Echando la vista atrás, resumen del 2018

0

A principios de año me gusta echar la vista atrás y recordar todas las aventuras que nos trajo el año. Es una forma de revivir los viajes, aprender con los recuerdos y también, aclarar la mente para planificar lo que nos deparará este nuevo año. ¿Vosotros ya tenéis pensado a dónde os iréis este 2019? Seguro que encontráis alguna idea por el blog. Por ahora os vamos a contar lo que hemos hecho este año pasado, por si os ayudamos a inspiraros.

El 2018 ha sido un año de grandes viajes, 3 para ser más exactos: Jordania, Sudáfrica y Suazilandia, y Myanmar. Por el contrario, las escapadas cortas las hemos dejado más abandonas y hemos hecho menos que en años anteriores. Igualmente, ha sido un año brutal ¡Allá voy con el resumen! Tomad nota, que alguno de ellos puede ser vuestro planazo de viaje para el 2019.

Txotx en Aldatz (marzo)

Un año más continuamos con la tradición de reunirnos los colegas e irnos de «txotx» a Navarra. Si aún no sabes qué es eso del txotx, lee nuestra experiencia de un fin de semana de txotx en Navarra, un artículo en el que os contamos lo divertida que es esta experiencia.

Txotx, Alberto echándose sidra de las kupelas de la sidrería Martitxonea en Aldatz

En esta ocasión cambiamos de aires y, en vez de ir a Astitz, nos dirigimos a Aldatz (otra localidad navarra), a la sidrería Martitxonea. La experiencia fue aún más divertida que la del año pasado y, de igual forma, dimos buena cuenta de la sidra y los chuletones al grito de ¡Txotx!

Ribera del Duero burgalesa (marzo)

La Ribera del Duero burgalesa fue una de las sorpresas del año. Pese a estar a poca distancia de nuestra casa, no conocíamos demasiado esta zona. Junto a nuestros compañeros de Castilla y León TB pasamos una genial fin de semana descubriendo pueblos con encanto de la zona, lugares con mucha historia y probando los manjares de la tierra; el buen vino y el buen lechazo no faltaron.

Botellas bodega Prodorey, Ribera del Duero burgalesa

Por si os animáis a pasar un fin de semana por la Ribera del Duero burgalesa os contamos qué fue lo que visitamos:

  • Museo de los aramos de Santa Cruz de la Salceda. Un lugar tremendamente curioso en el que lo importante no es lo que ves, sino lo que hueles; una experiencia diferente.
  • Vadocondes. Aunque no tiene ningún elemento tan destacado como el de otras localidades cercanas, fue nuestra base para movernos por la zona. Podéis echar un ojo a los mejores alojamientos de la Ribera del Duero.
  • Bodega Pradorey. Ir a la Ribera del Duero y no visitar una bodega sería un delito. Nosotros visitamos y comimos en esta. Gran visita, buen vino y buena comida, la combinación perfecta.
  • Gumiel de Izán. Fue uno de los lugares que más nos gustó del fin de semana, en especial su iglesia de Santa María.
  • Zazuar. Aunque recorrer sus calles tiene su encanto, lo que más destaca de este lugar son las bodegas subterráneas que hay en el pueblo.
  • Peñaranda de Duero. Una verdadera joya de la Ribera del Duero burgalesa, y un imprescindible si se visita esta región, con su castillo, el Palacio de los Condes de Avellaneda o la Iglesia de Santa Ana como monumentos más importantes.
  • Tubilla del Lago. Es un pueblo que, pese a no tener ningún monumento histórico destacable, ha sabido crear interés gracias a los murales que adornan sus fachadas.
  • Circuito Kotarr. No pudimos tener una mejor guinda para el fin de semana que conducir en este circuito de karts de la ribera del Duero.
Vistas desde el castillo de Peñaranda de Duero, Ribera del Duero burgalesa
Iglesia de Santa María de Gumiel de Izan, Ribera del Duero burgalesaPalacio de los Condes de Avellaneda de Peñaranda de Duero, Ribera del Duero burgalesa

