domingo, 19 de agosto de 2018

Buceo en Aqaba en el mar Rojo de Jordania, Cedar Pride y Japanese Garden

Cubierta del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Jordania es famoso por Petra y por el desierto de Wadi Rum, pero algo que mucha gente no conoce es que también tiene un inmenso tesoro en sus costas. El mar Rojo de Jordania está lleno de corales, de peces de colores y de otras muchas sorpresas que hacen las delicias de los submarinistas. La costa cercana a la localidad de Aqaba, en el mar Rojo, es uno de los mejores destinos para bucear en el mundo; tanto si eres un experto, como si eres un principiante y ésta es la primera vez que buceas.

Bucear en Aqaba, en el mar Rojo jordano

Antes de nada vamos a situarnos. Jordania apenas cuenta con 25 kilómetros de costa en el mar Rojo, pero la cantidad y calidad de sus corales es tremenda. No hace falta irse al sudeste asiático o a las costas mexicanas para disfrutar de uno de los mejores buceos del planeta. En comparación con sus vecinos, las costas jordanas son mejores para el buceo que las de sus vecinos israelíes. Sin embargo, sí que es cierto que las costas de Egipto poseen una mayor riqueza; aunque también tienen un litoral mucho mayor.

Buceo entre peces y corales en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Si algo sorprende de las costas del mar Rojo en Jordania es que los corales y arrecifes se encuentran pegados a la orilla. Basta con andar unos metros, no más de 5, y ya empiezas a ver los primeros corales y pececillos de colores. Esto es algo realmente impresionante que no hemos visto en ningún otro lugar del mundo. Otra característica que le convierte en un destino ideal para el buceo es la claridad de sus aguas. Durante todo el año se puede tener una visibilidad que varía entre los 30 y 45 metros. Esto algo muy inusual y que hace tremendamente atractivo el buceo y el snorkel en sus costas. Por si esto no fuese suficiente, la temperatura de sus aguas es bastante agradable, pasando de los 20 ºC en invierno, a los 26 ºC en verano. En este aspecto, sí que es cierto que el mar Rojo no es tan cálido como el sudeste asiático, pero siguen siendo temperaturas muy buenas.

Buceo en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

La vida que podemos encontrar en las costas de Aqaba (el mar Rojo jordano) es tremendamente diversa. Se pueden ver peces pequeños como el pez payaso (sí, estos son los "nemos"), el pez cirujano azul (éste es Dory, otra protagonista de la película "Buscando a Nemo"), el pez erizo, el pez mariposa, caballitos de mar o el pez ángel emperador, entre muchos otros. Pero también se pueden ver animales de mayor tamaño como el impresionante pez león, tortugas marinas, varios tipos de morenas, el inmenso pez napoleón, algún tipo de tiburón o rayas e incluso, si tienes muchísima suerte, puedes ver el tiburón ballena. A todo esto hay que sumarle un espectro bien amplio de coloridos corales que adornan el lecho marino.

Mucho coral en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

El golfo de Aqaba tiene la característica de tener muy pocas corrientes marítimas, esto lo convierte en el destino perfecto para el buceador principiante con poca experiencia o para aquel que se inicia en este deporte. Esto no significa que no sea un lugar interesante para los buceadores experimentados. Hay zonas de buceo en las que las paredes de coral se hunden cientos de metros, ideales para aquellos que ya llevan muchas inmersiones a sus espaldas y buscan algo más.

Todos aquellos que no tienen ninguna certificación de buceo puede hacer las inmersiones conocidas como Discover Scuba Diving. Para esto no es necesario tener la certificación Open Water de PADI, ni ninguna experiencia previa. En nuestro caso no teníamos el certificado, ni tampoco tiempo en este viaje para sacarnos la certificación allí, por eso optamos por hacer un par de ellas. Ya habíamos buceado antes en Costa Rica, pero al igual que en Jordania, lo que hicimos fue un Discover Scuba Diving de dos inmersiones, puesto que no teníamos ningún tipo de certificado.

Coral ondulado en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania Buceo en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Durante un Discover Scuba Diving te dan unas explicaciones previas del manejo básico del equipo, las señas que se usan bajo el agua y ciertas cuestiones a tener en cuenta, como la parada de seguridad antes de salir a la superficie. También, antes de sumergirte, realizas ciertas maniobras con las gafas para quitar el agua, volver a ponerte la boquilla de la bombona si se te suelta... ciertas cuestiones para solventar imprevistos sencillos que te puedan surgir durante la actividad. De todas formas, no hay de que preocuparse, en todo momento vas acompañado por un monitor experimentado que sabe como actuar ante cualquier imprevisto. En nuestro caso, teníamos recientes las lecciones que habíamos aprendido en nuestro viaje a Costa Rica hacía solo unos meses.

Qué empresa elegir para bucear en Aqaba

En Aqaba y en el resto de la costa jordana hay muchas empresas que ofrecen los servicios de buceo. En nuestro caso nos decantamos por Camel Dive Center, con los que tuvimos una experiencia genial. Antes de nada quería deciros que realizamos una colaboración con ellos, pero eso no significa que la opinión que damos esté condicionada o modificada por este motivo. Nosotros siempre somos sinceros y si algo nos gusta lo decimos, y si no, también.

Centro de buceo Camel Dive Center, Aqaba, mar Rojo, Jordania

El centro de buceo se encuentra justo en frente de First Bay, un buen lugar tanto para el buceo como para el snorkel. En el mapa del final del post tenéis la ubicación exacta. Allí mismo hay aparcamiento para poder dejar el coche sin problemas. En cuanto al equipo que utilizan, estaba en buen estado. Había neoprenos, gafas y aletas de todos los tamaños. En cuanto a las bombonas y demás aparatos que se usan durante la inmersión, no os sé decir si era de primera calidad o no, no entendemos de estos temas. Pero todo fue genial durante las inmersiones. También tienen duchas propias y vestuarios para quitarte la sal del mar tras los buceos.

Interior centro de buceo Camel Dive Center, Aqaba, mar Rojo, Jordania Sala equipo centro de buceo Camel Dive Center, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Los instructores son gente joven (de los veintialgo a los treinta y pico), pero con un montón de experiencia e inmersiones a sus espaldas. Se conocen perfectamente la costa de Aqaba y saben donde están los puntos de mayor interés de cada punto de buceo. Están acostumbrados a recibir a gente que se estrena por primera vez en esto, así que si es vuestro caso, seguro que os sentís cómodos con ellos.

Instructores Juan Carlos y Fox, junto a Alberto y el gerente en Camel Dive Center, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Nos comentaron que de vez en cuando traen a instructores de otros países con experiencia en otras aguas a trabajar allí. Solo se quedan durante una temporada, pero me parece una forma genial para que el equipo de Camel Dive Center intercambie opiniones con otros buceadores y descubra cómo hacen las cosas en otros sitios. Coincidió que hacía tan solo unos días había llegado Juan Carlos, un instructor de Gijón, que venía de trabajar en Malasia. Tras unos cuantos días hablando en inglés, volveríamos a escuchar a alguien en nuestra lengua materna.

