó parte de la Decápolis romana. Éste fue el nombre que adoptaron las grandes ciudades romanas comerciales de la zona de Jordania, Siria, Israel y Palestina en el siglo I a.C. Aunque no se encontraba dentro de ninguna de las grandes rutas comerciales, adquirió muchísima importancia gracias a la fertilidad de sus tierras. El comercio que se realizaba, fundamentalmente con los Nabateos (fundadores de Petra), permitió que la ciudad creciese hasta llegar a su máximo esplendor en el s.III, alcanzando los 15000-20000 habitantes. Hoy en día solo quedan sus ruinas que cuentan, entre otros, con varios arcos de triunfo, un hipódromo, dos teatros, un foro, varios templos o una calle columnada. Jerash se considera la ciudad romana en ruinas mejor conservadas del mundo a excepción de la propia Roma.

Arco de Adriano y el Hipódromo de Jerash

Arco de Adriano de Jerash

Se accede desde la parte más meridional de la ciudad, a través del gran Arco de Triunfo que se construyó en el s.II d.C. en homenaje a la visita del emperador Adriano. Este precioso arco de 13 metros de altura en muy buen estado de conservación es tan solo el principio de la visita. Nada más atravesarlo nos encontramos con el hipódromo o circo. De él sólo se conserva una pequeña parte de sus gradas, una zona de arcos y, como no, la arena, es decir, el recorrido. Se construyó en torno al s.III d.C y tenía capacidad para unas 15000 personas. En este lugar se realizaban carreras de cuadrigas con frecuencia para entretener a la población. Pese a que tampoco se conserva una gran parte, nunca habíamos paseado por un hipódromo romano tan "entero" (mide 254 metros de largo por 51 de ancho). Así que nos fuimos al centro y nos imaginamos cómo tenían que ser las carreras con las gradas llenas de gente gritando y animando. Nos resultó muy curioso, así que estuvimos un ratillo paseando por la arena y por la grada. Actualmente se realizan unas representaciones dos veces al día. Nosotros tuvimos suerte y justo cuando estábamos allí comenzó, así que nos quedamos a disfrutar del espectáculo. Durante el espectáculo, un centurión romano nos cuenta las diferentes técnicas de ataque de las legiones romanas, escenificadas por un grupo de legionarios pertenecientes a la Sexta Legión Romana. También se representan luchas de gladiadores y, para terminar, dos cuadrigas dan varias vueltas al hipódromo. El show tampoco es nada del otro mundo, pero fue algo curioso de ver mientras disfrutamos de un lugar con más de 18 siglos de historia.

Panorámica del circo romano de Jerash
Alberto en la grada del Circo Romano de Jerash Grada del hipódromo romano de Jerash
Detalle de un legionario romano en el circo romano de Jerash
Desfile de la IV Legión Romana en el circo romano de Jerash Representación de una formación de defensa romana en el hipódromo de Jerash
Carrera de cuádrigas en el circo romano de Jerash

Tras el hipódromo, nos dirigimos al foro de la ciudad. No hay pérdida, solo existe una calle que lleva hasta el restaurante. Aquí podréis comer, compraros un granizado o agua. En nuestro caso llevábamos varias botellas de agua, pero nos hizo un día bastante caluroso y no nos duraron demasiado. Al final tuvimos que comprar allí una botella y el precio triplicaba el precio del agua en la entrada (1,5 litros por 2 JOD, unos 2,40 €). ¡Casi a precio de aeropuerto! A lo largo de la ciudad también os encontraréis con gente vendiendo agua que, aunque no esté recién salida del frigo, posiblemente tenga un precio inferior.

La puerta sur de Jerash y la galería abovedada

Puerta sur de Jerash

A unos 200 metros dese el hipódromo nos encontramos con la puerta sur de la ciudad. Al llegar aquí nos volvieron a pedir el Jordan Pass. Así que si habéis comprado entrada, no la tiréis. Esta puerta es una de las cuatro que daban acceso a la ciudad y a ambos lados podemos ver parte de la muralla que protegía a la misma. Esta puerta nos da la bienvenida a la zona principal: el foro y su preciosa columnata. Nada más pasar el arco, a mano izquierda, se encuentra una galería abovedada con una pequeña exposición de mosaicos, columnas, capiteles y una reconstrucción del templo de Zeus, donde se ve lo que fue su imponente entrada formada por un patio al que pertenecía esta galería. Además, otro incentivo para entrar es el fresquito que hace dentro; un placer para los días de mucho calor.