León (abril)

Con la excusa de asistir al «I Encuentro Nacional del Viajero Responsable» tuve la suerte de visitar la ciudad de León durante un fin de semana. No hace falta decir que León tiene una de las catedrales más impresionantes de España o incluso del mundo. Las vidrieras de su interior son algo increíble, pero si a esto le añadimos que tuve la oportunidad de asistir a un concierto de órgano en directo, la experiencia se convirtió en insuperable. Pero León es mucho más que su catedral, también está el famoso tapeo por el barrio húmedo, la casa Botines de Gaudí, el Palacio de los Guzmanes, la Colegiata de San Isidro, el Convento de San Marcos… Aquí tenéis unas cuantas actividades para hacer en León por si os animáis a visitarla, y algunas son gratuitas.

Vidrieras de la catedral de León

Si bien dedicamos el sábado a caminar por las calles de León, el domingo optamos por descubrir uno de los encantos naturales de la provincia, la cueva de Valporquero. Aquel lugar es ya de por si bonito, pero con el agua proveniente del deshielo de la nieve fluyendo en su interior, la cueva alcanza otro nivel. Los torrentes de agua recorren los niveles inferiores de la cueva, se crean saltos de agua de varios metros… y eso es algo que rara vez se puede ver dentro de una cueva abierta al turismo.

Cueva de Valporquero, León

Jordania (mayo)

El primer gran viaje del año llegó en mayo. Durante 10 días recorrimos Jordania con un coche de alquiler, descubriendo que este increíble país es mucho más que Petra y que hay un montón de tesoros que esperan a todos aquellos que busquen un poco más allá.

Amman, su capital, es pasada por alto por mucha gente que visita el país. Pero a nosotros nos pareció una ciudad vibrante, con edificios históricos realmente interesantes como los de la Ciudadela o el Teatro Romano y algún que otro tesoro no tan conocido como la Mezquita del Rey Abdalá I. Sin lugar a dudas, es la mejor primera toma de contacto que puedes tener con el país.

El teatro romano de Amman

Tras la capital, nos desplazamos hacia el norte para visitar Jerash y el castillo de Ajlun; este último, construido en la época de Saladino para defenderse de los cruzados. Jerash es la ciudad romana en ruinas mejor conservada del mundo, a excepción de la propia Roma, claro. Además de la increíble arquitectura que encuentras allí en un gran estado de conservación, otro de los puntos fuertes es que no hay muchos turistas y, en ciertos lugares, puedes disfrutar de aquello en completa soledad.

Vista general de la plaza oval desde el Templo de Zeus en Jerash

Después, volvimos sobre nuestros pasos para dirigirnos más al sur, hacía Petra. Por el camino nos encontramos lugares realmente interesantes y de gran valor como los mosaicos de Umm ar-Rasas que son Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO; o el enorme castillo templario de Karak, posiblemente uno de los más impresionantes del país; o también el castillo de Shobak, de menor tamaño, algo peor conservado, pero con un encanto que le hacía especial.

Vista general del interior del Castillo de Al-Karak, JordaniaLena paseando entre las ruinas del Castillo de Shobak, Jordania

Tras unos días visitando el país llegamos al lugar con el que habíamos soñado durante tanto tiempo y que por sí mismo hace que merezca la pena visitar el país, Petra. Esta antigua ciudad, cincelada en la roca por los nabateos, es un regalo para los ojos. Durante dos días estuvimos recorriendo los senderos de aquellas montañas, asomándonos a miradores de vértigo y disfrutando de uno de los tesoros más impresionantes del mundo. De hecho, Petra es una de las nuevas siete maravillas del mundo moderno. Cualquier calificativo que pueda darle a este lugar, se quedará corto para describir lo que se siente cuando, por ejemplo, se ve el Tesoro por primera vez, o se disfruta de un atardecer desde lo alto del Altar de los Sacrificios, o se suben los cientos de escalones y se contempla la fachada del Monasterio… Es un lugar que hay que vivirlo y disfrutarlo en persona.