Buceo en el Cedar Pride, un barco hundido en la costa de Aqaba

Íbamos a hacer dos inmersiones y nos preguntaron si teníamos predilección por hacer algo en especial o ir a algún punto en concreto. Yo lo tenía claro, quería ir a ver el Cedar Pride. Uno de los puntos de buceo más famosos de Aqaba es este barco hundido, que además es accesible para buceadores de todos los niveles, tanto si tienes una certificación Open Water (la básica), como si estás haciendo un Discover Scuba Diving o lo que es lo mismo, no tienes ninguna certificación. Normalmente los pecios suelen estar a mayor profundidad, estando solo accesible para los buceadores en posesión de una certificación superior como la Advance Open Water. En este caso, la profundidad máxima, donde se apoya el casco, es de 25 metros (para llegar a ese nivel, necesitas tener un Advance Open Water) y la parte superior del mastil está a tan solo 7 metros de la superficie.

Una de las peculiaridades del buceo en Aqaba es que normalmente se accede andando desde la playa, no es necesario coger un barco para ir a los puntos de inmersión. Y eso fue lo que hicimos, los instructores, un par de chicas más y nosotros, nos montamos en la furgoneta del centro de buceo y nos fuimos al punto de inmersión. En la playa empezamos a preparar todo el equipo y a recibir las instrucciones, aunque en nuestro caso más bien era repasarlas. No era la primera vez que buceábamos y pese a no tener ninguna certificación, teníamos bastante reciente todo lo aprendido en el buceo que hicimos en Costa Rica.

Corales de camino al Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Con todo listo y la lección repasada, nuestros instructores (Juan Carlos y Fox) y nosotros dos, nos metimos el agua. Antes de sumergirnos del todo estuvimos repasando algún movimiento, todo iba genial, así que deshinchamos parcialmente los chalecos y comenzamos a descender. El inicio de esta inmersión discurre por algunos corales desperdigados. Son bonitos, pero nada comparables a otros puntos de buceo. Lo bueno está por llegar.

Buceo en el lateral del casco del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Tras un pequeño tiempo buceando, de repente ves una especie de "montaña" delante tuyo. ¡Qué va! ¡Es el casco del Cedar Pride! La llegada al barco hundido es algo realmente impresionante, aquello es enorme. Este carguero de construcción gijonesa mide ni más ni menos que 74 metros de eslora. Fue hundido por el rey de Jordania Abdullah II en 1985 para formar un arrecife de coral artificial en las costas de Aqaba y así, convertirse en una de las principales atracciones de buceo de este país.

Eslora del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania Buceo en el Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Seguimos subiendo por el costado del casco del barco hasta llegar al borde. Entonces fue cuando miramos abajo y vimos aquello. Qué preciosidad, qué cantidad de peces y corales... ¡Qué cantidad de vida! Es increíble como el barco ha sido colonizado poco a poco creando todo un ecosistema. Nunca habíamos visto nada igual y no pensábamos, ni mucho menos, que eso se pudiese ver sin tener una certificación de buceo. Por suerte, el Cedar Pride puede ser visitado por gente recién iniciada.

Detalle del coral del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Cabina del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania Cedar Pride, barco hundido, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Tras disfrutar de la cubierta del barco, y viendo los instructores que teníamos buen manejo de la flotabilidad, nos dijeron que les siguiésemos. Pasamos por debajo de una gran placa de metal, hasta que llegamos a una cámara de aire en el interior del barco. Sí, cuando hundieron el barco se creó una cámara de aire que aún hoy sigue conservándose. ¡Increíble! De hecho, nos quitamos las boquillas y respiramos aire debajo del mar. Menuda experiencia.

Entrando en el Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania Cámara de aire del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Volvimos a sumergirnos y, en esta ocasión, nos metimos por una sala del interior del barco, para salir por otra zona de la cubierta. Estaba siendo una experiencia inolvidable. El Cedar Pride había superado todas las expectativas, y eso que eran muy altas. Después de dejar el barco atrás volvimos hacia la costa en un tranquilo paseo entre corales y peces de colores.

Interior del barco hundido, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Dentro del barco hundido, Aqaba, mar Rojo, Jordania Saliendo del barco hundido, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Saludo de Lena buceando en Aqaba, mar Rojo, Jordania

Buceo en el Japanese Garden, un jardín de corales de colores en Jordania

Tras descansar un rato de la inmersión del Cedar Pride, comentar la experiencia y reponer fuerzas, nos pusimos a prepara el equipo para la siguiente inmersión, el Japanese Garden. El punto por el que entras al agua es el mismo, y al igual que en el anterior buceo, vas caminando desde la playa.

Entre corales en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania Cruzando corales en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

El buceo en el Japanese Garden no tiene nada que ver con el del Cedar Pride, lo que los convierte a ambos en una combinación perfecta. En este caso, el Japanese Garden ofrece un variedad y cantidad de corales y peces impresionante. Es un caleidoscopio de colores formado tanto por corales blandos como duros. Además, entre toda la fauna que te puedes encontrar destacan las tortugas carey (aunque nosotros no llegamos a ver ninguna), morenas, peces león, peces payaso en sus anémonas de mar (sí, el pez de "Buscando a Nemo"), bancos enormes de peces cola de lira, peces erizo, peces ángel emperador, peces mariposa... Vamos, que aquello es una auténtico espectáculo para las vista.

Coral con forma de árbol en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Corales de colores en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania Pez león en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Tras atravesar un campo de hierba marina llegamos a los corales. Aunque es cierto que se puede hacer snorkel en el Japanese Garden, siendo algo muy recomendable, el buceo es una experiencia mucho mejor. Además de poder bajar a mayor profundidad y poder estar cara a cara con los corales, el tamaño de los que te encuentras aquí es muchísimo mayor; así como la variedad y cantidad de peces.

Primer plano corales Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Corales enormes en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania Corales gigantes en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Cientos de peces en los corales del Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Cualquier calificativo que pueda dar al Japanese Garden se quedaría corto. De hecho, se convirtió en nuestro punto favorito de buceo / snorkel para ver coral de todos en los que estuvimos en Aqaba. A medida que pasan los minutos no paras de sorprenderte de todo lo que ves. Hay corales de un montón de colores y formas. Algunos de los que llegamos a ver eran de varios metros de altura. Impresionantes. Además, estaban rodeados de cientos de peces. En serio, qué lugar tan bonito. Habíamos oído hablar bien del buceo en el mar Rojo, pero el día de hoy no solo confirmaba lo que habíamos oído, sino que nos hacía prometer que teníamos que volver algún día allí.

Banco de peces lira en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Bucenado en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania Bucenado sobre los corales en el Japanese Garden, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Antes de finalizar el buceo por el Japanse Garden hicimos "una parada para descansar un poco". Allí, en medio de la nada, los centros de buceo habían montado un lugar con sillas para sentarse, un tablero de ajedrez, una cama y hasta una bici estática. Aquello era de locos. No pudimos evitar soltar una carcajada nada más verlo.

Silla en el fondo del mar en Aqaba, mar Rojo, Jordania Bici en el fondo del mar en Aqaba, mar Rojo, Jordania

Snorkel guiado en First Bay North

Tras las dos inmersiones volvimos al centro de buceo y estuvimos tomando unos cafés y picando algo mientras hablábamos con la gente de allí. ¡Son unos chavales súper majos! Pasadas un par de horas, nos fuimos a hacer un tour guiado de snorkel por First Bay North con Sky, el chico más joven, que es el que se encarga de hacer estas actividades. En este caso no tuvimos que desplazarnos a ningún lugar, ya que First Bay North está justo en frente de Camel Dive Center.

