Guía de viaje: Uzbekistán en 12 días

0

Un viaje a Uzbekistán es una experiencia que te transporta al pasado, a una época donde la Ruta de la Seda era el gran nexo entre Oriente y Occidente. Uzbekistán es un país coronado por las cúpulas turquesas de las madrazas, mezquitas y palacios de ciudades como Bujará, Jiva o Samarcanda.

Además de ser un país seguro, con gente amable y hospitalaria, es un lugar sin demasiado turismo que se puede visitar por libre sin ningún problema. En esta guía de viaje de Uzbekistán por libre os vamos a dar todos los datos, consejos, recomendaciones y sugerencias para que viajéis al país y lo disfrutéis tanto como lo hicimos nosotros.

Clima en Uzbekistán

El clima en Uzbekistán es principalmente desértico y semiárido, salvo algunas pequeñas áreas al este del país con clima continental y clima mediterráneo, como su capital Tashkent o la famosa Samarcanda.

Si generalizásemos, podríamos decir que el clima en Uzbekistán, según los meses del año, es como sigue:

  • Abril – Junio: el clima es el ideal para hacer turismo, con días cálidos y noches templadas. Conforme nos acercamos al verano las temperaturas irán aumentando, siendo a finales de junio bastante altas. Por otro lado, las lluvias pueden aparecer al principio de este periodo (sobre todo por la zona de Samarcanda y Tashkent), especialmente en el mes de abril.
  • Julio – Agosto: las temperaturas son muy altas, especialmente en las zonas desérticas del oeste de Uzbekistán. Zonas como el mar de Aral, Jiva o Bujará superan con facilidad temperaturas máximas de más de 40°C. Por otro lado, en estos meses prácticamente no llueve.
  • Septiembre – Noviembre: es otra buena época para visitar Uzbekistán, ya que las temperaturas se suavizan respecto al verano. Por contrapartida, las posibilidades de lluvia también aumentan conforme nos acercamos al invierno. Hay que tener en cuenta que a mediados y finales de noviembre puede hacer bastante frío en zonas desérticas del oeste país.
  • Diciembre – Marzo: El invierno en Uzbekistán es muy frío, con temperaturas que bajan fácilmente de los 0°C. Además, hay que sumarle que es la época en la que más llueve, especialmente en el mes de marzo.
Terraza de una tetería en Bujará, Uzbekistán

A continuación, os muestro una tabla donde se ven la temperatura media (°C) y precipitación total (mm) en cada mes, de las cuatro ciudades más turísticas del país. Hay que tener en cuenta que os muestro solo las temperaturas medias. Al ser un clima continental o desértico, la variación entre las mínimas y las máximas es bastante amplia:

EneFebMarAbrMayJunJulAgoSepOctNovDic
Tashkent (°C) (mm)1,957,83,957,29,464,815,559,820,540,925,810,827,83,526,21,920,65,913,929,38,541,33,553,6
Samarcanda (°C) (mm)1,9413,6468,510014,96019,83625626,7425,2120,1413,6178,4343,847
Bujará (°C) (mm)0,8243,42093316,82522,21226,6128,8026,502111467,8143,320
Jiva (°C) (mm)-2,89-0,696,12015,11921,81126,5328,9226,1120,3212,155,691,413

Fuentes: Wikipedia y Climate-Data.org

En cuanto a las horas de luz, todo depende de la época del año en la que se viaje a Uzbekistán. Hay lugares en Uzbekistán donde podréis disfrutar de unos atardeceres y amaneceres mágicos. Por ejemplo, ver atardecer desde las murallas de Jiva es algo que no os podéis perder en vuestro viaje a Uzbekistán. Por eso, siempre es bueno saber con cuántas horas de sol se cuenta, cuándo amanece y cuándo anoche en Uzbekistán. Al estar en el hemisferio norte, en verano hay más horas de luz y en invierno menos. A finales de abril, que fue cuando viajamos nosotros, amanecía de media sobre las 5:30 y se ponía el sol sobre las 19:30. Es decir, había unas 14 horas para disfrutar del país. Podéis ver las horas de salida y puesta del sol con mayor precisión en webs como sunrisesunset.info.

Canales cerca de la plaza Lyabi Hauz al amanecer en Bujará, Uzbekistán

Cuándo ir a Uzbekistán

¿Cuándo es la mejor época para ir a Uzbekistán? ¿Primavera es un buen momento para ir a Uzbekistán? ¿Hace mucho frío en invierno o mucho calor en verano? A algunas de estas preguntas ya hemos respondido en la sección de clima. Como ya sabéis, el calor en verano puede ser muy sofocante y el invierno puede traer temperaturas muy bajas. Por su parte, primavera y otoño son estaciones más templadas, pero también con mayor afluencia de turistas. Cada época tiene sus pros y contras.

En nuestro caso, aprovechando las vacaciones de Semana Santa y un festivo local que teníamos a finales de abril, hicimos nuestro viaje a Uzbekistán por libre en primavera (haciendo una parada previa de dos días en Estambul). Los días elegidos fueron del 20 de abril al 1 de mayo de 2019. Si de esos 12 días quitamos los días de vuelos de ida y vuelta a Uzbekistán, nos queda un total de 10 días completos para disfrutar de Uzbekistán.

Mausoleo de Gur-E-Amir en Samarcanda, Uzbekistán

Además de la climatología, también hay que tener en cuenta que hay ciertos meses del año en los que hay mayor afluencia de turistas. Semana Santa y los meses de primavera son la temporada alta por excelencia de Uzbekistán. Otoño también es temporada alta, aunque en menor medida. Por supuesto, durante esta época aumentan ligeramente los precios de algunos alojamientos y la ocupación hotelera, por lo que conviene reservar con antelación.

A diferencia de muchos otros destinos, los meses de verano (junio a agosto), son temporada baja a causa de las altas temperaturas que se registran en el país. Del mismo modo, pero a causa de las bajas temperaturas, el invierno es también temporada baja. Durante estos meses hay poco turismo y los precios son más bajos, pero por contrapartida podemos encontrarnos con ciertos alojamientos o empresas que ofrecen actividades que dejan de ofrecer sus servicios.

Fachada de la madraza Mir-i-Arab, Bujará, Uzbekistán

Hay que tener en cuenta que pese a que se viaje en temporada alta y el turismo se concentra principalmente en tres ciudades: (Samarcanda, Bujará y Jiva. Uzbekistán no es un destino masificado. Por ello, aunque viajéis en temporada alta como hicimos nosotros, podréis disfrutar del país tranquilamente y sin agobios. En nuestro viaje, no encontramos aglomeraciones ni si quiera en lugares tan populares como la plaza del Registán de Samarcanda o en las calles de Jiva.

Después de todo lo dicho, y según mi opinión, la mejor época para ir a Uzbekistán sería de finales de abril a mayo o de septiembre a octubre. Durante estos meses se evitan las temperaturas frías del invierno y el calor sofocante del verano. Además, así también se evitan las lluvias del invierno, permitiendo disfrutar más tranquilamente del país. Hay que tener en cuenta que cuanto más nos acerquemos al verano, menos riesgos de lluvias habrá, por lo que la primera quincena de mayo o la primera quincena de octubre se convierte en el momento ideal para evitar las lluvias del invierno y el calor del verano.

Mezquita Bibi Khanym, Samarcanda, Uzbekistán

Qué ver en Uzbekistán

Cuando uno piensa en Uzbekistán, lo más probable es que le venga a la cabeza Samarcanda y la mítica Ruta de la Seda. Es cierto que la plaza del Registán en Samarcanda es el lugar más impresionante y famoso del país, pero el país esconde otros muchos tesoros que merecen muchísimo la pena.

Lena frente a los mosaicos de la madraza Nadir Divanbegi, Bujará, Uzbekistán

Junto a Samarcanda, existen dos ciudades Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO que componen el núcleo de imprescindibles que se deben incluir en toda visita a Uzbekistán: Bujará y Jiva. Además de estas joyas de la antigüedad, se puede disfrutar del ambiente moderno con reminiscencias soviéticas de Tashkent, la capital del país. Otros lugares de interés uzbekos son el palacio Ak-Saray de Shakhrisabz, ciudad natal del gran conquistador Tamerlán, o el gran mercado de Urgut. También se pueden recorrer fortalezas con más de 2.000 años de historia como las de Elliq-Qala, en Corasmia. Incluso se puede dormir en una yurta en el desierto uzbeko a los pies de la más famosa de ellas, Ayaz-Kala. También podremos visitar y ver con nuestros propios ojos las consecuencias de uno de los mayores desastres naturales de la historia en el mar de Aral.

A continuación, os hablamos de las ciudades y lugares más destacados de Uzbekistán que os recomendamos incluir en vuestra visita al país:

Samarcanda

Probablemente no exista un lugar que evoque tanto la Ruta de la Seda como Samarcanda. Esta ciudad fue la cuna y capital del imperio timúrida, desde la que el gran conquistador Tamerlán forjo su vasto imperio en Asia Central. Sin embargo, fue su sucesor Ulugh Beg el que inicio con la madraza que lleva su propio nombre la plaza, monumento y lugar más increíble de Uzbekistán, el Registán. En serio, habíamos visto montones de fotos antes del viaje, pero estar delante de aquella plaza fue algo mágico. Es, sin lugar a dudas, una de las plazas más bonitas del mundo.

Plaza del Registán iluminada por la noche, Samarcanda, Uzbekistán

Al igual que Uzbekistán es un país que va más allá de la mítica Samarcanda, Samarcanda guarda muchos más tesoros que la plaza del Registán. El Mausoleo Gur-e-Amir o Mausoleo de Tamerlán, donde se encuentra enterrado el gran conquistador, es otro de los edificios más impresionantes de la ciudad. Lo mismo pasa con la Mezquita Bibi-Khanym, otro lugar que fascinante. Por supuesto, la Necrópolis de Shah-I-Zinda, con su impresionante avenida de mausoleos decorados con baldosas mayólicas azules y turquesas, es otro de los imprescindibles de Samarcanda. Pero no solo son edificios monumentales los que llaman la atención de esta ciudad. También hay lugares curiosos como el Observatorio Astronómico de Ulugh Beg o el bullicioso Bazar de Siob donde es un placer dar un paseo, ver el ambiente y probar algún producto local.

Mausoleo Gur-e-Amir o Mausoleo de Tamerlán, Samarcanda, Uzbekistán

¿Cuántos días estar en Samarcanda? Mi recomendación es que gastéis dos días completos en visitar la ciudad. De esta forma podréis dedicarle tiempo suficiente a la plaza del Registán y visitar el resto puntos de interés de la ciudad sin muchas prisas. Sin embargo, si tenéis pensado incluir Urgut y Shakhrisabz en vuestra ruta por Uzbekistán, os recomendaría pasar una noche más aquí, ya que estos lugares se visitan perfectamente en una excursión de un día desde Samarcanda, tal y como hicimos nosotros. Durante los días que estuvimos en Samarcanda, nos alojamos en el hotel Rabat Boutique, un alojamiento a buen precio, 100% recomendable, que se encontraba a solos unos minutos del Registán. Poder ver el Registán a cualquier hora del día, andando solo unos pasos, no tiene precio.

Bujará

Bujará es otra de las ciudades que no os podéis perder si visitáis Uzbekistán. Sus madrazas, mezquitas y minaretes convierten a este lugar en una auténtica joya del país. De hecho, muchas veces es la más que más suele gustar a los turistas en su conjunto. Además, debido a la importancia de sus edificios y de ciertos personajes que allí vivieron, está considerada como centro de la cultura islámica de Asia Central.