Mejor mirador del Tesoro de Petra, Jordania
Atardecer desde el Altar de los SacrificiosPanorámica del Monasterio de Petra, Jordania

Tras Petra nos fuimos el desierto de Wadi Rum para vivir otra de las grandes experiencias del viaje. Este increíble desierto de arena roja y de grandes montañas de arenisca, ofrece paisajes que nunca habíamos visto antes. Estuvimos recorriendo con un jeep 4×4 los puntos más interesantes de aquel lugar, como el famoso puente de piedra Umm Fruth bridge, reviviendo las aventuras del mítico Lawrence de Arabia, tomándonos un té beduino en un tienda en medio de la nada, caminando por las arenas de aquel desierto e incluso nos subimos a un globo y pudimos ver aquel espectacular paisaje desde el cielo. Otro de los puntos fuertes fue dormir allí, en una tienda con vistas al cielo en mitad del desierto en el Wadi Rum Starlight Camp. Ya habíamos vivido una experiencia similar en aquel viaje a Marruecos de 2015, y una vez más la experiencia fue algo increíble.

Montañas de Wadi Rum, JordaniaWadi Rum visto desde un globo, Jordania

Del árido paisaje de Wadi Rum nos dirigimos a Aqaba, en la costa del mar Rojo. Sin duda alguna, este fue el lugar que más nos sorprendió de todo el viaje. Nuestra intención era estar un par de días haciendo snorkel y buceando para disfrutar de los peces y corales que lo habitan. Habíamos oído buenas palabras de aquel lugar, pero no nos imaginábamos lo impresionante que era aquello. Después no enteramos de que el mar Rojo es uno de los mejores lugares del mundo para bucear. Durante el tiempo que estuvimos allí nadamos entre un montón de peces de colores, corales inmensos, buceamos dentro de barcos hundidos, y también vimos aviones y tanques en el fondo del mar. Aquello superó por mucho nuestras expectativas y creo que debería ser una parada obligatoria para todos aquellos que visiten el país.

Cubierta del Cedar Pride, Aqaba, mar Rojo, Jordania

Para terminar el viaje volvimos a desplazarnos hacia el norte para visitar otros lugares como el famoso mar Muerto, donde no pudimos resistirnos a hacernos la típica foto leyendo mientras flotábamos relajados en sus aguas. También tuvimos nuestra buena ración de aventura cuando hicimos barranquismo en Wadi Mujib, algo que no que descubrimos cuando empezamos a preparar el viaje. Por último, y antes de coger nuestro vuelo, visitamos Madaba y el Monte Nebo. Este último lugar es famoso por ser la ubicación desde donde se supone que Moisés diviso la Tierra Prometida.

Vistas desde el Monte Nebo, JordaniaFlotando en el mar Muerto, Jordania

Aunque el viaje a Jordania no fue tan largo como otros (duró 10 días), sí que fue uno de los grandes viajes del año por todo lo que vimos, vivimos y disfrutamos. Cumplir el sueño de visitar la mítica Petra, volar en globo por primera vez, dormir en el desierto de Wadi Rum, bucear entre montones de peces y corales de colores en el mar Rojo (y meternos dentro de un barco hundido), deleitarnos con la comida jordana y vivir la aventura como a nosotros nos gusta, a nuestro ritmo, hizo que se convirtiese en un grandísimo viaje, tal y como os hemos ido contando en el blog.