Preciosos corales en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania

El snorkel por First Bay North nos recordó en cierta manera a lo que habíamos visto en el Japanes Garden, aunque los corales aquí eran de otro tipo. Quizás, si tuviese que quedarme con uno de los dos, preferiría el Japanese Garden. Aunque este punto de inmersión era igualmente alucinante. Mucho coral y de calidad.

Lena haciendo snorkel en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Grandes corales en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania Peces cola de lira en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Nos lo pasamos genial durante la actividad de snorkel. Está claro que no es lo mismo que el buceo, pero la riqueza de coral de las costas de Jordania es tal, que tampoco necesitas sumergirte muchos metros para ver un arrecife lleno de color y de vida. En serio, puede que me repita, pero las costas de Jordania me sorprendieron muchísimo. Ya habíamos oído que había mucho coral, pero una cosa es leerlo o ver fotos (de catálogo en muchos casos), y otra muy diferente es disfrutarlo en vivo y en directo.

Variedad de corales en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Corales en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania Haciendo snorkel en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Bajando al fondo de First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Además de la gran cantidad de corales de First Bay North, muchos de ellos de color azul que no habíamos visto tanto por el Japanese Garden, también se ven unos cuantos peces realmente bonitos. Los más destacados son los espectaculares peces león. Vimos varios de ellos, tanto negros como marrones. Otros animales que vimos, pero que nos resultó imposible hacerles una foto, fueron los calamares. Son tremendamente bellos, ya que se puede ver perfectamente como cambian de color e incluso como cambian su patrón cromático. ¡Parecían una tienda con neones! Por la zona también se pueden ver pulpos y meros, pero en nuestro caso no logramos ver ninguno.

Pez león en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania
Pez león negro en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania Erizo en First Bay North, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Aunque el snorkel es algo que puedes hacer tu mismo con unas gafas que te lleves en la maleta, las ventajas de hacerlo con un centro de buceo son que te darán un neopreno, que te protege más de las temperaturas que si solo vas con el bañador, y además, también irá una persona guiándote por los mejores lugares de cada punto de buceo.

Despidiéndonos de un día completo de buceo en Aqaba, mar Rojo, Jordania

Cena en Aqaba, de calidad y barato

Tras terminar el snorkel volvimos al centro para darnos una ducha, cambiarnos y tomar otro café calentito cortesía de la casa. Allí se nos pasó el resto de la tarde sin darnos cuenta, hablando de todo un poco con la gente del centro de buceo, picoteando algo y riéndonos un montón. ¡Qué gente más maja!

Llegó la hora de la cena y decidimos repetir en el lugar que habíamos ido la noche anterior. El Hashem Son's es un restaurante de Aqaba frecuentado tanto por locales como por turistas que ofrecen comida muy rica y a un buenísimo precio. La relación calidad / precio es insuperable. De hecho, está siempre en el primer o segundo puesto en TripAdvisor. En este caso preferimos llevarnos la comida al hotel y cenar allí. Nos pedimos una ración de hummus, una de falafel normal, otra de falafel estofado y dos raciones de patatas fritas. Todo nos salió por 6 JOD (unos 7,30 €). También aprovechamos para pasarnos por una pastelería cercana, Abu Gharbiyah Sweets, y pedirnos un Knafeh para cada uno (pronunciado como kinabah). Cada pieza costaba 1 JOD (1,20 € aprox.) y estaban buenísimas. Es cierto que no tan ricos como los que nos comimos en el Habibah en Amman, pero merece la pena. Por cierto, tenéis las ubicaciones de estos sitios en el mapa del final del post.

El día había sido intenso, lleno de emociones y sorpresas. Pero esto no terminaba aquí, aún podríamos disfrutar una mañana más del mar Rojo de Jordania. Sería al día siguiente, pero eso ya es una historia para otro post. Solo os avanzo una cosa, vimos un avión y un tanque sumergidos.


A continuación os dejamos un mapa de Aqaba con los puntos de buceo y de interés que visitamos durante esta jornada (marcados en rojo). También incluimos otros puntos de buceo y snorkel bastante interesantes del mar Rojo de Jordania (marcados en amarillo).

Si quieres, puedes ver el mapa "Buceo en Aqaba (mar Rojo), entre barcos hundidos y corales" en otra pestaña.


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Índice:

Preparativos e información útil
Diario del viaje
Alojamiento

domingo, 12 de agosto de 2018

Qué ver en Petra en un día (con mapa detallado)

Mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania

Por fin había llegado el día, hoy íbamos a conocer Petra, la impresionante ciudad Nabatea. El gran momento del viaje había llegado. Recorrer el kilómetro y medio del Siq al amanecer y poder disfrutar del Tesoro casi en soledad bien iban a merecer el madrugón. Pero Petra no es sólo el imponente Tesoro, hay muchas otras maravillas y miradores que descubrir. El día de hoy lo íbamos a aprovechar al máximo recorriendo la mayoría de las rutas más conocidas, para llegar a los puntos más destacados de Petra, una de las siete maravillas del mundo moderno y Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Creo que ha sido uno de los días que nos hemos levantado con más emoción de nuestros viajes. ¡Petra estaba esperándonos! Queríamos estar en el centro de visitantes antes de la apertura de puertas para poder disfrutar del lugar en tranquilidad y alejarnos de las masas que suelen llegan más tarde. Por ello, a las 5:00 ya estábamos en pie y a las 5:30 salíamos por la puerta del hotel (Sharah Mountains Hostel) con la comida que habíamos encargado en la recepción el día anterior. Petra abre sus puertas a las 6:00 y queríamos estar allí puntuales. El desayuno del hotel comenzaba también a las 6, por lo que tendríamos que conformarnos con desayunar los bollos y el zumo que habíamos comprado el día anterior en el supermercado. El centro de visitantes de Petra tiene un parking cercano bastante grande y gratuito. Cuando nosotros llegamos apenas había coches, pero suponemos que se llenará en hora punta. Desayunamos dentro del coche y al terminar fuimos a la puerta de entrada. Cuando llegamos ya habían abierto y la gente iba entrando poco a poco, aunque no éramos demasiados. Las entradas de Petra se pueden comprar en el centro de visitantes al módico precio de 50 JOD un día (60 EUR) o 55 JOD dos días (66 EUR) o acceder con la Jordan Pass, que cuesta 75 JOD (90 EUR) con la entrada de dos días e incluye el visado (40 EUR) y las entradas a muchos otros sitios. Por ello, sin lugar a dudas, os recomendamos comprar la Jordan Pass; sólo visitando Petra y el visado, ya está amortizada. Cruzamos la puerta de entrada y comenzamos el camino hacia la antigua ciudad nabatea, el madrugón iba a merecer la pena, podríamos disfrutar de Petra casi en soledad.

Antes de nada os voy a resumir cierta información práctica sobre Petra (precio de las entradas y horarios), que seguro que os viene genial.

Horarios de Petra

Los horarios de apertura de Petra dependen de la época del año.

  • Verano: de 6:00 a 18:00 que es cuando cierran las taquillas.
  • Invierno: 6:00 a 16:00 que es cuando cierran las taquillas.
  • Durante el ramadán: 7:00 a 16:00 que es cuando cierran las taquillas.

* La información actualizada la tenéis en la web de Turismo de Jordania.