Madraza Mir-i-Arab y minarete Kalon, Bujará, Uzbekistán

A diferencia de Samarcanda, Bujará cuenta con un centro histórico que ha sido restaurado más sutilmente, conservando gran parte de sus edificios históricos, canales y estanques, por lo que resulta un verdadero placer caminar por sus calles. Hay lugares tan interesantes como la plaza Lyabi-Hauz, donde podéis tomaros un té junto a su estanque, a la sombre de moreras centenarias, mientras disfrutáis de las vistas de las madrazas que la rodean. Parte de su importancia religiosa se debe a que cuenta con un gran número de madrazas y mezquitas, entre las que destacan la Madraza Chor Minor o la Mezquita Bolo-Hauz. Aunque, sin duda alguna, el lugar que más nos impresionó es el Complejo Poi Kalon, con su impresionante mezquita y minarete Kalon y la preciosa Madraza Mir-i-Arab. Aparte de mezquitas y madrazas también os recomendamos que paséis cerca de las murallas de la fortaleza Ark o que curioseéis por algunos de los antiguos mercados de la ciudad.

Murallas del Ark de Bujará, Uzbekistán

¿Cuántos días es recomendable estar para visitar Bujará? En mi opinión os recomiendo que estéis dos días completos. Así, tendréis tiempo de pasear por sus calles, visitar sus mezquitas y madrazas, curiosear en sus mercados y tomaros un té tranquilamente en los muchos rinconcitos con encanto que tiene la ciudad. Otro de los puntos fuertes de esta ciudad es que tiene auténticas joyas de alojamiento, como casas de antiguas mercaderes convertidas en pequeños hoteles. Nuestra elección fue el Lyabi-House Hotel, la antigua casa de un rico comerciante que fue construida por el mismo arquitecto que construyó el palacio de verano del Emir de Bujará. Un lugar precioso, en pleno centro, a buen precio y que os recomendamos sin ninguna duda. Ah, aunque luego os lo comentaré en la sección de gastronomía, su restaurante es espectacular y no os lo podéis perder.

Jiva

La última ciudad que debéis visitar sí o sí, además de Samarcanda y Bujará, es Jiva. Esta pequeña ciudad, que perteneció a uno de los ramales de la Ruta de la Seda, fue un importante mercado de esclavos en la época medieval. En aquel momento fue cuando alcanzó su mayor apogeo. Por suerte, su centro histórico permanece prácticamente intacto, convirtiéndola en una ciudad museo que te transporta a otra época cuando paseas por sus calles.

Minarete Kalta Minor y entrada Ark, Jiva, Uzbekistán

El Ichon-Qala, rodeado por murallas defensivas, es la ciudad medieval que os comentaba que se conserva a la perfección. En su interior podemos encontrar decenas de mezquitas, madrazas, minaretes y otros edificios como mausoleos o palacios. Probablemente, uno de sus lugares más emblemáticos es el enorme Minarete Kalta Minor. Aunque no se puede acceder a este minarete, si se puede subir a otros dos minaretes bastante más altos, el de la Madraza Islam Khodja y el de la Mezquita Juma, desde los que se tienen unas vistas espectaculares. Aunque si hablamos de vistas, no os podéis perder las vistas al atardecer que hay desde las murallas de la fortaleza Khuna Ark. Otros lugares cuyo interior es realmente bonito son el Palacio Tosh-Hovli, el Mausoleo de Pahlavon Mahmud y la propia Mezquita Juma de cuyo minarete os he hablado antes.

Vistas de Jiva desde las murallas, Uzbekistán

¿Cuántos días merece la pena estar en Jiva? En un día completo se podría ver todo, pero esto sería lo mínimo. Aunque la zona del Ichon-Qala no es demasiado grande (unos 700 por 400 metros), nosotros os recomendamos que paséis un día y medio o dos días en la ciudad. De esta forma podréis pasear tranquilamente por el centro histórico y visitar la gran cantidad de lugares sin prisas. Además, si queréis evitar la mayor afluencia de turistas, como las excursiones de un día que van a visitar la ciudad, os recomendamos que madruguéis para poder pasear solos por sus calles. Es toda una experiencia. En cuanto a los alojamientos, os recomendamos el hotel en el que estuvimos nosotros, el Arkanchi Hotel, desde el que se tiene unas vistas impresionantes de la ciudad desde su terraza. Un hotel con un buen precio, dentro del casco antiguo y con las mejores vistas que se podrían tener.

Tashkent

La gran capital de Uzbekistán, Tashkent, suele pasar desapercibida para la gente que visita el país. Sin embargo, y pese a que no tiene el encanto de Jiva, Bujará o Samarcanda, merece la pena visitarla. Con un claro corte soviético donde las grandes avenidas y parques están flanqueadas por enormes moles de hormigón, resulta un lugar curioso de visitar para los que nunca han visto una ciudad así; como era nuestro caso.

Hotel Uzbekistán y estatua de Tamerlán en Tashkent, Uzbekistán

Sin embargo, no es solo una ciudad con grandes edificios y parques de corte soviético como la zona cercana a la plaza Amir Timur o la plaza de la Independencia. También existen edificios con esas bonitas cúpulas turquesas como la Mezquita Hazrati Imom, la Madraza Kulkedash o la Madraza Barak-Khan. Otro de los puntos de interés es el metro de Tashkent, hay algunas estaciones que son una verdadera obra de arte de la época soviética. Por supuesto, para los que les gusten los mercados, no pueden perderse el bullicioso Bazar Chorsu, un lugar lleno de vida y realmente curioso.

Bazar Chorsu, Tashkent, Uzbekistán

¿Cuántos días estar en Tashkent? Aunque no tenga tanto atractivo como otras ciudades del país, sí que merece que la pena que le dediquéis un día. Lo malo es que los puntos de interés están bastante separados entre sí, y es necesario coger el metro o un taxi para ir de un lado a otro.

Shakhrisabz y Urgut

Shakhrisabz es la ciudad natal de Tamerlán (o Amir Timur), el personaje histórico más importante de Uzbekistán. Antaño llegó incluso a eclipsar a la mismísima Samarcanda, aunque a día de hoy ha perdido gran parte de ese esplendor. Sin embargo, pese al deterioro del patrimonio y una nefasta remodelación del centro de la ciudad, Shakhrisabz tiene puntos de gran interés como el Palacio Ak-Saray, la enorme estatua de Tamerlán y la Mezquita Kok-Gumbaz. A todo esto, hay que añadir las preciosas vistas que se tienen desde la carretera que va desde Samarcanda.

Palacio Ak-Saray de Shakhrisabz, Uzbekistán

A unos 40 km al sur de Samarcanda se encuentra Urgut, una ciudad famosa por tener uno de los mercados más grandes de todo el país. Sin embargo, este mercado no abre todas sus secciones a diario, y el día que nosotros fuimos cerraban algunas de ellas. Por ello, decidimos visitar un lugar bastante peculiar y poco visitado por extranjeros, el complejo Chor Chinor. En este jardín sagrado se encuentran árboles gigantescos de más de mil años en cuyo interior, debajo del árbol, se daban clases.

Árbol en cuyo interior hay una escuela, Chor Chinor, Urgut, UzbekistánLaguna en Chor Chinor, Urgut, Uzbekistán

Pese a que Shakhrisabz y Urgut no sean lugares tan bonitos como Samarcanda, Bujará o Jiva, sí que merece la pena visitarlos si se tiene tiempo suficiente. ¿Cuánto tiempo se necesita para visitar Shakhrisabz y Urgut? En una excursión de un día desde Samarcanda puedes ver sin problemas ambos lugares. Además, si lo haces con un taxi privado, podrás disfrutar de vistas y de los puestos de frutos secos y otros productos que hay en la carretera de camino a Shakhrisabz.

Mercado en las montañas de camino a Urgut y Shakhrisabz, Uzbekistán

Elliq-Qala, las fortalezas de Corasmia

A unos 70 kilómetros al noreste de Jiva se encuentran las ruinas de unas antiguas fortalezas conocidas como Elliq-Qala, cuyo nombre significa «50 fortalezas». Muchas de las construcciones que aquí se encuentran tienen más de 2.000 años y es que resulta que este lugar fue la cuna de una de las civilizaciones más importantes de la antigüedad. Pero no solo eso, en esta área es donde muchos historiadores ubican el nacimiento de zoroastrismo, una de las religiones más antiguas.

Fortaleza Ayaz Qala 2 en Elliq-Qala, las fortalezas de Corasmia, Uzbekistán

Elliq-Qala es una buena opción de excursión desde Jiva si disponéis de tiempo. De todas las fortalezas de Elliq-Qala que se pueden visitar hay dos que no os podéis perder por su estado de conservación y por sus dimensiones, Toprak Qala y Ayaz Qala. También existen otros lugares de interés como la Necrópolis de Mizdakhan u otras fortalezas Jambas Qala o la fortaleza Kyzyl Qala, que vimos solo desde lejos. Otro de los grandes puntos a favor de visitar este lugar es que se puede dormir en una yurta en el desierto de Kyzyl Kum a los pies de Ayaz Qala. Fue toda una experiencia pasar la noche en un lugar así.

Vistas desde Ayaz Qala, Elliq-Qala, las fortalezas de Corasmia, Uzbekistán

¿Cuánto tiempo se tarda en visitar las fortalezas de Elliq-Qala? Depende de los gustos e intereses de cada uno. En mi opinión, creo que en un tour de medio día desde Jiva se pueden visitar varias fortalezas y terminar el día durmiendo en una yurta en el desierto; un plan perfecto. Si sois unos apasionados de la arqueología o disfrutáis especialmente con este tipo de ruinas, os recomiendo que le dediquéis un día entero. La mejor forma de visitar esta zona es con un coche con conductor y guía. Si le vais a dedicar más de medio día, acordad con él qué lugares queréis ver y avisadle que reserve el alojamiento con antelación.

Mar de Aral

Lo que en su día fue el cuarto lago más grande del mundo, hoy se ha convertido en uno de los mayores desastres ecológicos de la historia. Todo tuvo su inicio en 1959, cuando la Unión Soviética decidió desviar parte de los grandes ríos que nutrían el mar de Aral, el Amu Daria y el Sir Daria. Su objetivo era potenciar el cultivo de ciertos productos, en especial el algodón. Algo que consiguieron ya que fueron los líderes mundiales de producción de esta planta. Sin embargo, este pésimo planteamiento hizo que, con el paso de los años, las aguas del lago descendiesen drásticamente, se salinizase, se contaminase… y afectase a una gran zona del país desertificando y contaminando sus tierras.

Barco en el mar de Aral, Uzbekistán

Todo este problema del mar de Aral provoco que el próspero puerto pesquero de Moynaq, que daba trabajo a más de 60.000 personas, quedase en un recuerdo de lo que fue. Esto está representado por un cementerio de barcos y buques pesqueros oxidados que hace décadas surcaban las aguas del lago. Por supuesto, como ha bajado tantísimo el nivel del agua del lago, en Moynaq no se ve un atisbo de agua ni en el horizonte. Estar delante de algo así en persona es algo que impresiona, sobre todo si tienes en cuenta lo que allí había hace no muchos años.

Barcos oxidados en el mar de Aral, Uzbekistán

¿Cuánto se tarda en ir hasta el mar de Aral desde Jiva? En nuestro caso salimos de Ayaz-Qala, pero desde Jiva sería algo similar, y dedicamos todo el día en ir a visitar el cementerio de barcos y volver a Jiva. Tened en cuenta que desde Ayaz-Qala tardamos unas cinco horas y pico en llegar a Moynaq, y de vuelta tardamos unas seis horas. Una verdadera paliza, pero que a nosotros nos mereció la pena. Sin embargo, si queréis llegar a la actual orilla del mar de Aral, necesitaréis ir en todoterreno, gastar dos días y pasar una noche por la zona. Por otro lado, el trayecto desde Nukus (ciudad con aeropuerto) es menor, unas tres horas en coche por trayecto. Además, esta ciudad tiene el museo con la mayor colección de arte de Asia Central.

Otros lugares

Os he hablado sobre los lugares más famosos de Uzbekistán, pero el país tiene otros muchos tesoros interesantes que descubrir y poco explotados por el turismo. Las ciudades y puntos de interés que os he comentado antes serían perfectos para una ruta de una semana o 10-12 días por Uzbekistán, que se corresponde con lo que vimos nosotros en nuestro viaje. Sin embargo, si tenéis tres semanas o un mes podéis descubrir algunos de los siguientes lugares.