Sudáfrica y Suazilandia (agosto)

El año pasado habíamos cumplido un sueño yéndonos de safari a Kenia, en el que hasta el momento ha sido uno de los mejores viajes de nuestra vida. Aquí tenéis la «Guía de viaje: Kenia en dos semanas (safari y playa)» que escribimos el año pasado. Pues bien, este año queríamos repetir la experiencia, pero haciéndolo por nuestra cuenta y en otro de los mejores lugares del mundo para ello, el parque Kruger de Sudáfrica. Aunque contando con 17 días de viaje por Sudáfrica, visitamos más lugares de este país, e incluso también pasamos una noche en el pequeño estado de Suazilandia.

Aterrizamos en Ciudad del Cabo, la capital legislativa de Sudáfrica, una de las ciudades con más ambiente cosmopolita y encanto del país. Aunque el tema de la seguridad era algo que un principio nos tuvo algo inquietos, disfrutamos un montón recorriendo los rincones más destacados, como el Victoria and Alfred Waterfront, el castillo de Buena Esperanza, el colorido barrio de Bo-Kaap, The Company’s Garden, el jardín botánico Kirstenbosch y, por supuesto, la archiconocida Table Mountain, una de las 7 maravillas naturales del mundo.

The Company's Garden con la Table Mountain al fondo, Ciudad del Cabo, Sudáfrica

Desde la propia Ciudad del Cabo hicimos una ruta en coche de un día por la impresionante Península del Cabo. Habíamos oído buenas palabras de esta zona del país, pero, una vez más, lo que vimos superó nuestras expectativas. Disfrutamos de playas y paisajes costeros realmente impresionantes, como los que se ven dese los miradores de la carretera Chapman’s Peak Drive, Noordhoek Beach o Scarborough Beach, navegamos entre leones marinos en Duiker island, vimos a los pingüinos de Boulders Beach y recorrimos el mítico Cabo de Buena Esperanza, donde tuvimos contacto por primera ver con los animales salvajes sudafricanos (algunos elands, avestruces, babuinos… incluso vimos ballenas desde sus costas).

Ruta de un día por la Península del Cano, SudáfricaHout Bay, Península del Cabo, Sudáfrica
León marino estirándose en Duiker Island, Península del Cabo, Sudáfrica

Desde Ciudad del Cabo, con un coche de alquiler, nos dirigimos hacia el este. Tras una primera parada en Stony Point para ver una de una de las colonias más grandes de los simpáticos pingüinos africanos, llegamos a Hermanus, considerada el mejor lugar del mundo para ver ballenas. Ahora, con la experiencia de haber estado allí, os decimos que aquel lugar es algo impresionante. No creo que haya muchos sitios en el mundo en los que puedas ver tantísimas ballenas asomándose, dando coletazos o pegando brincos desde la propia orilla. Tanto desde un barco, como caminando por los senderos costeros, la experiencia del avistamiento de ballenas en Hermanus es algo que hay que vivir cuando se viaja a Sudáfrica.

Pingüinos en Stony Point, SudáfricaBallena sacando la cola en Hermanus, Sudáfrica

Dejando Hermanus atrás, continuamos nuestro camino hacia el este hasta llegar al Cape Agulhas (Cabo de las Agujas), el punto más meridional de todo África y también el punto ubicado más al sur en el que nos hayamos encontrado nunca. Aunque muchos creen que este galardón está en posesión del Cabo de Buena Esperanza, realmente no es así. Pues bien, en esta ubicación vivimos uno de los primeros grandes atardeceres que nos regaló esta país, echad un vistazo a la foto. Tras pasar unos días por esta zona de Sudáfrica volamos hacia el este para disfrutar de los animales y la naturaleza más salvaje de este país.

Atardecer en el Cape Agulhas (Cabo de las Agujas), Sudáfrica

En esta segunda etapa del viaje nos dirigimos a St. Lucia, ubicada dentro del Parque del Humedal de iSimangaliso. Pese a que en este lugar hicimos nuestro primer safari, la razón principal para parar aquí era para disfrutar del estuario de St. Lucia. Hicimos un recorrido en barco por este lugar, en el que aparte de poder ver cocodrilos y diversas aves, se encuentra la mayor población de hipopótamos de todos los parques del África Austral. Ya habíamos visto a estos animales en Kenia, pero la cercanía y el punto de vista desde el que se les ve en este lugar es impresionante. De hecho, el atardecer que vivimos subidos en aquel barco, con los hipopótamos abriendo la boca, será algo que difícilmente olvidaremos.