Aunque, por lo que pudimos ver, las horas de salida son un poco orientativas. En nuestro primer día, en horario de verano, salimos pasadas las 19:00.

Precio de las entradas de Petra

Hay dos formas de acceder a Petra, comprando una entrada individual en la taquilla o usando el Jordan Pass. En ambos casos, el precio varía dependiendo de los días que vayas a visitar Petra.

Entrada para Petra con ticket normal

Los precios para entrar Petra usando una ticket normal son:

  • 1 día: 50 JOD (unos 61,43 €).
  • 1 día*: 90 JOD (110,55 €). *Solo en el caso de los visitantes de un día que no hagan noche en el país y no lleguen por el puerto de Aqaba.
  • 2 días: 55 JOD (67,56 € aprox.).
  • 3 días: 60 JOD (73,70 €).

La entrada es gratuita para los menores de 12 años y las personas discapacitadas.

* La información actualizada la tenéis en la web de Turismo de Jordania.

Entrada para Petra con el Jordan Pass

Con el Jordan Pass se incluye la entrada en Petra, el coste del visado, así como la entrada a otros muchos lugares de Jordania. El precio del Jordan Pass varía dependiendo de los días que vayas a visitar Petra:

  • 1 día: 70 JOD (unos 85,94 €).
  • 2 días: 75 JOD (92,11 € aprox.).
  • 3 días: 80 JOD (98,25 €).

* La información actualizada la tenéis en la web del Jordan Pass.

La diferencia de precio entre el Jordan Pass y la entrada normal es de 20 JOD (24,56 €). Pero teniendo en cuenta que el visado para entrar en Jordania ya nos valdría unos 40 €, merece la pena comprar el Jordan Pass para entrar en Petra; vayas los días que vayas.

El camino hasta el Siq

Bloques Djinn en Petra, Jordania

Petra abre todos los días del año, a menos que llueva intensamente; por lo que si vais en invierno, es muy arriesgado reservar un solo día. Además, en nuestra opinión, un solo día no es suficiente para visitar todos los sitios destacados de Petra, es muy recomendable gastar dos días y disfrutar del lugar más tranquilamente. Hay que tener en cuenta que Petra era una ciudad, por lo que las cosas no están juntas. Para llegar a algún mirador o al Monasterio vais a tener que daros una buena caminata por caminos de tierra o subir cientos de escalone. Por ello, es muy recomendable llevar un calzado cómodo. Unas buenas playeras son la mejor opción. Además, en muchos caminos no hay sombras donde cobijarse, lo que hace que sea aconsejable llevar una gorra y agua. En Petra hay pequeños cafés situados a lo largo de los caminos, donde podréis tomaros un rico té o un refresco bien fresquito. Pero si el sol pega bien, echaréis en falta poder beber agua durante las subidas, así que llevad alguna botella. A la hora de comer tenéis varias opciones. Dentro de Petra hay tres restaurantes, dos de ellos situados en la zona del museo. Uno de estos es más asequible que el otro (lo tenéis marcado en el mapa del final del post). El tercero está situado frente al Monasterio. Otra buena opción es llevarse la comida, como nosotros, que la habíamos pedido el día anterior en el hotel. Eso te permite comer a los pies de las Tumbas reales, mirando el Tesoro o desde lo alto del Altar de los Sacrificios. Tú eliges las vistas.

Tumba de los obeliscos en Petra, Jordania

Cuando comenzamos a recorrer el camino que lleva al Siq estábamos muy emocionados. A diferencia del día anterior, el cielo había amanecido claro y despejado. Aunque hacía fresco, la felicidad hacía que casi no lo sintiésemos. El principio del camino de tierra discurre entre pequeñas colinas de piedra anaranjada donde podemos comenzar a ver algunos restos de la civilización nabatea, como grutas o los bloques de Djinn. Estos enormes bloques de piedra tallados datan del s. I d.C y se desconoce su función, podrían ser tumbas o lugares de culto. Un poco más adelante se encuentra la primera tumba, La Tumba de los Obeliscos. Está tallada en piedra y es un buen preludio de lo que vamos a ver más adelante. Nosotros, pasamos volando por esta zona, no queríamos desaprovechar que estábamos casi solos para llegar al Siq cuanto antes. Este camino tiene unos 800 metros hasta que, de repente, la montaña se eleva, dejando un estrecho camino entre sus paredes que, conforme avanzas, van ganando altura y se van haciendo cada vez más verticales. Este camino se denomina el Siq.

Caminando por el Siq

Entrada al Siq de Petra, Jordania

Recorrer el Siq es mágico. Es algo más de un kilómetro lleno de expectativas, donde en cada curva esperas que aparezca el Tesoro, pero que a su vez te deja sin palabras por su belleza. Las paredes verticales rosáceas y anaranjadas llegan a medir 200 metros de alto en algunos puntos y su anchura va variando, llegándose a estrechar hasta los escasos 2 metros. Aunque no lo parezca no es un cañón formado por la erosión del agua, sino que se formó por las fuerzas tectónicas que rompieron la piedra en dos dando lugar a la grieta.

A nosotros, este paseo, nos dejó sin palabras. A medida que nos adentrábamos en la montaña, las paredes se elevaban más y, pese a las ganas de llegar al Tesoro, tuvimos que bajar el ritmo para admirar lo que teníamos ante nosotros. Las formas onduladas de las paredes superponiéndose en diferentes planos parecían cortinas de piedra abriéndose a medida que caminábamos, dando lugar a preciosos paisajes de paredes verticales naranjas y rojizas. Se dice que el camino tenía la función de asombrar al viajero antes de entrar en Petra, y vaya si cumple su función. ¡No puede haber mejor prólogo!

Caminando por el Siq de Petra, Jordania Paredes del Siq de Petra, Jordania

Esta vía era la puerta de entrada a la ciudad nabatea de las caravanas de comerciantes y de los muchos peregrinos que querían alcanzar la ciudad sagrada. A lo largo del paseo se pueden encontrar los restos de lo que fue un enorme arco nabateo que daba la bienvenida al Siq y que permaneció en pie hasta el s.XIX, varias tallas y una pequeña tumba. Pero lo más destacable nos acompaña a lo largo de casi todo el camino, salvo en algunas zonas donde ha desaparecido. En ambos extremos de las paredes se tallaron en la roca arenisca las canalizaciones que llevaban agua a la ciudad. Y para que el agua fluyese y no se filtrase por la roca porosa se cubría de una pasta impermeable. Toda una obra de ingeniería hidráulica que permitió a los nabateos disfrutar del agua y convertirse en un oasis para las rutas comerciales que atravesaban el desierto.

Pero lo más impresionante se encuentra al final del camino. En una de las zonas más estrechas, de repente, en la rendija que queda entre las ondulantes paredes, se deja ver una pequeña parte de uno de los sueños de todo viajero, el símbolo de toda una civilización, el Tesoro de Petra.