El valle de Ferganá, ubicado al este del país, es la zona más fértil y verde de todo Uzbekistán. Es un lugar poco frecuentado por turistas, pero donde dicen que viven las gentes más amables del país. Dentro del valle hay varios lugares que merecen la pena como Marguilán, conocido por su producción de seda, o Kokand, que posee varias mezquitas y madrazas de interés.

Para los que les guste la montaña existe la opción de Chimgan y el cercano Parque Nacional Ugam-Chatkal, cuyas montañas pertenecen a la parte occidental de la cordillera de Tian Shan. Chimgan se encuentra a tan solo 80 kilómetros al oeste de Tashkent, convirtiéndola en una escapada perfecta desde la gran capital para los que quieran hacer senderismo por montaña, escalada u otras actividades de aventura.

En el siguiente mapa aparecen los lugares que hay que ver en un viaje a Uzbekistán de 10 o 12 días. Los que nosotros visitamos, los más importantes, están marcados en rojo y el resto de ellos, los que cito en el apartado «Otros lugares», aparecen en amarillo.


Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.

Itinerario para un viaje de 10 o 12 días por Uzbekistán

Para trazar la ruta de Uzbekistán nos basamos en la Guía de Asia Central de Lonely Planet y en la información que encontramos en otros blogs. Aunque la base de todo viaje a Uzbekistán son las ciudades de Samarcanda, Bujará y Jiva, conviene saber que otras posibilidades te ofrece el país y adaptarlo a tus gustos y tiempo.

Interior madraza Ulugh Beg en la plaza del Registán, Samarcanda, Uzbekistán

Uzbekistán se puede visitar por libre y usando el transporte público sin ningún problema, ya que las principales ciudades están conectadas por líneas de tren de alta velocidad que funcionan realmente bien. Entre Tashkent, Samarcanda y Bujará podréis moveros con tren de alta velocidad, pero para el resto de destinos tendréis que contratar un coche con conductor, algo que está bastante bien de precio. Además de esto, podréis ahorraros trayectos largos cogiendo algún vuelo interno como el que va de Tashkent a Urgench, ciudad cercana a Jiva.

¿Cuántos días se necesitan para visitar Uzbekistán? Esta es una de las preguntas más frecuentes a la hora de visitar cualquier país. En el caso de Uzbekistán recomendaríamos 10 días para poder visitar las ciudades principales y algún lugar interesante más. Sin embargo, si solo disponéis de una semana, podréis realizar una ruta de 7 días por Uzbekistán visitando las tres ciudades más interesantes: Samarcanda, Bujará y Jiva. Por otro lado, si tenéis dos semanas o más, perfecto, podréis incluir lugares menos turísticos como los que os he comentado antes o incluso plantearos cruzar a alguno de los países limítrofes.

Hombre orando en el interior de la mezquita Kalon, Bujará, Uzbekistán

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de organizar la ruta es que es que por norma general vuestro viaje comenzará y terminará en Tashkent, ya que allí se encuentra el principal aeropuerto internacional del país. Aprovechando que se aterriza allí, intentad buscar algún hueco para visitar la ciudad a la ida o a la vuelta.

Partiendo desde Tashkent hay dos opciones principales de ruta. Se puede empezar por Samarcanda, seguir por Bujará y por último ir a Jiva. Pero también se puede hacer en sentido contrario, Jiva, Bujará y finalmente Samarcanda. En nuestra experiencia personal, creo que es mejor hacerlo como lo hicimos nosotros, primero Samarcanda y después las otras dos ciudades. De esa forma el impacto del Registán será mucho mayor y la visión del trazado soviético de Samarcanda no decepciona tanto.

Al igual que hacemos en cada viaje, nos hicimos un mapa con Google Maps para tener localizados todos los puntos que nos interesaban del país y así trazar la mejor ruta posible por Uzbekistán. Teniendo en mente los días de los que disponíamos, trazamos la ruta principal y añadimos días adicionales a cada destino para visitar lugares cercanos como Shakhrisabz y Urgut desde Samarcanda o Elliq-Qala y el mar de Aral desde Jiva.

Mezquita Bolo Hauz y deposito de agua en Bujará, Uzbekistán

Después de darle muchas vueltas a los horarios y posibilidades de transporte, y teniendo en cuenta el tiempo del que disponíamos, trazamos la siguiente ruta por Uzbekistán:

  • Día 1: Vuelo Madrid – Estambul – Tashkent.
  • Día 2: Tren Tashkent – Samarcanda (2h). Visita a Samarcanda.
  • Día 3: Samarcanda.
  • Día 4 (mañana): Shakhrisabz.
  • Día 4 (tarde): Urgut
  • Día 5: Tren Samarcanda – Bujará (1h 30min). Visita a Bujará.
  • Día 6: Bujará.
  • Día 7: Coche Bujará – Jiva (6h 30min). Visita a Jiva.
  • Día 8 (mañana): Jiva.
  • Día 8 (tarde): Elliq-Qala. Noche en una yurta.
  • Día 9: Moynaq, el Mar de Aral y vuelta a Jiva.
  • Día 10: Jiva. Vuelo nocturno Urgench – Tashkent (1h 20min).
  • Día 11: Tashkent.
  • Día 12: Vuelo de vuelta Tashkent – Estambul – Madrid.

Os dejo un mapa detallado Uzbekistán con los principales lugares que visitamos durante nuestro viaje, además de otros de interés. La ruta detallada del día a día la iremos publicando en los artículos correspondientes.


Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.

Transporte en Uzbekistán

Los principales transportes en un viaje a Uzbekistán por libre serán el avión para llegar allí, el tren para desplazarte entre las ciudades y el coche con conductor para moverte por lugares peor comunicados y hacer algún tour de un día. Además de estos medios de transporte, seguramente usaréis el metro en Tashkent (algo muy recomendable por visitar sus estaciones) y algún taxi para ir al aeropuerto, a la estación de tren o algún punto de interés algo alejado.

Avión

A no ser que estéis haciendo una ruta por los países de Asia Central, llegaréis a Uzbekistán en avión, aterrizando en el Aeropuerto Internacional de Tashkent que se encuentra en la misma capital del país. Aunque no sean tan numerosos, también hay un número considerable de vuelos internacionales que llegan a Samarcanda.

En el caso de los que viajamos desde España, no hay vuelos directos a Uzbekistán. Para llegar al país tendréis que volar con al menos una escala. Ciudades europeas como Frankfurt, París, Roma o Londres tienen conexión directa con Tashkent. Sin embargo, los vuelos que suelen salir mejor de precio y tienen mayor variedad de horarios son con escala en Moscú o Estambul.

En nuestro caso, tras darle bastantes vueltas a los vuelos, precios y posibles rutas, optamos por un vuelo con escalas en Estambul con Turkish Airlines. De hecho, aprovechamos la escala a la ida para visitar la ciudad durante dos días antes de volar a Uzbekistán. El vuelo de Madrid a Estambul era de poco más de cuatro horas y el vuelo de Estambul a Tashkent era de casi cinco horas. A la vuelta, la única vez que hicimos escala de verdad en el aeropuerto, fue de solo una hora y nos tocó correr como pocas veces lo hemos hecho en un aeropuerto.

En cuanto al precio de un billete desde Madrid a Tashkent (con escala en Estambul), a nosotros nos salió por 629,62 € i/v por persona con Turkish Airlines. Pero si sois previsores y reserváis el vuelo con cierta antelación, incluso en temporada alta, podréis conseguirlo por unos 100 € menos sin mucho problema. Para buscar los vuelos al mejor precio nosotros siempre usamos Skyscanner, ya que de un solo vistazo tienes todas las combinaciones posibles y precios de todas las compañías.


Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.

Vuelos internos en Uzbekistán

Además del vuelo internacional para llegar al país nosotros también cogimos un vuelo interno, Urgench-Tashkent, para ahorrar muchas horas de trayecto. Como os contaba antes, hicimos la ruta Tashkent – Samarcanda – Bujará – Jiva. Pues bien, sin no cogíamos un avión, la mejor opción para volver de Jiva a Tashkent era hacer un largo trayecto en coche (más de seis horas) de Jiva a Bujará y luego coger un tren de alta velocidad de más de tres horas hasta Tashkent.

Sin embargo, aunque Jiva no tiene aeropuerto propio, si lo tiene Urgench, una ciudad que se encuentra a unos 45 minutos en taxi desde el centro de Jiva. Además, salen vuelos diarios a Tashkent a muy buen precio. En nuestro caso volamos con Uzbekistan Airways por solo 47 €, en un trayecto que duró una hora y veinte. Como veis, ésta es la opción más rápida y barata para volver de Jiva a Tashkent, especialmente si contáis con pocos días en el país. Por cierto, en temporada alta es común que los billetes se agoten, por lo que conviene reservarlos con cierta antelación.

Tren

Sin duda alguna, el transporte estrella para viajar por Uzbekistán por libre es el tren. Es un medio de transporte cómodo, rápido y barato y la mejor forma para ir de una ciudad a otra. Tenéis la información sobre los trenes de Uzbekistán en inglés, además de en ruso y uzbeko, en la web Ferrocarriles de Uzbekistán. De todas formas, os voy a resumir las principales cosas que tenéis que saber sobre este medio de transporte.

Hay varios tipos de trenes, pero lo que más suelen interesar a la hora de desplazarse de una ciudad a otra son los de alta velocidad. También hay trenes nocturnos con literas por si queréis aprovechar la noche para desplazaros de una ciudad a otra, aunque tienen la desventaja de ser muy lentos y algo incómodos, por lo que he leído. De los trenes de alta velocidad, la mejor opción es el llamado Afrosiyob, un tren Talgo de manufactura española, amplio y cómodo, que alcanza los 250 km/h, y que une las ciudades de Tashkent, Samarcanda y Bujará, entre otras. Otra buena opción son los trenes tipo Sharq, que pese a no ser tan rápidos como los otros, alcanzan los 140 km/h, también son amplios y cómodos. Igualmente, estos trenes unen las ciudades de Tashkent, Samarcanda y Bujará. También están los conocidos como Ozbekiston que son una buena opción para los desplazamientos hacia las localidades del valle de Ferganá.

Andenes de la estación de Tashkent, Uzbekistán

Los billetes de tren se pueden comprar tanto en las propias estaciones, como online a través de su web e-ticket. Aunque podáis comprarlos en las estaciones, os recomendamos que lo hagáis por internet y con cierta antelación. En temporada alta, y en especial los de tipo Afrosiyob, se agotan fácilmente. Lo malo es que tampoco podréis comprarlos con mucha antelación ya que suelen salir a la venta, como pronto, unos 45 días antes. En nuestro caso, pese a que revisamos la disponibilidad en la web habitualmente, nos quedamos sin poder comprar ningún billete de los trenes tipo Afrosiyob y tuvimos que optar por los de tipo Sharq. Si tenéis problemas a la hora de comprar billetes y no queréis arriesgaros a comprarlos en la estación, podéis poneros en contacto con turoperadores para que lo hagan por vosotros. Eso sí, al hacerlo de esta forma os incluyen un considerable sobrecoste por la gestión.

Para moverse entre Tashkent, Samarcanda y Bujará hay conexiones diarias con trenes de alta velocidad tanto por la mañana, como por la tarde. Sin embargo, en el trayecto de Bujará a Jiva (en el momento de elaborar esta guía) no existe servicio diario; solo los lunes, jueves y sábados. A continuación, os mostramos una tabla con los trenes de alta velocidad disponibles para desplazarse entre las principales ciudades, aunque os recomendamos que confirméis esta información en la web de trenes de Uzbekistán por si variase en un futuro.

RutaDistanciaHorarioFrecuenciaTipo de tren
Tashkent – Samarcanda310 km.07:28 – 09:42 (2h 14 min)Todos los díasAfrosiyob
08:00 – 10:08 (2h 8 min)Todos los díasAfrosiyob
08:30 – 10:38 (2h 8 min)Sábado y domingoAfrosiyob
09:15 – 12:31 (3h 16min)Todos los díasSharq
18:45 – 20:53 (2h 8 min)Todos los díasAfrosiyob
Samarcanda – Bujará270 km.09:50 – 11:19 (1h 29 min)Todos los díasAfrosiyob
12:44 – 15:09 (2h 25 min)Todos los díasSharq
21:08 – 22:39 (1h 31 min)Todos los díasAfrosiyob
Bujará – Jiva450 km.14:10 – 19:19 (5h 9 min)Lunes, jueves y sábadoFast Train
Compartimento privado clase 1C en tren Sharq de Tashkent a Samarcanda, Uzbekistán

Otra cuestión es saber la equivalencia de los nombres de las estaciones en cirílico, por si necesitáis utilizarlos para hacer la reserva en la web, entender el billete de tren o, incluso, saber en qué estación os tenéis que bajar.