Hipopótamo abriendo la boca al atardecer en St. Lucia, Sudáfrica

Ahora sí, llegaba uno de los momentos que, personalmente, más tiempo llevaba esperando del viaje, visitar Suazilandia. Este pequeño país africano se ubica entre Sudáfrica y Mozambique. De todos los parques nacionales con los que cuenta el país teníamos claro que queríamos visitar el Hlane Royal National Park. No por ser el más grande de todos ellos, sino por la gran concentración de rinocerontes blancos que se encuentran allí, uno de mis animales favoritos. Además, aquí realizamos una de las experiencias más adrenalínicas que hemos vivido nunca, hacer un safari a pie entre rinocerontes blancos. Sí, habéis leído bien, durante este safari llegamos a estar a tan solo 3 metros de uno de estos colosos, sin ninguna valla, puerta de coche o cualquier otro elemento que nos separase de ellos. Por supuesto, esta actividad se hace acompañado de un ranger del parque que sabe a qué individuos nos podemos acercar y cómo hacerlo. Estamos algo locos, pero no somos unos inconscientes.

Cartel Parque Hlane, SuazilandiaRinoceronte en el Parque Hlane, Suazilandia

Y por fin llegó el momento más esperado de todo el viaje, hacer un safari por nuestra cuenta en el Kruger. Durante algo más de una semana, recorrimos con un coche de alquiler, este parque, considerado uno de los mejores lugares del mundo para hacer safari. Su fama no es en vano. Aquel lugar es un auténtico paraíso para todos aquellos amantes de la naturaleza y los animales. Vimos un montón de manadas de elefantes, decenas de rinocerontes, leones, leopardos, hienas, guepardos, perros salvajes… Pero no solo eso, el lugar está perfectamente acondicionado para poder hacer un safari por tu cuenta y a un precio muchísimo menor que lo que tendrías que pagar en Kenia o Tanzania. Para que os hagáis una idea, el precio de un chalet entero (cocina, baño, comedor, habitación doble y barbacoa en el exterior) en uno de los campamentos dentro del parque nos costaba 80 € la noche, aunque había opciones más baratas sin baño, ni cocina por menos de 30 € la noche. Algo similar en el Masai Mara de Kenia sería varias veces ese precio.

Manada de elefantes en el Kruger, Sudáfrica
Leopardo en el Kruger, SudáfricaPerro salvaje en el Kruger, Sudáfrica

Vivimos grandes momentos durante el viaje como cuando una leona estuvo andando al lado de nuestro coche (a tan solo 2 metros) durante unos minutos, o cuando de repente aparecieron 5 leones macho de entre la niebla y cruzaron el camino, o cuando un kudú nos avisó de que había un leopardo que venía en nuestra dirección, o cuando vimos a una pareja de leones «haciendo leoncitos», o cuando vimos como unos cocodrilos se daban un festín en una charca… Tenemos un montón de recuerdos que no olvidaremos nunca y que han hecho que volvamos totalmente enamorados de aquel lugar. De hecho, nos hemos hecho la promesa en firme de que regresaremos, no tardando demasiado, en un viaje de unos 10 días a Sudáfrica para disfrutar en exclusiva del Kruger.