Abertura del Siq con el Tesoro de Petra al fondo, Jordania

El Tesoro de Petra, una maravilla tallada en piedra

Cuando llegamos al último pasillo que lleva al Tesoro, nos detuvimos para disfrutar del momento. Habíamos hecho todo el camino anterior bastante rápido (unos 30 minutos), pero ahora queríamos saborear cada paso. Lo cierto es que la entrada a la ciudad nabatea no podría ser más espectacular, es como una película de suspense. Esta zona es la más estrecha de la grieta, lo que hace que el pasillo se sumerja en una mayor oscuridad en contraste con la parte del Tesoro que se deja ver a través de la pequeña rendija que deja la roca. A medida que se avanza, la visión cada vez es mayor hasta que se deja atrás la última pared y El Tesoro se muestra por completo ante nuestros ojos. Al llegar es imposible no soltar un "Oooohhh". Todos lo hacíamos mientras seguíamos avanzando con la boca abierta. Sin lugar a dudas, el madrugón había merecido la pena, estábamos allí con menos de 15 personas disfrutando de una de las siete maravillas modernas en silencio, todo un lujo.

El Tesoro de Petra sin gente, Jordania

El Tesoro es una antigua tumba nabatea tallada en roca arenisca. Mide unos 43 metros de altura por unos 30 de ancho y se cree que data del s. I a.C. Su ubicación, más protegida de las fuerzas erosionantes de los elementos que otras tumbas, ha permitido que se haya conservado mucho mejor que el resto de las tumbas de Petra. Los detalles de los capiteles de las columnas inferiores o los de los frontones superiores son un ejemplo de ello. Su nombre, el Tesoro, hizo que se contasen muchas leyendas sobre esta tumba; como que escondía en su interior el enorme tesoro de un gran emperador egipcio. Esto le costó que, en el s. XIX, un grupo de lugareños acribillasen a balazos numerosas zonas de la fachada, como la figura central o la urna superior, pensando que guardaban el secreto del tesoro escondido. Las balas se aprecian a simple vista. Una auténtica barbaridad...

El Tesoro de Petra es el monumento más representativo de Jordania, y es que no es para menos. Si podéis, y pese a sentir el odio de todos los que están sacando fotos, os recomendamos que os acerquéis hasta los bancos y perdáis unos minutos deleitándoos con todos los detalles de la fachada. Otro punto muy fotogénico es alejándoos hacia la calle de las fachadas. La vista no es tan frontal pero es una toma muy bonita para todos lo que no tengáis cámaras con grandes angulares.

El Tesoro de Petra, Jordania Vista lateral del Tesoro de Petra, Jordania

Las diferentes rutas para descubrir Petra

Los nabateos se establecieron en Petra en el siglo VI a.C. La ciudad comenzó a prosperar gracias a las grandes dotes comerciales que tenían, llegando a los 30.000 habitantes en el año 40 d.C. El imperio nabateo comenzó a debilitarse cuando las rutas comerciales comenzaron a cambiar, lo que aprovechó Roma para ocupar la ciudad y que pasase a formar parte de su imperio. Esto no hizo más que mejorar el desarrollo de la ciudad, incorporando diferentes elementos arquitectónicos como la calzada del Siq, la vía columnata o los baños. Petra volvía a tener importancia hasta que en los años 363 y 551 dos terremotos de gran intensidad destruyeron buena parte de la ciudad y finalmente fue abandonada.

El Tesoro es el icono de Petra, pero no es lo único que hay allí. Numerosas tumbas en diferentes estados de conservación, miradores, un altar en lo alto de la montaña, una calzada con columnas o un antiguo templo romano se distribuyen a lo largo de la ciudad. Para descubrirla existen diferentes rutas marcadas y otras extraoficiales que los lugareños os intentaran vender. Si vais a disfrutar de Petra dos días o más, es tiempo suficiente para recorrer todos los caminos principales. Sin embargo, si sólo vais a estar un día, vais a tener que seleccionar.

En el centro de visitantes y en algunos lugares podéis encontrar mapas con las rutas marcadas indicando el tiempo aproximado que se tarda en recorrerlas, aunque esto dependerá de lo rápido que andéis y de lo que os entretengáis haciendo fotos. Nosotros teníamos claro que el primer día queríamos subir al mirador superior del Tesoro y acercarnos al Monasterio, aunque también queríamos perdernos por alguno de los caminos secundarios.

La calle de las fachadas

Desde el Tesoro se puede subir directamente a dos pequeños miradores custodiados por los lugareños que os pedirán dinero por hacerlo. Nosotros queríamos subir al mirador principal, por lo que dejamos estas otras opciones para el día siguiente. La vía principal continúa por la derecha del Tesoro. A esta altura el camino comienza a ensancharse y pasa a llamarse el Siq exterior.

Calle de las fachadas de Petra, Jordania

Pocos metros después de abandonar el Tesoro comienzan a aparecer numerosas tumbas talladas sobre la roca. Ninguna está tan bien conservada como el Tesoro, ni es tan espectacular, pero a nosotros nos asombraba que hubiese tantas tumbas talladas por todos los lados. Petra tuvo que ser espectacular en su apogeo. Esta zona se llama la calle de las fachadas y en ella se encuentran más de cuarenta tumbas. Es un lugar que suele pasar desapercibido por lo que se acaba de ver, pero es un placer recorrer este camino encontrando sorpresa tras sorpresa. Una ventaja de visitar esta zona tan pronto es que los puestos que se montan en los laterales de la calle aún no están montados, por lo que se puede disfrutar de la zona mucho más tranquilamente.

Hemos leído que alguna de las tumbas es accesible, aunque cuando nosotros pasamos, muchas de ellas se estaban utilizando como establos para resguardar a los burros y caballos que los lugareños utilizan para ofrecer paseos a los turistas. Nosotros pudimos ver en varios momentos el mal trato que les dan a estos animales, por lo que ni se nos pasó por la imaginación subirnos en uno.

Alberto frente a la calle de las fachadas de Petra, Jordania

Un poco más adelante se encuentra la tienda "Why Not" y es el punto de partida de la ruta que sale desde el Siq exterior hasta el Altar de los Sacrificios. Nosotros íbamos en dirección a la ruta que sube al mirador, por lo que decidimos dejarla para más adelante o para el día siguiente.

El teatro de Petra, una enorme estructura tallada sobre la piedra

Continuando por la calle principal se llega al gran teatro de Petra. Toda la estructura, desde las gradas hasta el escenario, fue tallada por los nabateos en la montaña hace más de dos mil años. En un primer momento podía albergar hasta 3000 personas. Pero cuando Petra fue ocupada por los romanos, decidieron ampliarlo excavando varias filas nuevas en la grada superior. Esto provocó que se seccionasen varias tumbas y muestra de ellos son las cuevas existentes sobre las gradas.

Teatro romano de Petra, Jordania

Hace tiempo se podía pasear por el interior y subir a las gradas, pero hoy se encuentra cerrado. Suponemos que para evitar el desgaste que estaría provocando el paso de miles de personas al día. Observarlo a través de la verja le resta encanto, pero la verdad es que las vistas desde la vía principal permiten tener una perspectiva más general y muy bonita.

Las tumbas reales

Pasado el teatro, el Siq comienza a abrirse dando lugar a un amplio valle. Desde aquí se puede continuar por la calzada en dirección al centro urbano pero a mano derecha se encuentran las Tumbas Reales, un conjunto de tres enormes tumbas que hace imposible no acercarse. Además, la ruta hacia el mirador pasa por allí, así que nosotros fuimos directos. El conjunto se denomina así ya que su posición privilegiada, en altura sobre la colina principal de Petra, sus impresionantes dimensiones y la riqueza decorativa que tuvieron hace pensar que estos edificios funerarios perteneciesen a ciudadanos de muy alto rango o de estirpe real, pero nada se sabe a ciencia cierta.