  • Tashkent -> ТАШКЕНТ
  • Samarcanda -> САМАРКАНД
  • Bujará -> БУХАРА 1
  • Jiva -> ХИВА (УТИ)
  • Urgench -> УРГЕНЧ (УТИ)

Al final, nosotros hicimos dos trayectos de tren por muy buen precio. El de Tashkent a Samarcanda fue en un Sharq en clase 1C, en el que teníamos un compartimento para nosotros solos, y nos costó a los dos 201.438 UZS (17,21 € con el cambio actual). El otro trayecto fue el de Samarcanda a Bujará, que también lo hicimos en Sharq, aunque en esta ocasión fuimos en clase 2B por 120.430 UZS por los dos billetes (unos 10,30 €). Los asientos eran igualmente cómodos, aunque no era ningún compartimento privado.


Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.

Coche con conductor

Para aquellos lugares a los que no se puede llegar en tren, o se tarda demasiado, una buena alternativa es el coche. Aunque se puede alquilar un coche para conducirlo uno mismo, no es una opción muy recomendada, ni extendida entre los turistas, ya que se puede conseguir un coche con conductor por muy buen precio. En este aspecto hay dos opciones, los coches con conductor compartidos o los privados.

Los coches o taxis compartidos son una buena forma para desplazarse por Uzbekistán y el resto de Asia Central. La peculiaridad de este medio de transporte es que solo salen hacia el destino cuando se ocupan todas sus plazas o cuando se pagan todas las plazas libres que queden. Normalmente se suelen encontrar cerca de las estaciones de autobuses u otros puntos de interés del centro de la ciudad. Si os interesan, lo mejor es que preguntéis en vuestros alojamientos dónde podéis encontrarlos. En cuanto al precio, obviamente es más barato que el coche privado. Tenéis que tener en cuenta que los precios varían y están abiertos a negociaciones y regateos. Tampoco podemos deciros más sobre ellos porque no los probamos, siempre usamos coche privado.

Coche con conductor desde Bujará a Jiva, Uzbekistán

En cuanto a la otra opción, la del coche privado con conductor, pese a ser más caro que el coche compartido, sigue siendo bastante barato para el servicio que ofrecen. Podéis hablar con vuestro alojamiento para que os facilite uno, hablar directamente con los taxistas en la calle o incluso, como nos pasó a nosotros, que consigáis el contacto de uno haciendo una visita a algún monumento.

Para que os hagáis una idea de los precios que tienen, os pongo lo que pagamos nosotros por los trayectos largos que hicimos. Para la excursión de un día completo desde Samarcanda visitando Shakhrisabz y Urgut pagamos 350.000 UZS (unos 30 € al cambio). El día que fuimos desde Bujará a Jiva pedimos a nuestro alojamiento que nos facilitase el coche y pagamos 60 USD (unos 55 €) por un trayecto de 450 kilómetros, que tardamos unas seis horas y media en recorrer. Por último, el tour con guía y conductor que hicimos desde Jiva para ver las fortalezas de Elliq-Qala (medio día), dormir en una yurta, y al día siguiente ir al mar de Aral y volver de nuevo a Jiva (día completo), nos costó unos 110 € al cambio. A estos 110 € hay que añadir el coste de pasar la noche en una yurta, de la que os hablaré más tarde.

Taxi

Aparte de los coches con los que cubrimos grandes trayectos, también cogimos varios taxis para movernos dentro de las ciudades, llegar a las estaciones de tren o a los aeropuertos. Aunque las principales ciudades (Samarcanda, Bujará y Jiva) se pueden visitar a pie, ya que todos los puntos de interés suelen estar más o menos cerca, el taxi viene muy bien en ciertas situaciones o en ciudades como Tashkent con distancias más largas. Además, es un medio bastante económico.

Los taxistas deberían poner el taxímetro, pero esto no siempre ocurre. Si el taxi os lo pide vuestro hotel, suele ser un taxista de confianza que no os la intentará colar. Sin embargo, si lo cogéis en la calle, conviene preguntar por cuanto os va a salir el trayecto antes de montaros y así evitar sorpresas desagradables. Aunque ellos os digan un precio al principio, contad con que podéis regatear y negociar un precio mejor; en algunos casos muchísimo mejor.

Para que os hagáis una idea de precios, os voy a poner algún ejemplo en base a nuestra experiencia con los taxis en Uzbekistán:

  • Taxi de madrugada desde el aeropuerto internacional de Tashkent a nuestro hotel, que estaba a unos 4 km. y a unos 10 minutos en coche. Nos costó 40.000 UZS (unos 3,40 €), aunque el primero que preguntamos no pedía 60.000 UZS.
  • En otra ocasión, cuando llegamos de madrugada al aeropuerto de Tashkent del vuelo interno de Urgench, al principio nos pedían 200.000 UZS (17,12 €) por llevarnos a un hotel a unos 5,5 km. y acabamos consiguiendo un taxi fuera del parking del aeropuerto por 25.000 UZS (2,14 €). Si veis que se pasan de precio, negociad.
  • Al día siguiente por la mañana, en el trayecto contrario, desde el hotel al aeropuerto (5,5 km.), el hotel nos consiguió un taxi por 8.400 UZS (0,72 €).
  • Taxi del hotel de Tashkent a la estación de tren. El trayecto era de unos 5 km. y nos costó 9.000 UZS (unos 0,80 €).
  • Taxi de la estación de tren de Samarcanda a un hotel cerca del Registán, 30.000 UZS (2,60 € aproximadamente).
  • Coche desde el observatorio de Ulugh Beg hasta la plaza del Registán, 10.000 UZS (unos 0,85 €).
  • Taxi desde la estación de tren de Bujará a un hotel céntrico. El primero que preguntamos nos pedía 25.000 UZS (2,15 €) y el segundo nos lo dejó por 15.000 UZS (1,30 €).
  • Taxi desde el centro de Jiva al aeropuerto de Urgench, 126.000 UZS (unos 10,80 €), aunque compartimos gastos con otra pareja de viajeros.

Como habéis visto, es muy importante negociar el precio si veis que se están pasando con el precio. En algunas ocasiones llegamos a conseguir un precio diez veces menor regateando o buscando una alternativa. Con esto no es decimos que estrujéis a los taxistas para pagarles lo mínimo posible, solo que paguéis un precio justo y que no os dejéis engañar.

Metro

El metro de Tashkent no es solo un medio de transporte, sino que en sí mismo es un lugar a visitar por lo bonitas que son algunas de sus estaciones. Se inauguró en 1977 cuando Uzbekistán aún formaba parte de la URSS y fue el primer metro de toda Asia Central. La estación de metro más famosa de Tashkent es Kosmonavtlar (Cosmonauta) en la que aparecen algunos de astronautas de la antigua Unión Soviética, como Yuri Gagarin. Pero no solo está ésa, cada estación tiene su propio ambiente y su decoración característica.

Estación de metro Kosmonavtlar en Tashkent, Uzbekistán

Como curiosidad, en el metro de Tashkent estuvo totalmente prohibido sacar fotos o grabar vídeos hasta el 1 de junio de 2018 por cuestiones de seguridad nacional. Ahora presumen ante el mundo de una red de estaciones de metro monumentales y realmente bonitas.

Además de visitar las estaciones, el metro de Tashkent es un medio eficiente y barato. Sin embargo, no es suficiente para visitar los principales puntos de interés de la ciudad y suele ser necesario combinarlo con el taxi en alguna ocasión. Para usar el metro, tendréis que comprar unas fichas que se venden en todas las estaciones y que os permiten hacer un viaje a cualquier parada. El precio de una ficha es de tan solo 1.200 UZS (0,10 €). Además, en cuanto al horario, debéis tener en cuenta que el metro de Tashkent está abierto de 6:00 a 0:00.

Alojamiento en Uzbekistán

Uzbekistán tiene una oferta hotelera suficiente para la cantidad de turismo que tiene el país. Sin embargo, en Samarcanda, Bujará y Jiva conviene reservar con tiempo de antelación para no quedarse sin plaza en los mejores lugares, especialmente en temporada alta. Las habitaciones de ciertos hoteles con buena ubicación, de calidad y a buen de precio, se agotan con facilidad. En Tashkent, por el contrario, hay mucha más oferta y variedad de alojamiento, por lo que este problema no se acentúa tanto.

En cuanto a la forma de pagar los alojamientos, tenéis que prestar atención a lo que os indique la reserva, ya que hay algunos alojamientos que solo aceptan efectivo. En teoría el pago en efectivo se debería hacer en soms uzbekos, la moneda local. Sin embargo, nosotros pagamos algunos de ellos en euros (EUR), otros con dólares americanos (USD) y otros en soms uzbekos (UZS). Lo bueno es que el cambio que te aplicaban era el oficial de ese momento, por lo que solía dar más o menos igual pagar con una moneda u otra. Si os permiten pagar con tarjeta no suelen añadir ningún recargo, como ocurre en algunos países.

En cuanto al precio de los alojamientos, nosotros pagamos una media de 58 € la noche por una habitación doble con desayuno incluido. La mayoría de los alojamientos en ciudades como Samarcanda, Bujará y Jiva, son de gama media, aunque siempre hay algunas excepciones que se suben algo más de precio. Sin embargo, en Tashkent la oferta es mucho mayor y tienes desde hoteles lujosos a precios muy altos a hostels a precios muy baratos. Por otro lado, dormir en una yurta cerca de Ayaz-Qala fue algo más caro de la media, casi 80 €, pero la experiencia nos mereció la pena. Como siempre os decimos, estas referencias de precios que os damos es teniendo en cuenta nuestra forma de viajar con un presupuesto medio.

Registro en los hoteles de Uzbekistán

Uzbekistán tiene una peculiaridad en cuanto al alojamiento y es que, si se va a pasar más de un día, los ciudadanos extranjeros deben hacer un registro temporal en los tres primeros días de estancia en el país y un registro adicional en cada uno de los siguientes alojamientos en los que estéis.

Si os alojáis en un hotel de los que se ofertan en Booking, por ejemplo, no tendréis ningún problema al respecto. Estos alojamientos tienen licencia para aceptar extranjeros y ellos mismos se encargan de realizar ese registro. Al hacerlo, os darán un papel en el que se detallan los días que habéis pasado allí.

Es muy importante que guardéis esos papeles durante todo el viaje, ya que os lo pedirán en el resto de alojamientos y también cuando vayáis al aeropuerto (vuelos nacionales e internacionales) o crucéis cualquier otro control fronterizo terrestre. Se puede dar el caso de que no os lo pidan nunca, pero lo mejor es no arriesgarse y llevar siempre los resguardos en vuestro pasaporte. Cuando terminéis el viaje acabaréis con una pequeña colección de papelitos.

En el caso de que no os alojéis en un establecimiento con licencia (algunos Airbnb, couchsourfing, casa de un amigo…) y ellos no os hagan el registro, se puede hacer a través del sistema E-mehmon. Tendréis que completar ciertos campos y el sistema calculará la tasa que debéis abonar. No os podemos dar más información sobre esto porque nosotros no llegamos a utilizarlo en todo el viaje.

Al igual que hacemos en casi todos nuestros viajes, reservamos todos los hoteles con antelación para no perder tiempo allí y conseguir las mejores opciones. Creedme que los buenos hoteles, céntricos, a buen precio y con buenas críticas se llena rápido en Samarcanda, Bujará o Jiva. Salvo la noche en la yurta, todas nuestras reservas las hicimos a través de booking, ya que muchas veces encontramos buenas ofertas.


Si queréis ver el mapa en otra pestaña haced clic aquí.