Leones dándose amor en el Kruger, Sudáfrica
Hiena y buitre en el Kruger, SudáfricaCocodrilo comiendo en el Kruger, Sudáfrica

Para terminar el viaje, en el camino del Kruger a Johannesburgo (donde cogíamos el vuelo de vuelta), recorrimos la Ruta Panorama. Dentro de este trayecto vimos cascadas preciosas como las de Berlin Falls o Lisbon Falls, o las curiosas formaciones del Lucky Potholes. También nos asomamos a la God’s Window para disfrutar de sus vistas. Pero sin lugar a dudas, la estrella de este recorrido es el increíble Cañón del río Blyde, el tercero más profundo del mundo.

Cañón del rio Blyde, Ruta Panorama, Sudáfrica

Sudáfrica ha conseguido que la llama del amor por África que se inició en Kenia siga aún más viva, demostrándonos que no hace falta gastarse una fortuna para irse de safari y que además también es algo que podemos hacer nosotros solos y a nuestro ritmo. Solo podemos decir: «Sudáfrica, volveremos a vernos pronto«.

Aracena y Minas de Riotinto (septiembre)

A finales de septiembre hicimos una escapada de relax a Huelva, en concreto a Aracena. Nos alojamos en lo que antaño era un convento de clausura, el Hotel Convento Aracena, un lugar lleno de paz y armonía donde nos trataron de 10 y consiguieron que desapareciese todo el estrés del trabajo de un plumazo. Además de relajarnos, aprovechamos para visitar esta tranquila localidad, tierra del jamón de Jabugo y del cerdo ibérico, y descubrir la preciosa Gruta de las Maravillas.

Agua turquesa en la gruta de las Maravillas, Aracena
Patio interior del Hotel Convento AracenaCallejeando por Aracena

Ya que nos habíamos desplazado hasta allí, también nos acercamos al complejo minero Minas de Riotinto, un paisaje marciano del que habíamos oído hablar mucho y que llevábamos tiempo con ganas de ver. Visitamos el museo minero; la Casa 21 del barrio inglés, donde se puede ver cómo vivían los ingenieros, oficiales y demás personal de alto rango de las minas; pero sobre todo, nos maravillamos con la Peña de hierro, el impresionante Cerro Colorado o los intensos colores del nacimiento del río Tinto.

Exterior de Peña del hierro, Minas de Riotinto

Myanmar (noviembre y diciembre)

En nuestro último gran viaje de 2018 volvimos a Asia para visitar Myanmar. Durante 15 días recorrimos este precioso país que aún no ha sido corrompido por el turismo de masas. Volvimos enamorados de sus gentes, y es que aunque esta frase pueda resultar manida, es totalmente cierta. No hemos conocido un lugar donde la gente sea tan amable, te sonría o te salude sin más, y te ayude sin esperar nada a cambio, como en Myanmar. Supongo que esto cambie conforme aumente el número de visitantes al país y la picaresca derivada de su llegada. Por eso, ahora es el momento para viajar a Myanmar.

Nuestra primera parada fue Yangon, la gran urbe birmana, en la que la gran pagoda Shwedagon destaca sobre el resto de monumentos de la ciudad. Esta enorme pagoda de 100 metros de altura cubierta por placas bañadas en oro es realmente impresionante. Aunque fue una lástima que durante nuestra visita estuviese con andamios. Pese a ese inconveniente, nuestra primera toma de contacto con el país fue genial, y no solo por los monumentos que vimos, sino también por el calor que recibimos de la gente.

Pagoda Shwedagon en Yangon, Myanmar

La siguiente parada fue la localidad de Bago, una ciudad mucho menos turística que Yangon, pero que posee igualmente grandes atractivos como la Shwemawdaw Paya, la pagoda más alta del país. Una de las cosas que más nos sorprendió en la visita a Bago fue que durante todo el día nos cruzamos solo con cuatro occidentales más. El turismo de masas aún no ha llegado a este país y puedes visitar los lugares sin agobios, incluso en más de una ocasión en completa soledad. Este tipo de privilegios es un bien escaso en estos días.