Exposición en la galería abobedada de Jerash Recreación del Santuario de Zeus de Jerash

La plaza oval y la columnata de Jerash

Vista general de la plaza oval desde el Templo de Zeus en Jerash

Al salir de la galería y subir las escaleras llegamos a uno de los sitios más bonitos de Jerash, el foro y su preciosa columnata oval. Esta enorme plaza de 80 por 90 metros rodeada por 56 columnas jónicas, que en su momento sostenían un pórtico, nos recordó a la columnata del Vaticano que vimos en nuestro viaje a Roma. La plaza conectaba la vía principal de Jerash (Cardo Máximo) con el templo de Zeus y servía como plaza del mercado y centro de la vida social de la ciudad. Esta plaza tiene una curiosidad, a medida que nos alejamos del centro, las losas que forman su pavimento aumentan de tamaño, dando una sensación óptica que hace que la plaza parezca más grande y que lleva la mirada hacia la columna central. Es una pasada pensar en cómo los arquitectos romanos tenían tanta creatividad y eran capaces de jugar con las perspectivas.

Columnata de la plaza oval de Jerash Lena en la plaza oval de Jerash

Recorriendo el Cardo Máximo de Jerash

Cardo Máximo de Jerash

Desde allí se pueden tomar dos caminos, continuar por el Cardo Máximo o dirigirnos hacia el Templo de Zeus. En nuestro caso, como se vuelve por el mismo sitio, decidimos continuar por la gran avenida romana y dejar el Teatro Mayor y el Templo de Zeus para el final de la visita. El Cardo Máximo es la calle principal de Jerash. Tiene unos 800 metros y lo que más llama la atención es que está completamente flanqueada por columnas, una muestra más de la grandiosidad que alcanzó esta ciudad. Data del siglo II d.C. y conducía todo el tráfico de gente y carros desde la ciudad hasta el foro y lo que en su día fue el edificio más importante de la ciudad, el Templo de Zeus. Caminando por la calzada se pueden observar las roderas dejadas por el continuo paso de los carruajes. A ambos lados de la avenida van apareciendo las ruinas de los diferentes edificios que conformaban la cuidad como el Ágora, el Ninfeo, la Catedral, el templo de Artemisa o varios propileos.

Lena en el Cardo Máximo de la ciudad romana de Jerash Alber en el Cardo Máximo de la ciudad romana de Jerash

El Ágora de Jerash y la escalinata de la Catedral

Ruinas del Ágora de la ciudad romana de Jerash

Nosotros fuimos recorriendo el Cardo Máximo visitando las ruinas que nos encontrábamos a nuestro paso. Lo bueno es que a la entrada de cada edificio hay carteles explicativos que nos permiten hacernos una idea de la función que tenían y de su majestuosidad. El primer edificio que nos encontramos a mano izquierda es el Ágora. Actualmente sólo quedan los restos de la fuente, rodeada por dos filas de columnas corintias de las que sólo unas pocas siguen en pie. Este lugar, donde se reunía la gente de la ciudad para charlar alrededor de la fuente, tenía que ser un espectáculo.

Ruinas de la entrada a la catedral de la ciudad romana de Jerash

Más adelante nos encontramos con la entrada a la Catedral. Una escalinata, precedida por un pórtico y varias columnas, lleva hasta lo que en su día fue una enorme basílica cubierta de mármol, de la que hoy solo quedan sus ruinas.

El Ninfeo de Jerash

Ninfeo de la antigua ciudad romana de Jerash

Justo al lado, continuando por el Cardo, se encuentra una de las estructuras mejor conservadas, el Ninfeo. Una elegante fuente ornamental de varias alturas cubierta por una semi-cúpula en forma de concha. El agua manaba por las estatuas situadas en la parte inferior hasta la gran pila. Además, cuatro columnas corintias sostenían un pórtico que se extendía hasta el mismo Cardo Máximo.

El templo de Artemisa de Jerash

Detalle de frisos en ruinas de la antigua ciudad romana de Jerash

Continuando por la calzada romana nos encontramos varios frisos de gran detalle hasta llegar al propileo del templo de Artemisa. Otro de los lugares que más nos asombró de Jerash. El propileo es el monumental vestíbulo que precedía al templo. Se construyó sobre el 150 d.C. y sus magníficas escaleras llevan directamente hasta el patio donde se ubica el templo de Artemisa. Este punto es uno de los más elevados de la antigua Gerasa y se tienen unas vistas panorámicas espectaculares del foro, el Cardo Máximo, templo de Zeus o el teatro sur.