Os pongo nuestra opinión de todos los alojamientos en los que estuvimos en nuestro viaje por Uzbekistán:

Alojamiento en Tashkent, Grand Art hotel (Opción 1)

Nuestra primera noche en el país la pasamos en el Grand Art hotel de Tashkent. Una de las cosas que más nos atrajeron de este hotel es que se encuentra a 2 km de la estación central de trenes y a 10 minutos en coche del aeropuerto. Teniendo en cuenta que llegábamos de madrugada y que a la mañana siguiente nos íbamos temprano en un tren a Samarcanda, esto era algo bastante importante para nosotros.

La habitación era grande y con una decoración sobria y sencilla. Pero lo más importante para nosotros era que tuviese una cama cómoda y la tenía, además de ser grande. Además de esto, tenía suelo de moqueta, un pequeño frigo del que no hicimos uso, televisión, aire acondicionado, un gran armario, una mesa con un par de sillas y un par de mesitas de noches. La verdad es que poco utilizamos de todo aquello, ya que llegamos a altas horas de la noche y salimos a primera hora de la mañana.

En cuanto al hotel, una de los servicios que más nos importaba es que tuviese recepción 24 horas. Nuestro vuelo llegaba a la una de la madrugada y necesitábamos poder hacer el check-in a esas horas. Pese a que estaban abiertos, la persona que estaba de guardia (que parecía el hijo del dueño) no era muy espabilado y tardamos una barbaridad en que hiciese todos los trámites y poder ir a la habitación. De hecho, tuvo que venir el dueño del hotel a hacer todo el papeleo del registro. Creo que tuvimos mala suerte y que esto no suele ser la tónica general, pero la verdad es que nos quitó mucho tiempo de las pocas horas de sueño que íbamos a tener. Por lo demás, el desayuno que tiene es de tipo buffet, muy variado y completo. Además, tienen un cajero para sacar dinero allí mismo, buena conexión wifi e incluso una piscina para los días de calor. En cuanto a si lo recomendaríamos o no, sí que nos pareció un buen alojamiento, cómodo, a buen precio, con buen desayuno y en una zona tranquila, pero quizás nos decantaríamos más por la otra opción en la que estuvimos, el Sunrise Caravan Stay.

  • Precio: 45,45 €/noche en habitación doble con desayuno buffet incluido.
  • Fechas: Sábado 20-04-2019 – domingo 21-04-2019.

Si no te convence este hotel, puedes echar un vistazo a los mejores hoteles de Tashkent.

Habitación Grand Art hotel, Tashkent, UzbekistánDesayuno Grand Art hotel, Tashkent, Uzbekistán

Alojamiento en Tashkent, Sunrise Caravan Stay – Boutique Guest House (Opción 2)

La segunda vez que nos pasamos por Tashkent y que dedicamos un día completo a visitar la ciudad, optamos por alojarnos en el Sunrise Caravan Stay – Boutique Guest House. La ubicación de este alojamiento es bastante buena, sin llegar a ser céntrico. Se encuentra a un cuarto de hora andando de una parada de metro y a menos de 10 minutos en coche del aeropuerto. Esto hace que esté bien situado para descubrir la ciudad y a la vez, no muy lejos del aeropuerto.

Hay varios tipos de opciones, desde camas en habitaciones compartidas a habitaciones dobles con baño privado. En nuestro caso optamos por una habitación doble con baño privado. El estilo de la habitación es desenfadado y alegre, en el que sobre todo destacan ciertos vinilos colocados en las paredes. La cama es cómoda y, además, tienes wifi, aire acondicionado, un armario, alguna silla, una mesa y un par de mesitas de noche. El baño está bastante bien y todo muy limpio.

Al igual que en la primera noche, uno de los servicios que más nos interesabas del hostel era que tuviese recepción 24 horas. En esta ocasión llegábamos al hotel casi a las 2 de la madrugada, por lo que era algo imprescindible para nosotros. A diferencia del otro hotel en el que estuvimos en Tashkent, todo el proceso de check-in y registro fue rápido y pudimos irnos sin mucha espera a la habitación a descansar. El alojamiento tiene un desayuno bastante completo con tostadas, embutido y queso, salchichas, huevos, algo de vegetales… Por lo que, en nuestra opinión, tanto por el precio, lo bien que estaba la habitación, el desayuno y la ubicación, sería un alojamiento que os recomendaríamos en vuestra visita a Tashkent.

  • Precio: 37,75 €/noche en habitación doble con desayuno continental incluido.
  • Fechas: Lunes 29-04-2019 – miércoles 01-05-2019.

Si no te convence este hotel, puedes echar un vistazo a los mejores hoteles de Tashkent.

Habitación doble privada del Sunrise Caravan Stay – Boutique Guest House, Tashkent, UzbekistánComedor del Sunrise Caravan Stay – Boutique Guest House, Tashkent, Uzbekistán

Alojamiento en Samarcanda, Rabat Boutique Hotel

Algo que teníamos claro a la hora de elegir un alojamiento en Samarcanda es que estuviese cerca del Registán. Queríamos poder ir andando hasta allí todos los días y disfrutar de aquella maravilla siempre que quisiésemos (se puede ver desde fuera sin pagar la entrada). Por ello, además de por otras razones que ahora os daré, elegimos el Rabat Boutique Hotel. Este hotel está ubicado a poco más de 5 minutos andando del Registán y a algo menos de diez minutos de la Mezquita Bibi-Khanym. Además, está ubicado en un barrio tranquilo y sin ruidos. Es decir, la localización del hotel no podría ser mejor.

Las habitaciones parecían renovadas recientemente. Todas ellas dan a un patio interior ajardinado que le da cierta vida al lugar. Tienen una decoración en madera clara adornada con ciertos detalles, como cuadros o platos pintados típicos de Uzbekistán que le dan bastante encanto, calidez y personalidad a la estancia. La habitación es amplia, con armarios y espacio de sobra para guardar el equipaje. En cuanto a la cama, era bastante cómoda, algo de agradecer después de las palizas que te das a andar en este país. La habitación tiene aire acondicionado, wifi y un baño completo privado que estaba bien.

Además de la ubicación tan buena y las habitaciones, el hotel tiene un lugar que destaca por encima de todos, la sala de desayunos. Esta habitación conserva la decoración que tenía la casa de un mercader que vivía aquí a principios del siglo XX. Desayunar en un lugar así merece muchísimo la pena. Además, el desayuno era bastante completo: dulces uzbekos y algunas preparaciones típicas de allí, tostadas, huevos, algunos vegetales, embutido, queso, fruta… Vamos, que teníamos de todo. A esto, hay que añadir un trato increíble por parte del personal de recepción. Hablamos en varias ocasiones con él, nos explicó parte de su cultura, idioma… e incluso nos llevó gratis a la estación el día que nos íbamos; un encanto de persona. Por todo esto, recomendamos sin lugar a dudas este hotel en Samarcanda.

  • Precio: 65,16 €/noche en habitación doble con desayuno buffet incluido.
  • Fechas: Domingo 21-04-2019 – miércoles 24-04-2019.

Si no te convence este hotel, puedes echar un vistazo a los mejores hoteles de Samarcanda.

Habitación del Rabat Boutique Hotel, Samarcanda, UzbekistánSala de desayuno del Rabat Boutique Hotel, Samarcanda, Uzbekistán

Alojamiento en Bujará, Lyabi-House Hotel

Una vez más, una de las características más importantes del alojamiento que buscábamos en Bujará era que fuese céntrico. Entre todas las opciones que había, nos decantamos por el Lyabi-House Hotel. Un hotel que se ubica a escasos metros de la plaza Liabi-Khauz. Para nosotros era importante alojarse en el centro de Bujará, y así, poder salir a dar un paseo por la ciudad a primera hora y disfrutar en solitario de sus calles.

Las habitaciones son amplias, con una decoración sencilla, pero adornadas con detalles como cuadros uzbekos, algunas telas o fotografías de la ciudad. En cuanto al mobiliario, tenía los elementos habituales: un armario, un escritorio y su silla, un par de mesitas de noche, aire acondicionado, televisión, wifi… pero lo mejor era la cama. La habitación cuenta con una cama de grandes dimensiones y tremendamente cómoda. En lo referente al baño, estaba limpio, era amplio y de estilo moderno. Resumiendo, la habitación estaba muy bien.

Pero lo que más nos gustó del hotel fue la historia que había detrás de él y todo lo que se conservaba de la época. El hotel fue propiedad de un rico comerciante de finales del siglo XIX y el arquitecto que se encargó de su construcción y de la decoración del interior fue el mismo que hizo el palacio de verano del Emir de Bujará, ni más, ni menos. Y esto se traduce en un impresionante porche techado que aún conserva las columnas talladas originales y un, aún más impresionante, salón-comedor decorado con pinturas colores, cristales y formas de estuco. En esa sala es donde se dan los desayunos y también donde se puede ir a comer o cenar, aunque no te alojes allí. En mi opinión, fue en este lugar donde tomamos los mejores desayunos y donde cenamos mejor en todo el viaje. No solo era la decoración, sino que los propios platos estaban deliciosos. Aunque no os alojéis aquí, intentad cenar en su restaurante. Volveríamos a este hotel sin dudarlo, un lugar 100% recomendable.

  • Precio: 62,98 €/noche en habitación doble con desayuno buffet incluido.
  • Fechas: Miércoles 24-04-2019 – viernes 26-04-2019.

Si no te convence este hotel, puedes echar un vistazo a los mejores hoteles de Bujará.

Habitación doble en el Lyabi-House Hotel, Bujará, UzbekistánInterior del restaurante Ayvan en el hotel Lyabi-House, Bujará, Uzbekistán

Alojamiento en Jiva, Arkanchi Hotel

Algo que os recomendamos, sin lugar a dudas, es que el hotel que elijáis durante vuestra estancia en Jiva esté dentro del Ichon-Qala o recinto amurallado. Hay muy buenas opciones para presupuestos medios. En nuestro caso nos decantamos por el Arkanchi Hotel que tiene una de las mejores vistas de la ciudad desde su terraza superior. Puedes ver su famoso su minarete Kalta Minor, así como los otros grandes minaretes y el resto de la ciudad desde una posición privilegiada. Otra opción que nos planteamos, pero que finalmente descartamos por disponibilidad y precio fue Orient Star Khiva Hotel que se ubica en la Madraza Muhammad Aminkhan, donde está el minarete Kalta Minor.

Las habitaciones del hotel son muy amplias. De hecho, la última noche que nos alojamos allí nos hicieron un upgrade gratuito y estuvimos en una habitación que contaba con una sala de estar con mesa y un par de sofás. Además, algunas de las habitaciones tienen unas vistas estupendas de la ciudad. En cuanto al mobiliario tienen todo lo que se puede necesitar: armario, un escritorio con su silla, reposamaletas, mesitas de noches, aire acondicionado, caja fuerte, televisión, wifi… pero lo mejor de todo era la cama; muy cómoda. En cuanto al baño, era amplio, moderno, limpio y bien equipado.

El hotel era bastante grande y contaba con cajeros automáticos en su interior para poder sacar efectivo. Para nosotros lo más destacable eran las vistas que había desde sus terrazas, tanto la superior, como las del resutarante. También cuenta con un montón de servicios que en nuestro caso no utilizamos, como alquiler de bicicletas, gimnasio, sauna, lavandería… Tiene un restaurante donde sirven desayunos, comidas y cenas y en el que puedes comer tanto dentro de edificio, como en alguna de sus terrazas con vistas al minarete Kalta Minor. En cuanto el desayuno, era muy variado y completo, con un montón de opciones para elegir. Para nosotros es la mejor opción para alojarse en Jiva con presupuesto medio, tanto por su comodidad, sus vistas o su precio. Un hotel que os recomendamos sin ninguna duda.

  • Precio: 58,64 €/noche en habitación doble con desayuno buffet incluido.
  • Fechas: Viernes 26-04-2019 – sábado 27-04-2019 y Domingo 28-04-2019 – lunes 29-04-2019.

Si no te convence este hotel, puedes echar un vistazo a los mejores hoteles de Jiva.