Escaleras de subida a las tumbas reales, Petra, Jordania

Para llegar hasta ellas hay que subir por una escalera que se encuentra entre varias grutas y que los lugareños utilizan para guardar camellos o casas. La escalera lleva hasta los pies de la primera de ellas: La Tumba de la Urna.

La Tumba de la Urna

Lo que más destaca de esta tumba es que se encuentra sobre una doble fila de arcos. Este elemento, aunque fue añadido posteriormente por los bizantinos, la hace única junto con la columnata excavada a su izquierda. Se cree que data del año 70 d.C. y que un gran rey está enterrado en su interior tras el ventanuco central que aún se encuentra tapado por una gran piedra tallada con la figura de un rey.

Vista general de la Tumba de la Urna, Petra, Jordania

Al subir hasta la terraza se pueden apreciar perfectamente los efectos de la erosión. Lo curioso es que al estar escavada sobre una piedra veteada da la impresión de que la roca se estuviese fundiendo como si fuese chocolate al sol.

Su interior, de unos 20 m. x 20 m. sólo tiene algunas zonas excavadas que supongo que quizás en su día tenían esculturas en su interior. Pero lo que más nos llamó la atención fueron dos cosas: el techo, donde se puede apreciar el veteado y colores originales de la roca, como si fuese mármol; y la pared, donde se puede distinguir las marcas de las herramientas que se utilizaban para excavar estas maravillas.

Interior de la Tumba de la Urna, Petra, Jordania Detalle del interior de la Tumba de la Urna, Petra, Jordania

De nuevo en el exterior, desde la terraza se tiene una panorámica muy bonita del Siq exterior con el anfiteatro. A la derecha de la tumba hay un pequeño café donde se sirven tés, cafés o refrescos. Lo que no nos gustó es que pusiesen mesas y bancos delante de la tumba. ¿No había otro sitio? Por lo menos, era primera hora del día y no había nadie.

Nosotros frente a la fachada de la Tumba de la Urna, Petra, Jordania

La Tumba Corintia

Regresamos al camino que discurre junto a la montaña y a escasos metros nos encontramos con otras dos tumbas enormes aunque muy deterioradas: La Tumba Corintia y la Tumba del Palacio.

Panorámica de la Tumba de Palacio y la Tumba Corintia, Petra, Jordania

La Tumba Corintia es la primera. Lo que más llama la atención son sus dimensiones. Por desgracia, el paso de los años la ha deteriorado muchísimo. Su nombre proviene de las flores que decoran los capiteles de sus columnas y la parte superior recuerda a la parte misma del Tesoro, aunque con menos decoración. Pegada a ella se encuentra la siguiente tumba real: La Tumba de Palacio.

La Tumba de Palacio

Si la Corintia nos parecía grande, la Tumba de Palacio es enorme. Es la más grande de Petra y su estructura recuerda más a la fachada de un palacio romano que al resto de tumbas de la ciudad. De hecho, su nombre se debe a este motivo. Una de las curiosidades de esta tumba es que su fachada "no entraba" completamente en la roca, por lo que la zona superior izquierda se construyó sobre un añadido que actualmente se encuentra, en parte, derruido.

Fachada de la Tumba de Palacio, Petra, Jordania

Como nuestro objetivo era llegar al mirador durante las horas que el sol le da al Tesoro, no queríamos perder tiempo. Íbamos a pasar por delante de estas tumbas a la vuelta, por lo que las disfrutaríamos más tarde.

Ruta al mirador superior del Tesoro, Petra desde las alturas

Una de las imágenes que nos vienen a la cabeza del Tesoro de Petra es desde las alturas. Sí, os vamos a dar la ubicación exacta del mirador desde el que se sacan las típicas fotos de Instagram con el Tesoro a tus pies. Esta vista sólo se puede conseguir si subimos a lo alto de la montaña situada a la derecha del Siq que lleva al Tesoro. Y para llegar hasta allí hay que hacer una ruta que sale desde las Tumbas Reales y que se tarda en recorrer más o menos una hora.

Inicio de la ruta al mirador superior del Tesoro de Petra, Jordania Escaleras desgastadas, suelo de arenisca, en la ruta al mirador superior del Tesoro de Petra, Jordania

Poco después de pasar por la Tumba de Palacio, un camino señalizado sale hacia la derecha adentrándose en la montaña. Comenzamos a subir escaleras por un pasillo que se eleva entre una grieta que abre el macizo. ¡El paseo es espectacular! En algunas zonas el suelo de la ruta es la propia roca arenisca. En estos puntos el veteado multicolor que recorre la piedra desde las paredes hasta el suelo crea paisajes increíbles. La ruta en sí no es complicada. Una parte del camino son escalones construidos recientemente, pero el resto se camina directamente sobre la roca. En algunos puntos puede parecer complicado subir, pero la arenisca es tan abrasiva que es casi imposible resbalarse. Eso sí, no me gustaría caerme y rozarme con ella.

Subida de las escaleras al mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania Escaleras de la ruta al mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania
El anfiteatro romano desde el mejor mirador, Petra, Jordania

A medida que íbamos subiendo, las vistas cada vez son mejores. Es casi imposible no salirse del camino y acercarse al borde para disfrutar de las panorámicas del Siq exterior, el teatro, el valle y los macizos. La ruta sube a lo alto del macizo de Jebel el-Khubtha, es decir, sobre las Tumbas Reales.

Vistas del anfiteatro romano y el siq desde el mejor mirador de Petra, Jordania
Ruta al mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania Vistas del Siq exterior en la ruta al mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania
Vistas del Siq exterior en la ruta al mirador superior del Tesoro de Petra, Jordania

Al final del camino comenzamos a ver varios cafés bereberes indicando que desde allí se tienen las mejores vistas. A algunos miradores se puede acceder libremente, pero el que tiene una mejor perspectiva del Tesoro y el Siq es un café cerrado que han montado al borde de una roca y en el que se indica que si quieres pasar, tienes que consumir algo.

El mirador superior del Tesoro de Petra, todo un negocio

El mirador superior, el mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania

Como nosotros queríamos ver el Tesoro desde esa perspectiva, entramos dentro del café. Allí se ofrecía café, té y refrescos y, sorprendentemente, el precio era bastante económico. Pese a todo, nosotros no teníamos ganas de tomarnos nada, así que se lo dijimos y nos permitieron pasar de todas formas. En vez de quedarnos dentro del café, nos dijeron que podíamos pasar fuera de la tienda por un paso que había a la izquierda y parecía un tanto arriesgado; aunque después no lo era tanto. Desde esa roca se tiene una vista espectacular del Tesoro. Eso sí, daba miedo moverse, porque un pequeño resbalón posiblemente fuese el último. Nosotros nos quedamos allí sentados un buen rato. Habíamos llegado en el momento oportuno en el que el Tesoro está iluminado por el sol... ES-PEC-TA-CU-LAR.

Vistas del Tesoro de Petra desde arriba, Jordania
Exterior del café del mirador superior del Tesoro de Petra, Jordania Cruzando al mirador que está pegado al café que está en el mirador superior del Tesoro de Petra, Jordania

En el rato que estuvimos allí pudimos observar cómo los turistas de los tours y cruceros ya habían comenzado a llegar y todo empezaba a estar bastante lleno de gente. Nada que ver con cómo habíamos podido disfrutarlo hacía poco más de dos horas.