Entrada al Templo de Artemisa desde el Cardo Máximo en Jerash

En el patio, en otros tiempos repleto de columnas, se encuentra el templo de Artemisa con sus 11 impresionantes columnas corintias. El resto del templo se desmanteló en el s. IV d.C. y ha perdido todo el esplendor que debió tener en su día aunque las columnas doradas nos dan una idea de lo que tuvo que ser. De vuelta hacia el Cardo Máximo, nos dimos cuenta de una curiosidad de la escalinata del propileo y es que está hecha de modo que no parece haber escaleras. Tal y como se aprecia en la foto, la dimensión de los descansillos hace que las escaleras queden ocultas y no de la sensación de estar bajando. ¡Qué maestría de construcción!

Templo de Artemisa en Jerash
Interior del Templo de Artemisa en Jerash Alberto en las escaleras de entrada al templo de Artemisa en Jerash

Tethrapylon Norte y la puerta norte de Jerash

Tethrapylon norte de Jerash

Ya de nuevo en la calzada principal seguimos en dirección hacia la puerta norte. Antes de llegar hay una intersección con otra calzada denominada Decumano Norte. Sobre ese cruce se encuentra un Tethrapylon, una estructura en un gran estado de conservación que servía como acceso al Teatro Pequeño o Norte. Se situaba sobre los cruces de las calles principales y se trata de un monumento de planta cuadrada con un arco sobre cada una de sus cuatro entradas. Se construyó en el s.III en honor a la esposa del emperador Séptimio Severo, aunque se reconstruyó recientemente. Si a lo largo del Cardo Máximo el número de visitantes era cada vez menor, en esta zona sí que no había apenas nadie. Una maravilla recorrer este lugar casi en soledad. Nos acercamos a la puerta Norte, otra preciosa estructura reconstruida y que marca el fin de la antigua Gerasa. Ya de vuelta, se tiene una magnifica vista del Tethrapylon y la imponente columnata. Además, para los más observadores, muchas de las piedras que conforman el Tethrapylon se encuentran talladas como podéis ver en las fotos.

Puerta norte de Jerash Puerta norte de Jerash

El Teatro Norte de Jerash

La siguiente parada obligatoria es el Teatro Norte, también conocido como el Teatro Pequeño, en comparación con su hermano mayor situado a los pies del templo de Zeus. Para llegar hasta él tendremos que girar hacia la izquierda en el Tethrapylon, dejando la puerta Norte a nuestra derecha.

Decumano norte, entrada al Teatro Norte de Jerash

El Teatro Norte es una pequeña joya construida en el s. II d.C. y reconstruido recientemente con mucho mimo. Nosotros entramos directamente al escenario a través del pórtico y nos quedamos muy sorprendidos. Apenas había gente y, pese a ser pequeñito, tiene mucho encanto. Nosotros subimos por la grada izquierda hasta un pequeño palco. Allí los asientos son diferentes y hay una curiosidad sobre ellos, la piedra utilizada tiene tanto metal que con sólo golpearla ligeramente con los nudillos suena mucho. Esto se utilizaba como "aviso" para cuando había terremotos. Hay que decir que la zona sufrió varios seísmos de gran magnitud, siendo el del 747 y sus réplicas posteriores las que hicieron que la ciudad quedase abandonada.

Teatro Norte de Jerash

Camino de vuelta: Templo de Artemisa y Catedral de Jerash

Ruinas de la Catedral de Jerash

Salimos del teatro por la grada superior. Desde allí volvimos hasta el Templo de Artemisa. Desde este ángulo se ve incluso más bello que desde el que se contempla al subir desde el propileo. Salimos del patio por el camino que sale por la izquierda de éste. Este camino corre paralelo al Cardo Máximo y nos permite ver los edificios romanos desde la zona posterior. Nosotros, cuando llegamos a la Catedral, nos metimos para verla. En sus tiempos debió de ser espectacular, pero hoy sólo se encuentran en pie algunas de sus columnas y pequeños elementos. Pese a todo el lugar es precioso.

Alber en las ruinas de la Catedral de Jerash Escalinata de salida de la Catedral de Jerash