Palacio de oro de Kambawzathardi, Bago, Myanmar

Seguimos nuestra ruta hacia el sureste del país para visitar uno de los puntos más importantes para los budistas birmanos, la Golden Rock. Esta gran roca cubierta de oro se encuentra guardando un equilibrio asombroso sobre un pelo de Buda, o al menos, eso dice la leyenda.

Golden Rock, Myanmar

Tras volver a Yangon, cogimos un vuelo hasta Mandalay, antigua capital imperial birmana y uno de los centros culturales del país. La ciudad nos llenó de regalos para la vista como su gran palacio, un monasterio de teca con unas tallas impresionantes o un precioso atardecer desde lo alto de Mandalay Hill.

Palacio imperial de Mandalay, Myanmar

En los alrededores de Mandalay se encuentran las conocidas como antiguas capitales imperiales de Myanmar. ¿Qué mejor forma para conocerlas que hacerlo por nuestra cuenta y con una moto de alquiler? Conducir una moto en Asia es toda una aventura, y para mí, algo súper divertido. El caos ordenado que rige el tráfico de estos lares es impresionante y vivirlo en primera persona es algo que recomiendo. Aunque es cierto que hay que ir con mucho ojo si no quieres tener un accidente. En el recorrido que hicimos visitamos Amarapura y su famoso puente de teca (U-bein), la antigua Inwa (también conocida como Ava) y sus numerosos templos y monasterios, disfrutamos de las vistas al atardecer desde lo alto de la colina de Sagaing y nos maravillamos con la estupa Mingun Pahtodawgyi y la hiperfotogénica Pagoda Mya Thein Tan en Mingun.

Puente de U-Bein, Amarapura, Myanmar
Pagoda Mya Thein Tan, Mingun, MyanmarAlberto motado en moto en Inwa, Myanmar

Desde allí volvimos a coger un vuelo para cumplir uno de nuestros sueño viajeros, ir a Bagan. Empezamos la visita de aquel inmenso complejo de templos por todo lo alto, literalmente. Nuestra primera visión de Bagan fue al amanecer montados en un globo. Sin duda alguna, una de las mejores experiencias del viaje y uno de los mejores amaneceres que hemos visto nunca. Pero la experiencia de Bagan no se quedó en ese vuelo, alquilamos una e-bike (moto eléctrica) y recorrimos los caminos de tierra de Bagan descubriendo templos impresionantes y disfrutando de unos amaneceres y atardeceres mágicos. Sin duda alguna, Bagan es la auténtica joya del país.

Lena entre los templos de Bagan, Myanmar
Globos sobrevolando Bagan al amanecer, MyanmarTemplo Dhammayangyi en Bagan, Myanmar

Ante de continuar con la ruta que nos habíamos marcado hicimos una escapada de medio día desde Bagan al Monte Popa, un lugar de gran importancia para el culto nat, ya que es aquí donde se dice que viven los 37 nats (espíritus).

Monte Popa, Myanmar

Desde Bagan cogimos un bus nocturno hasta Kalaw para, desde allí, comenzar un trekking de 3 días hasta el lago Inle. Compartimos el camino con un pequeño grupo de personas de diferentes nacionalidades (franceses, neerlandeses, estadounidenses, chinos…) y con nuestro guía birmano. Durante estos días tuvimos un contacto mucho más directo con el entorno rural del país. Atravesamos pequeños pueblos a los que aún no había llegado la electricidad, dormimos en las casas de los locales, pasamos por los campos de cultivo que sustentaban sus familias, conocimos las diferentes etnias que habitan estas tierras (palaung, danu, pa-o, taung yo y danaw) y sus tradiciones… Fue una experiencia muy enriquecedora, aunque acabamos bastante cansados.