Vistas desde el mirador superior alternativo de Petra, Jordania

De vuelta a la tienda vimos como tenían preparado un sitio con una alfombra desde donde se tenía una vista aún mejor que la que teníamos antes. El sitio estaba pensado para hacer la foto perfecta del Tesoro de Petra, aunque había que bajar por una roca y era un poco peligroso. Alber se atrevió a bajar y yo me tuve que conformar con las fotos desde dentro de la tienda, que también eran bonitas. Eso sí, a diferencia del sitio anterior, este lugar es sólo para hacer la foto ya que siempre hay gente esperando. En la tienda también puedes disfrutar de las vistas, pero hay mucha gente. Así que si no te da miedo pasar fuera de la tienda por el lateral, es lo más recomendable. Ahí puedes disfrutarlo todo el tiempo que quieras, en calma y silencio.

El Tesoro de Petra visto desde arriba, Jordania

Algo que nos llamó la atención de esta vista es la pérdida de perspectivas que se tiene desde la plaza del Tesoro. Cuando se mira la fachada desde allí parece como si ocupase casi toda la pared y apenas hubiese montaña sobre ella. Sin embargo, cuando se observa desde esta perspectiva te das cuenta de que el Tesoro sólo ocupa la mitad del cortante de la montaña. Curioso.

Al salir de la tienda del café comenzamos a deshacer el camino. Vimos algún mirador más por la zona, en los que aprovechamos para hacer alguna foto. Sin embargo, la mejor vista era la anterior.

Otro mirador superior del Tesoro de Petra, Jordania

Nosotros hicimos la vuelta por el mismo camino por el que habíamos ido. Eso sí, tardamos mucho menos. Bajar escaleras es mucho más rápido que subirlas, así que en casi tres cuartos de hora estábamos abajo.

Descubriendo nuevas tumbas

Cuando terminamos la ruta del mirador y estábamos volviendo hacia las tumbas reales nos desviamos por un camino que nos llevó a la tumba de Sextius Florentinus. Esta tumba es de menor tamaño que el resto de tumbas reales y está muy erosionada, aunque se puede observar algún detalle como la medusa entre vides que está esculpida sobre la puerta de entrada. Pero casi lo más bonito de la tumba es el precioso veteado de la roca madre que el desgaste ha dejado a la vista en zonas como la entrada.

Panorámica de la tumba Sextius Florentinus en Petra, Jordania Fachada de la tumba Sextius Florentinus en Petra, Jordania

Estando allí, vimos unas fachadas al fondo que parecían bonitas, así que intentamos acercarnos continuando por el camino que seguía bordeando la montaña. A lo largo del camino no paraban de aparecer pequeñas tumbas, la mayor parte de ellas muy erosionadas. Hubo un momento en que llegamos a un lugar donde una roca con multitud de colores veteados emergía del suelo. Yo no sabía que una roca de arenisca podía ser así de bonita. Estuvimos allí un ratillo, pero como empezábamos a tener hambre y nos dimos cuenta de que ese camino no llevaba a las tumbas que queríamos ver, nos dimos media vuelta.

Caminando en busca de tumbas menos conocidas en Petra, Jordania Tumbas sin turistas en Petra, Jordania

Volvimos a las Tumbas Reales donde decidimos comernos el bocata, ¿qué mejores vistas se pueden pedir?

Recorriendo la vía columnata hasta Qasr al-Bint

Cuando terminamos de comer, decidimos ir hasta el centro urbano que se encuentra continuando por el camino principal. A medida que nos adentramos en el valle, las vistas de las Tumbas Reales son más bonitas.

Panorámica de las tumbas reales de Petra, Jordania

Llegados a un punto, el camino se convierte en calzada y las ruinas de numerosas columnas aparecen a los laterales. Esta calle es la vía columnata y fue la arteria principal de Petra. A ambos lados numerosas columnas delimitaban la calle y eran el punto de acceso a los edificios de la zona. Allí existió un ninfeo, diferentes mercados, el palacio real, el Gran Templo o el Templo de los Leones Alados. De todos ellos apenas quedan algunas estructuras en pie.

Via columnata de Petra, Jordania

Continuando por la vía, vamos a dar a la puerta de los Tremenos, o lo que queda de ella. Su estructura era muy similar a la de los arcos de triunfo romanos, pero en este caso servía para separar la bulliciosa ciudad de la zona sagrada donde se encontraba Qasr al-Bint, el santuario principal de Petra. El exterior del edificio debió ser espectacular, con escaleras de mármol y cuatro imponentes columnas. En su interior se realizaban ceremonias sagradas y celebraciones para rendir culto a los antiguos dioses nabateos. Este edificio es el que mejor se conserva de toda la zona y actualmente se está trabajando en su interior, por lo que no se puede acceder.

La via columnata y el palacio de Petra, Jordania Puerta de los Tremenos en el via columnata de Petra, Jordania

En esta zona es donde se encuentran dos de los restaurantes de Petra, el museo y es el punto de partida de varias rutas. Cuando llegamos allí eran algo más de las tres de la tarde. Petra cierra a las siete en verano. Bueno, se supone que a las siete hay que estar saliendo por el centro de visitantes. Habíamos calculado que desde donde estábamos hasta la salida se tardaría una hora y, aunque en el folleto dijesen que la ruta al Monasterio llevaba unas tres horas, nos pusimos a hacerla.

Qasr al-Bint desde la via columnata de Petra, Jordania

Camino al monasterio, la escalinata de Petra

Esta ruta sale desde la zona de restaurantes y es la más exigente de Petra. Sus más de 800 escalones hacen que para algunos pueda resultar agotadora. Nosotros la recorrimos en algo más de media hora, y eso que nos desviamos para visitar el Triclinio del León situado en un pequeño barranco muy cercano. Hemos leído en otras guías que lo normal es hacerlo en unos 40 minutos, por lo que no os echéis atrás por los tiempos que indican en los panfletos de las rutas. En todos los lados los lugareños ofrecen la posibilidad de hacer el camino a lomos de un burro. Nosotros ni nos lo planteamos. Vimos como trataban a palos a esos pobres animales y, aunque hubiésemos tardado cinco horas en llegar al Monasterio, nunca nos hubiésemos subido en ellos.

El Triclinio del León en la ruta al Monasterio de Petra, Jordania

El camino hasta el Monasterio es espectacular. Al igual que el camino hacia el mirador, la subida al Monasterio discurre por una grieta entre la montaña que se va subiendo escalón a escalón hasta llegar a lo más alto. Lo mejor es hacerla por la tarde, ya que la sombra ya da sobre muchos tramos. Subir sus 800 escalones a plena solana tiene que ser agotador.

Vistas desde la ruta al Monasterio de Petra, Jordania Subida por la ruta al Monasterio de Petra, Jordania

Eso sí, el esfuerzo tiene su recompensa. Tras pasar por un pasillo de unos dos metros se abre una plaza y a nuestra espalda aparece otra de las joyas de Petra, el Monasterio.

El Monasterio de Petra, la joya menos conocida

Posiblemente, al ser más inaccesible que el Tesoro, el Monasterio no es tan conocido ni está tan masificado. Sus dimensiones son mayores que las del Tesoro pero su ubicación no es tan espectacular. El estado de conservación es muy bueno, sobre todo en la parte superior, que aún conserva muchos detalles. Su nombre se debe a las cruces que se tallaron en su interior, lo que hace pensar que se utilizó como iglesia por los bizantinos.