El Teatro Sur de Jerash 

Alberto en el Teatro Sur de Jerash

Bajando por las escaleras llegamos de nuevo al Cardo Máximo y volvimos sobre nuestros pasos hasta llegar al foro y su columnata. Desde aquí decidimos subir al Teatro Sur, el más grande de Jerash. Se terminó de construir en el s.I d.C. y podía acoger hasta 5000 espectadores. Hoy en día se conservan 32 filas de asientos y una de las dos alturas que conformaban su frente escénico. A nosotros nos impresionó mucho y creemos que es la estructura más destacable de Jerash. Además, desde lo alto de sus gradas se tiene una panorámica espectacular de toda la ciudad. Una curiosidad es su increíble acústica. Hay un punto marcado en la zona de la orquesta desde el que al hablar notamos como nuestra voz retumba por todo el teatro. Es maravilloso el conocimiento que se tenía en aquellos tiempos de estos detalles. Una segunda curiosidad es que si os colocáis dos personas en la zona de la orquesta, cada una a un lado de donde comienzan las gradas y os agacháis, pegando el oído a la pared, podréis hablar entre vosotros pese a otros ruidos que pueda haber. Nosotros hicimos la prueba, pese a que había varios grupos de turistas en el centro, y podíamos oírnos sin demasiada dificultad. ¡Chapeau por los arquitectos e ingenieros romanos!

El Templo de Zeus de Jerash

Templo de Zeus en Jerash

Una vez que salimos del Teatro Sur, la última parada fue el templo de Zeus. Este templo fue en su momento el edificio más importante de la ciudad. Precedido de un enorme patio que en su día estaba circundado por los cuatro lados por un pórtico cubierto y que hoy en día se encuentra completamente en ruinas. Del templo apenas se conservan 10 columnas de las muchas que lo rodeaban originalmente, pero desde allí se tienen una preciosa vista del foro, la columnata y el Cardo Máximo. Merece la pena subir hasta allí para sentarse unos minutos a admirar e intentar imaginar lo que Gerasa fue en su día.

Vistas de la plaza oval desde el Templo de Zeus en Jerash
Columna derruída del Templo de Zeus de Jerash Patio anterior al Templo de Zeus en Jerash

Conclusiones

Para emprender el camino de vuelta bajamos hasta el foro, junto a las ruinas de una de las enormes columnas que formó parte del templo. Pasamos por lo que en su día fue el patio de acceso hasta llegar al foro. Desde allí deshicimos el camino por la Puerta Sur, Hipódromo y Arco de Adriano hasta salir del recinto. La visita a la antigua Gerasa y actual Jerash es imprescindible si viajáis a Jordania. Caminar por allí es como trasladarse en el tiempo. Es un auténtico lujo que aún se conserven las ruinas de una ciudad romana entera. Poco a poco, y gracias a inversiones de países y particulares, se siguen reconstruyendo edificios que incrementan la majestuosidad del lugar. 

La visita os llevará todo lo que queráis. Nosotros estuvimos allí unas cinco horas, y eso que nos dejamos muchas cosas sin ver. Nos dejamos embelesar por el lugar y como el día no era muy soleado, pudimos disfrutarlo a nuestro ritmo, recreándonos en todo lo que nos llamaba la atención. Las visitas con guías no creo que duren más de tres horas y ese sería el tiempo que creemos que se le debería dedicar como mínimo a Jerash.

El Castillo de Ajlun

Castillo de Ajlun en Jordania

Si habéis llegado allí con un conductor privado o, como nosotros, en un coche de alquiler, podéis completar el día acercándoos al castillo de Ajlun. Nosotros tardamos unos 30 minutos en llegar hasta allí y la carretera, similar a las nacionales españolas, no tiene ninguna dificultad.

Camino hacia el Castillo de Ajlun

El castillo de Ajlun (Qal'at Ar-Rabad) está situado en lo alto de la colina en la que se encuentra la ciudad. Se construyó en la época de Saladino, en el año 1184 d.C. Su función fue la de proteger las rutas comerciales del valle del Jordán, controlar las minas de hierro de la zona y defender el reino de los cruzados, que intentaron conquistarlo sin éxito durante décadas.

Entrada al Castillo de Ajlun

La entrada está incluida dentro de la Jordan Pass, aunque su precio es de tan solo 1 dinar (1,21 € aproximadamente). Para acceder al castillo se pasa por un puente de madera situado sobre un foso de unos 15 metros de profundidad. Una vez dentro, se pueden recorrer varias salas a través de un laberinto de pequeños pasillos. El interior está totalmente restaurado, aunque no hay ningún tipo de mobiliario que adorne las estancias, salvo en una pequeña sala que se encuentra una breve exposición con objetos de la época. Casi en cada estancia se encuentra un pequeño texto explicativo para completar la visita para aquellos que visitan el lugar sin guía. El castillo es curioso, pero lo más destacado son las vistas que se tienen de valle, llegando a poder ver Jerusalén en un día despejado.