Habitación doble del hotel Arkanchi, Jiva, UzbekistánAtardecer desde la terraza del hotel Arkanchi, Jiva, Uzbekistán

Alojamiento en Elliq-Qala, Ayaz Qala Yurt Camp

Hay alojamientos bonitos, bien ubicados, a buen precio… pero hay otros que, en sí, son una experiencia. Éste es el caso de dormir en una yurta en el desierto. El Ayaz Qala Yurt Camp se encuentra a los pies de la fortaleza milenaria de Ayaz Qala, en los límites del desierto de Kyzyl Kum. Esto hace que la ubicación no pueda ser mejor, pegado al desierto, cerca de una de las fortalezas más importantes de Elliq-Qala y sin contaminación lumínica por la noche, permitiendo ver unos cielos estrellados espectaculares.

Las yurtas son las viviendas utilizadas por los nómadas de Asia Central y aunque realmente este campamento no es nómada, sí que tiene yurtas construidas a la manera tradicional, pero con algunas comodidades extras para los turistas. Una de estas comodidades extras son los colchones. Realmente una yurta típica no tendría colchones, se dormiría en el suelo, pero aquí sí que se duerme en unos bien cómodos. Las yurtas, obviamente no tienen baños, ni duchas; todo eso está fuera, en unas construcciones aledañas. En cuanto a la decoración de las yurtas, poseen ese aspecto tradicional que le da su estructura, las alfombras del suelo, las mantas que recubren las paredes… Además, cuentan con luz en su interior, aunque no con enchufes. Por cierto, en la yurta dormimos nosotros solos, aunque pueden dormir más de dos personas.

Aparte de las yurtas en las que se duerme, el campamento cuenta con unas cocinas, unos baños y duchas comunes y una gran yurta que hace las veces de comedor. En esa yurta, la dueña nos sirvió a todos los huéspedes una típica cena uzbeka, rica y abundante. Como no podía ser de otra forma, la noche terminó brindando con unos chupitos de rico vodka. A la mañana siguiente tomamos el desayuno, variado y bastante rico. Otro de los puntos que más nos gustó del alojamiento son las vistas con las que cuenta, tanto de Ayaz Qala, como de la gran llanura del desierto de Kyzyl Kum. Para los que les guste posar en las redes, hay un enorme columpio con unas vistas increíbles al atardecer. En nuestra opinión, pese a ser un alojamiento que es más caro que la media, creemos que merece la pena por la experiencia que es pasar una noche en un lugar tan peculiar.

  • Precio: 79,30 €/noche (45 USD por persona y noche) en una yurta para los dos con cena y desayuno incluido.
  • Fechas: Sábado 5-05-2018 – lunes 07-05-2018.
Yurtas del Ayaz Qala Yurt Camp cerca de Ayaz Qala, UzbekistánInterior de una yurta en Ayaz Kala, Uzbekistán

Documentación necesaria para viajar a Uzbekistán

Los ciudadanos españoles no requieren de visado para viajar a Uzbekistán, siempre y cuando sea para estancias que no superen los 30 días. Lo único que se necesita es tener el pasaporte en vigor con una caducidad no inferior a tres meses a partir del último día que se vaya a estar en el país. Si sois españoles, tenéis la información detallada al respecto en la web de Uzbekistán del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. Para los ciudadanos de otras nacionalidades, se puede consultar toda la información sobre la documentación necesaria en la página de turismo de Uzbekistán.

Visado para Uzbekistán

Según un decreto del presidente de Uzbekistán, desde el 1 de febrero de 2019, los ciudadanos españoles se acogen a un régimen sin visado para estancias de hasta 30 días en el país. En el caso de que se vaya a permanecer más tiempo en Uzbekistán, será necesario presentar los documentos necesarios a la Embajada para tramitar el visado. En lo referente a estos trámites, tenéis más información en la embajada de Uzbekistán en España.

El régimen sin visado para estancias de hasta 30 días no solo se aplica a España, sino también el resto de la Unión Europea y países latinoamericanos como Argentina, Chile, México… y así hasta más de 75 países. El listado completo de países, junto a su régimen de visado en Uzbekistán está disponible en la web de la embajada de Uzbekistán.

Seguro de viaje para Uzbekistán

No nos cansaremos de repetir lo importantísimo que es viajar con seguro de viaje para estar cubierto ante cualquier percance, en especial si viajas fuera de España o Europa. Además de estar cubierto antes robos o pérdidas de equipaje, cancelaciones de vuelos, un seguro te cubre los gastos sanitarios que puedas tener si te ocurre algo. Esto último es muy importante porque cualquier tontería que os pueda pasar puede suponer una gran suma de dinero, además de un auténtico quebradero de cabeza para buscar un hospital adecuado, un traslado…

Minarete de la Madraza Islam Khodja, Jiva, Uzbekistán

Hay varios tipos de seguros y cada uno incluye la realización de ciertas actividades, la cuantía ante ciertas situaciones, etc. Por eso, hay que saber cuál es el que mejor se a adapta a cada viaje. En el caso de nuestro viaje a Uzbekistán, optamos por IATI Estándar ya que todas nuestras actividades estaban cubiertas (no necesitábamos cobertura especial por buceo, barranquismo, etc.). El precio de este seguro para dos personas durante 12 días es de 93,56€ € (incluyendo el descuento del 5% al contratarlo desde el enlace de nuestro blog). Aunque haya otras opciones más baratas, como el IATI Básico, por la diferencia de precio y cobertura, no merece la pena ahorrarse ese dinero.

Vacunas y recomendaciones sanitarias para Uzbekistán

Siempre que viajamos al extranjero, especialmente si es fuera de Europa, consultamos en la página del Ministerio de Sanidad las vacunas recomendadas y obligatorias que debemos tener al día antes de ir al país, además de otras cuestiones y consejos sanitarios que hay que tener en cuenta.

Nosotros, al no ser personal cualificado, solo os podemos informar sobre cuestiones sanitarias basándonos en lo que hemos leído de medios oficiales y en nuestra experiencia personal en el país. Sin embargo, nuestra recomendación es que de todas estas cuestiones os informen en el Centro de Vacunación Internacional que tengáis más cerca de casa. Ya que en este lugar os cuentan todo lo necesario, os ponen las vacunas pertinentes (además de los sellos en tu cartilla de vacunación) y os dan todas las recomendaciones en base a vuestro viaje. Tened en cuenta que para ello tendréis que pedir cita con cierta antelación y que, en ciertas fechas, como el verano, el servicio está más saturado.

En el caso de Uzbekistán no existe ninguna vacuna obligatoria, aunque siempre conviene tener el calendario de vacunas actualizado (tétanos, hepatitis A y B, fiebre tifoidea…). Igualmente, si es necesario que os pongáis alguna vacuna, os lo dirán en el centro de vacunación internacional. Por otro lado, en algunos pueblos del sur y del este del país cercanos a la frontera con Tayikistán, Kirguistán y Afganistán, existe un riesgo limitado de paludismo o malaria (tipo P. vivax) de junio a octubre, ambos inclusive.

Como es decíamos antes, siempre se debe viajar con seguro de viaje, más teniendo en cuenta que la infraestructura sanitaria de Uzbekistán no es de lo mejor del mundo, salvo algún hospital privado de la capital como la Tashkent International Medical Clinic. Por ello es bueno que el seguro cubra enfermedades, accidentes, evacuación y repatriación.

Otra cuestión a tener en cuenta es que en Uzbekistán el agua del grifo no es potable y la recomendación sanitaria es consumir siempre agua embotellada. De hecho, en la mayoría de los hoteles tendréis una botella de agua en la habitación. En caso de no disponer de agua y tener que beber agua corriente, sería necesario hervirla y filtrarla, pero insisto que la recomendación es consumir agua embotellada. En algún lugar puede que os ofrezcan té, nosotros lo bebimos en varias ocasiones y no tuvimos ningún problema.

Tenderas en un bazar de Uzbekistán

En cuanto a la comida, no tuvimos ningún problema, ni vimos nada que nos llamase la atención a nivel sanitario. Toda la comida que probamos y que vimos estaba en buen estado, incluso comimos en algún puesto callejero y mercado algún dulce o tentempié sin ningún problema. De todas formas, y como norma general para cualquier viaje, usa el sentido común. Si ves algún puesto callejero de comida o restaurante donde no te convence la higiene del mismo, no compres nada allí. Pese a todo, nunca está de más llevar sales para hidratarse, algún antidiarreico y algo para el dolor de estómago como el Almax, por lo que pueda pasar.

Ante la situación especial por la COVID-19, en la web de turismo de Uzbekistán se puede ver el estado actual del coronavirus (COVID-19) en Uzbekistán y las medidas y restricciones aplicadas al respecto.

Por otro lado, en lo referente a medicinas, se recomienda llevar lo suficiente para cubrir necesidades. Sin embargo, hay ciertas restricciones que pueden darse en la frontera, por lo que es conveniente viajar con las recetas correspondientes y declararlas en aduana. Tenéis más información al respecto en la web del ministerio. En nuestro caso, no hicieron ningún caso a las medicinas que llevábamos, ni tuvimos ningún problema con ellas.

Además de todo lo anterior, hay que tener en cuenta que es un país dónde el sol golpea con fuerza, especialmente en verano y en las zonas desérticas como el Mar de Aral o Jiva, por lo que es conveniente llevar protector solar.

Moneda y tarjetas de crédito en Uzbekistán

La moneda de Uzbekistán es el som uzbeko (UZS). Esta moneda, a su vez, se divide en 100 tiyins. La tasa de cambio que había cuando nosotros viajamos en abril de 2019 era de 10.000 UZS = 1,05 EUR o 1.00 EUR = 9.511,04 UZS. En el momento de publicación de esta guía es aún más favorable para los españoles, ya que 10.000 UZS = 0,83 EUR, por lo que resulta todavía más barato viajar a Uzbekistán. Para intentar hacer el cambio de los precios, podéis pensar en que 10.000 soms son algo menos que 1 euro, o buscar otra regla que os sea más fácil de calcular. De todas formas, os recomiendo que echéis un vistazo al cambio de moneda en el momento que vayáis a viajar a Uzbekistán. Para saber cuál es el cambio actual del som uzbeko buscad en Google «1 EUR to UZS» o usa apps como XE Currency (Android o iPhone).

En cuanto a los billetes y monedas disponibles, tenéis que tener en cuenta que el billete de mayor valor es el de 50.000 soms. Es decir, el billete de mayor valor equivaldría a menos de 5 €, más concretamente a 4,15 €. Esto que quiere decir, que llevaréis encima unos buenos fajos de billetes. Los billetes van desde 1 som a 50.000 soms y las monedas desde 1 a 100 soms (de las antiguas las había de hasta de 1 tiyin). En la práctica, es poco común ver monedas ya que la mayoría de los pagos se redondean para que se puedan hacer con billetes.

Uno de los temas más curiosos respecto al dinero en Uzbekistán era que, hasta hace poco tiempo, la forma de cambiar dinero por los viajeros era ir al mercado negro y cambiar moneda extranjera por soms uzbekos con tipos cargados con bolsas de basura llenas de fajos de billetes. Sin embargo, en el 2017 el gobierno abolió estos mercados y equiparó el cambio de moneda oficial al que se hacía en estos lugares. Ahora se obtiene el mismo cambio de moneda en el mercado negro que en los bancos o cajeros automáticos, haciendo la vida mucho más sencilla a los turistas que visitan el país.

Casa de cambio del hotel Orient Star Khiva, Jiva, Uzbekistán

En cuanto al tema de si llevar dinero en efectivo o no, nosotros siempre sacamos dinero de los cajeros automáticos una vez llegamos al destino. Es la forma más cómoda y donde se obtiene el mejor cambio. Sin embargo, en el caso de Uzbekistán conviene llevar dinero en efectivo porque no hay muchos cajeros automáticos, no siempre funcionan adecuadamente (vimos muchos fuera de servicio), no tienen efectivo disponible en todo momento o no aceptan el tipo de tarjeta que usas. Algo que no nos había pasado en ningún otro país del mundo es que había ciertos cajeros en los que solo podías sacar dinero con una tarjeta Visa y en otros solo con una tarjeta Mastercard. Por eso os recomendamos que llevéis, al menos, una tarjeta de cada tipo. Por cierto, además de los cajeros automáticos que hay en los bancos, también os los podéis encontrar en los halls de los hoteles principales y de tamaño medio y en el aeropuerto de Tashkent, nada más aterrizar.