Fachada del Monasterio de Petra, Jordania

Como apenas hay gente, ni nadie que te grite porque le estás estropeando la foto, se puede disfrutar con mucho más detenimiento que el Tesoro. Para nosotros las mejores vistas son desde el café situado justo en frente o desde uno de los miradores que se encuentran a pocos metros de allí. La verdad es que mirando el Monasterio no podemos evitar compararlo con el Tesoro. Una de las mayores diferencias es que en el Monasterio no se esculpieron las figuras sino que se esculpieron oquedades para, más adelante, colocar figuras en su interior. Esto, inevitablemente, le resta espectacularidad.

Frente a la fachada del Monasterio de Petra, Jordania Vista lateral de la fachada del Monasterio de Petra, Jordania

Como ya hemos comentado, el mejor momento para subir al Monasterio es por la tarde. Además de realizar el camino en la sombra, al llegar arriba, la fachada está completamente iluminada por el sol, acentuando el color de la arenisca.

Panorámica del Monasterio de Petra, Jordania

Los miradores del Monasterio

A escasos 100 metros de allí, pasando más allá de la cisterna, hay un pequeño mirador desde el que se dice que un día despejado se puede llegar a ver Israel y Palestina, además de tener unas vistas preciosas del Wadi y del Monasterio. Nosotros no tuvimos suerte y como el día era ventoso, la calima impedía ver mucho más allá. De todas formas, aunque sólo sea por las vistas del Wadi, merece la pena subir. Además, como en todos los puntos estratégicos de Petra, hay montada una pequeña tienda con un café donde poder tomarse algo disfrutando de la panorámica.

Vista del Wadi desde un mirador cercano al Monasterio de Petra, Jordania

Algo más allá existe un segundo mirador. Como el día no era muy favorable y el tiempo empezaba a echársenos encima, no nos acercamos, pero si llegáis hasta allí y tenéis tiempo, seguro que merece la pena.

Salida de Petra

Al llegar las 17:00 comenzamos el descenso hasta el Siq. El camino de vuelta es súper bonito, ya que es más sencillo fijarse en las caprichosas formaciones rocosas de colores rosáceos y anaranjados adornadas con enormes adelfas en flor.

Todo el camino está salpicado de tiendas donde podréis comprar collares, pulseras, piedras, pañuelos, vasijas y muchas otras cosas. En esta zona, sobre todo son las mujeres las que se encargan de los puestos, y muchas de ellas están con sus hijos pequeños. Como la zona es peligrosa y está llena de escaleras, muchas veces los tienen encerrados dentro de las tiendas con una pequeña valla desde la que ven pasar a los turistas. La vida tiene que ser complicada para ellos.

En poco más de hora y media habíamos deshecho el camino hasta el Tesoro, ahora sumido en la oscuridad de la tarde. Teníamos el tiempo justo para llegar a la puerta a las siete, pero viendo que había otros grupos de turistas sin mucha prisa, nos paramos unos minutos para volver a disfrutar de su belleza. Da mucha pena cuando llega el momento de darle la espalda y comenzar a deshacer el camino del Siq. Es imposible no darse la vuelta y hacer una última foto cuando aún se ve parte de la fachada entre las hendiduras que dejan las rocas, pero no queda otra.

Fachada del Tesoro de Petra al atardecer, Jordania

Comenzamos el camino de vuelta por el Siq, esta vez mucho más tranquilos y disfrutando del lugar. En una media hora (acababan de pasar las siete) llegamos a la primera tumba que habíamos visto, la Tumba de los Obeliscos, que lucía espectacular teñida por el color dorado del sol justo antes de su puesta.

Lateral de la Tumba de los Obeliscos al atardecer en Petra, Jordania Tumba de los Obeliscos al atardecer en Petra, Jordania

Sobre las siete y cuarto llegábamos al centro de visitantes. A la salida no había nadie, por lo que la hora de salida es una hora aproximada. Preguntamos y nos dijeron que lo que no está permitido es salir de noche de Petra y mucho menos pernoctar. Las distancias en Petra son engañosas, por lo que os recomendamos que vayáis controlando cuánto tiempo tardáis en hacer los caminos de ida para saber la hora a la que debéis comenzar a salir.

Cuando llegamos al coche, el aparcamiento estaba casi desierto... Cómo somos, habíamos llegado cuando no había nadie y nos íbamos cuando todo el mundo ya había salido. Volvimos al hotel (Sharah Mountains Hostel), cenamos en su buffet (10 JOD por persona, unos 12,20 €) y nos fuimos a la cama. Estábamos agotados. Mañana también íbamos a pasar el día entero en Petra y aún nos quedaban algunos sitios por descubrir.

Conclusiones del día

El día había sido precioso, pero agotador. No todos los días se está en Petra, así que no quisimos desperdiciar ni un minuto y nos pasamos el día entero pateándonoslo. Hicimos nada más y nada menos que 28 kilómetros por caminos, senderos y escaleras. Normal que acabásemos tan cansados. La entrada al Siq a primera hora, casi en soledad y la llegada al Tesoro habían sido muy emocionantes. Recorrer el sendero y llegar a una de las mayores maravillas hechas por el hombre había sido espectacular. El momento más esperado del viaje no defraudó, de hecho superó las expectativas. Después, el resto de Petra nos había sorprendido mucho. Las cientos de tumbas que hay por todos los lados, los paisajes espectaculares que se ven desde lo alto de las montañas y el resto de edificaciones complementan una ciudad digna de ser una de las siete maravillas del mundo moderno.

Algo que apenas he mencionado son los animales en Petra. Allí vais a encontrar camellos, burros y perros por todos los lados. Los camellos y los burros se utilizan para trasportar a los turistas a lo largo de ciertas rutas, no sólo por el camino principal. El estado en que se encuentran estos animales es muy cuestionable y el trato que se les da lo es aún peor. No vimos a apenas nadie subido a sus lomos, lo que indica que la sociedad cada vez está más concienciada en estas cuestiones. En cuanto a los perros, está claro que son auténticos supervivientes. Muchos de ellos entran en Petra con los turistas, se alimentan allí de los restos que dejan y salen hacia Wadi Musa cuando Petra cierra. Son completamente inofensivos, uno de ellos recorrió parte del camino al Siq con nosotros y sólo quería jugar y que lo acariciásemos un poquito. No sabemos cómo se comportarán cuando la gente comienza a sacar sus bocatas delante de ellos, pero no creo que den mucho problema ya que los beduinos los tienen controlados. De todos modos, es posible que si tienes miedo a los perros, no lo pases demasiado bien en ciertas zonas; aunque repetimos que no vimos ningún problema con ninguna persona. Sólo vimos una pequeña bronca entre dos perros, pero eso es lo más normal.


A continuación os dejamos un mapa detallado con todos los puntos de interés que podéis visitar en un día en Petra. En rojo están marcados los que visitamos ese día y en amarillo otros puntos de interés que, o bien no visitamos durante el viaje o lo hicimos al día siguiente.

Si quieres, puedes ver el mapa "Qué ver un día en Petra (con mapa detallado)" en otra pestaña.


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Preparativos e información útil
Diario del viaje
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