Recorriendo las cámaras del Castillo de Ajlun Cámara del Castillo de Ajlun
Pasillos del Castillo de Ajlun Escalera del Castillo de Ajlun
Vistas desde el Castillo de Ajlun

En nuestra opinión el castillo de Ajlun es una visita que puede complementar perfectamente una visita a Jerash. En unos tres cuartos de hora se pueden haber recorrido todas las salas y disfrutado de las vistas. Eso sí, tenemos que decir que la visita sin guía se nos quedó un poco corta y, pese a los carteles explicativos, muchas veces no teníamos claro en qué sala estábamos. Quizás un guía pueda aportar más información que permitan trasladarse a la época y disfrutar más del lugar. En nuestra opinión es un lugar que, si no disponéis de tiempo, sería prescindible.

Umm Qais

Al salir del castillo se nos habían hecho las cinco y media, así que tuvimos que abortar el plan de visitar Umm Qais. Llegar hasta allí se tarda una hora y media en coche, tanto desde Jerash como desde el castillo de Ajlun. Era algo inviable siendo esas horas, pero es una opción para completar el día de visitas por el norte de Jordania si madrugáis y disponéis de tiempo.

Umm Qais, conocida antiguamente como Gadara, formó parte de la Decápolis romana. También cuenta con un importante yacimiento arqueológico, aunque es de menor extensión e importancia que el de Jerash. De lo que estamos seguros es de que esta zona tendrá muchos menos turistas que Jerash y eso siempre es un punto a favor cuando visitas lugares así. Así que si tenéis tiempo, podéis plantearos incluir esta visita en vuestra ruta por el norte de Jordania.

Cenando en Jerash

Habiendo descartado la visita de Umm Qais, y siendo las horas que eran decidimos cenar en Jerash, en un restaurante del que teníamos buenas referencias, el Green Valley. Este restaurante es bastante turístico y por ello bastante caro, aunque cuando nosotros fuimos sólo había locales cenando y fumando shishas. Nosotros pedimos un mansaf que enamoró a Alberto y para mí un pollo a la brasa y hummus. Todo acompañado por unas aceitunas, encurtidos, una ensalada, patatas fritas y dos panes beduinos enormes. En total nos costó 39 JOD (unos 47 € al cambio), bastante caro en comparación con otros sitios, pero la calidad fue muy buena.

Cenando en Green Valley en Jerash

Para los foodies, un mansaf es un plato típico jordano que consiste en un plato de arroz con cordero guisado en un yogurt llamado jameed. El plato se cubre por un fino pan sobre el que se pone el arroz cocido y la pata de cordero junto con trocitos de almendra (u otro fruto seco). Se sirve junto con un cuenco con salsa de yogurt que se va echando sobre la carne y el arroz. ¡¡A Alberto le encantó!!

Mansaf típico Jordano en Green Valley en Jerash

Regreso a Amman

Con este pedazo homenaje que nos dimos salimos del restaurante bien entrada la noche, serían las ocho más o menos, así que nos tocó hacer el viaje de vuelta de noche. No tuvimos demasiada complicación, aunque sí que se notó cuando entramos en Amman que nos cruzamos con varios coches conduciendo bastante rápido. Pero bueno, como no era viernes, no hubo mayor complicación. Al llegar al hotel, nos acercamos a un supermercado para comprar agua de cara al road trip que empezaríamos al día siguiente hacia el norte del país. Para que os hagáis una idea, compramos 6 botellas por 1,75 JOD (unos 2,10 €); un precio muy inferior al que pagamos por una sola botella en Jerash.

Consejo, si tenéis que entrar en Amman un viernes, no os recomendamos llegar de noche. Los viernes son el equivalente a los sábados en España y todo el mundo sale y las calles se colapsan. Nosotros cometimos ese error en Aqaba. Si en la ciudad costera el tráfico fue terrible, no nos imaginamos cómo tiene que ser algo así en Amman.

Resumen del día

El día terminaba con muy buenas sensaciones. Pese a que había empezado con la visita al taller, el resto de la jornada había ido sobre ruedas. El comienzo de nuestro road trip no podía haber empezado mejor. Jerash nos había enamorado y la visita a Ajlun ponía la guinda a un día muy completo. La conducción fue mucho más sencilla de lo esperado y el coche funcionó de maravilla. Al día siguiente comenzábamos la ruta hacia el sur, en la que acabaríamos durmiendo en Petra, pero eso es otra historia.


A continuación os dejamos un mapa de Jerash con los puntos de interés que vimos durante nuestra visita (marcados en rojo), donde también incluimos el castillo de Ajlun y otros servicios que utilizamos ese día. Igualmente hemos incluido otras visitas interesantes marcadas en amarillo.

Si quieres, puedes ver el mapa "Jerash y Castillo de Ajlun - Excursión de 1 día desde Amman" en otra pestaña.


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Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

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