Pese al no muy bien funcionamiento de los cajeros en Uzbekistán, ésta fue la forma más común en la que conseguimos soms uzbekos. También podéis entrar a los bancos y sacar dinero en ventanilla directamente con vuestra tarjeta o hacerlo en casas de cambio, aunque estas últimas no abundan. En ambos casos, no hay problema en cambiar de euros a soms, no es necesario llevar dólares. Para ahorrarnos las comisiones de cambio por sacar dinero en otra moneda y hacerlo en el extranjero, usamos las tarjetas Bnext (desde este enlace conseguirás 5 € al activar tu tarjeta) y Revolut. Con estas tarjetas podéis sacar dinero de cualquier cajero del mundo, al cambio de moneda oficial (de Visa y Mastercard) y sin que os apliquen ninguna comisión. Y, además de ser gratuitas, cada una es de un tipo (una es Visa y otra Mastercard), por lo que evitáis el quedaros sin poder utilizar un cajero.

Aunque haya varias formas de obtener dinero efectivo en Uzbekistán: cajeros automáticos, bancos, casas de cambio o incluso el mercado negro, que, aunque esté abolido, sigue funcionando a una menor escala que antes, todos ellos tienen tasas de cambio muy similares entre sí. Por poneros un par de ejemplos, en Tashkent sacamos dinero desde la ventanilla de un banco y obtuvimos un cambio 1 EUR = 9.466,66 UZS. Por otro lado, en Jiva, en una casa de cambio ubicada en el mismo edificio del hotel Orient Star Khiva Hotel obtuvimos un cambio de 1 EUR = 9.328,57 UZS. Aunque normalmente se puede pagar con tarjeta en muchos hoteles y restaurantes, no siempre es así, por lo que os recomendamos que llevéis siempre efectivo con vosotros.

Por otro lado, el tema del regateo está extendido en puestos de bazares, taxis, etc. pero por lo general los precios son bastante bajos como para que sea necesario bajarlos aún más. Hay que tener en cuenta que lo que es poco dinero para los occidentales, en comparación, es bastante dinero para los uzbekos. No es necesario apretar tanto a la hora de regatear y pagar lo que se considere justo.

Gastronomía de Uzbekistán

Los platos uzbekos comparten tradiciones culinarias con los otros países de Asia Central, así como una cierta influencia rusa por su pasado de república soviética. Debido a la gran cantidad de cultivos de cereales que hay en el país, tanto los fideos, como los panes (non) tienen una gran importancia en los platos de los restaurantes uzbekos. Por otro lado, la carne es también otro ingrediente base en muchos de los platos, destacando por encima del resto la carne de cordero, debido a la abundancia de ovejas en el país.

Si tenemos que destacar un plato por encima del resto de la cocina uzbeka, sin duda alguna, tenemos que hablar del plov. Los ingredientes que conforman la base de este plato son el arroz, trozos de carne, zanahorias ralladas y cebollas. Además de esto se pueden encontrar otros ingredientes como pasas, azafrán, algo de fruta o garbanzos. Normalmente se cocina en un tipo de olla grande llamada kazán, con ciertas similitudes a un wok, y en grandes cantidades. Esto hace que sea un plato común en los restaurantes y que cuando se termine lo que hay en la olla, no se prepare más. No hace falta que os diga, que no os podéis ir de Uzbekistán sin probar el plov.

Plov en un restaurante de Samarcanda, Uzbekistán

Aparte del plov, hay otros platos típicos que os encontraréis en la mayoría de los restaurantes uzbekos. Hay muchos tipos de sopas, como la shurpa, y la verdad es que personalmente fue uno de los platos que más disfruté en el viaje. Había algunas con unos sabores espectaculares. Normalmente suelen ir con algún tipo de carne y verduras frescas. Otro de los platos típicos que siempre hay en toda carta uzbeka, y que en nuestro caso comimos varias veces, son los norin y langman. Estos platos hechos a base de fideos con carne y vegetales los podéis encontrar tanto en sopa, como sin ella.

Langman con sopa en el restaurante Bibikhanum Teahouse, Samarcanda, Uzbekistán

También es fácil encontrarse con los manti o mantu, o los menos comunes chuchvaras y somsas, que son bolsas de una masa rellenos de una masa de carne y otros ingredientes. Para los que estéis más familiarizados con la comida asiática, serían una especie de dumplings. También podéis probar el dimlama, que es un guiso de carne, patatas, verduras y, a veces, fruta; aunque es un plato menos común en las cartas de los restaurantes. Por último, aunque no menos importante, otro plato que veréis en la mayoría de restaurantes es el kebab. A diferencia de cómo lo vemos en España, dentro de un pan de pita, el kebab uzbeko se sirve como un pincho de carne.

Mantu en el restaurante Bibikhanum Teahouse, Samarcanda, Uzbekistán
Costillas de ternera a la parrilla en el restaurante Ayvan del hotel Lyabi-House, Bujará, UzbekistánSopa solyanka en el restaurante Ayvan del hotel Lyabi-House, Bujará, Uzbekistán

Dejando a un lado la comida, vamos a hablar de las bebidas más típicas de Uzbekistán. Sin lugar a dudas, el té verde es la bebida caliente nacional. Aunque también se toma té negro, el verde es el más común. Se toma a cualquier hora del día y, al igual que en otros países, se utiliza como una bebida para mostrar la hospitalidad. En todo el país hay muchas teterías o chaikhanas y el precio de una jarrita de té es bastante económico, perfecto para descansar un rato y disfrutar de las vistas que tienen en sus terrazas (luego os recomiendo una que no os podéis perder).

En cuanto a las bebidas alcohólicas, el vodka es el rey indiscutible del país, probablemente debido a esa influencia soviética. Si cenáis con algún uzbeko, como nosotros hicimos en el campamento de yurtas, terminaréis la velada brindando con vodka. Por cierto, cuando estéis paseando por Tashkent fijaros en los escaparates de las licorerías, seguramente no hayáis visto tanta variedad de botellas de vodka nunca; era algo increíble.

Shish kebab en el restaurante Labi Gor, Samarcanda, Uzbekistán

En cuanto a los postres no vimos mucha variedad, ni nada típico en los restaurantes, la verdad. Por lo que hemos leído, normalmente una cena uzbeka se termina con fruta o compota de fruta, nueces y halvá con té verde. El halvá, que es un dulce a base de sémola, lo vimos en los mercados de las ciudades, como el de Chorsu de Tashkent o el Bazar de Siob de Samarcanda. En este último compramos una buena porción de halvá con pistachos por 5.000 UZS (unos 0,42 €). Hablando de pistachos, en los mercados del país encontraréis frutos secos (pistachos, cacahuetes…) o frutas desecados (dátiles, ciruelas…) a muy buen precio.

Aunque siempre insistimos en que probar la gastronomía local de un país es una parte importante del descubrimiento de la cultura del mismo, existen opciones de restaurantes occidentales en las ciudades más turísticas donde podréis comes pizzas, pasta, hamburguesas y opciones similares.

Pasta carbonara en el restaurante Semo de Roma, Tashkent, Uzbekistán

La comida en Uzbekistán es muy barata, incluso en las zonas turísticas. Eso sí, si optas por platos occidentales el precio subirá un poco. De todas formas, para que os hagáis una idea de los precios que nosotros nos encontramos en los restaurantes de las diferentes ciudades de Uzbekistán, os pongo algunos ejemplos:

  • Cena en un restaurante cerca de los puntos de interés de Samarcanda, el Bibikhanum Teahouse. Plov 20.000 UZS (1,67 €), sopa uzbeka 15.000 UZS (1,25 €), dos pinchos de carne 20.000 UZS (1,67 €), un pollo completo con guarnición 35.000 UZS (2,92 €), una pepsi de 1,5 l. 7.000 UZS (0,58 €) y un non 3.000 UZS (0,25 €). Toda esta cantidad de comida por 112.000 UZS (9,33 €). La calidad de la comida era normal.
  • Paramos en un mercado en la montaña, de vuelta de Shakhrisabz y Urgut, y compramos medio kilo de pistachos, medio kilo de cacahuetes cubiertos y un montón de dátiles por 6.500 UZS (0,54 €).
  • Cena en el mejor restaurante de Bujará según Tripadvisor, el Ayvan Restaurant. Sopa solyanka 13.500 UZS (1,13 €), ensalada de atún 41.500 UZS (3,46 €), medallones de carne 30.200 UZS (2,52 €), pechuga de pollo a la parrilla 19.000 UZS (1,58 €), pasta carbonara 27.000 UZS (2,25 €), te cítrico 10.800 UZS (0,90 €), patatas fritas 9.000 UZS (0,75 €), agua de medio litro 5.000 UZS (0,42 €), cheesecake 18.000 UZS (1,50 €), brownie 21.000 UZS (1,75 €). Incluyendo el 15% por el servicio (29.250 UZS que son 2,44 €), fue un total de 224.250 UZS (18,69 €). Sin duda alguna, la mejor cena de todo el viaje, tanto en sabor, entorno, como en servicio.
  • Comida en un restaurante humilde pegado al mirador del cementerio de barcos del mar de Aral. Un langman con pollo, un langman con huevo, un non y una Coca-Cola de 1,5 l. por 42.000 UZS (3,50 €).
  • Jarra de té de limón 10.000 UZS (0,83 €), jarra de té de flor de ibisco 15.000 UZS (1,25 €) en la terraza con vistas al Kalon del Chasmai-Mirob Restaurant de Bujará. Cada jarra daba para unas 4 tazas de té.
  • Botella de agua de 1,5 l. en una tienda de Jiva, 4.000 UZS (0,33 €).
  • un non de gran tamaño recién hecho en el bazar Chorsu de Tashkent, 2.000 UZS (0,17 €). Nos lo comimos para picar algo antes de comer.
  • Comida en un puesto callejero en el exterior del bazar Chorsu de Tashkent. Kebab de cordero 11.000 UZS (0,92 €), perrito caliente grande 8.000 UZS (0,67 €), Coca-Cola de 0,5 l. y agua de 1 l. 6.000 UZS (0,50 €). Una comida ligera por 25.000 UZS (2,08 €).
  • Comida con vistas en el restaurante Terrasa de Jiva. Nos pedimos pollo a la naranja 30.000 UZS (2,50 €), un langman de ternera 27.000 UZS (2,25 €) y dos coca-colas 2×10.000 UZS (1,66 €). Todo por 77.000 UZS (6,41 €).
  • Cena en el restaurante italiano Semo de Roma de Tashkent. Ensalada de rúcula con gambas 68.500 UZS (5,70 €), pasta con ternera y champiñones 49.600 UZS (4,13 €), pasta carbonara 39.000 UZS (3,25 €), coulant de chocolate con helado 21.500 UZS (1,79 €), cerveza 0.5 l. 16.500 UZS (1,37 €), agua 0.25 l. 2.200 UZS (0,18 €) y agua 0.3 l. 5.000 UZS (0,42 €). 202.300 UZS (16,83 €) más 40.460 UZS (3,37 €) de servicio, hacen un total de 242.760 UZS (20,20 €).

Por último, os voy a dejar un par de recomendaciones de lugares que nos encantaron, ambos en Bujará. En frente del complejo Kalon, en uno de los laterales de la plaza donde se encuentra el minarete, hay una restaurante-tetería llamado Chasmai-Mirob Restaurant que tiene unas vistas espectaculares al complejo desde su terraza. Si podéis intentad poneros en una mesa de las que están en el borde, pediros una taza té (la comida tampoco es para tirar cohetes) y disfrutar de las vistas de este lugar al atardecer. También en Bujará os recomendamos que vayáis a cenar al Ayvan Restaurant, el restaurante del hotel Lyabi-House Hotel en el que estuvimos alojados. El interior del restaurante, ubicado en la casa de un antiguo comerciante adinerado, es realmente espectacular y los platos que probamos allí fueron los mejores de todo el viaje. Para evitar problemas de que esté lleno cuando lleguéis, os recomendamos reservar antes.