Anciana de la tribu Shan, trekking Kalaw-Inle, Myanmar
Carros en la zona rural, trekking Kalaw-Inle, MyanmarPaisajes del trekking Kalaw-Inle, Myanmar

El último destino del viaje fue el lago Inle, otro de los lugares que más nos gustó del país. La peculiaridad de este lago está en que una gran parte de la actividad y vida que se lleva entorno a él se produce en el mismo lago y no en sus orillas. Aparte de los pescadores del lago Inle, famosos por su destreza y equilibrio a la hora de pescar, se dan otras situaciones bastante peculiares. Hay varios pueblos que se levantan sobre sus aguas, cuyas viviendas son palafitos de madera y chapa; las calles son canales o los huertos de tomates flotan a cinco metros del fondo del lago. El lago es un lugar mágico y es increíble ver la capacidad de adaptación al entorno que tiene el ser humano.

Pescadores reales del lago Inle, Myanmar
Casas de un pueblo del lago Inle, MyanmarEstupas de Indein, cerca del lago Inle, Myanmar

Desde allí hicimos una excursión de medio día hacia las montañas, zona habitada por la etnia Shan, para encontrarnos con uno de los lugares más bonitos que vimos durante el viaje, el bosque de estupas de Kakku. Aquel increíble recinto cuenta con nada más y nada menos que 2478 estupas.

Bosque de estupas de Kakku, MyanmarReflejos del bosque de estupas de Kakku, Myanmar

Myanmar nos ha parecido un país amable con el visitante como pocos en el mundo. Además de tener lugares tan impresionantes como Bagan o el lago Inle, que hacen de sobra que merezca la pena viajar hasta allí, tiene la gran ventaja de que es un país con poco turismo. Esto hace que los lugares se puedan visitar con calma y sin agobios, ya que no hay demasiada gente. Además, las picardías que nos podríamos encontrar en otros países de la zona donde los turistas son como billetes con patas, aquí, aún no existen. No me cansaré de decir que ahora es el momento de viajar a Myanmar.

Dubái (diciembre)

De vuelta del viaje a Myanmar optamos por hacer una escala larga en Dubái y conocer algo más de esta impresionante ciudad. Ya habíamos estado allí en una escala que hicimos cuando viajamos a Indonesia, visitando los principales puntos de interés, como el impresionante Burj Khalifa. Esta ocasión aprovechamos para ver otras zonas como Dubai Marina o el Burj Al Arab.

Panorámica del Dubai Marina

Una vez más hemos disfrutado de un grandísimo año en lo referente a los viajes. Hemos cumplido un sueño visitando Petra y Bagan, hemos volado en globo por primera vez y además lo hemos hecho en dos países diferentes (Jordania y Myanmar), hemos vuelto al sudeste asiático tras un par de años sin pisar por allí, hemos descubierto nuevos rincones de nuestro país, hemos mantenido tradiciones viajeras con los colegas que empezamos hace unos años, hemos conocido a un montón de gente nueva con la que hemos compartido parte de nuestras aventuras y hemos vuelto a África, el continente que nos ha robado el corazón. Este 2019 se presenta lleno de retos, de proyectos que esperemos que vean la luz en breve y de grandes viajes que nos harán cumplir sueños anhelados. Una pista, volveremos a África a vivir una experiencia con la que soñamos desde hace muchos años.

En lo referente al blog, las cifras siguen aumentado tanto en visitas al blog, como en seguidores en las redes. Sí, las cifras pueden parecer algo intangible, pero representan a los que estáis al otro lado. En cuanto a eso, solo tenemos palabras de agradecimiento para todos vosotros, todos los que siempre estáis ahí, siguiendo nuestras aventuras, dándonos consejos o pidiéndolos, apoyándonos, riéndoos con nosotros, o simplemente agradeciéndonos lo que hacemos. De verdad, no nos cansaremos de daros las gracias por todos vuestros mensajes en el blog, en las redes o por mail. Vosotros hacéis que todo este esfuerzo merezca la pena. Gracias por estar ahí.

A continuación os dejamos un mapa con lugares a los que viajamos en 2018.


Si quieres ver el mapa en otra pestaña haz clic aquí.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.