Tomando un té con vistas al complejo Kalon desde la terraza del Chasmai-Mirob Restaurant de Bujará, Uzbekistán

Otros datos de interés

Aparte de toda la información que os he ido dando a lo largo de esta guía de viaje de Uzbekistán, hay ciertas cosas que conviene saber.

Idioma

El idioma oficial de Uzbekistán es el uzbeko. Sin embargo, aunque el ruso no es un idioma oficial en el país, su uso se ha extendido en muchos campos de la vida uzbeka. Por ejemplo, la información digital del gobierno está escrita tanto en ruso como en uzbeko. No solo tiene importancia en la información oficial del estado, el ruso es un idioma importante para la comunicación interétnica del país, especialmente en las ciudades, siendo usado en ámbitos sociales, técnicos, científicos, gubernamentales y comerciales del día a día. Hay que tener en cuenta que, de los 34 millones de habitantes, un millón tienen como lengua nativa el ruso.

Otra cuestión curiosa es que pese a que actualmente el uzbeko es el idioma oficial y usa el alfabeto latino (como en España), esto no siempre fue así. En su día, la notación cirílica sustituyó a la latina durante la época soviética. Pese a que ahora no sea lo común, en ciertos periódicos y webs populares se sigue usando por defecto esta notación cirílica; incluso algunos canales de televisión la mantienen y combinan con la notación latina.

Además del uzbeko y ruso, hay otras lenguas que también son usadas en el país. Un de ellas es el karakalpako, un idioma turco más cercano al kazajo y hablado por medio millón de personas. Esta lengua se habla principalmente en la República de Karakalpakistán (Nukus, Moynaq, Ayaz Qala…), donde tiene estatus de idioma oficial.

En Uzbekistán, en ciertas zonas, también se hablan las lenguas de algunos países vecinos, debido a la procedencia étnica de sus habitantes. El tayiko es hablado por un 10-15% de la población uzbeka, usado de forma muy extendida en Bujará y Samarcanda. Por su parte, el kazajo es hablado por unos 800.000 habitantes del país.

Comerciante uzbeko en el Bazar de Siob, Samarcanda, Uzbekistán

Pese a toda esta variedad de idiomas, no es necesario conocer ninguna de las lenguas citadas para viajar por el país. El inglés, aunque no es muy conocido por una gran parte de los uzbekos, sí que es más o menos hablado en hoteles, restaurantes y atracciones de zonas turísticas. En más de una ocasión, sobre todo en zonas menos turísticas, se dará la circunstancia de que no hablen inglés o su nivel sea bastante bajo, en esos casos habrá que tirar de signos, paciencia y Google Translate.

Aunque no sea necesario aprender uzbeko o ruso para viajar a Uzbekistán, hay unas cuantas palabras o frases en uzbeko que viene bien conocer para dibujar una sonrisa en la cara de la gente del país cuando hables con ellos. Por cierto, aquí tenemos que dar las gracias a nuestro anfitrión en el Rabat Boutique Hotel de Samarcanda por enseñarnos tantas cosas de su país y su lengua:

  • Salom: Hola.
  • Khair: Adiós.
  • Ha: Sí.
  • Yo’q: No.
  • Rahmat: Gracias.

Seguridad

He de reconocer que cuando dijimos que nos íbamos a Uzbekistán, a mucha gente no le sonaba el nombre del país, y por supuesto dónde se encuentra. Pero cuando les dices con qué países hace frontera y citas Afganistán, la cosa cambia. En ese momento siempre salen las mismas preguntas ¿Es seguro viajar a Uzbekistán? ¿No será peligroso? La respuesta es muy clara, Uzbekistán es un país muy seguro.

El índice de criminalidad en Uzbekistán es bajo y en raras ocasiones se han producido incidentes con los extranjeros. De hecho, la mayoría de las veces que ocurrían estas cosas eran por extorsiones de la policía (militsia). Pero desde hace un tiempo, el presidente del gobierno uzbeko, Shavkat Mirziyayev, apostó por los beneficios y riquezas que trae el turismo y frenó estas malas costumbres. De hecho, en las ciudades más turísticas como Samarcanda, Bujará y Jiva hay mayor presencia policial con el fin de salvaguardar la seguridad de los visitantes. Igualmente, al igual que harías en tu país, siempre es bueno mantener las típicas precauciones.

Lena con un grupo de mujeres uzbekas, Samarcanda, Uzbekistán

Independientemente de lo seguro que sea Uzbekistán el Ministerio de Asuntos Exteriores no recomienda el cruce de la frontera con Afganistán (aunque se requiere un visado e incluso, a veces, una autorización especial uzbeka). También comenta que hay que ser prudente al viajar a las zonas de montaña y fronterizas con Kirguistán y Tayikistán, el valle de Ferganá, la ciudad de Andiján y la región de Surjandaria por haber tenido un riesgo en el pasado de infiltración islamista y minas antipersona.

Uzbekistán es un país totalmente seguro para viajar por libre. En nuestro caso, no solo no tuvimos ningún problema, sino que la gente nos trató genial y fue súper amable y hospitalaria con nosotros, como en muy pocos países. En varias ocasiones hablamos con gente de allí que simplemente quería agradecernos el hecho de que visitásemos su tierra, preocupándose por si estábamos disfrutando por el viaje… en resumen, querían ser amables con nosotros por el simple hecho de ser extranjeros, sin querer nada a cambio. Además de ser un país seguro, también te da sensación seguridad y te permite pasear tranquilamente por la calle sin preocupaciones, disfrutando mucho más del viaje.

Electricidad

El voltaje de la red eléctrica es de 220 V y 50 Hz. Los enchufes son de tipo C o F. Es decir, las clavijas de los enchufes son como las que te puedes encontrar en España, por lo que no es necesario ningún tipo de adaptador.

Huso horario

En Uzbekistán tienen el horario UTC+5. Por lo tanto, en Uzbekistán son cuatro horas más que en España en horario de invierno y tres horas más en el de verano. De todas formas, si tenéis dudas sobre estos temas preguntad a Google «qué hora es en Uzbekistán» y os dirá la hora exacta en el momento de la consulta.

Lo que más nos gustó de Uzbekistán

Cuando terminamos un viaje siempre hay algo que nos sorprendió más, algo que sabíamos que nos iba a gustar y nos enamoró por completo o simplemente lugares o situaciones que recuerdas con más cariño. Aquí está lo que más nos gustó de Uzbekistán:

  • La plaza del Registán de Samarcanda es simplemente espectacular, da igual las fotos que hayas visto antes, ver ese lugar con tus propios ojos te deja con la boca abierta. Sin duda alguna, una de las plazas más bonitas del mundo en la que hemos estado.
  • Nos sorprendió muchísimo el espectáculo nocturno de luces del Registán. Esperábamos que fuese algo no muy trabajado o de dudoso gusto y resultó ser todo lo contrario.
  • Hemos vuelto perdidamente enamorados de las cúpulas, fachadas y minaretes que tiene este país. Íbamos con muchas ganas de ver esos colores turquesas y hemos vuelto con las ganas de volver a verlas.
  • Ha habido un montón de lugares que no conocíamos o de los que habíamos oído hablar poco que nos han encantado. Samarcanda, pero especialmente Bujará y Jiva, tienen un montón de rincones con encanto.
  • El Ichon-Qala de Jiva, la parte antigua de la ciudad dentro de sus murallas, es impresionante, pasear por sus calles te hace sentir como que estuvieses en el escenario de una película.
  • Las vistas al atardecer desde la muralla de Jiva son simplemente una maravilla. Ver como toda la ciudad adquiere ese tono anaranjado del atardecer, mientras los últimos rayos de sol iluminan las cúpulas y minaretes turquesas es un espectáculo para los ojos.
  • Aunque el viaje hasta llegar al mar de Aral es realmente largo y cansado, ver con tus ojos las consecuencias de una mala gestión de los recursos te deja muy impresionando.
  • Madrugar para pasear por las calles de Bujará y Jiva fue todo un acierto. Poder caminar por estas ciudades sin apenas gente, turistas, ni puestos de souvenirs en las calles, no tiene precio.
  • Tomarnos un té al atardecer en la terraza del Chasmai-Mirob Restaurant en Bujará y disfrutar de las vistas al complejo Kalon fue una de las mejores maneras de despedir un día lleno de visitas.
  • La cena y desayunos en el Ayvan Restaurant, el restaurante del hotel Lyabi-House Hotel (Bujará), fueron un espectáculo. No solo por lo bueno que estaba todo, sino también por lo bonito que es el entorno.
  • Dormir en una yurta en el desierto de Kyzyl Kum a los pies de Ayaz Qala fue una experiencia que mereció muchísimo la pena. Sin duda, algo que puedes hacer en pocos lugares en el mundo.
  • El carácter de la gente de Uzbekistán es probablemente de los más amables y hospitalarios que hemos podido conocer. En muchas ocasiones la gente de allí habló con nosotros, nos ayudó, nos saludó, se preocupó por cómo estábamos o simplemente nos sonrió por el simple hecho de ser extranjeros.
  • Nos ha sorprendido el poco turismo que hay en estas ciudades y en el país en general. Seguramente acabe convirtiéndose en un destino de moda por todo lo que tiene, sus precios, la seguridad… Así que mejor que aprovechéis para ir cuanto antes.
  • Íbamos con las expectativas muy bajas en cuanto a la gastronomía uzbeka, por lo que habíamos leído. Sin embargo, hemos descubierto platos y sabores realmente ricos. Personalmente disfruté mucho con algunas sopas que tomé. Además, todo era muy barato.
  • Los trenes de Uzbekistán nos parecieron una auténtica gozada, cómodos, rápidos y baratos.

Lo que menos nos gustó de Uzbekistán

Por muchas luces que haya tenido un viaje, siempre hay momentos o situaciones que no fueron tan buenas o que simplemente nos decepcionaron. Aquí van las cosas que menos nos gustaron de Uzbekistán:

  • La verdad es que tuvimos cierta mala suerte con la climatología y nos llovió en varias ocasiones en Samarcanda, Bujará o incluso Jiva. Quizás hubiese sido mejor haber viajado al país en una época más cercana al verano.
  • La forma que tienen de conducir no te da mucha seguridad, la verdad. Lo hacen de una forma un poco caótica, que nos recordaba un poco a como lo hacían en Jordania, pero a esto hay que añadir que van muy rápido.
  • La situación con los taxistas en las estaciones de tren y, especialmente, en el aeropuerto de Tashkent fueron algo incómodas. Nos la intentaron colar todas las veces, cuando en cualquier otra parte de la ciudad no era así.
  • El hecho de tener que intentar sacar dinero en un cajero y que no tuviese efectivo, estuviese fuera de servicio o simplemente no funcionase por algún motivo concreto era algo frustrante.
  • El tiempo que tardamos en hacer el check-in en el Grand Art hotel de Tashkent fue una barbaridad. Si ya teníamos poco tiempo para dormir esa noche, con este incidente se redujo bastante.
  • Aunque tampoco nos molestó realmente, porque ya sabíamos que podía suceder, nos llamó la atención que, en alguna ocasión, los revisores del tren que están cerca de las vías nos intentasen «vender» una mejora en el billete. Nos decían que el billete que teníamos no era muy bueno, que los asientos eran incómodos… todo para sacarse un sobresueldo y colarnos en otro vagón.
  • Aunque lo intentamos mirar desde una perspectiva con algo de empatía, no nos parece muy bien que los monumentos más importantes de las ciudades estén llenos de puestos de souvenirs en su interior, desluciendo un poco la visita. Lo mismo ocurría con las calles del centro y las entradas a los monumentos de Bujará y, en especial, el interior de la ciudad amurallada de Jiva.
  • Nos hubiese encantado haber pasado más tiempo en el país, haber descubierto otras zonas como el valle de Ferganá o haber disfrutado de la naturaleza y las montañas de Uzbekistán.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.